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Domina el foco. Vives en el lugar en el que está tu atención. Si no te gusta algo, cámbialo. Si no puedes cambiarlo, cambia tu atención.
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Agenda más tiempo para estar contigo. Soledad y silencio. Las palabras transforman el mundo… pero el silencio nos transforma a nosotros. Piensa cada día qué hiciste bien, qué hiciste mal y que pudiste hacer mejor.
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La gente no se acuerda de lo que le dijiste, a veces tampoco se acuerdan de lo que hiciste, pero siempre se acordarán de cómo los hiciste sentir.
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Cambia tus hábitos, cambia tu vida. Define solo 1 al mes, el que más impacte en ti. Los primeros 30 días, es la etapa de construcción, es lenta y exige sacrificio. La segunda es mantenimiento y exige perseverancia. Al año tu avance será enorme.
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Nada puede pasarte por más malo que parezca, sin que Dios quiera, y si Dios quiere es porque es lo mejor para ti, así no lo entiendas. No se complace trayéndonos tristezas, muchas veces dilata la gratificación por un bien mejor a futuro, y bastante mayor.
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“Hay miles de personas comprando cosas que no necesitan, con dinero que no tienen, para impresionar a gente, a la que no le interesan.” W. Smith. No vivas sin cuestionarte el para qué haces lo que haces.
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Antes de dirigir a otras personas, cada uno debería mirar dentro de sí y reflexionar sobre cómo es capaz de dirigirse a sí mismo. Y puede ser que a uno no le guste lo que ve. Joseph L. Badaracco Jr. (2006)
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Liderar desde el ejemplo es quizá la única forma de hacerlo. Los valores no se enseñan, se contagian. Ya lo decía Waldo Emerson: “Sus acciones hablan tan fuerte que no puedo escuchar lo que está diciendo”.
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«Tengo mi propia versión del optimismo. Si no puedo cruzar una puerta, cruzaré otra o haré otra puerta. Algo maravilloso vendrá, no importa lo oscuro que esté el presente». Rabindranath Tagore
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Ante una adversidad, tu fortaleza mental, lo que te dices a ti mismo en medio de un desafío, la conversación sincera que tienes contigo mismo, es un compañero inestimable de camino. «Las catástrofes pasan y hay que procurar no pasar antes que ellas.” Irène Némirovsky