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Reflexiones de un directivo a las puertas de la otra Vida

Reflexiones de un directivo a las puertas de la otra Vida 1634 724 Rafael

Hace unos días escuché en Cade la conferencia de un “futurólogo” que decía que iban a “matar” a la muerte en el 2045. A lo mejor se encuentra con ella más rápido de lo que espera… pero bueno, mientras tanto, nosotros seguiremos muriendo. Al respecto, recibí de Luis Huete, un gran amigo, profesor del IESE y Harvard, un video que incluyo al final de este artículo, en el que Ignacio Llorente, directivo español a punto de morir a causa de un tumor cerebral, comparte algunas reflexiones sobre los problemas que de verdad debemos resolver con urgencia e importancia. Decía “Estoy con una alegría y una sensación de plenitud inmensa”. Sabe que la muerte no es el derrumbe final, es solo “una liquidación de existencias por cambio de domicilio.”

Muchas veces, los peores momentos de nuestra vida nos hacen ser quienes somos. Algunas personas son como el limón, cuando la vida las exprime su respuesta es ácida, en cambio otras, como Ignacio, son como el durazno que cuando hay presión el resultado es aun más dulce.

Luego de ver el video, me pregunto ¿Por qué muchas veces necesitamos alguna desgracia, enfermedad grave, divorcio o crisis económica, para mejorar la relación con nuestros seres queridos, para cuidarnos más o para plantearnos cambios serios en nuestra vida.? Este fin de año podría es un buen momento para pensar en nuestra transformación personal.

Se que estamos en Navidad, tiempo de paz, de felicidad, de descanso, pero para muchos fuente de tristeza y melancolía. Y hoy escribo para ellos.

Lo que me ha llevado a salir de varios túneles profundos en mi vida, ha sido justamente la razón de ser de estas fiestas, el acercarme más a Jesús, ha sido mi poción para todas las aflicciones. Entendí que si me manda la carga, también me manda la fuerza para sobrellevarla y que cambiar el “por qué a mi” por el “para que” me ayudó a seguir pedaleando.

Enrique Rojas, psiquiatra reconocido a nivel mundial en temas de adversidad recomienda:

  1. Mirar el lado bueno de las cosas. Cuando cambiamos la forma de ver las cosas, las cosas no cambian, cambiamos nosotros.

  2. No ponernos metas sino objetivos. Por ejemplo, meta: salvaré mi matrimonio. Objetivo: hoy no discutiré, hoy no le traeré la lista de pleitos del pasado, pediré perdón.

  3. Gestionar el fracaso. El único tiempo que tiene el poder de no quebrarnos es el presente. Si vivimos en la nostalgia, en un pasado que fue, nos amargamos la vida. Si instalamos la mente en el futuro, viviremos con ansiedad.

Y es que hay pocos monstruos que justifiquen el miedo que les tenemos. ¿Qué % de todo lo que te preocupa nunca sucede? Más del 80% de las personas encuestadas por Martin Seligman, dijo que no pasó lo que le preocupaba. La vida no es lo que nos pasa sino lo que hacemos con ella. Ya lo decía Pablo Neruda: Si podría volver a vivir, me gustaría tener más problemas reales y menos inventados.

Los dejo finalmente con el video al que hago referencia https://www.youtube.com/watch?v=6jr5bAxMyzQ&feature=youtu.be

Quizá el remedio a la crisis política que vive el país es el que Ignacio practica a diario: principios sólidos, optimismo, confianza, sacrificio, no rendirse, trabajar bien e impactar vidas. Justo lo contrario de lo que venimos haciendo. Y así nos va. En cualquier caso, gracias Ignacio.

5 Preguntas que podrían transformar tu vida

5 Preguntas que podrían transformar tu vida 1214 787 Rafael

“Si tuviese una hora para solucionar un problema, y mi vida dependiese de ello, pasaría 55 minutos determinando la pregunta correcta.” Albert Einstein

Vamos por el viaje de la vida persiguiendo respuestas y ésta nos responde con preguntas. Lo peligroso es plantearse  la pregunta equivocada porque solucionaré el problema equivocado. Ya lo decía Henry Ford: “Si le hubiese preguntado a la gente que quería, me hubiesen dicho que un caballo más rápido”.

Después de analizar cientos de preguntas de referentes mundiales, acá van las top  5.

  1. ¿PARA QUÉ…?

…hago lo que hago?

… trabajo?

… vivo?

La pregunta más importante de la vida. Para mi tercer libro le pregunté a más de 200 personas para qué vivían y la respuesta del 99% fue “Para ser feliz”. Vivimos para eso, pero no somos conscientes de cómo encontrar la felicidad porque confundimos ser con estar, que persiguen objetivos distintos:

¿Ser feliz? = vivir con la conciencia tranquila.

¿Ingrediente? = hacer felices a otros.

¿Estar feliz? = perseguir placeres y evitar sufrimientos a cualquier costo.

¿Ingrediente? = Hacer lo que me da la gana en el momento, tomando en cuenta únicamente lo que me provoca.

Le pregunté recientemente a Vijay Govindarajan, Profesor de Harvard y referente mundial en Innovación, “Cuál es la pregunta más importante que puedes hacerte para transformar tu vida? Y me dijo: “¿Cuál es mi propósito en la vida? Yo no soy profesor, estoy en el negocio de impactar vidas. Nuestra vida no se mide en años, sino en las vidas de aquellos que impactamos.”

  1. ¿QUIÉN SOY?

El autoconocimiento, el más difícil de los conocimientos. Me lleva al corazón de la vida. El principal deber de cualquier profesional, es entender su realidad, la cual solo gestiona si conoce buen sus puntos fuertes y limitaciones, y lucha por mejorarlas.

Dicen que eres lo que comes…eres lo que posteas …y pueden haber mil definiciones más, me quedo con la de Pablo Ferreiro: “Eres lo que eres delante de Dios.”

  1. ESPERA! ¿QUÉ ES LO IMPORTANTE?

Es la raíz de todo entendimiento. Vivimos a mil por hora, no hay tiempo para frenar y pensar. Nos haría bien hacer una pausa, retroceder un paso e identificar que es lo importante en cada situación.

“Es una efectiva forma de cuestionarse para aclarar, y aclarar es el primer paso para entender algo a profundidad.” James Ryan, Decano de Harvard, escribió el libro “Wait, what?”.

Esta pregunta es una guía para las decisiones más grandes de tu vida. Te reta a ir al corazón de las cosas, a repensar tus propias creencias y metas.  Te ayuda a separar lo importante de lo trivial. Es también un freno de mano, que evita llegar rápido a las conclusiones. Cultivar el habito de entender primero y juzgar después nos ayudará a disminuir errores y analizar las decisiones de manera más profunda.

Por ejemplo, muchas veces me preguntan ni bien pierden el trabajo “¿A quién le alcanzo mi currículum?”, sin darse cuenta de que antes hay varios pasos como definir para que soy bueno, donde tengo ventajas diferenciales, que tipo de actividad calza con mi perfil (puede ser un emprendimiento, un trabajo, una consultoría), y luego de varias preguntas más, recién cuestionarse a quién se lo entregas.

  1. ¿DÓNDE HAGO MÁS FALTA?

Es una pregunta en la que mostramos al otro que nos preocupamos por él. Nos ayuda a priorizar, porque a lo mejor hacemos falta en varios ambientes y tendremos que decidir en qué momento hacemos lo importante y en cual lo urgente. A lo mejor nos toca amanecernos para terminar un trabajo bien hecho, o un amigo que necesita que lo escuchemos o enfocarnos en ese momento en nuestro hijo que necesita ayuda.

Nos invita a formar el hábito de pensar en los demás. Ser capaces de percibir qué hace falta en un lugar determinado y como podemos ayudar. El mejor tiempo para ayudar es cuando no tenemos tiempo para eso.

  1. ¿AL MENOS PODRÍA…?

Es el comienzo de todo proceso. Es la pregunta que nos ayuda a no darnos por vencidos ante las negativas y buscar oportunidades para hacer las cosas de forma distinta.

Nos obliga a buscar soluciones creativas cuando todo parece acabado y descubrir nuevos principios en aparentes finales.

CONCLUSIONES

Si queremos dirigir nuestras vidas, debemos comenzar por definir nuestras preguntas y comenzar cada mañana recordándolas. No es lo que hacemos una vez lo que moldea nuestra vida sino lo que hacemos consistentemente. Nada es más importante.

A lo mejor las respuestas sinceras y pensadas a estas preguntas sí pueden transformar tu vida! ¿Qué vas a hacer hoy para que tu vida valga la pena de ser vivida?

No me alcanza el tiempo!

No me alcanza el tiempo! 512 384 Rafael

Si piensas que no te da la vida para todo lo que tienes que hacer, este artículo podría ayudarte. El impacto de repensar nuestra relación con el tiempo y gestionarlo mejor es enorme. Por ello, para escribir este artículo me apoyo en algunos referentes a nivel mundial.

Clayton Christensen, Profesor de Harvard y considerado como el segundo pensador más importante del management a nivel mundial (Thinkers 50) nos dice que las personas que quieren destacar poseen una tendencia inconsciente a invertir muy poco en sus familias y demasiado en sus carreras, a pesar de que las relaciones con sus familias son la fuente más poderosa y duradera de felicidad.

Tony Robbins el principal gurú del self management en el mundo, indica en su último libro Unshakeable, que si las acciones que tomas no están alineadas con lo que realmente te importa: tus principios, no importa como uses tu tiempo, no tendrás el mismo sentido de logro y satisfacción que si lo tuvieses si te enfocas en aquello que agrega más valor a tu vida.

Una regla para ello es identificar el 20% de acciones que tienes que hacer en el día que causan el 80% de impacto en tus resultados y enfocarte en terminarlas muy bien.

“Dime cual es tu agenda y te diré quien eres

Santiago Alvarez de Mon, Conferencista y Profesor del IESE, comenta en su nuevo libro que este mundo sobreestimulado de la era digital en el que el zapping mental es la norma, nuestra agenda sirve como elemento imprescindible para el diagnóstico y la mejora personal. Es curioso que no le dejamos las llaves de nuestro departamento a cualquiera y sin embargo, entregamos nuestro tiempo a jefes, subordinados, clientes, amigos virtuales y hasta familiares– que con toda naturalidad y desparpajo disponen de él.

Otros “ladrones del tiempo” son las reuniones en exceso. Vale la pena recordar cuantas tenemos por semana, si empezaron y terminaron a la hora y sobre todo, si eran realmente necesarias. Como decía Peter Drucker, todo buen directivo, antes de decidir o hacer algo, debería preguntarse si esto debe hacerse, y si debe hacerlo él, y si debe hacerlo ahora.

Aprende a decir que no

Muchas veces tenemos la agenda llena por aceptar todo. Cuando decimos que no a algo, en realidad agregamos valor a lo que hacemos, porque estamos diciendo si a algo que tiene mayor relevancia, que podría ser nuestro trabajo, familia o religión.

Alvarez de Mon decía “Un sí puede ser un atajo fácil para evitar conflictos. Un no oportuno y justo es en ocasiones la forma independiente de sentar las bases de una relación madura. El no, lejos de aislarnos y empobrecernos, completa y complementa los síes de nuestra vida, prestigiando su calidad y valor.”nHaz lo que debes y está en lo que haces

Estamos en tantos lugares a la vez que no estamos en ninguno, así, es muy frecuente gastar el tiempo sin darnos cuenta por distracciones. Gallwey nos dice: “Para mantener la concentración, el mejor truco es ser muy bueno en volver. Si mentalmente te has ido de un informe que estabas haciendo, volviendo pronto reduces los períodos de ausencia y distracción. No es lo mismo pasear por las nubes 30 minutos que perderte cinco minutos, darte cuenta y regresar al momento.”

Una mención especial para el tráfico. Hoy muchos pasamos más de una hora en el carro al día. Ayudaría juntar todas las llamadas del día para esos momentos. Descargar al celular clases de inglés o entrevistas de tus conferencistas preferidos.

Necesitamos convertir lo importante en lo urgente. Por ejemplo si visitar a tus padres es muy importante pero no tienes espacio en tu agenda, como si lo tienes para el Facebook o el Netflix (la droga moderna), a lo mejor no son tan importantes para ti.

¿Cómo saber si estamos trabajando para conseguir que lo más importante rija nuestra vida y nuestra agenda? Implementemos una auditoría de agendas. Hagamos el seguimiento de nuestras actividades por dos semanas, tomando nota de cuales son realmente las que se llevan lo más valioso de nuestro tiempo, y luego de ello podremos enmendar. “Cuida los minutos y las horas se cuidarán de si mismas.” Lord Chesterfield

Conclusión.

Comienza a cambiar hoy, ahora! Mañana es el tiempo de los que no tienen tiempo, y la vida tiene mucho más que ver con el presente. Como dice un santo, “Si el tiempo fuera solamente oro podrías perderlo quizá, pero el tiempo es vida y no sabes cuanto te queda.”

El problema no es el tiempo. Vivir! Ésta es la palabra clave y es cada vez más urgente. Quien no lo haga quedará arrepentido en el ocaso de su vida. Si te lo propones, encontrarás el tiempo. La solución, como dijo Pablo Ferreiro del PAD, es vivir al día. Exprimir el presente, el único tiempo que tenemos. ¿Lo intentamos?

P.D. Si te pareció interesante este artículo reenvíaselo a un amigo o compártelo en redes. Gracias!

La otra Bolsa de Valores: Desprendimiento SAC, Fortaleza EIRL, Coraje Corp. y otras acciones en asce

La otra Bolsa de Valores: Desprendimiento SAC, Fortaleza EIRL, Coraje Corp. y otras acciones en asce 514 386 Rafael

Hoy, no solo está de moda hablar de valores, por suerte, hay muchos peruanos que los están practicando. Cada vez son más las personas que admiro, aquellas coherentes entre lo que piensan, dicen y hacen, y que se han puesto de pie en este difícil contexto que nos está tocando vivir.

Los valores, nuestro patrimonio moral 

Decía Santiago Alvarez de Mon, profesor del IESE, que son esa brújula interior que nos permite viajar por la vida sin perdernos, esas raíces que necesitamos para navegar por la vida.

“No soy producto de mis circunstancias, sino de mis decisiones”, decía mi gran amigo y mentor, Luis Huete, Profesor de IESE y Harvard, y por ello la importancia enorme de decidir con valores.

¿Cómo aterrizar este concepto tan gaseoso para vivirlo hoy? En una interesante sesión de Luis, nos mostraba el siguiente cuadro que influye enormemente en como tomamos decisiones a diario:

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Las decisiones en los cuadrantes I y IV son fáciles de tomar. Nuestra vida la decidimos en el II y III. El dilema de movernos en el II (decido por lo que me gusta sabiendo que no me conviene) es que priorizamos el momento, el éxito fácil. Lo que no percibimos es que muchas veces, esos atajos terminan cosechando futuras frustraciones. En una sociedad amante de lo fácil, inmediato y en cantidad no es difícil decidir en el II cuadrante.

En el III, priorizamos algo que no nos gusta pero nos hace bien, (o hace bien a otros). Y entonces, ¿Cuáles son los valores que más nos podrían ayudar a tomar las decisiones correctas?

Desprendimiento

Despojarnos de lo que realmente nos duele. Lo más fácil es dar una donación, luego nuestro tiempo y lo más difícil es comprometernos con una causa, que ojalá no sea solo de un día, sino de largo aliento. El problema de los que se han quedado es de meses. Y es precisamente, en ese nivel de ayuda, donde radica la felicidad, porque ayudar a otros, a la larga, hace que seamos mejores.

Hoy, la vida nos facilita esa oportunidad. En estos días he visto a cientos de compatriotas ayudando cada uno desde donde puede (el policía, el voluntario, el rescatista, etc.).

Tomaron una de esas decisiones que no nos gustan, pero nos convienen. Hoy, quizá en lugar de soñar con dinero, podríamos soñar con cosas que nos emocionen y desafíen lo que la sociedad entiende por éxito. Soñar con ser felices y hacer felices a miles de damnificados! “Querido dinero, será para la próxima”.

Fortaleza

Hace unos días tuve la suerte de escuchar la conferencia y luego conversar con Carlos Paez, uno de los sobrevivientes del avión que llevaba al equipo de rugby uruguayo que cayó en Los Andes en 1972. Vivieron 70 días hacinados en la cabina del avión soportando hasta 40 bajo cero.

Le pregunté que los hizo resistir, y me dijo que la fe y la fortaleza. “Nunca abandonamos la fe. Elegimos vivir y Dios nos dio las herramientas para ser los rescatistas de nuestro propio destino.”

Muchos de nosotros,  nos creemos fuertes, pero nos quedamos en aprendiz de héroe y nos ahogamos en un jacuzzi cuando tantos compatriotas nadan a puro pulmón en una tempestad y llegan a la orilla. Me decía que son los momentos de sufrimiento y dolor, los más valiosos, de los que más aprende uno en la vida. Nos exigen aprender y adaptarnos a las nuevas circunstancias.

Coraje

Nelson Mandela decía: “Es de los hombres y mujeres que arriesgaron su vida por sus principios de quienes aprendí el significado del coraje, que no es la ausencia del miedo, sino el dominio sobre ese instinto básico.”

Sin coraje toda virtud es frágil porque es el refuerzo de otros valores como la integridad, la compasión y la perseverancia. Necesitamos coraje para decidir, en base a nuestras creencias y principios, y mantener esa decisión , lo cual es difícil en una sociedad tan aborregada, que prioriza el que dirán.

Conclusiones

Los valores pueden y deben ayudarnos a superar adversidades. Estas no se buscan pero tarde o temprano se citan con nuestras vidas. Entonces, la capacidad de respuesta, la actitud con la que afrontamos esos reveses es lo que define si saldremos adelante.

Se nos viene un año complejo y retador. Dicen que no hay año perfecto. Los animo a hacer su propio cuadro y colocar en que cuadrante tomamos nuestras principales decisiones. Si reseteamos nuestro mindset e incorporamos estos 3 valores, podríamos hacer que nuestras decisiones y nuestra vida, sean mucho mejores. Esto que muchos consideran la tormenta perfecta podemos convertirla en vientos favorables para preguntarnos donde hacemos falta y sacar la mejor versión de nosotros mismos, tal como lo están haciendo miles de héroes anónimos que veo en los noticieros.

¿Te gustaría tener un equipo más productivo? Las 4 dimensiones del Gobierno de personas en el futuro

¿Te gustaría tener un equipo más productivo? Las 4 dimensiones del Gobierno de personas en el futuro 2172 1358 Rafael
Resumen de artículo publicado en Harvard Deusto Business Review, Febrero 2017

Gran parte de los profesionales que tienen el encargo de liderar personas no se dan el tiempo necesario para abandonar su zona de confort, cuestionar si la manera en que actúan es la correcta y, menos aún, para diseñar una estrategia para desarrollar al máximo el potencial de sus equipos. El modelo que aquí se propone se enfoca en cuatro prácticas fundamentales a la hora de gobernar personas:

1.    conocerlas,

2.    motivarlas,

3.    desarrollarlas y

4.    exigirles

La función principal de cualquier líder es sacar a relucir la mejor versión de las personas que tiene a su cargo, hacerlas crecer y conseguir que esas mejoras se mantengan incluso en su ausencia, alineando esta estrategia con los objetivos de la empresa.

1. Conocer al equipo

No es fácil conocer la realidad personal de cada uno de los miembros del equipo y no podemos darlo por sentado. Se les conoce en el día a día, con el trato cercano.

Juan Fernando Sellés, filósofo español, dice que quien dirige da una orden según su personalidad y quien la obedece, la cumple según la suya, lo cual nos obliga a conocer lo que es común a todas las personas, y lo que es personal de cada una. Esto nos lleva a reflexionar sobre la relevancia de conocer a cada uno de los miembros de nuestros equipos y sus modos de ser.

2. Motivar al equipo

Escuchar también es ponerse en los zapatos del otro para intentar comprenderle y entender su posición. Solo desde allí, conociendo sus intereses reales, se puede plantear una estrategia de motivación. A unos les motiva el dinero; a otros, su línea carrera; a otros afrontar los retos de la posición que ocupan; un horario flexible o autonomía, etc.

Al final, no es el trabajo realizado lo que importa, sino el significado que tiene para uno mismo. La gente no se compromete si no tiene un motivo para hacerlo y, como líder, se debe ayudar a los trabajadores a encontrar sentido a su trabajo y a cumplir con la estrategia mediante acciones bien definidas y concretas.

3. Desarrollar al equipo

Para desarrollar al equipo, el líder debe definir cuales son las competencias necesarias para asegurar los resultados y la sostenibilidad de la empresa en todos sus reportes directos, que lo harán a su vez, con las personas que tengan a su cargo, generando así un efecto cascada. Luego de ello determina un plan de acción para implementarlo y finalmente, identifica y evalúa los puntos de mejora. Todo esto debe medirse de forma regular.

4. Exigir al equipo

Para cerrar el círculo es necesario generar una cultura de exigencia, lo cual se traducirá en buenos resultados. Pero, para ello, no hay que enfocarse en el fin, sino en el proceso: que el equipo tenga el talento, que se esfuerce y que dicho esfuerzo se combine con la perseverancia para terminar lo que se empieza y con la paciencia para tener la tranquilidad de que, si se está haciendo lo correcto, los buenos resultados caerán por su propio peso.

Aquí, el papel de la exigencia es vital. Hay que exigir que el proceso se desarrolle con el mayor nivel de rigurosidad, aplicando los valores mencionados. Un ejemplo: los mejores entrenadores del mundo lo son por que no les tiembla la mano a la hora de exigir, y porque llevan al limite a sus deportistas para sacar lo mejor de ellos. Pero es una exigencia desde la cercanía en el trato, sin dejar de ser estricto con las funciones y amable con los resultados. Y es que exigir tiene mucho que ver con querer lo mejor para la empresa, para la otra persona y para uno.

Conclusiones

No existe un manual perfecto para gobernar personas, sin embargo, no por ello, podemos dejar esta tarea tan importante al azahar.

Los resultados son una feliz consecuencia de una buena gestión de las personas. Hay que centrarse en la gente. Vivimos y trabajamos con personas, y ellas serán las responsables de los resultados del futuro que tanto nos preocupan.

Somos responsables de la vida de nuestros equipos. Por ello, nuestra principal función es formarnos bien primero para luego ayudarlos a ellos.

Necesitamos desarrollar políticas más adaptables a la realidad de cada uno de nuestros colaboradores. El “One size fits all” no va más. No se trata de ver números, sino personas. Ya lo decía Ernesto Sabato, “¿Por qué el hombre no evoluciona?” Porque cambia la tecnología pero no el corazón.

Dirigir empresas no es cosa de definir si se hace una cosa o la otra, es cuestión de ver más allá de lo evidente, ser ambidiestros y pensar cómo hacer una cosa y la otra. Los invito a salir de su zona de confort y a liderar sus vidas y luego las vidas de las personas que nos acompañan en el viaje de la vida, con seguridad, nos dará grandes satisfacciones. ¿Lo intentamos?

Feliz Navidad!!!!

Feliz Navidad!!!! 595 477 Rafael

“Los dos días más importantes de tu vida son el día que naciste y el día en el que descubres para qué naciste.” MT. Quizá hoy es un buen día para recordar para que vino Jesús al mundo – su vida fue su mensaje – y pedirle ayuda para imitarlo y darle un sentido a la nuestra. Nunca es tarde para convertirnos en lo que siempre quisimos ser. Ya lo decía Tagore “El hombre que soy saluda llorando a aquel que quisiera ser.” No hagamos concesiones en lo urgente e importante. Este 2017, recuperemos una manera de vivir que merezca más la pena.

¿Por qué las esposas son tan difíciles de amar?

¿Por qué las esposas son tan difíciles de amar? 1600 1128 Rafael

Comienzo aclarando que este no es un artículo de “Casos del corazón”. No es el foco de lo que escribo, sin embargo, es un tema que me interesa mucho porque resulta que no somos robots, sino personas con alma, cabeza y corazón y en la medida en que tengamos un buen matrimonio, podremos vivir y trabajar mejor. El matrimonio es el proyecto más importante que tenemos, por lejos. Sí, más que nuestro trabajo. Es muy difícil que alguien que le dedique su vida al trabajo, tenga una buena familia.

Pues bien, ¿Quién en su sano juicio no se ha planteado alguna vez por qué le resulta tan difícil amar? (porsiacaso me refiero a esposas Y esposos). ¿No es lo más natural que los esposos se amen? ¿Por qué se iban a casar si no fuera así?.

Pensamos que no hace falta preocuparnos del matrimonio. Nunca, ni en los mejores días, hay que dar nada por supuesto. Desde el primer momento hay que cuidar ese amor para que crezca y se haga cada vez más fuerte.

Nadie se casa para separarse. Nadie decide amar a otra persona para hacerla infeliz. Brad Pitt y Angelina Jolie tenían la receta perfecta para el matrimonio feliz y para siempre: dinero, apariencia física, fama, poder… y se acabó. ¿Qué pasó? A lo mejor no son los ingredientes más importantes y apostar solo por ellos puede ser el error más grande de nuestras vidas.

Es más importante el obsesionarse con hacer feliz al cónyuge, no solo con grandes cosas, sino sobretodo, en los detalles diarios (que son por lo general una tarea más difícil), y esto, a pesar de que muchas veces las cosas se pongan feas. Y es que es bien ingenuo pensar que una vez que dos personas deciden casarse, todo irá bien.

Es como la chica que le dice a su enamorado: “Casémonos y vivamos felices”. El la mira y le dice, “Mujer, Decídete!”

Hay aspectos de la vida que de tan naturales no se les presta mucha atención. Pareciera que su desarrollo y crecimiento fueran automáticos. Así pasa con el amor matrimonial. Es curioso que en esta vida nos preparamos para todo, para la universidad, para el éxito profesional, hasta para viajar nos informamos, sin embargo en el matrimonio procedemos al azar.

Nuria Chinchilla profesora del IESE y Fundadora del movimiento mundial de “Empresas familiarmente responsables”, decía que cuando desaparecen los fuegos artificiales del flechazo y posterior enamoramiento tiene que haber una decisión de amar, y de mantener ese amor. El amor es como un fuego, que hay que avivarlo día a día, sino se apaga. Siempre habrán tentaciones (estamos casados pero no muertos), pero vale la pena luchar con todo. Si no blindamos el matrimonio, cada vez amaremos menos, cada vez habrán más fracasos.

Cuando amar resulta sencillo, todos somos capaces de hacerlo, pero ese amor aguanta poco. Después de los primeros años, dedicar un tiempo a reflexionar, darnos cuenta de nuestros errores y aplicar remedios prácticos es vital para relanzar nuestra relación. Bien dicen que para salvar matrimonios, es preferible un año antes que un día después.

Uno de estos remedios es controlar nuestros pensamientos. Nuestra imaginación es la responsable del amor, no la otra persona. Muchos problemas de “crisis” sólo existen en la cabeza de quien los piensa que al no tener un dominio de su imaginación, provoca que realmente contaminen el matrimonio.

Debemos tener en cuenta que no nos hemos casado con una persona sino con tres. La persona que pensamos que es, la persona que realmente es, y la persona en la que se va a convertir como resultado de estar casada con nosotros. Y ello implica que necesitamos amoldarnos a las 3 y no solo a la primera. Nuestras parejas no son perfectas, pero (pequeño detalle), nosotros tampoco! No existe la perfección acá abajo, y mal hacemos cuando la exigimos en el otro y peor aun cuando nos frustramos al no encontrarla. Si se espera demasiado del matrimonio, necesariamente se acabara desilusionado. Así se explican muchos divorcios. Pero ojo, tampoco hay que rendirse en la tarea de sacar lo mejor de nuestros cónyuges.

Los matrimonios como el de mis padres, felices, con más de 50 años de casados, no son fruto de la buena suerte, son hijos del esfuerzo, la disciplina, el compromiso, el no darse por vencidos cuando hay temporales, y sobre todo de un amor sincero que busca el bien en el otro.

¿Nuestro reto para el 2017? Enamorarnos muchas veces… de la misma persona.

Las reglas de la vida

Las reglas de la vida 514 386 Rafael

En una leyenda de los nativos americanos, un viejo Cherokee daba lecciones de vida a su nieto: En mi interior tengo una pelea terrible entre dos lobos. Uno es malo, orgulloso, mal intencionado y mentiroso. El otro es bueno, alegre, servicial, humilde y luchador. El nieto preguntó -¿Qué lobo ganará?-. -El viejo contestó – “El que tú alimentes”. Lo mismo pasa con la vida. Hay una lucha permanente en nuestro interior entre esos dos lobos.

Un partido de futbol, un trabajo, un club, tienen reglas. Pues la vida también las tiene y cuanto antes las entiendas, aceptes y gestiones, mejor te irá. Que difícil intentar resumirlas en un artículo de 600 palabras. Acá van mis preferidas:

  1. Camina siempre con las luces altas, con la mirada a largo plazo, con un propósito y un porqué. La vida tiene que ver más con el viaje, que con la meta. Es incierta. Nada es seguro ni para siempre. El futuro pertenece a la gente que acepta y gestiona la incertidumbre, el hábitat natural del ejecutivo.

Siembra para cosechar luego. Los valores (esfuerzo, perseverancia,                           paciencia) se cosechan para usarlos en momentos difíciles. Son la                             mejor arma para luchar.

  1. Entiende la realidad hoy, aquí y ahora. No te pelees con los hechos. No transformas una realidad que minimizas o disimulas, solo si la reconoces y haces las paces con ella.

Aprende a vivir en el hoy, ese regalo. Mañana será mejor si gestionas                       mejor el presente. ¿Qué sentido tiene vivir en un ayer que se fue?                             Nos aferramos a sueños que nunca se realizarán. Saber cerrar                                   páginas dolorosas de nuestra historia es un arte que pocos dominan.                       Y el otro   extremo, el mañana, es el tiempo de los que no tienen                               tiempo.

  1. Aprende a perder y pierde para aprender. Gestionar los momentos felices y las derrotas, que se entrecruzan con mucha facilidad. En la vida ganamos y perdemos todo el tiempo. Por lo tanto, el que viva obsesionado con ganar y no contempla la posibilidad de perder, pues ya perdió. Muchas veces la pérdida, el error nos da un mayor aprendizaje que la victoria en si.

Hay gente que no ha terminado ni el primer tiempo y ya perdió el                             partido de su vida. Puedes perder, pero lo que no puedes es perder                           antes. Tirar la toalla en pleno partido. Se lucha hasta el pitazo final.

  1. Ordena tu mente, para darle la importancia y el peso ponderado a cada cosa en cada etapa de tu vida (religión, familia, trabajo, amigos). Muchas veces, tenemos hipotecada la cabeza con pensamientos que no valen la pena y la vida nos pasa por encima.

Decía Santiago Alvarez de Mon del IESE que cuando les pregunta a                         empresarios “exitosos” por el paisaje que tienen a su alrededor, no lo                       conocen, porque no lo disfrutan, porque cuando consiguen algo, ya                         están pensando en el próximo. “Llévate muchos mapas, pero disfruta                       del territorio. Porque no esté  esa colina en el mapa de tu vida, no                             dejes de visitarla. Las cumbres más altas no están en nuestras                                   planificaciones sino en lo que ocurre una vez visitadas.

La vida es paradójica. Para estar bien acompañados hay que                                       aprender a estar solos, quien sabe mucho, escucha; quien sabe poco,                       habla; quien sabe, pregunta; quien no sabe, dogmatiza; Para vivir                             hay que aprender a morir. Morir a una idea, a un argumento, a una                         relación.”

El partido más importante de la vida no es el exterior, el que otros ven lo que quieres aparentar, sino el que juegas contra ti mismo, y que si te esfuerzas, lo ganas siempre, porque habrás sido capaz de dar la mejor versión de ti mismo.

Y por último, la regla más difícil, conócete a ti mismo, tus fortalezas y debilidades. Heráclito decía: “Descubre el que ya eres”. Nos hace falta pensar. Educar y formar el cerebro y el corazón. Es la única salida. Los tiempos cambian, las reglas no. Ya lo decía Ernesto Sabato, “¿Por qué el hombre no evoluciona? Porque cambia la tecnología pero no el corazón.” No entender a tiempo las reglas de esta vida es quizá el precio más caro que hay que pagar por vivirla.

Lo que me hubiese gustado saber a los 20

Lo que me hubiese gustado saber a los 20 766 1022 Rafael

Por alguna extraña razón, cuando pasas los 40 parece que la vida pinta más a drama que a comedia y si no aprendes a gestionarla, probablemente, termine en tragedia griega.

A los 20 nos preocupamos por aprender los cursos de la Universidad. Recién me he dado cuenta de que pasada esa etapa lo que tengo que aprender es a cuestionarme las preguntas importantes, a pensar lo que pienso, a tomar decisiones apoyándome en un corazón inteligente y en una razón sensible y en alinear lo que pienso, digo y hago.

Hoy me cuestiono si lo importante es solo el dinero que puedo ganar o lo feliz que puedo ser. Estoy aprendiendo a buscar mi felicidad limitando mis deseos en vez de satisfacerlos. Y es que entender la realidad para gestionar mejor mi vida es crítico porque mi felicidad no depende de mi realidad sino de cómo la interprete. Neil Pasricha, New York Times Best Seller 2010-2015, con más de 1 millón de libros vendidos, dice que solo un 10% de tu felicidad (o tu tristeza) dependen de las circunstancias y el 90% de la actitud con la que las asumas.

Si no tenemos claros ciertos conceptos, buscaremos la felicidad donde no está. Como decía el Papa Francisco: “Me gustaría que recordaras que ser feliz, no es tener un cielo sin tempestades, camino sin accidentes, trabajos sin cansancio, relaciones sin decepciones. Ser feliz no es sólo vivir de sonrisas, sino también reflexionar sobre la tristeza.”

Y Santo Tomás la describía muy bien: “La tristeza es un vicio causado por el desordenado amor a sí mismo, que no es un vicio especial, sino la raíz general de todos ellos. Ya se ve que el remedio para escapar de ello es que cuando uno se siente triste, es cuando más necesita pensar y hacer algo por los demás.”

¿Y cómo aplico todo esto para trabajar mejor?

La mitología griega nos puede dar algunas pistas. Cuentan que Dédalo era un inventor muy hábil que vivía en Atenas. Tuvo dos hijos: Ícaro y Yápige.

Minos encerró a Dédalo e Icaro en un laberinto en Creta. Desesperados por salir, se le ocurrió a Dédalo fabricar alas con plumas de pájaros y cera de abejas, con las que podrían escapar volando del laberinto. Y el esfuerzo valió la pena. Pero antes de salir, Dédalo le advirtió a Ícaro que no volara demasiado alto, porque si se acercaba al Sol, la cera de sus alas se derretiría y tampoco demasiado bajo porque las alas se le mojarían, y se harían demasiado pesadas para seguir volando.

Empezaron el viaje y al principio Ícaro obedeció sus consejos, pero después se creyó inmortal, empezó a volar cada vez más alto olvidándose de los consejos de su padre y se acercó tanto al sol que se derritieron sus alas, cayó al mar y se ahogó.

Y creo que a los 40, muchas veces nos pasa lo mismo que a Icaro porque nos terminamos quemando con el sol. Y esto pasa cuando:

  1. Buscamos el aplauso de los demás para alimentar nuestra soberbia y no soportamos las correcciones.

  2. Trabajamos únicamente para hacerle creer al gerente de turno que lo hacemos bien, sin revisar realmente si es un trabajo bien acabado.

  3. Olvidamos que el trabajo debe servir para mejorar la vida de otros y como una feliz consecuencia de ello, ganar dinero, y no al revés.

Y por otro lado, volamos demasiado bajo y nos ahogamos cuando

  1. Nos rendimos a la mitad, sin dar todo el esfuerzo del que somos capaces para sacar la empresa adelante.

  2. Le ponemos peros a todo, somos pesimistas y lo contagiamos a los demás. (Y es que somos como “focos con patas” porque transmitimos energía, unos tienen 3,000 megas y otros van quemados.)

  3. Trabajamos mal, sin ilusión, aburridos y solo por cumplir con lo mínimo indispensable.

  4. No nos preocupamos por aprender más, seguir estudiando para especializarnos y ser referentes en lo que hacemos.

En fin, cada uno escoge la vida que quiere vivir. Cuanto me hubiese servido saber todo esto a los 20…

Escucha con los ojos

Escucha con los ojos 300 225 Rafael

En la vida, lo más importante es que lo más importante tiene que ser lo más importante. Parece un juego de palabras pero es bastante más profundo. Y es que muchas veces no sabemos identificar y priorizar las cosas que realmente van a mover la aguja de nuestro desempeño.

Hace unos meses, asistí a un Seminario sobre técnicas para potenciar la creatividad en el trabajo. Y el reto era: ¿Qué tendríamos que hacer para duplicar la facturación en nuestras empresas?. Alguien dijo que generar ideas para fabricar el producto por la mitad del costo. Muy ambicioso y sin duda, de ser viable, sería la idea del millón, pero la realidad es que muchas empresas se han dedicado el año pasado a ahorrar costos al máximo y si bien, han sobrevivido, el hacerlo sin otra estrategia en paralelo, claramente las ha dejado en una posición débil de cara al nuevo contexto.

¿Han probado con algo tan básico pero a la vez tan escaso en estos tiempos como enfocarse en su gente, conectarse con ellos? A lo mejor no doblamos ninguna facturación, pero con seguridad aumentaremos la productividad. Una de las competencias que sin duda, van a tomar una enorme relevancia en un mundo hiper conectado, son las habilidades de comunicación y persuasión, vale decir, dominar el arte de la conversación.

Los que lo hacen son los que construyen relaciones a largo plazo. Hay que generar lazos, tender puentes. Los que realmente entienden y conectan con la realidad y con la gente son aquellos que pueden liderar e inspirar.

¿Y cómo hacerlo? Pablo Ferreiro del Pad me decía que lo más importante era la cercanía para conocer y el conocimiento para querer, no para criticar, no para censurar, no para establecer distancia. Si yo soy más alto que el resto, puedo usar esa ventaja para servir de faro a los demás. Si yo soy más bajo, puedo ver qué pasa por debajo. El sentido de las capacidades tiene que ver con cómo se colabora con el resto.

Escucharlos! Escuchar es más importante que hablar, porque cuando escuchas es increíble lo que puedes aprender. Cuando pones en practica lo que aprendes, es increíble lo que puedes cambiar.

La comunicación no es solo palabras, son miradas, movimientos del cuerpo, le llaman comportamiento no verbal. Peter Drucker decía que lo más importante de la comunicación es escuchar lo que no se dice. Escuchar con los ojos implica leer caras, interpretar gestos, captar lo que se dice entre líneas, distinguir timbres de voz, descifrar silencios. Esto inclusive es a veces más importante que lo que te dicen con las palabras, y es que éstas pueden engañar, lo gestos no.

Santiago Alvarez de Mon del IESE decía que un detector de mentiras y exageraciones es el arma de cualquier persona atenta y curiosa que domina el arte de preguntar y escuchar. Y es que aquí reside el toque distintivo de las personas persuasivas. Si la conversación tiene que ver con la habilidad de convencer al otro, ¿qué mejor que hacerlo desde su propia realidad, desde sus argumentos, conceptos, valores y estados de ánimo? A eso es lo que Daniel Goleman le llama Inteligencia Emocional.

Pero no es nada fácil, muchas veces decimos “Es que no te entiendo”. Y es que no hay que entender, hay que comprender. Existen dos expresiones muy valiosas que resumen el arte de conversar:

  1. Explícame tu punto de vista

  2. Estudiemos el problema

Con la primera cambia sobre todo el que habla porque no se pone a la defensiva o al ataque , no desea convencer a toda costa, sino que muestra su sincera disposición a acoger los argumentos de la otra persona, quien tiende a abrirse, bajar la guardia y hablar con confianza justamente porque se siente escuchada.

Con la segunda frase, se hace mucho más fácil expresar los puntos de vista sin agresividad, sin vehemencia, sin autoritarismo, y sobre todo, genera un clima de confianza en el que cada parte aporte serenamente todas las razones para convencer al otro.

Y para terminar, un consejo rápido y gratis. La pregunta más importante que podemos hacer para ganar la atención en una reunión, en una conversación es ¿Cómo te puedo ayudar? Háganla y se sorprenderán del resultado.