3 Min. de lectura

Cuando tenemos un “porqué” vivir, soportamos cualquier “cómo”

Cuando tenemos un “porqué” vivir, soportamos cualquier “cómo” 1024 692 Rafael

A estas alturas del partido ¿Alguien puede decir que no ha sufrido el golpe de la adversidad a través de algún episodio de pánico o ansiedad? La adversidad, es una “exigente maestra” que suele presentarse estos días disfrazada de la muerte de un ser querido, un despido o una fuerte complicación económica. Muchos la evitamos como sea, pero ¿cómo seríamos si no hubiésemos tropezado con ella? Seguramente orgullosos, superficiales, y quizá no tan felices. Las aguas mansas nunca hacen buenos navegantes. Quieo ha pasado un gran sufrimiento no ha conocido una gran felicidad, ya que es justamente en los cambios de un estado a otro cuando la valoras. Una persona que siempre ha tenido todo en su vida probablemente encontrará que la mayoría de las cosas le aburren; por el contrario, una persona que ha pasado por muchos problemas y, después de un tiempo, ha logrado encausar su vida, disfrutará de muchas de las cosas que nunca tuvo antes. Lo mismo nos pasará a muchos luego de esta pandemia.

Un ejemplo de oro me lo dio hace poco un video de Alvaro Marin, un joven español que a los 12 años le fue detectado un sarcoma de Ewing y aprendió a vivir con todas las molestias que suponía esa penosa enfermedad. Murió a los 25 años. En su entrevista, nos decía que momentos de bajón se tienen siempre, pero nunca hay que tirar la toalla, nunca. En esta vida hay que mirar no lo que no tenemos sino lo que tenemos. Y él supo renunciar a tantas cosas, manteniendo el buen humor hasta el final. Un hombre que no veía dificultades, y -cuando aparecían- se las saltaba. Su último mensaje por celular a su familia, una noche antes de su muerte, fue “No he dormido en toda la noche pero soy feliz”.

Muchos problemas no ocurren porque se presenten mal las soluciones, sino porque las preguntas están mal planteadas. Cuando llega la adversidad, la pregunta correcta no es “¿por qué?” sino “¿para qué?”. Podemos encontrarle un sentido al sufrimiento, un sentido a la vida, y una vez encontrado, aprender a gestionarlo.

Para curar a una persona lo único que necesitas es ayudarla a que encuentre un sentido a su vida. “Cuando un hombre tiene un por qué vivir, soporta cualquier cómo” (V. Frankl, “El hombre en busca de sentido”).

Buscar ser y estar felices es un equipaje necesario para viajar por este mundo, pero esa felicidad a veces viene de la mano de la adversidad. Francesc Mirailles, en “Conversaciones sobre la felicidad”, decía que las personas que siempre quieren ser felices son las más desgraciadas que conoce. Y es que uno es feliz cuando se conforma con lo que tiene (esto, por cierto, no es sinónimo de mediocridad) y cuando tiene la conciencia tranquila de saber que está haciendo lo que debe. Por ello, escúchala, obedécela y haz de ello un estilo de vida. Receta infalible para ser feliz.

En este contexto habrán días en los que la pasaremos muy mal. Habrá que entender la felicidad como algo que va y viene constantemente, y así tendremos más posibilidades de ser felices. Nuestra felicidad depende de nuestra forma de vivir, de nuestra actitud. El problema, no es el problema, sino nuestra actitud frente al mismo. El día que pierdas la actitud, lo has perdido todo.

Decía Santiago Alvarez de Mon, del IESE, “Aceptar que hoy me siento triste, que me faltan las fuerzas, que me reconozco limitado y vulnerable, y que pese a todo aspiro a seguir aprendiendo con humildad, paciencia y sentido del humor, puede ser la mejor fórmula para que la felicidad me visite con cierta frecuencia”. Aunque el miedo tenga más argumentos, elige siempre la esperanza. La clave no es buscar estar siempre feliz en este contexto, sino incrementar los niveles de felicidad a los que nos hemos acostumbrado con esta cuarentena. Y es que una vida feliz no consiste en la ausencia sino en el dominio de las dificultades.

“Y la vida continuó” Carta a mi hijo Rafa, para abrirse en 10 años.

“Y la vida continuó” Carta a mi hijo Rafa, para abrirse en 10 años. 1024 712 Rafael

28 de Abril! Feliz cumple Rafa!! Ya son 10 años. Te escribo esta carta para que la leas en 10 años más, estoy seguro la entenderás mejor. Estos días me están enseñando muchas cosas que no quería dejar de compartirlas contigo.

Como sabes, este bicho nos quiere hacer la vida imposible, pero se la vamos a poner muy difícil. Por momentos siento miedo pero esta vez te prometo no rendirme. Y para eso, tu energía, tu sonrisa y tu alegría diaria, son mi mejor ingrediente. Dicen que el miedo se come al alma, y no dejaré que eso pase. Me acuerdo de la frase que dijo Nairobi hace una semana cuando veíamos La casa de papel: “Coge el miedo de la mano y a seguir viviendo. Porque hay que vivir señores, hasta el final.” Las crisis pasan pero hay que procurar no pasar antes que ellas, podríamos crear monstruos más grandes de lo que son. Prefiero no cansarme todavía porque este partido va a durar mucho. Y lo que necesitas de mi es una mente serena, que sepa dar lo mejor de mi para inyectar esperanza en ti y en tu mami. El miedo paraliza y hay que seguir caminando, porque las cosas buenas no llegan a aquellos que saben esperar sino a los que se rompen el alma para conseguirlas.

Parafraseando a Viktor Frankl, no puedo controlar la realidad pero sí mi respuesta a ella, y eso es lo que me toca hacer. Fabricar una respuesta a la altura de esta situación. Nada fácil por cierto, pero Rafita, nadie te recordará por como caigas, sino por como te levantes y sigas caminando. Siempre podemos perder, lo que no podemos es perder antes. Como nuestro tocayo, Rafa Nadal, que solo se rinde, en la ducha, cuando ya terminó el partido.

Y hablando de deporte, si, ya sé que te encantaría salir y jugar un partidazo de futbol. Pero, ¿sabes? Lo malo es buenísimo…comparado con lo muy malo. Hay mucha gente que está ahora desamparada o en el hospital. Si nosotros la tenemos complicada, imagínate ellos. La vida es dura, pero aun así, se trata de encontrar la felicidad donde menos la esperas. La felicidad no depende de la realidad, sino de cómo la interpretes.

Para descubrirla, ayuda valorar y agradecer todo lo bueno que tenemos. Por ejemplo, hay poquísimas personas que con solo decir una palabra encienden la ilusión; que con su sonrisa en los ojos iluminan más que la luz, que enseñan siempre con el ejemplo. Tienes la suerte de que tu mami sea una de ellas. No vas a encontrar una madre mejor. En todo el mundo. Trátala siempre con el mayor amor que puedas.

Y nunca pierdas la fe. Dios nos ha puesto en un túnel, no en un pozo. Y de un túnel se sale, de un pozo no. Ajusta pero no ahorca, podemos sentir de cerca el dolor y la dificultad, podría parecer que todo se viene abajo, pero Dios no pierde batallas. Por eso, no vivas en la angustia, elige siempre la esperanza!

Guarda esta carta y ábrela en 10 años, y te darás cuenta que por algo pasaron las cosas, que las aguas bravas son las que forman buenos navegantes, que lo que no nos mató, nos hizo más fuertes, que difícil no significa imposible y que imposible no significa rendirnos, y que por eso finalmente… nuestra vida continuó.

Ideas para diseñar una vida más feliz en el 2020

Ideas para diseñar una vida más feliz en el 2020 2282 1132 Rafael

Creo que el día más triste del año 

es el último, cuando se enfrentan el hombre que soy con el que pude ser. Hace un año, cuantos nos propusimos, pasar más tiempo con la familia, estudiar algo, o iniciar un nuevo hobby, para luego, dejarlos al primer mes. Y así, año tras año: grandes objetivos, luces de bengala, que en poco tiempo terminaron como palitroques quemados.

Ok, sí, sé que muchas veces la vida nos cambia el guion. Un marinero no puede navegar en línea recta para llegar a buen puerto, se tiene que adaptar a la marea y al viento, y lo mismo con la vida. Y por eso, quizá más importante que una meta fija, es elegir bien el camino, con quien, y como recorrerlo. El mismo nos mostrará cuando doblar y cuando seguir adelante.  La vida es muy corta, no se trata de alcanzar un determinado lugar, ni posición, ni sueldo, sino de saborear cada momento y paisaje del camino.

Para ello, es necesario, salir del rol del pincel, y ver el cuadro desde el rol del pintor, con perspectiva y solo así, actuar en consecuencia. Antes, cada fin de año, me proponía cambiar el mundo, ahora, me basta con cambiarme a mí mismo. Al respecto, en su reciente libro “Designing your life”, Bill Burnett, Director del Programa de Design Thinking de Stanford, aplica dicha metodología para resolver el problema más importante de todos: tu vida.

Comparto mi resumen en 5 pasos:

  1. Empatiza: El primer paso es autoconocerte. Ya sé que deberías saber quien eres a estas alturas de tu vida, pero tu versión es incompleta si no la contrastas con la de los demás. El problema no es tener debilidades sino ignorarlas porque entonces, no sabrás en que luchar. Haz un Feedback 720 y pregúntale a 7 personas (papás, hermanos, jefe, pares, amigos) 3 cosas que haces bien y tres defectos y el porqué.

  2. Define: Luego, define tu propósito en tu vida y en que territorios vas a aplicarlo (esposo, padre/hijo, profesional, amigo). El mío por ejemplo es impactar en la vida de otros para bien. Cualquier cosa que haga debe estar alineado con ello. Para identificarlo pregúntate que te apasiona, para quién lo haces y por qué.

  3. Idea: Ponte en 3 escenarios y haz un brainstorming en cada uno:n

  4. Vida 1: Identifica que ideas tienes para que tu vida actual sea más feliz

  5. Vida 2: Qué harías si algún aspecto de tu vida actual fuese a desaparecer y ya no fuese una opción. (este año por ejemplo me prohibieron la carne y comencé (aunque obligado) a probar y descubrir otro tipo de comidas.

  6. Vida 3: ¿Qué harías si el dinero o la imagen no fuesen ningún obstáculo? Puedes incluir emprendimientos, viajes a lugares poco conocidos, hobbies no tan comunes, etc.

Luego junta tus ideas y escoge las 10 mejores. Compártelas con alguien que las rete y cuestione.

  1. Prototipea: Crea acciones concretas para aterrizar tus ideas o propuestas principales:n

  2. Conversa con personas que ya hacen lo que te gustaría hacer

  3. Mira a otros hacerlo (Shadowing)

  4. Implementa tu idea por unos días.

  5. Testea: Ponte objetivos diarios, KPIs a cada comportamiento que quieras convertir en hábito. Te ayudará la app Habitify.

Pongámosle sal a la vida, y hagamos cosas diferentes este 2020. Vivir no es pasar 3 horas diarias en Netflix y redes sociales, ¿Cuántos hobbies, conversaciones, salidas a caminar, lecturas y deportes, caben en ese tiempo? Que no te distraigan los problemas que siempre habrán. Ya lo decía Pablo Neruda: Si podría volver a vivir, me gustaría tener más problemas reales y menos inventados. No dejes que la vida pase sin que te des cuenta!!! Mañana en la mañana ya será tarde.

Muero por vivir estos días de paz que se vienen para hacer a conciencia el plan que acabo de compartir, y con ello extraer propósitos claros. Seguramente entre el deporte, los amigos de toda la vida, excelente música, buenos vinos y el estar al lado de mi familia, harán que la vida buena tenga una nueva oportunidad de amistarse conmigo. Como una feliz consecuencia de ello, ojalá en un año, el hombre que soy salude con una sonrisa en los ojos al que me propuse ser. Feliz Navidad!!!

Mi discurso de bienvenida: 40 años PAD, Sigamos transformando vidas!

Mi discurso de bienvenida: 40 años PAD, Sigamos transformando vidas! 1067 800 Rafael

Bienvenidos a su casa Alumni, siempre los estamos esperando!!! Cumplimos 40 años, y se los dedicamos a ustedes, nuestra razón de ser! Gracias por ser parte de nuestra familia, de nuestro sueño de transformar el Perú, y transformar generaciones a través de la educación. Dicen que uno siempre será joven mientras que sus ilusiones pesen más que sus recuerdos y por eso es que en el PAD queremos ser un lugar en el que se respire ilusión y esperanza no por 40 sino por 400 años mas.

Que especial honor para mi dirigirles unas palabras como PAD pero también de Alumni a Alumni.  Pocos imaginaban hace 40 años, entre ellos Pablo, Miguel y José Ricardo, que un día como hoy tendríamos más de 9,000 alumni y que seríamos el referente en el Perú en la Alta Dirección.

 

La misión del PAD, no ha sido únicamente enseñar management, sino ayudarnos a vivir una vida basada en prinicpios, abrir los ojos a las ideas y al mundo que nos rodea y prepararnos para alcanzar oportunidades que nunca habríamos soñado.

Hoy, se habla mucho de transformación, cambio, y pues, eso es lo que ha venido haciendo el PAD desde hace 40 años con nosotros. Y así como el PAD nos transformó, nos toca transformar a otras personas para bien. No hay misión más noble en esta vida.

Ya lo decía la Madre Teresa: Que nadie se acerque a ti sin que al irse sea un poco mejor o un poco más feliz. Este impacto transformador, es la esencia de la felicidad. Al final, es la meta más importante de la vida.

El PAD nos cambió la forma de pensar. Recuerdo la frase que mencionó Luis Huete en nuestra Asamblea del año pasado:

Cuida tus pensamientos, porque se convertirán en palabras,

cuida tus palabras porque se convertirán en actos,

cuida tus actos porque se convertirán en hábitos,

y cuida tus hábitos porque se convertirán… en tu destino.

Por ende, si el PAD nos ha cambiado el mindset, ha alterado nuestro destino. Pero más allá de eso, nos ha amoblado la cabeza de valores y nos ha recordado lo realmente imporante en la vida. Nuestro sello distintivo es el enfoque en la persona, bienvenida la tecnología, la transformación digital, pero desde la óptica de que la persona está al centro.

¿Y qué podemos hacer nosotros por nuestra Escuela? Pues básicamente dos cosas:

  1. Regresar, a nuevos programas o mediante la membresía anual y también

  2. Recomendarla a nuestros amigos.

Como saben, acá la tradición es que las promociones que se van venden a las que vienen. Ayúdennos a continuarla. Ustedes son nuestros embajadores de reputación! Nunca hemos sido muy agresivos comercialmente hablando. Los leones no tienen que rugir. Y es que nuestra estrategia no está en función al presupuesto de marketing, sino en función al nivel de satisfacción que se lleva el Alumni porqué ellos nos recomendarán. Eso nos obliga a reinventarnos constamente, a cultivar las diferencias, en lugar de sumarnos a lo genérico. Hoy, conseguir buenos resultados no sive para casi nada. Si solo hacemos eso, nos adocenamos y entonces allí si, la publicidad nos pasará por encima.

La vida es más interesante cuando somos atrevidos, y nos planteamos metas concretas de cambio. Podemos fallar varias veces pero no importa, hay que seguir caminando, seguir aprendiendo. Tenemos que convertirnos en el nuevo ciudadano beta, un aprendiz continuo. Nunca dejen de aprender… porque la vida nunca deja de enseñar.

Dicen que el mundo es de Dios, pero Dios lo alquila a los valientes, a aquellos que se arriesgan, que van contracorriente por defender sus principios, a los que se la juegan y apuestan por una vida distinta, por crear nuevas oportunidades. La valentía, más que la ausencia de miedo es la conciencia de que hay algo por lo que merece la pena que nos arriesguemos. Así que adelante, sigamos el ejemplo del PAD, impactemos personas. “Aunque nada cambie, si tu cambias, todo cambia” decía Marcel Proust.

Todo sueño comienza con un soñador, así es que termino con esta frase del Fundador y Primer Gran Canciller de la Universidad de Piura, San Josemaría Escrivá de Balaguer “Soñad y os quedaréis cortos”.

Sueñen despiertos Alumni, transformémos muchas vidas! Gracias!

¿Existe la vida antes de la muerte?

¿Existe la vida antes de la muerte? 514 386 Rafael

Cuanta vida hemos perdido. Vamos a mil por hora. Tanta prisa por llegar a la meta para luego darnos cuenta que el camino era lo que teníamos que disfrutar. “La meta es el camino”. Parece muy sencillo pero no lo interiorizamos. Planteo dos enfermedades que nos impiden “Vivir” y comparto algunos antídotos que podrían ayudarnos a diseñar una vida más feliz.

  1. EL SINDROME DE LA AGENDA LLENA

 

No hay nada más “trendy” que no tener tiempo para nada. “Estoy full”, solemos decir para sentirnos importantes. El tiempo libre, hace tiempo que dejó de serlo, porque nos hemos encargado de rellenarlo con “trabajos autoimpuestos”. “Busy is the new stupid”, decía Bill Gates.

Pensando en ello, apliquemos Pareto a nuestra vida: ¿Cuál es el 20% de nuestras actividades que generan el 80% de nuestra felicidad?,  ¿Cuál es el 20% de personas que conforman el 80% de nuestra alegría?,¿Nos enfocamos en lo correcto? Es curioso que pensamos que lo más importante es nuestra familia y sin embargo, cada vez pasamos menos horas con ella. Si, lo importante es la calidad, pero no hay calidad sin cantidad. Quizá suframos de una desequilibrada obsesión por ser más “productivos”.

Suelo ponerme una agenda como si el día tuviese 48 horas, y luego me frustro por no cumplirla. El problema no es el tiempo, sino la mala gestión que hago del mismo. ¿Cuánto vale nuestro sueldo? Damos lo que más valoramos, tiempo, por algo que es lo que más pensamos que necesitamos, dinero. Por supuesto que éste es importantísimo, pero si lo perdemos, lo podemos recuperar, si perdemos los mejores momentos, y nunca estamos en la foto, no hay marcha atrás. La fortuna nos hace pagar muy caro lo que creemos que nos ha regalado, por eso, trabajemos las horas que queramos pero blindemos las que no tengan precio.

  1. EL SINDROME DEL ÉXITO A CUALQUIER PRECIO

El problema de la vida es que, cuando te faltan algunas cosas esenciales, acabas buscando refugio en el éxito, decía Jordi Nadal. Y es que a veces confundimos éxito con logro fácil, notoriedad ajena al compromiso y esfuerzo, o con variables que se enfocan más en la apariencia que en la realidad.

Con frecuencia no tenemos claro lo que perseguimos, ni cuáles son los KPIs con los que medimos nuestra vida. Solemos perseguir el éxito de otros, sin tener clara nuestra propia definición. Dicen que la vida es un examen difícil, en el que muchos salen jalados porque tratan de copiar a otros; sin darse cuenta de que cada quien tiene preguntas diferentes.

Pues bien, sin un Norte claro, no hay como planificar ni menos aun priorizar. Y la vida es cuestión de prioridades y las prioridades son cuestión de agenda. “Dime cual es tu agenda y te diré quien eres” decía Santiago Alvarez de Mon. Si queremos cambiar nuestros habitos, pongámosle atención a lo que le ponemos atención. Prioricemos aquello que lo amerita, en el momento indicado. Bajo el cielo hay momentos para trabajar (duro y bien), para disfrutar, para pasarla con la familia y con los amigos, pero todo debe convivir de forma equilibrada. El cambio de atención de una cosa a otra, puede cambiar totalmente nuestro futuro.

En esta vida no hay mal tiempo, hay mala elección de ropa. Nosotros elegimos como vivir. Lo explica mejor Rudyard Kipling:

“No quise dormir sin sueños,

Y elegí la ilusión que me despierta,

Y no la vida vacía de quien no busca nada.

No quise vivir cansado,

Elegí avanzar despacio, durante más tiempo,

Y llegar más lejos,

Habiendo disfrutado del paisaje.

Y hubo mil cosas que no elegí,

Que me llegaron de pronto

Y me transformaron la vida,

Una vida que no esperaba

Y elegí , al menos, como vivirla.

No quise vivir muriendo,

Y elegí la Vida.

Así podré sonreir cuando llegue la muerte,

porque moriré viviendo.”

¿De qué podrías arrepentirte al final de tu viaje? De aquello que no hiciste, de aquello que dejaste para “DESPUÉS”. Y es que… no hay “después”. Porque después el café se enfría, el interés se pierde, los hijos se van, los amigos cambian, el día se vuelve noche y la vida se termina. A vivir, que hoy es tu vida!

Consejos vendo, para mi no tengo

Consejos vendo, para mi no tengo 1125 775 Rafael

8 de Enero 2019, entro a sala de operaciones. Diagnóstico: Ligamento cruzado anterior y menisco rotos, condromalasia grado 4. Conclusión: nunca más deportes, solo bicicleta estacionaria y natación. Difícil de digerir cuando has hecho deporte un día si y otro también. Un día antes, dos idas a la clínica a emergencias por cólicos. Diagnóstico: cálculos en el riñón. Prohibición de por vida: carnes rojas y mariscos.

 
Acostumbrado a ser interlocutor de desgracias ajenas, me tocó vivirla. Ese 9 de Enero, me vine abajo sin saber que la vida (yo le llamo Dios), me estaba haciendo un favor. Dos meses después, con 5 kilos menos, puedo decir que cuando puse las cosas en perspectiva, todo cambió. Y es que para empezar, tampoco era ninguna desgracia grave. Ayer desayunaba con un amigo que hacía dos meses había perdido a su hija única por un cancer agresivo, y me reconfortó ver como luchaba heroicamente para salir adelante. “Lloraba porque no tenía zapatos hasta que vi a otro que no tenia pies”, dice el proverbio.

El dejar de correr y de comer carne me hizo valorar mucho más eso. Esas pequeñas alegrías se habían vuelto parte indispensable de mi vida. Sin embargo, me había dejado llevar por mis emociones y gustos. Luego, me di cuenta que los gustos se acondicionan. La felicidad puede parecer un asunto de gustos pero finalmente es un asunto de decisiones, de cómo interpreto mi realidad. En esta vida no hay mal tiempo, hay mala elección de ropa. Victor Frankl, sobreviviente del holocausto, decía “Los nazis me habrán quitado todo, menos la capacidad para elegir mi actitud ante la vida”.

Lo vivido me obligó a hackearme, a reprogramar mis hábitos, a descubrir un nuevo principio en un aparente final. Cuando todo va bien, sigues en tu zona de confort. Hace falta que aparezca el sufrimiento para replantearte algunos aspectos de tu vida. Tienes que perder la salud para cuidarte un poco más, o perder a tus familiares para acercarte más a ellos, o pasar por crisis personales para atender lo importante como si fuera urgente.

Luis Huete, gran amigo y profesor de Harvard e IESE, decía que la realidad que vivimos ahora, es el resultado de las elecciones que hicimos ayer, tres meses antes y tres años antes. No debemos S/. 50,000 en la tarjeta por una compra extravagante. No pesamos 10 kilos más por una comilona, no nos divorciamos por una discusión del día anterior. Estamos como estamos por la repetición, quizá inconsciente, de elecciones que hemos hecho. Mi rodilla ya tenia dos operaciones previas, tres clavos y seguía jugando futbol. “Procuremos más ser padres de nuestro futuro que hijos de nuestro pasado”.

Para hacerla corta, hace un mes, fui a otro doctor muy recomendado. Vio mi resonancia y me dijo que había visto peores casos y los había puesto a correr. Luego de una intensa rehabilitación, he vuelto a trotar.

Si bien, la vida me cambió el guion de un día para otro, es también cierto que hice una tragedia de donde no lo era. Suelo crearme monstruos que luego no justifican el miedo que les tengo. A veces nos ahogamos en un jacuzzi cuando hay millones que nadan sin salvavidas en una tormenta y llegan a la orilla. “Aunque algunas veces parezca que todo se viene abajo, no se viene abajo nada porque Dios no pierde batallas.” SJM. Todo pasa por algo y si lo sabemos aprovechar, nos mejora.

Tres vitaminas para superar momentos difíciles:

  1. Interiorízalos, aprende a sufrir. La vida es dura para todos (aunque algunos no se quejen tanto).

  2. “Para sanar una herida, hay que dejar de tocarla”. Dale vuelta a la página y saca a relucirla ilusión, el esfuerzo y la perseverancia.

  3. Adáptate a tu nueva vida. Haz un plan concreto y sigue caminando.

Las aguas mansas nunca hacen buenos navegantes. La vida es un reto permanente y eso también la hace emocionante!

El futuro de la felicidad: un enfoque disruptivo para vivir mejor el 2020

El futuro de la felicidad: un enfoque disruptivo para vivir mejor el 2020 2560 1768 Rafael

El aumento exponencial de smartphones coincide con los niveles históricos más altos de depresión en el mundo. Charles Manson, autor de “The subtle art of not giving a f*ck”, uno de los 10 libros más vendidos del año en Amazon, dice que el mundo constantemente nos vende la idea de que la clave para una buena vida es ganar más dinero, visitar más países, o tener más experiencias. . . y postearlas. Y es que el único lugar en el mundo donde todo es felicidad parece ser el Instagram. La sociedad de hoy, a través del “oye mira, mi vida es más divertida que la tuya”, ha cultivado en las redes sociales (esos dispensadores gratuitos de emociones) una generación entera de gente que cree que es más importante hacer creer a los demás que es feliz que tratar de serlo.

Yuval Noah Harari, autor de Best Sellers como Sapiens y 21 lessons for the 21st century, dice que somos más poderosos que nuestros antecesores pero… ¿Somos más felices? No lo parece. Comparando con lo que mucha gente soñaba en la historia, estamos en el paraíso, pero por alguna razón no nos sentimos así. Esto se explicaría porque queremos tener todo en cantidad, inmediato y sin esfuerzo. Y muchos de nosotros nos auto convencemos de que una vez que obtengamos lo que queremos seremos felices. Sin embargo, la felicidad real y duradera viene de una fuente completamente diferente. Mucha gente famosa dice: “No entiendo porque si tengo todo lo que quiero, sigo siendo miserable.” Y es que tener lo que quieres puede darte más placer pero no te hace más feliz.

Más no siempre es mejor. De hecho, somos más felices con menos. Los más felices no son los que más tienen, sino los que ya son felices con lo que tienen. Cuando nos sobrecargan con opciones, sufrimos lo que los psicólogos llaman la paradoja de la elección. Mientras más opciones nos den, menos satisfechos nos sentiremos con lo que escojamos, porque estamos conscientes de todas las otras alternativas de las que estamos privándonos.

Tenemos mucho más ahora pero ¿A qué costo? Gastamos más dinero y tenemos cada vez menos. El dinero puede comprar la diversión pero no la felicidad, el remedio pero no la salud, el lujo pero no la belleza, el nicho de muerte, pero no la paz interior. Tenemos casas más bonitas pero hogares más rotos, le damos like a todo pero a la vez nos cuesta sonreír muchísimo y pasamos más tiempo con pantallas que con personas.

Sufrimos más porque no sabemos bien que es la felicidad o peor aun, confundimos que es lo que la genera. La vida no es solamente estar feliz, cuesta interiorizarlo. Nadie puede evadir los dolores, las muertes o el envejecimiento. La felicidad se basa en dos columnas, una es que no depende de la realidad sino de la manera de interpretarla y la otra es el sentido de propósito en la vida: acostarnos cada noche con la conciencia tranquila de saber que estamos haciendo lo que tenemos que hacer.

Depende en gran medida, de la calidad de nuestros pensamientos. Esto implica aprender a concentrarnos y priorizarlos de manera efectiva, es decir, elegir lo que vale para nosotros y lo que no nos importa, tomando como base nuestros valores personales. Nada fácil por cierto. Lograrlo requiere una vida de práctica y disciplina, pero sin duda, es uno de los esfuerzos más valiosos que podemos realizar en la vida.

El futuro de nuestra felicidad pasa por repensar nuestra relación con la tecnología, y definir cuando, donde, porque y como usarla. La esperanza está en la tecnología, sin embargo, la preocupación está en nuestra capacidad para administrar esa tecnología. No olvidemos que es solo una herramienta. No tenemos que estar pendientes de todo lo que pasa todo el tiempo.

Si nuestro objetivo más importante en la vida es la felicidad, hoy es un buen momento para cambiar aquellos hábitos que nos alejan de ella. Es imposible ser felices solos. Estas fechas, desconectémonos de la tecnología, pongámosla en modo avión, y conectemos con nuestras emociones, con familia y amigos reales. Salgamos YA de la zona de confort. Si piensas que la aventura es peligrosa, prueba con la rutina, es mortal! La mala noticia es que el futuro vuela, la buena, que tu eres el piloto…

¿Cómo tener un buen día?

¿Cómo tener un buen día? 2000 1000 Rafael

Como pasamos nuestros días es al final, como pasamos nuestra vida… Comencemos por reimaginar nuestra idea de “un buen día”. Creo que es aquel en el que la diferencia entre lo que me propongo y lo que logro es corta. Y mi primer reto es no encajonar ese concepto únicamente hacia el aspecto laboral, sino también incluir el familiar y personal. “¿Cuáles son mis estándares y metas a nivel espiritual, mental, emocional y físico?” Preguntas que me invitan a leer media hora diaria,  hacer 150 minutos de deporte semanal y practicar  mindfulness por mencionar algunas iniciativas.

Como decía Mark Manson, autor de uno de los 10 libros más vendidos en Amazon este año, escoge tu lucha! Si te pregunto: ¿qué esperas de la vida?, y respondes “Quiero ser feliz y tener una linda familia y un gran trabajo”, tu respuesta es tan común que no significa nada. Todos quieren vivir una vida sin preocupaciones, feliz y fácil; Una pregunta más interesante, que la mayoría nunca considera, es: ¿qué dolor deseas en la vida?, ¿por qué estás dispuesto a luchar?

Queremos la recompensa, pero no el esfuerzo, el resultado, pero no el proceso. Nos enamoramos, no de la lucha sino de la victoria. Y la vida no funciona así, porque la felicidad requiere lucha, porque nace y crece de los problemas. La plenitud real y duradera debe ganarse a través de elegir y controlar nuestras luchas.

En su libro “Happiness, lessons from a new science”, Richard Layan Profesor de London School of Economics, señala que los dos aspectos que hacen más infelices a las personas son el acostumbramiento, que implica no disfrutar de lo que uno tiene y la comparación.

Que importante se vuelve entonces aprender a gestionar lo ordinario como propósito de lucha diaria. Ya lo decía un santo: el secreto de la felicidad conyugal está en lo cotidiano, no en ensueños. Está en encontrar la alegría escondida que da la llegada al hogar; en el trato cariñoso con los hijos o en el buen humor ante las dificultades.

Lo anterior parece ir contracorriente en un mundo que te vende la idea de probar sensaciones nuevas todos los días porque sino caes en la categoría de perdedor. Se repiten muchas tonterías como: Sal de tu zona de confort para conquistar lo extraordinario, cuando lo ordinario es precisamente lo que deberíamos cultivar. No hay que dejar de lado la rutina, la que tu construyes, tus amadas costumbres, eso que te hace sentirte a gusto contigo mismo y con los que están a tu alrededor. Frecuentemente se desprecia, cuando es la base de cualquier vida, decía Imma Sanchiz.

Por supuesto que no hay que caer en la mediocridad o el aburrimiento – el mata relaciones por excelencia #1 – sino por el contrario, hay que innovar y buscar maneras distintas de hacer lo que repetimos todos los días. Dos remedios infalibles: la imaginación y la ilusión. Darle un beso a tu hijo al despedirse puede ser rutinario, pero nunca es igual. Siempre se pueden repensar formas distintas de obtener lo mejor de tu equipo, de recuperar la ilusión del primer trabajo o de promover conversaciones familiares o con amigos que fluyan “libres de la tiranía del reloj.”

Esa “transformación personal” que nos toca poner en practica no es más que un cambio de hábitos (disciplinas cultivadas a diario durante más de 30 días). Muchas de las decisiones que tomamos a diario nos hacen sentir que son producto de decisiones muy bien pensadas, pero no. Rezar al levantarse, llegar a tu trabajo y priorizar lo importante y lo urgente antes de cualquier acción, interesarte por lo que pasó a tu esposa o hijos y no solo contarles lo tuyo al llegar a casa, son comportamientos que pueden parecer insignificantes si los miras de forma independiente, pero que se convierten en impactos enormes en nuestro día al convertirlos en hábitos. Por ello, identificarlos y cambiar los necesarios nos ayudará a mejorar el desempeño diario.

Un buen ejemplo es el “minuto heroico”. Levantarse ni bien suene el despertador. Hazlo y habrás vencido la primera lucha del día. Te dará un pequeño sentido de orgullo y será gasolina para tu siguiente lucha.

Si tuviese que resumir un buen día, diría que se trata de descubrir la felicidad donde no la esperas, con esfuerzo y buen humor, dos compañeros de camino, que los invitaría a que sean protagonistas de mis días.

No podemos controlar el futuro pero si el proyecto de persona que queremos ser y el tipo de día que queremos vivir. Y como dice Patricia Ramírez, si tu salieras a vivir… ¿Qué harías para tener tu mejor día?.

Los 3 errores que más lamentamos en la vida

Los 3 errores que más lamentamos en la vida 1024 475 Rafael

Y llegaron los 43. Estando a mitad del viaje, más allá de celebrar, es un buen pretexto para reimaginar la vida que quiero para la segunda mitad. Cuantas tristezas me hubiese ahorrado cuestionando si voy por el camino correcto.

Harvard Business Review publicó un artículo en el que preguntaron a más de 250 moribundos ¿De qué te arrepientes en la vida? Y la gran mayoría dijo que de no haber pensado antes de tomar muchas decisiones importantes, de haberse rendido más rápido de lo que debían y de no haber tenido la valentía de expresar sus sentimientos y defender sus principios

Sabias respuestas de personas que están en la antesala de lo inevitable, y que reflejan la experiencia del equipaje de todo una vida. Si nos hiciésemos la misma pregunta, ¿Contestaríamos lo mismo? Planteo los 3 errores que más me han costado y quizá a muchos de ustedes también. Se que son obvios pero a veces perdemos el sentido común y oscurecemos lo evidente, por eso, igual los comparto:

  1. Errar en el blanco

Vivimos para ser felices, pero una cosa es “ser” feliz, es decir, vivir con la conciencia tranquila, y la otra “estar” feliz: acumular placeres y evitar sufrimientos para maximizar el momento. Dos enfoques distintos. El principal enemigo de la felicidad es confundir ambos términos y por ende fallar en el blanco porque cambiamos propósito por sensaciones. Es decir, buscamos “ser” felices en cosas que nos hacen “estar” felices. De esa manera, mientras más persigamos la felicidad, más escurridiza se hará. Ambas son necesarias, sin embargo, apuntamos la mayoría de las balas a “estar” y muy pocas a “ser”, y por eso nos va como nos va.

  1. Priorizar

Nos arrepentimos de no pasar más tiempo con familia y amigos. Constantemente sacrificamos el hoy por un futuro mejor. “Es que hay que sembrar pan para Mayo”, solemos decir los workaholics para auto convencernos de la forma en que vivimos. Entrenados en viajar a mil por hora, nuestros ratos libres (si los tenemos) nos producen una sensación de “pérdida de tiempo”.

Nos estamos perdiendo la foto de hoy. La pregunta es ¿Jugué futbol con mi hijo?, ¿Le traje una sorpresa a mi esposa? ¿Salí a tomar unas cervezas con mis amigos? Eso es estar en la foto. No es con quién pases más tiempo, sino con quién tienes los mejores recuerdos. “Disfruta de las pequeñas cosas porque un día, volverás la vista atrás, y te darás cuenta que eran las cosas grandes” Robert Braul. Despertarás y ya no podrás hacer las cosas que siempre quisiste hacer.

Y es que cuando uno quiere, saca tiempo, cuando no, saca excusas. Necesitamos reorganizar los distintos frentes abiertos. Siempre hay tiempo para lo que es importante. Y si no, quizá no lo es tanto. Para ello, acostumbrémonos a fiscalizar la agenda.

Las personas exitosas blindan su tiempo libre porque la calidad de su vida está determinada por la calidad de su gestión del tiempo.

 3. Falta de curiosidad

Decía la Dra. Marian Rojas que algunas personas no están deprimidas, sólo están enfermas de rutina, la tristeza viene por perder la ilusión de hacer algo nuevo.

Pensar, aprender, innovar, descubrir y actuar son urgentes. Solemos arrepentirnos de todo lo que no hemos hecho. A la pregunta de cual había sido la canasta que más le había dolido fallar, un jugador de basket retirado contestó: “Aquella que no me atreví a tirar”. Lo que existe siempre le gana a lo que no existe. No vivas anestesiado, conéctate con tus emociones, enamórate muchas veces… de la misma persona, colecciona amaneceres cuando viajes, sal a hacer trekking, corre una 21k, aunque llegues último, siempre estarás por delante de quienes no se atrevieron a correrla.

A vivir, que la vida es hoy!

Mi futuro no existe, me toca inventarlo hoy. Dejaré de soñar tanto y comenzaré a vivir un poco más. No quiero pasar por más crisis para enfocarme en lo importante como si fuera urgente.

La diferencia entre quienes somos y quienes queremos ser depende de nuestro mindset. Una vez que comenzamos a cambiarlo, cambiaremos nuestros hábitos, allí empieza la transformación personal. “Aunque nada cambie, si tu cambias, todo cambia” decía Marcel Proust. Empezar a hacerlo, puede ser nuestra tarea más inaplazable porque no hay nada que sea más importante en la vida.

Guerra a la Innovación ¿Innovación? No, gracias. ¡Transformación!   Claves para comenzar por uno mis

Guerra a la Innovación ¿Innovación? No, gracias. ¡Transformación!   Claves para comenzar por uno mis 514 386 Rafael

A continuación publico un resumen de mi más reciente artículo publicado en la edición de Mayo de la Revista Harvard Deusto Business Review. 

En medio de un entorno empresarial que valora cada vez más la innovación como un requisito si ne qua non para el éxito, es lógico que se busque innovar a toda costa. Quizá valdría la pena reflexionar sobre el concepto de innovación e incorporar un componente de transformación.

Esta, por su carácter permanente y por la persistencia requerida para alcanzarla, debe ser asumida por los líderes como el requisito indispensable no solo para innovar, sino sobre todo para sobrevivir y construir organizaciones sólidas, que crezcan y permanezcan en el tiempo.

Los ingredientes:

  1. Perseverancia, para continuar hasta alcanzar el objetivo.

  2. Paciencia, para sobrellevar las dificultades.

  3. La capacidad de priorizar tareas y de no vivir obligados a crear algo nuevo todos los días, sino a hacer mejor las cosas.

Y hay que cultivarlos porque estos ingredientes no son hereditarios ni vitalicios. Y es que los grandes descubrimientos de la humanidad, aquellos que realmente clasificarían como innovaciones, fueron producto de la perseverancia, la paciencia y, sobre todo, de la capacidad del hombre de redescubrir la verdadera función de las cosas.

Es entonces el esfuerzo constante y sostenido, y no única o necesariamente la innovación, la matriz del éxito empresarial.  Una mirada contraria a esta puede conducir incluso a la insatisfacción y, por supuesto, a la mediocridad.

¿Esto implica que debemos dejar de innovar y declararle la guerra a la innovación?

El objetivo no es descartar la innovación de plano, sino entenderla en su total dimensión y a profundidad, para darle su espacio como una generadora de transformación.

En su libro “The Upside of Turbulence”, Donald Sull, profesor del MIT Sloan School of Management, define a la innovación como “una combinación de recursos existentes”. En pocas palabras, hacer lo mismo, de una manera distinta, optimizando recursos.

Pareciera entonces que la respuesta es volver a los orígenes. Recuperar la esencia de las cosas e identificar cuál es el valor principal que estas tienen.

¿Cómo medimos el éxito de nuestras organizaciones o el de nosotros mismos? Con un metro o un reloj?

El primero nos permite medir nuestros pasos y ver qué tanto hemos avanzado. Suena bien, sin embargo, el metro no necesariamente mide la profundidad y permanencia de ese avance.

El reloj, medirá nuestra persistencia y constancia. Es decir, cuánto tiempo aguantamos en cada paso y, por tanto, cuánto nos esforzamos, nosotros y nuestras organizaciones en trabajar a profundidad en cada uno de los pasos necesarios para transformar.

Rompamos con el metro, abracemos la rutina…y a cocinar!

La primera regla de la innovación es, entonces, la constancia y comprender esta como un necesario ejercicio de paciencia, tolerancia y resistencia a la frustración.

Amazon no fue exitoso por innovar con un carrito de compras, sino que ha sido su laborioso y afinado análisis de datos que le ha permitido conocer, comprender y adelantase al consumidor a tal punto que hoy es una de las empresas más transformadoras y exitosas del mundo.

Romper la rutina y empezar desde cero parece ser, entonces, el nuevo normal. Pero ello, desde el punto de vista de un directivo, debería ser visto como una innecesaria loa a los tiempos de inmediatez y velocidad en los que vivimos y frente a los que no podemos claudicar.

La innovación entonces, aquella que realmente transforma, se cocina a fuego lento. El secreto  está en la ilusión de terminar las cosas ya empezadas, darles un significado, y convertir los proyectos en productos que realmente cambien una realidad.

La clave reside en la transformación, pero en una transformación personal,  y esta debe ser el requisito indispensable no solo para innovar, sino también para conseguir empresas sólidas, duraderas, que crezcan  y que sean  reconocidas por su desempeño y su cultura empresarial. No vamos a transformarnos leyendo artículos, sino desarrollando nuestro talento para saber en que y como transformar, esforzándonos, y con mucha paciencia, sabiendo que no ganamos nada enfadados con el tiempo. Como decía Alvaro Gonzales Alorda, del IESE, lo que falta no son gestores de transformación o innovación, sino líderes con la capacidad de transformar. ¿Tendremos esa capacidad para transformarnos primero nosotros y luego inspirar a los demás a hacerlo?