Felices Vacaciones, Feliz viaje interior

wg838_endlesssummer2015, Año nuevo, vida nueva! Estamos a punto de tomar 2 semanas de vacaciones para relajarnos, reflexionar, hacer propósitos claves, poner los controles para cumplirlos y volver con las pilas puestas. Momento ideal para cuestionarnos sobre lo que hicimos bien, lo que hicimos mal y lo que pudimos hacer mejor, en los cinco ámbitos de nuestra vida, a nivel espiritual, personal, familiar, laboral y social.

¿Será que podemos pasar un día sin celular o laptop y estar a solas con nosotros mismos y dejar a Internet el lugar informativo y complementario que le corresponde?. A veces es útil y necesario, salir del rol del pincel, y ver el cuadro desde el rol del pintor, para verlo con perspectiva, entenderlo, solo así, nos daríamos cuenta de nuestros errores, aprenderíamos mucho y nuestro cuerpo nos lo agradecería, nuestra mente se relajaría y nuestra comunicación brotaría espontánea sobre nuevos proyectos.

Estos últimos días, sumamente estresantes, he estado en tantos sitios mentalmente a la vez, que no he podido estar como quisiera en ninguno. La vida es demasiado corta como para vivirla a mil por hora. Como me cuesta entenderlo! Tarde o temprano nos damos cuenta que no es una carrera, que la felicidad no está en alcanzar un determinado lugar ni posición ni sueldo, sino en saborear y sacarle el jugo a cada momento y paisaje del camino. No se puede correr una maratón con la impaciencia de un corredor de 100 metros. El tiempo nos dará una mano si hoy nos centramos en las tareas importantes y trascendentes que la vida nos encarga. Caminar despacio y concentrado es la mejor receta para llegar lejos, muy lejos. Y como decía en mi post anterior, ¿a dónde llegaremos? No importa, eso no depende de nosotros, lo que está en nuestra cancha es en dar todo lo que llevamos dentro para seguir adelante.

Por eso, muero por vivir estos días de paz que se vienen para extraer propósitos claros. Seguramente entre el mar, deporte, buena compañía, excelente música, buenos vinos, grandes libros y el estar al lado de mi familia, harán que la vida buena puede tener otra oportunidad de amistarse conmigo. Y claro, seguramente cuando pase por eso, a lo mejor, volveré a gozar de cada minuto, y mi cerebro, volverá a preguntarme como cada fin de año las preguntas de la vida ¿Viví más feliz? ¿Hice algo más felices a los que tengo cerca?

Antes cada fin de año, me proponía cambiar el mundo, ahora, lo único que quiero es cambiarme a mi mismo, cambiar mis defectos, (que tengo muchos) y repotenciar mis fortalezas. Desde dentro hacia fuera, ese es el orden natural del cambio. Hay gente se enfoca en lo que tiene que hacer y otros muchos que viven del “Hay que hacer…”. Debemos escoger de que lado estamos, de los que ponen énfasis en lo que les falta o de los que valoran y agradecen lo que tienen y con ello ven como pueden hacer más.

Imagino en esta época a muchos profesionales proponiéndose para el 2015 pasar más tiempo con su familia, para luego volver a ser los mismos workaholics de siempre (incluyéndome). Prometiéndose leer más, para luego olvidar lo leído y no poner en practica nada. Otros planteándose el comenzar a correr, a ir al gimnasio, para luego, dejarlo al primer mes y darse al abandono. Y así año tras año: propósitos, objetivos, muchas ganas que finalmente en un % mínimo se vuelven realidad. Es allí cuando la confianza en nosotros mismos se pierde, nuestra energía se evapora y la autoestima baja a niveles insignificantes.

Espero querido lector, que sea de esa minoría que finalmente tenga las agallas para perseguir sus sueños y no parar hasta alcanzarlos, de tener la prudencia para tomar mejores decisiones, la perseverancia para no traicionar sus ideales y la pasión (la única que puede elevar el alma a hacer grandes cosas) para mirar siempre hacia adelante. Como consecuencia de ello, ojalá en los próximos 12 meses, usted y yo, seamos un poco más humildes, perseverantes, apasionados, resilientes y pacientes, receta perfecta para ganar cualquier batalla.

El nacimiento del niño Jesús siempre es un buen momento para pedirle que nos ayude a lograr estos propósitos y a vivir mejor. No olvidemos que El vino para que seamos más felices, acá y si logramos serlo realmente, luego en el cielo, donde lo seremos para siempre.

Salga o se quede este fin de año, Feliz Navidad, Feliz Año Nuevo y Feliz viaje interior. Siempre viene bien algo de arqueología interna para reflexionar y darnos tiempo para pensar las cosas importantes de la vida. Que sea más feliz en el 2015!!!

¿Cuál es el mejor trabajo de tu vida?

office-beachLaborum cumple 15 años, y yo cumplo 10 en este trabajo. He querido dedicar mi artículo quincenal a mi vida laboral, y me atreví a compartir con ustedes esto que más que un artículo fue un breve discurso que leí a mi equipo de Laborum ya que acabamos de cumplir 15 años, con la única intención de que a lo mejor, hay alguno de los que lo lee que cumple también varios años en su trabajo y podría sentir lo mismo que yo.

Varias veces me han dicho, “Rafa, ya te vas por los 10 años, ¿Por qué no te cambias de trabajo?”, Y lo he pensado seriamente, pero…a lo mejor mañana, hoy no. Es que el trabajo es el lugar donde paso el mayor tiempo de mi día, por ende, una de las cosas más importantes que tengo. Le he dedicado mis mejores años. Y pensándolo bien, es mucho más que el lugar donde gano un sueldo, es el lugar donde puedo cumplir varios de mis retos, pero sobre todo, un lugar donde, no digo ayudo, ayudamos a mucha gente a que sea más feliz, porque tenemos, literalmente, el poder para cambiarles la vida, al colocarlos en un mejor trabajo.

Además, todavía me falta mucho por lograr, ideas hay miles, mi labor está en identificar cuales implementar correctamente el año que viene. Es difícil cambiar de trabajo cuando lo que haces, te apasiona, cuando sabes que tiene un sentido, y que eso, finalmente te hace feliz. Como tantas veces digo en mis charlas, el trabajo perfecto, será perfecto, si te hace feliz.

Una vez un chico de veintipocos años me dijo en una conferencia, “Yo ya estoy de vuelta en todo.” Le dije “¿A donde has ido? Para no ir.” No me interesa ese lugar, debe ser rutinario y aburrido. Y es que la consultoría te obliga y te enseña a viajar por caminos con subidas y bajadas, y se aprende de ambas.

Hace un par de años, estaba con un cliente amigo en mi oficina y al terminar le hice un “city tour” por Laborum. Al terminar me dijo, “Rafa, como se nota que esta casa tiene dueño.” Me sorprendió, porque nunca se me había ocurrido. Luego me di cuenta que era verdad. Que los que trabajamos acá lo cuidamos como si fuera nuestro. Porque es nuestro. Lo estamos haciendo día a día,  con mucho esfuerzo, y no es solo cuestión de ayudar a nuestros clientes a conseguir lo mejor, sino de preocuparse porque todos los que estemos acá, la pasemos cada vez mejor. Eso es darle un sentido más trascendental a nuestro trabajo. “La vida no se vuelve insoportable por las circunstancias sino por la falta de sentido” decía Victor Frankl.

Este año no ha sido el mejor para el país. Se ha hecho famosa la frase del Ministro de Economía “Se acabaron los vientos a favor, se nos vienen vientos en contra”, sin embargo, no puedo dejar de reconocer y agradecerles porque viene siendo, el mejor año de Laborum en su historia. Y uno de los secretos ha sido entender y adaptarnos mejor al mercado actual, pero sobre todo, adelantarnos a él. Messi dijo en una entrevista hace poco que los mejores jugadores, no van donde está la pelota, allí van todos, van donde la pelota va a ir. Es lo que tenemos que hacer el 2015. Las especies que sobreviven no son las mas fuertes ni las más grandes, sino aquellas que se anticipan y se adaptan mejor al cambio.

Y si pues, parece que el viaje no será en primera clase, parece que realmente no habrá viento a favor el 2015, pero tampoco nos resignaremos a crecimientos mediocres. Vamos por más!! Ha sido nuestro grito de guerra los últimos años, y lo hemos logrado. Este tipo de contextos son ideales para personas luchadoras, resilientes, innovadoras, que se abracen a la realidad. Este contexto nos obliga a sacar lo mejor de nosotros, a estudiar mejor la cancha, a entender las nuevas reglas, y enmendar el camino trazado.

Estos últimos años, la vida me ha enseñado que hay pocos monstruos que justifiquen el miedo que les tenemos. Y es que el futuro dependerá de lo que hagamos hoy. El 2015 nos reta, ¿pero saben? Eso es lo que hace apasionante este trabajo, que cada día es distinto, hay distintos problemas, distintas soluciones, ningún día es igual al anterior. Un partido imposible solo se puede ganar  si se le quita esa etiqueta. Justamente, con viento en contra, los aviones despegan.

En fin, ahora, a seguir con el viaje. Aprender, ganar, perder, ilusionarnos, esforzarnos, atrevernos, innovar, apasionarnos, verbos decisivos para disfrutar el camino. ¿A dónde llegaremos? Es lo de menos, viajar es lo que importa. Donde sea, lo haremos con la tranquilidad de saber que dimos todo lo que llevamos dentro.

Las preguntas más importantes de tu vida

Pensador-Persona-Sentarse-Sesión-PensamientoPeter Drucker decía que la fuente más común de errores es hacer la respuesta correcta en lugar de la pregunta correcta. Y no le faltaba razón. Hoy en día, en que todos vivimos en estado de emergencia, realizando acciones que son todas para “ayer”, no tenemos un momento para frenar, parar el auto y cuestionarnos, ¿Para qué?, ¿Para qué hago lo que hago?

Fines de Noviembre, fecha en la que muchas empresas están en pleno proceso de Planeamiento Estratégico. Para ello, nada mejor que cuestionar de raíz lo avanzado, es allí donde, si sabemos hacer las preguntas correctas, encontraremos información valiosísima para enmendar y no cometer los mismos errores de este año y por el contrario, potenciar todo aquello que hicimos de manera correcta.

Pues bien, ¿y que pasaría si guiamos nuestra vida con los mismos principios? Es decir, hacer algo de arqueología interior, cuestionarnos, identificar las preguntas, acaso, más importantes de nuestra vida, y si a partir de las respuestas, enmendamos el camino?

¿Quiénes somos? El autoconocimiento, el más importante y esquivo de los conocimientos. La pregunta más importante de todas, la que nos lleva a estar en contacto y entender la realidad. Solo podemos gestionar la realidad (de nuestra vida personal, laboral, familiar o social) si es que tenemos esa claridad mental de saber cuales son nuestros puntos fuertes, cuales nuestras limitaciones, y luchamos por mejorarlas.

Preguntas a mi mismo

1.     ¿Quién soy? ¿Cuáles son mis talentos y mis defectos, mas allá de las mentiras que el espejito me cuenta cada mañana?

2.     ¿A dónde voy? ¿Cuál es mi destino final?

3.     ¿Qué estoy haciendo para llegar allá?

4.     ¿Qué es el éxito, quién lo define?

5.     ¿Qué me haría ser más feliz? ¿Qué me haría estar mas feliz?

6.     ¿Qué me lo impide?

7.     ¿Cómo es la conversación que mantengo conmigo mismo? ¿realista, optimista o pesimista?

8.     ¿Cómo está la persona, no el personaje que saco a pasear por Lima todos los días?

9.     ¿Tiene sentido lo que hago? ¿Está conectado con mis valores y convicciones más profundas?

10.  ¿Qué lugar ocupa mi familia? ¿Les reservo el tiempo necesario o me engaño con pretextos para no cumplirlo?

11.  ¿Mis retos y la preparación para alcanzarlos están alineados? Y es que solo en la intersección más alta de ambos, llegaré a apasionarme por lo que hago.

12.  ¿Me preocupo por la felicidad de mi equipo de trabajo?

13.  ¿Ganamos y perdemos todos juntos? ¿Cómo manejamos los errores? ¿Los capitalizamos para aprender de ellos o se deterioran en un sentimiento de fracaso y descalificación?

14.  Ante los retos futuros, ante la desaceleración, ¿Cuál es la actitud del equipo? Mentalmente ¿Somos fuertes o nos arrugamos ante la adversidad y la presión?

15.  ¿Tiene sitio la palabra imposible?

16.  ¿Qué mas puedo hacer para hacer la vida más agradable a los demás?

17.  ¿Quién manda en mi vida, yo, o el personaje que represento (a lo mejor un gerente, un Jefe)?

18.  ¿Me divierto haciendo lo que hago?

19.  Finalmente, ¿Qué metas concretas en el plano espiritual, personal, familiar, laboral y social me voy a proponer para el 2015?

20.  ¿Cómo las pienso medir?

Mis respuestas ¿A qué conclusión invitan? A lo mejor convendría pensar profundamente sobre ellas, y luego, solo luego, actuar. Solo las personas ,más aplicadas, humildes y perseverantes se atreven a enmendar el camino. ¿Lo intentamos?

Las reglas de tu familia…¿existen?

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Nos hemos acostumbrado a vivir sin reglas.

Ayer mi padre cumplió 82 años. Y la verdad que cada año lo admiro más. Y es que cada año, a medida que mi hijo va creciendo (tiene 4 años) me doy cuenta del por qué de muchas de las cosas que pasaban en casa y que no entendía el por qué. Debo reconocer que este artículo me inspiró a hacerlo la lectura del último libro de Leopoldo Abadía, profesor del IESE.

Somos 4 hermanos, y vivíamos con algo que es considerado “anticuado” hoy por hoy que son las reglas. Si uno se pone a analizar, en todo hay reglas. Sino, nada funcionaría como debe ser.

  • En el trabajo, la hora de llegada son las 9 y la hora de almuerzo la 1:30.
  • En el Club no se puede fumar en las áreas sociales.
  • En los restaurantes no se puede comer gratis.
  • En la calle, no puedes andar tirando las cosas que no te sirven porque generas basura.

Pues bien, en todas partes hay reglas. Y cuando vivía con mis padres, también, como las tenía cualquier otra familia. No son iguales. De hecho las reglas con mi familia (esposa e hijo) son diferentes, porque los tiempos son diferentes, pero la esencia trato (y digo trato porque a veces es muy complicado) de mantenerla, así como el cariño a la familia. Son mi mejor compañía, y también mis maestros favoritos.

Acá les mando un breve resumen, ojo, no están en ningún orden:

  1. La levantada era a la hora exacta, ni un minuto más, ni uno menos. Los fines de semana el límite eran las 10am, porque había que aprovechar el día. Mi papá me dijo una vez “Si eres lo suficientemente hombre para quedarte hasta tarde, lo debes ser también para levantarte a tu hora”.
  2. Al salir nos despedíamos, y al regresar saludábamos. Nadie pasaba desapercibido.
  3. El que se equivocaba, pedía perdón y punto. Mi mamá me decía siempre ¨Nunca te canses pedir perdón, nunca te canses de perdonar”.
  4. Para agarrar algo que no era nuestro debíamos pedir permiso.
  5. Luego de cualquier cumplido, o de recibir un favor, o de que alguien nos pase algo en la mesa o en cualquier parte, estábamos “obligados” a decir “Gracias”.
  6. Cuando mis padres decían “no” era no. Me enseñaron muy rápidamente el significado de esa palabra, y con ello, el valor de la renuncia, el diferir la gratificación.
  7. Los Domingos todos a misa y en la medida de lo posible, a la misma hora (aunque luego mis hermanos mayores ya iban a su hora con sus enamoradas y por su cuenta).
  8. En casa se comía juntos. Así sea verano y estuviésemos en la playa, nunca se almorzaba sin polo.
  9. Si no veníamos a comer, avisábamos, y no tanto para pedir permiso, sino para que no cocinen de más.
  10. Teníamos hora de llegada en las salidas de los fines de semana, todos, los 3 hombres y mi hermana, a cualquier edad, si bien, habían permisos especiales para fiestas especiales, pero siempre teníamos un límite.
  11. Nadie dejaba la ropa sucia tirada. Antes de irse, el cuarto debía estar ordenado.
  12. El baño limpio (todos los hermanos lo compartíamos). Tapa bajada y agua limpia.
  13. Mi papá siempre decía “Se gasta lo que se deba aunque se deba lo que se gaste”. Y siempre se las arreglaba para que todos estemos con lo que necesitábamos, contentos, muchas veces dejando de lado sus gustos personales.
  14. A la abuelita y a la tía abuelita que también vivía con nosotros, había que cuidarlas, engreírlas (una era sordita) y tenerles muchísima paciencia, además de cederles uno de los 2 televisores. Porque sino, eso de la tolerancia y la solidaridad “no eran más que un cuento”.
  15. A las personas de servicio, se les respetaba, y se le trataba como si fueran de la familia. Es más, Maye, mi nana, hasta ahora ayuda a mis papás. 39 años con nosotros! Es un ejemplo de buen trabajo y siempre con una sonrisa.
  16. Mis padres tenían un solo mensaje, lo que decía mi papá (permisos, horarios, etc.) lo respaldaba mi mamá y viceversa.
  17. En reuniones en casa debíamos velar para que ningún vaso de los invitados esté vacío, nosotros fungíamos de anfitriones y mozos al mismo tiempo.

En fin, el que quiera, que copie algo, el que no , que no copie nada. Pero eso si, todos debiéramos tener algunas reglas en la familia. Las que quieran. No hace falta ni siquiera que las pongan por escrito, no las lee nadie. Como decía un buen amigo, los valores se practican, no se predican.

Africa, la vergüenza del mundo

¿Qué significa Africa para nosotros?

ebola-hemmhoraging-feverHoy en día, es normal ver primeras planas de países que tienen miedo de recibir africanos infectados con el virus del ébola. Han tenido que esperar que mueran más de 8,000 personas para recién darle el peso y la importancia que esto tiene. Y es que cuando esto pasaba en Africa desde hace años, no era noticia para nadie.

El médico liberiano Melvin Korkor, quien logró sobrevivir al brote de ébola , dijo que la única razón por la que no existe un remedio es porque solo mata africanos. “Si esa enfermedad existiese en Estados Unidos, mañana habría una solución para ella. Hace 40 años todos saben que existe el ébola. Pero ¿sabes cuál es el problema? Que está en África. Solo mueren africanos por ella. Si fuera en Occidente, la medicina ya tendría una solución. Mira lo que está sucediendo en Estados Unidos. En cuanto dos americanos fueron contaminados ya se habla de remedio experimental. No estamos esperando un remedio. Por lo que estamos luchando hoy, todavía, es para que los hospitales tengan comida. Solo eso ya salvaría muchas vidas. En muchos hospitales los pacientes comen solo una vez por día. No hay organismo que resista. La civilización moderna aquí no ha aportado nada, ni luz eléctrica, ni teléfono, ni televisión. Lo único que ha traído son metralletas para que estén armados hasta los dientes.”

Leía un artículo de Santiago Alvarez de Mon en el que reflexionaba por qué somos así. Y es que Africa lo sentimos tan lejos y estamos tan acostumbrados a que lo único que escuchemos sea pobreza, enfermedades, muerte, violencia, que ya nada parece sorprendernos. ¿Qué es Africa para los países desarrollados? Para Estados Unidos seguramente un continente con mucho petróleo al que todavía no se le ha explotado al máximo, para Europa, un continente que tiene mucho para rentabilizar, para China un proveedor barato de materia prima.

Esos mismos países, ¿Con qué autoridad moral hablan de valores en la ONU y luego callan ante tanta injusticia?. Tengo un amigo médico en el Congo que me cuenta la cantidad enorme de nuevas enfermedades que se generan producto de la pobreza, otros países como Somalía, Zimbawe, en los que ha habido dictadores, asesinos. ¿Alguno de nosotros hace algo concreto por ellos? Me atrevería a decir que nadie. Tranquilizamos nuestra conciencia con dar 1 sol a un pobre por la calle o a lo mejor compartiendo una foto del sufrimiento de Africa en el Facebook, como si eso fuese a anestesiar el dolor enorme que sufren.

Y eso me lleva a cuestionar ¿Qué es para nosotros Africa? Un continente para irse de safari algún día, un continente ecológico, lleno de animalitos, todo verde, y de personas que todo el día se pelean, pero que está lejos, muy lejos de nosotros? O un continente que llora, que llora en silencio, como lo hacen los pobres, los que no tienen hogar, ni nadie a quien recurrir.

Pero aun así, y en esas condiciones, luchan. He leído historias de gente valiosísima, que con todas las condiciones para deprimirse o tirar la toalla, salen adelante. Paradójicamente creo que justamente ese contexto, es el que los hace tan fuertes. Es parte de la naturaleza humana. ¿Cómo seríamos si siempre nos iría bien, todo serían éxitos, y no conociésemos el sufrimiento? A lo mejor seríamos completamente vacíos, débiles, porque en las dificultades es donde se conoce a los hombres de una sola pieza. Las crisis obviamente son un gran momento para identificar oportunidades, para echar mano de los valores que hemos sembrado antes y sacar lo mejor de nosotros, pero también para echar una mano a los más débiles.

No podemos vivir con la conciencia tranquila, sabiendo que millones de personas viven en condiciones infrahumanas, atrapados entre el hambre, el ébola y la falta de cariño del mundo entero. ¿Y qué podemos hacer? Pues mucho, dicen que la forma más fácil de ayudar es con dinero, luego, con tu tiempo, y la más eficiente, comprometiéndote realmente con la causa que quieras apoyar. En este caso, podríamos donar si, pero la verdad no se a quien ni donde, a lo mejor, oraciones es lo que más falta, y estoy seguro que los ayudará bastante.
En fin, comienzo mi semana con otra perspectiva, mientras allá sufren realmente, guerras, enfermedades, muerte, injusticia, pobreza extrema, inseguridad, dictadores, acá “lloramos” porque crecemos solo al 3%, tenemos punto y medio menos de PBI y nos desaceleramos…

Los ricos también lloran… especialmente si hay alguien más rico que ellos

crying“Queremos vivir en la mente de los demás con una vida imaginaria y por eso nos esforzamos en aparentar. Nos ocupamos intensamente en embellecer y conservar nuestro ser imaginario y nos desentendemos del verdadero.” Pascal. 

Hoy, está tan arraigada la creencia de que el dinero compra la felicidad, que muchos que se la creen terminan estrellándose contra una realidad esquiva y diametralmente opuesta a ese razonamiento.

Si bien es cierto, el dinero no da la felicidad, como lo comentaba en mi anterior post, sí la puede comprar. La duda es cuánta cantidad. Y no es tanta como uno espera, y ello, porque no sabemos administrar el dinero. Nos acostumbramos demasiado rápido al nuevo tren de vida y nos comparamos con personas más afortunadas, lo cual disminuye nuestra felicidad.

Muchas veces hablamos de la falta de dinero como una de las causas de nuestros males. Atribuímos que por eso no podemos ser completamente felices, que no tenemos todo lo que deseamos y que siempre nos está faltando algo para ser “iguales” a los demás, incluyendo en “todos los demás” a unos pocos que pueden tener alguna superioridad en un bien material por ejemplo. Sin embargo, el dinero no siempre nos permitirá cubrir las necesidades y lograr satisfacciones, y una vez que lo obtengamos, nos daremos cuenta de que igual nos siguen faltando otros bienes.

Manel Baucells, Profesor del IESE e Investigador sobre este tema, indica que el problema parte de mucho tiempo atrás. Explica en su estudio que la economía tradicional consideraba todos los bienes como básicos, y para nosotros en cambio, existe una enorme diferencia entre la felicidad que proporcionan los bienes básicos y los adaptativos. Un bien básico satisface una necesidad objetiva y genera siempre la misma cantidad de satisfacción; en cambio, un bien adaptativo proporciona una satisfacción subjetiva y variable según las propias expectativas y las referencias. Por ejemplo, tener un auto es un bien básico, pero cuando pasas del Toyota Corolla del 90 al BMW 325 del año, lo conviertes en un bien adaptativo. Un Toyota antiguo puede proporcionar mucha satisfacción y un BMW muy poca…, si lo comparas con el Porsche Panamera del vecino.

El tema es que se puede vivir feliz aunque no te envidien. Vivimos pendientes de lo que los demás piensan de nosotros. Es más, nos enfocamos más en hacer creer a los demás que somos felices que en tratar de serlo. Y lo anecdótico es que los demás están demasiado preocupados por lo que tú piensas de ellos para fijarse en ti. Es decir, te gastas hasta lo que no tienes y te compras la camioneta del año para quedar bien con todos y para lucirla, y en realidad a la gente le importa un comino tú y tu camioneta.

En 1938 Harvard puso en marcha el Estudio Grant (Que aun está en curso) para dar seguimiento a la vida de 268 de sus estudiantes, de 18 años de edad o mayores, y determinar entre otras cosas, que características, hábitos o experiencias permiten prosperar a las personas. El estudio confirmó algunas cosas que el sentido común nos dice que son ciertas: que recibir amor en la infancia anuncia felicidad en la edad adulta, que los hombres son más felices en sus años de madurez si están cerca de sus hijos y que uno de los factores predictivos de la felicidad en la vejez es tener un buen matrimonio.

Enrique Rojas, psiqiatra español mundialmente conocido por sus más de doce libros escritos sobre temas relacionados a adversidad, depresión, autoestima, recomienda para vivir una vida feliz cosas sencillas, como las siguientes:

1.     Estar con gente feliz
2.     Expresar el amor a otra persona
3.     Estar con alguien a quien se quiere
4.     Reír con amigos
5.     Dormir bien por la noche
6.     Escuchar música
7.     Sonreír a los demás
8.     Compartir la alegría de que a los amigos y la familia les ocurran cosas agradables
9.     Hacer bien un trabajo
10.  Aprender algo nuevo

Finalmente, Baucells recomienda que a través de algunas actividades como las prácticas espirituales, la meditación o el rezo, uno puede obtener una mejor perspectiva de la vida y reducir los efectos perjudiciales de la comparación. ¿Lo intentamos?

 

Se puede ser feliz con el mismo sueldo

salario-minimoPicasso decía que quería tener bastante dinero para vivir tranquilo como los pobres. Y no le faltaba razón.

En una reciente encuesta realizada en los Estados Unidos, se pidió a la gente que especificara el factor que más mejoraría su calidad de vida. La respuesta más frecuente fue “más dinero”.

Una forma de autoengañarse es decir que nosotros compramos para nosotros mismos, nos convencemos de que compramos algo porque lo necesitamos, cuando la verdadera causa a menudo es impresionar al resto. En cualquier caso, la satisfacción y la insatisfacción siempre se obtienen en el momento del incremento o decremento del estatus, después se diluyen. Es decir, el aumento de sueldo alegra el primer día, si te sacas la lotería igual, a los cuatro días te has acostumbrado a tus nuevos millones y ya envidias a tus nuevos vecinos que tienen más… Incluso puedes llegar a sentirte más pobre que antes de la lotería.

Pero ¿cuánto necesita uno para ser feliz? Según un estudio realizado por Rakesh Sarin y Manel Baucells, de UCLA e IESE, la cifra son US$12,000 anuales. Esa cantidad cubriría todas nuestras necesidades básicas, lo demás es adaptativo. A partir de un nivel de renta determinado, la felicidad no aumenta significativamente por mucho que lo hagan los ingresos.

Hoy nos adaptamos rápidamente a un cierto nivel de estándar (nuestro departamento, nuestro auto, vacaciones, restaurantes) y no nos sentiremos mejor que el que paseaba en bicicleta y escuchaba una vieja radio hace sesenta años.

Sí, el poder adquisitivo influye en la felicidad de una persona, pero hasta cierto punto. Ni qué decir que algunas personas con dinero se torturan comparándose con otras personas aun más ricas que ellas y viven frustradas.

El dinero efectivamente da felicidad, porque con el dinero tienes más control, acceso a cosas que antes no tenías y más capacidad de decisión. Pero se comete un error de cálculo: se piensa que va a dar más de lo que da. Y esto lo cometemos cuando creemos que el dinero nos va a dar diez de felicidad, y a lo mucho, nos da un cinco. Es decir, no es un tema de cantidad, sino de expectativas.

Hay que educar a la gente en los colegios, en las familias… a que se comparen en determinados valores como “mira ése qué buenas notas saca, a ver si tú también haces como él”, y que eviten otras, como “mira a ése que se ha comprado un auto mejor”. Si nos comparamos en valores, lo del auto caerá como consecuencia de ser un mejor estudiante, y luego un mejor profesional, y, como consecuencia de ello, bien recompensado.

El problema está en sobreestimar la satisfacción que nos pueden dar los bienes y, por consiguiente, asignar un porcentaje del tiempo superior al debido para conseguirlos. ¿Qué podemos hacer al respecto? Ya lo dice Baucells en una de sus conclusiones: “Vale la pena preguntarse si uno se siente feliz habiendo tenido que trabajar cuatro horas más de lo normal cada día para vivir en un departamento más lujoso en una zona donde sigue habiendo gente más rica que uno, pero a costa de haber perdido horas valiosísimas de disfrutar con la familia, con los amigos. Quizá hubiera sido más inteligente pensar si nos interesaba entrar en esta batalla o no”.

Nos podemos acostumbrar a todo. Daniel Gilbert, profesor de Harvard y autor de numerosos libros sobre la felicidad decía: “La buena noticia es que perder la vista no te haría tan desdichado como piensas. La mala noticia es que ganarte la lotería tampoco te haría tan feliz como imaginas”.

La pregunta del millón es ¿Qué nos hace ser felices? ¿El dinero? ¿Un departamento grande? ¿Un carro del año? ¿O tener la conciencia tranquila de saber que estamos haciendo lo que nos corresponde en ese momento?