3 Min. de lectura

Diseñando una vida más feliz

Diseñando una vida más feliz 500 347 Rafael

“Los dos días más importantes de tu vida son el día que naciste y el día que descubriste para que naciste.” R. Wenk.

¿Para qué vivo? Para ser feliz acá en la tierra, y luego felicísimo en el cielo. ¿Y por qué me interesa escribir sobre la felicidad? Porque es algo que va a determinar la calidad de cada instante de mi vida.

En una encuesta a nivel mundial realizada por Diener & Scollion en la que preguntaron que es lo que más quieren las personas en la vida, salió en primer lugar la felicidad, luego el amor, luego la salud y luego el bienestar. Lo curioso es que ninguna de estas variables son medidas por los países. Hasta ahora casi nadie piensa en el progreso de un país en estos términos.

Paradójicamente, acá vivimos obsesionados con el crecimiento del PBI, que mide todo menos aquello que hace que la vida valga la pena. No se trata de cuanto producimos, sino de cuan felices vivimos. Japón tiene uno de los índices más altos de PBI per cápita y a la vez de tasa de depresiones y de suicidios. Allí como en muchos países, nunca fue tan fácil vivir cómodamente, y sin embargo nunca fue tan difícil ser feliz.

Aristóteles decía: “Toda acción humana busca siempre algún bien: el médico busca el bien de la salud; el soldado busca la victoria; etc. Todo hombre elige un objetivo –honor, gloria, cultura, riqueza – y apunta hacia él con toda la conducta. Pues no ordenar la vida a un fin es señal de necedad… Previamente es necesario determinar en qué consiste vivir bien, y bajo qué condiciones se alcanza esa meta. Se reconoce sin duda que la felicidad es el mayor y el mejor de los bienes humanos.

Casi todo el mundo llama felicidad al máximo bien que se puede conseguir, pero nadie sabe exactamente en qué consiste ese máximo bien. Unos creen que es el placer, la riqueza o los honores. A menudo, la misma persona cambia de opinión y, cuando está enferma, piensa que la felicidad es la salud o si es pobre, la riqueza. También se confunde con el placer. Muchas de las cosas por las que merece la pena luchar, no son placenteras. Por tanto, ni el placer se identifica con el bien, ni todo placer se debe apetecer.”

Cuando a uno le preguntan que es ser feliz, se equivoca al conjugar el verbo, porque menciona siempre tener, por ejemplo, tener salud, tener dinero, tener comodidades, y la verdadera felicidad está más en dar que en tener, la verdadera felicidad la da la tranquilidad de conciencia. De allí la importancia en formarla como se debe. Mahatma Gandhi decía que la alegría está en la lucha, en el esfuerzo, en el sufrimiento que supone la lucha, y no en la victoria. Ojo, no hablo de estar felices, ese es otro tema. Eso es bienestar. Hablo de ser felices. Para “estar” felices (algo momentáneo) solo hace falta ir por la vida acumulando placeres y evitando sufrimientos a cualquier costo. Estar en exceso aburre, ser en exceso dignifica.

El Papa Francisco nos dejó recientemente unas recetas para ser felices:

1. “Haz felices a otros. Si miras a la masa, no actúas nunca, si miras a una persona, sí. Crear felicidad nos hace mejores y más felices. Tu vida es lo que has dado.

2. Comparte los Domingos con la familia.

3. Olvídate rápido de lo negativo. La necesidad de hablar mal del otro indica una baja autoestima, es decir: yo me siento tan abajo que en vez de subir, bajo al otro.

4. Da y recibe amor, la gente necesita establecer conexiones significativas con otras personas para sentir verdadera alegría.”

Y es que finalmente lo que define a las emociones positivas, aquellas que brindan felicidad, es que no puedes experimentarlas si no tienes vínculos. Robocop no siente amor, alegría, ni compasión. Las personas solitarias y que no se interesan por los demás, suelen ser infelices. Es curioso como hoy en día, tenemos cada vez más amigos en el facebook y nos sentimos más aislados.

La felicidad es una consecuencia de un modo de ser, de estar, de vivir, de pensar y de actuar hoy. La felicidad está en el camino y no en la meta. Cuando acabe el colegio, cuando termine la Universidad, cuando me case, cuando tenga hijos, cuando se vayan, cuando sea gerentaso, cuando gane miles de dólares, cuando adelgace y llegue a mi peso ideal, y podría seguir….siempre hay un mañana donde se guardauestros mejores sueños e ilusiones. A lo peor cuando llega, desilusiona, porque nos damos cuenta de que por mirar el futuro, dejamos de saborear el presente, y que nuestro futuro, nuestra felicidad, dependerá de lo que hagamos hoy.

A veces perdemos, y???

A veces perdemos, y??? 1024 768 Rafael

Si, ya sé. Normalmente escribo sobre lo contrario, “No te rindas”, motivación, éxito, etc. Pero la vida no es tan linda como parece. No todo lo que brilla es oro. A veces, fracasamos, nos rendimos, y???

Como decía Leopoldo Abadía, en este mundo no hay ganadores. Hay gente que trabaja, que se esfuerza, a la que como a todos, unas cosas les salen bien y otras no tan bien. Lo que si hay y mucho, somos los que nos enfocamos más en hacer creer a los demás que somos felices, que en tratar de serlo. Sino, pregúntenle al Facebook, la herramienta perfecta para aparentar y venderle a nuestros amigos que somos unos “winners”. Vendemos felicidad a granel para demostrar lo bien que la vida nos trata, fotos de nuestros viajes, nuestras juergas, tenemos la necesidad de decir donde estamos por más que a nadie le interese con frases como “Rafael@salón VIP aeorpuerto”, y ese tipo de comportamientos de niño que todos tenemos. Estupideces. Que tire la primera piedra quien no sea (en mayor o menor grado) así.

A veces el “winner” no cuenta completa la historia, y olvida decir por ejemplo que antes de que le salga ese super negocio, fracasó en muchos otros, y que sigue perdiendo dinero, esa foto en la que sale feliz y borracho en el Facebook no es más que algo posado porque la procesión va por dentro y la vida es otra.

No hay “mal” que dure 100 años, ni tampoco “bien” que los dure. A veces solo estamos mirando lo mal que nos ha ido (enfocados más en lo que no tenemos que en lo que tenemos), o a veces nos confiamos y nos creemos perfectos. Pues ni lo uno ni lo otro.

Así es la vida, no se entiende la luz sin la oscuridad, la alegría sin la tristeza, la palabra sin el silencio, la paz sin el conflicto, la compañía sin la soledad. Son las cartas de una baraja con la que hemos de aprender a ganar el partido de la vida, decía Santiago Alvarez de Mon, profesor del IESE.

Los malos tiempos muchas veces se traducen en fracasos profesionales, negocios que no rinden lo que pensamos, pleitos con jefes, pares o subordinados, etc. Como recordaba Leopoldo, aunque angustien, no son esenciales, porque no afectan a tu familia, si está bien formada. Le afectan y mucho si te has dedicado a enseñar, con tu forma de vida, a tu marido o a tu mujer y a tus hijos que lo fundamental es tener mucho dinero y que los “winners” son los que ganan S/. 500,000 al año o más. El día en que entre tu mujer y tu , con mucho esfuerzo lleven S/. 75,000 al año los hijos pensarán: mi padre es un “looser” que no gana más que esa “miseria”. Si la familia está bien formada, esos apuros sirven para que todos apoyen.

Se trata también de diferenciar cuando perdemos y cuando fracasamos. Los niños yerran no fracasan, por eso aprenden. Los adultos mantenemos una muy mala relación con el error y por eso estamos como estamos. Una de las interpretaciones más útiles del fracaso, dada por Dan Gilbert, profesor de Harvard en su charla en http://www.ted.com, es la idea de que ni siquiera existe. Llamémosle retroalimentación, o aprendizaje, pero nunca fracaso. ¿La estamos pasando mal?

Una buena receta de Alejandro Dumas: “La esperanza es el mejor médico que conozco. Hace que agite el náufrago sus brazos en medio de las aguas, aun cuando no vea tierra por ningún lado… El hombre se descubre cuando se mide con el obstáculo.”

¿Cuántos profesionales exitosos son consecuencia feliz de errores correctamente leídos e interpretados? ¿Cuántos hay también que necios y orgullosos, no interpretaron bien los errores y la mente los traicionó? Betsabé Tierno, psicólogo mundialmente conocido, decía que los límites están construidos por nuestros miedos, dudas y pensamientos derrotistas. “Un pasado que se niega a retirarse y un futuro que se empeña en asustarme”, cocktail perfecto para explotar. Los pensamientos siempre tienen consecuencias y si continuamente pensamos en problemas y tristezas, nuestra actitud será una consecuencia de ello. Por eso, que importante aprender a pensar lo que pensamos.

Quien deja todo lo que lleva dentro en la cancha, quien pierde el partido con el depósito de gasolina vacío, puede perder, pero no fracasar. Si actuamos de forma tal que siempre vamos “all in”, siempre ganaremos, porque ése es el único partido que depende de nosotros, el único que nos vale para la eternidad. Los resultados lamentablemente dependen en buena parte del esfuerzo, pero también de muchas variables externas y que no podemos manejar.

En fin, para poder juzgar hay que haber jugado el partido. Que fácil imaginar el dolor ajeno, los problemas cuando ni nos ha tocado vivirlos. No se si por suerte o por desgracia, pero yo sí he perdido y me he rendido miles de veces. Pero bueno, no se acabó el mundo. Si en la caída, el desánimo prende y arraiga, allí sí fracasaremos. Si aprendemos del mismo y enmendamos el camino, la cosa cambia.

Que alguien me motive por favor!

Que alguien me motive por favor! 843 574 Rafael
Todos queremos motivar (a hijos, esposos, empleados, clientes, etc.) y ser motivados. Veamos, una cosa es conseguir que alguien haga algo y otra muy distinta conseguir que alguien quiera hacer algo. Nadie está motivado todo el tiempo, así como nadie es feliz todo el tiempo. Pasadas las vacaciones, volvemos a nuestro hábitat natural, la oficina y claro, cuesta volver a agarrar el ritmo, y no solo a nosotros sino a nuestros equipos.

Pero bueno, antes de hablar de motivación, me gustaría definirla. Según José Marina, destacado psicólogo a nivel mundial, “Son los deseos que nos lanzan a la acción, los antecedentes de nuestros actos, la energía que nos mueve.” Todos conocemos nuestros deseos, lo que no sabemos son las causas que los determinan. ¿Por qué quiero esto o aquello? Y esas causas tienen mucho que ver con las ganas de salir adelante. “Con ganas, ganas”, pero no somos dueños de nuestras ganas, por lo tanto, aquello que defina nuestras ganas, definirá nuestro nivel de motivación.

Habría que identificar que es lo que nos mueve, ¿Cuáles son nuestros tesoros en la vida? Y es que esos tesoros son las necesidades que nos creamos. Si los hacemos más atractivos, si somos capaces de alcanzarlos y sabemos como, probablemente, estaremos aumentando nuestras ganas. Pero no todo son las ganas. La otra parte es nuestra lectura de la realidad.

Hoy en día, y con la desaceleración en su máxima expresión, muchos son pesimistas sobre el futuro, y por ende les termina saliendo todo mal. Su única virtud, es que son pitonisos, tienen la habilidad de adivinar su futuro, y como siempre lo ven negro, pues ya se imaginan el final.

El pesimismo es una forma de cobardía porque es mucho más cómodo refugiarse en el lamento , en la queja, y en no hacer nada para enfrentarse a los acontecimientos, por adversos que sean. Hay que huir del pesimista como de la peste, es una enfermedad altamente contagiosa porque el pesimista es un estirilizador de ilusiones. Y peor si es de los que te dice “Yo no soy pesimista, soy realista”. Cuando escuchen eso, corran, el pata es peligrosísimo.

Y es que el optimista no es un pesimista mal informado, no es alguien que niega y manipula la realidad, ni que vive de espaldas a la misma, divorciado de hechos objetivos, ése más bien es un irresponsable. Es más bien, una persona que entiende la realidad, sabiendo los riesgos, los calcula, mide y toma las acciones correctas.“ ¿Por qué es usted tan optimista? Porque no le veo ninguna ventaja a no serlo.” Dijo Winston Churchill.

¿Cuánto vale una mentalidad positiva que permanece optimista cuando los demás se rinden? Su peso en oro. Que importante rodearse de gente que se crece ante la adversidad, encuentra luces en un cielo oscuro, ve oportunidades donde otros se nublan y paralizan y toma decisiones valientes y oportunas. Los partidos más difíciles de la vida nos obligan a trabajar todos los músculos del cuerpo hasta que nos duela el alma.

Y qué hacemos?

Betsabé Tierno, uno de los mejores psiquiatras actuales, nos dice: “Si aprendemos a pensar bien, aprenderemos a vivir bien. Los problemas que nos hemos creado hasta hoy son el resultado de un pensamiento erróneo y cualquier problema real o imaginario está en nosotros mismos.

Aquello en lo que pienses con mayor frecuencia determina lo que eres, la vida que llevas, tus niveles de felicidad o desdicha y en lo que te has convertido. La mente es la dueña y puede hacer un cielo del infierno o un infierno del cielo. El miedo está siempre dispuesto a ver las cosas peores de lo que son. Nunca cargues con más de un problema al mismo tiempo. Hay personas que cargan con tres: los que tuvieron, los que tienen ahora y los que esperan tener.”

¿A quién no le gusta estrenar algo nuevo para el 2015? Estrenemos pues, una nueva forma de pensar. El que puede cambiar sus pensamientos puede cambiar su destino. Al pasado solo para aprender de él, el futuro, dependerá de lo que hagamos hoy. Así que a vivir el presente, a seguir pa´ delante, dando todo lo que llevamos dentro, “all in”.

En esta vida eso es lo que hay y pájaro que no vuela, pronto viene el gato y se lo come.

Ah, y a lo mejor no necesitan que alguien los motive, primero intenten solos, sino, ya piden ayuda.

Felices Vacaciones, Feliz viaje interior

Felices Vacaciones, Feliz viaje interior 723 500 Rafael

2015, Año nuevo, vida nueva! Estamos a punto de tomar 2 semanas de vacaciones para relajarnos, reflexionar, hacer propósitos claves, poner los controles para cumplirlos y volver con las pilas puestas. Momento ideal para cuestionarnos sobre lo que hicimos bien, lo que hicimos mal y lo que pudimos hacer mejor, en los cinco ámbitos de nuestra vida, a nivel espiritual, personal, familiar, laboral y social.

¿Será que podemos pasar un día sin celular o laptop y estar a solas con nosotros mismos y dejar a Internet el lugar informativo y complementario que le corresponde?. A veces es útil y necesario, salir del rol del pincel, y ver el cuadro desde el rol del pintor, para verlo con perspectiva, entenderlo, solo así, nos daríamos cuenta de nuestros errores, aprenderíamos mucho y nuestro cuerpo nos lo agradecería, nuestra mente se relajaría y nuestra comunicación brotaría espontánea sobre nuevos proyectos.

Estos últimos días, sumamente estresantes, he estado en tantos sitios mentalmente a la vez, que no he podido estar como quisiera en ninguno. La vida es demasiado corta como para vivirla a mil por hora. Como me cuesta entenderlo! Tarde o temprano nos damos cuenta que no es una carrera, que la felicidad no está en alcanzar un determinado lugar ni posición ni sueldo, sino en saborear y sacarle el jugo a cada momento y paisaje del camino. No se puede correr una maratón con la impaciencia de un corredor de 100 metros. El tiempo nos dará una mano si hoy nos centramos en las tareas importantes y trascendentes que la vida nos encarga. Caminar despacio y concentrado es la mejor receta para llegar lejos, muy lejos. Y como decía en mi post anterior, ¿a dónde llegaremos? No importa, eso no depende de nosotros, lo que está en nuestra cancha es en dar todo lo que llevamos dentro para seguir adelante.

Por eso, muero por vivir estos días de paz que se vienen para extraer propósitos claros. Seguramente entre el mar, deporte, buena compañía, excelente música, buenos vinos, grandes libros y el estar al lado de mi familia, harán que la vida buena puede tener otra oportunidad de amistarse conmigo. Y claro, seguramente cuando pase por eso, a lo mejor, volveré a gozar de cada minuto, y mi cerebro, volverá a preguntarme como cada fin de año las preguntas de la vida ¿Viví más feliz? ¿Hice algo más felices a los que tengo cerca?

Antes cada fin de año, me proponía cambiar el mundo, ahora, lo único que quiero es cambiarme a mi mismo, cambiar mis defectos, (que tengo muchos) y repotenciar mis fortalezas. Desde dentro hacia fuera, ese es el orden natural del cambio. Hay gente se enfoca en lo que tiene que hacer y otros muchos que viven del “Hay que hacer…”. Debemos escoger de que lado estamos, de los que ponen énfasis en lo que les falta o de los que valoran y agradecen lo que tienen y con ello ven como pueden hacer más.

Imagino en esta época a muchos profesionales proponiéndose para el 2015 pasar más tiempo con su familia, para luego volver a ser los mismos workaholics de siempre (incluyéndome). Prometiéndose leer más, para luego olvidar lo leído y no poner en practica nada. Otros planteándose el comenzar a correr, a ir al gimnasio, para luego, dejarlo al primer mes y darse al abandono. Y así año tras año: propósitos, objetivos, muchas ganas que finalmente en un % mínimo se vuelven realidad. Es allí cuando la confianza en nosotros mismos se pierde, nuestra energía se evapora y la autoestima baja a niveles insignificantes.

Espero querido lector, que sea de esa minoría que finalmente tenga las agallas para perseguir sus sueños y no parar hasta alcanzarlos, de tener la prudencia para tomar mejores decisiones, la perseverancia para no traicionar sus ideales y la pasión (la única que puede elevar el alma a hacer grandes cosas) para mirar siempre hacia adelante. Como consecuencia de ello, ojalá en los próximos 12 meses, usted y yo, seamos un poco más humildes, perseverantes, apasionados, resilientes y pacientes, receta perfecta para ganar cualquier batalla.

El nacimiento del niño Jesús siempre es un buen momento para pedirle que nos ayude a lograr estos propósitos y a vivir mejor. No olvidemos que El vino para que seamos más felices, acá y si logramos serlo realmente, luego en el cielo, donde lo seremos para siempre.

Salga o se quede este fin de año, Feliz Navidad, Feliz Año Nuevo y Feliz viaje interior. Siempre viene bien algo de arqueología interna para reflexionar y darnos tiempo para pensar las cosas importantes de la vida. Que sea más feliz en el 2015!!!

¿Cuál es el mejor trabajo de tu vida?

¿Cuál es el mejor trabajo de tu vida? 460 289 Rafael

Laborum cumple 15 años, y yo cumplo 10 en este trabajo. He querido dedicar mi artículo quincenal a mi vida laboral, y me atreví a compartir con ustedes esto que más que un artículo fue un breve discurso que leí a mi equipo de Laborum ya que acabamos de cumplir 15 años, con la única intención de que a lo mejor, hay alguno de los que lo lee que cumple también varios años en su trabajo y podría sentir lo mismo que yo.

Varias veces me han dicho, “Rafa, ya te vas por los 10 años, ¿Por qué no te cambias de trabajo?”, Y lo he pensado seriamente, pero…a lo mejor mañana, hoy no. Es que el trabajo es el lugar donde paso el mayor tiempo de mi día, por ende, una de las cosas más importantes que tengo. Le he dedicado mis mejores años. Y pensándolo bien, es mucho más que el lugar donde gano un sueldo, es el lugar donde puedo cumplir varios de mis retos, pero sobre todo, un lugar donde, no digo ayudo, ayudamos a mucha gente a que sea más feliz, porque tenemos, literalmente, el poder para cambiarles la vida, al colocarlos en un mejor trabajo.

Además, todavía me falta mucho por lograr, ideas hay miles, mi labor está en identificar cuales implementar correctamente el año que viene. Es difícil cambiar de trabajo cuando lo que haces, te apasiona, cuando sabes que tiene un sentido, y que eso, finalmente te hace feliz. Como tantas veces digo en mis charlas, el trabajo perfecto, será perfecto, si te hace feliz.

Una vez un chico de veintipocos años me dijo en una conferencia, “Yo ya estoy de vuelta en todo.” Le dije “¿A donde has ido? Para no ir.” No me interesa ese lugar, debe ser rutinario y aburrido. Y es que la consultoría te obliga y te enseña a viajar por caminos con subidas y bajadas, y se aprende de ambas.

Hace un par de años, estaba con un cliente amigo en mi oficina y al terminar le hice un “city tour” por Laborum. Al terminar me dijo, “Rafa, como se nota que esta casa tiene dueño.” Me sorprendió, porque nunca se me había ocurrido. Luego me di cuenta que era verdad. Que los que trabajamos acá lo cuidamos como si fuera nuestro. Porque es nuestro. Lo estamos haciendo día a día,  con mucho esfuerzo, y no es solo cuestión de ayudar a nuestros clientes a conseguir lo mejor, sino de preocuparse porque todos los que estemos acá, la pasemos cada vez mejor. Eso es darle un sentido más trascendental a nuestro trabajo. “La vida no se vuelve insoportable por las circunstancias sino por la falta de sentido” decía Victor Frankl.

Este año no ha sido el mejor para el país. Se ha hecho famosa la frase del Ministro de Economía “Se acabaron los vientos a favor, se nos vienen vientos en contra”, sin embargo, no puedo dejar de reconocer y agradecerles porque viene siendo, el mejor año de Laborum en su historia. Y uno de los secretos ha sido entender y adaptarnos mejor al mercado actual, pero sobre todo, adelantarnos a él. Messi dijo en una entrevista hace poco que los mejores jugadores, no van donde está la pelota, allí van todos, van donde la pelota va a ir. Es lo que tenemos que hacer el 2015. Las especies que sobreviven no son las mas fuertes ni las más grandes, sino aquellas que se anticipan y se adaptan mejor al cambio.

Y si pues, parece que el viaje no será en primera clase, parece que realmente no habrá viento a favor el 2015, pero tampoco nos resignaremos a crecimientos mediocres. Vamos por más!! Ha sido nuestro grito de guerra los últimos años, y lo hemos logrado. Este tipo de contextos son ideales para personas luchadoras, resilientes, innovadoras, que se abracen a la realidad. Este contexto nos obliga a sacar lo mejor de nosotros, a estudiar mejor la cancha, a entender las nuevas reglas, y enmendar el camino trazado.

Estos últimos años, la vida me ha enseñado que hay pocos monstruos que justifiquen el miedo que les tenemos. Y es que el futuro dependerá de lo que hagamos hoy. El 2015 nos reta, ¿pero saben? Eso es lo que hace apasionante este trabajo, que cada día es distinto, hay distintos problemas, distintas soluciones, ningún día es igual al anterior. Un partido imposible solo se puede ganar  si se le quita esa etiqueta. Justamente, con viento en contra, los aviones despegan.

En fin, ahora, a seguir con el viaje. Aprender, ganar, perder, ilusionarnos, esforzarnos, atrevernos, innovar, apasionarnos, verbos decisivos para disfrutar el camino. ¿A dónde llegaremos? Es lo de menos, viajar es lo que importa. Donde sea, lo haremos con la tranquilidad de saber que dimos todo lo que llevamos dentro.

Las reglas de tu familia…¿existen?

Las reglas de tu familia…¿existen? 445 353 Rafael

Nos hemos acostumbrado a vivir sin reglas.

Ayer mi padre cumplió 82 años. Y la verdad que cada año lo admiro más. Y es que cada año, a medida que mi hijo va creciendo (tiene 4 años) me doy cuenta del por qué de muchas de las cosas que pasaban en casa y que no entendía el por qué. Debo reconocer que este artículo me inspiró a hacerlo la lectura del último libro de Leopoldo Abadía, profesor del IESE.

Somos 4 hermanos, y vivíamos con algo que es considerado “anticuado” hoy por hoy que son las reglas. Si uno se pone a analizar, en todo hay reglas. Sino, nada funcionaría como debe ser.

  1. En el trabajo, la hora de llegada son las 9 y la hora de almuerzo la 1:30.

  2. En el Club no se puede fumar en las áreas sociales.

  3. En los restaurantes no se puede comer gratis.

  4. En la calle, no puedes andar tirando las cosas que no te sirven porque generas basura.

Pues bien, en todas partes hay reglas. Y cuando vivía con mis padres, también, como las tenía cualquier otra familia. No son iguales. De hecho las reglas con mi familia (esposa e hijo) son diferentes, porque los tiempos son diferentes, pero la esencia trato (y digo trato porque a veces es muy complicado) de mantenerla, así como el cariño a la familia. Son mi mejor compañía, y también mis maestros favoritos.

Acá les mando un breve resumen, ojo, no están en ningún orden:

  1. La levantada era a la hora exacta, ni un minuto más, ni uno menos. Los fines de semana el límite eran las 10am, porque había que aprovechar el día. Mi papá me dijo una vez “Si eres lo suficientemente hombre para quedarte hasta tarde, lo debes ser también para levantarte a tu hora”.

  2. Al salir nos despedíamos, y al regresar saludábamos. Nadie pasaba desapercibido.

  3. El que se equivocaba, pedía perdón y punto. Mi mamá me decía siempre ¨Nunca te canses pedir perdón, nunca te canses de perdonar”.

  4. Para agarrar algo que no era nuestro debíamos pedir permiso.

  5. Luego de cualquier cumplido, o de recibir un favor, o de que alguien nos pase algo en la mesa o en cualquier parte, estábamos “obligados” a decir “Gracias”.

  6. Cuando mis padres decían “no” era no. Me enseñaron muy rápidamente el significado de esa palabra, y con ello, el valor de la renuncia, el diferir la gratificación.

  7. Los Domingos todos a misa y en la medida de lo posible, a la misma hora (aunque luego mis hermanos mayores ya iban a su hora con sus enamoradas y por su cuenta).

  8. En casa se comía juntos. Así sea verano y estuviésemos en la playa, nunca se almorzaba sin polo.

  9. Si no veníamos a comer, avisábamos, y no tanto para pedir permiso, sino para que no cocinen de más.

  10. Teníamos hora de llegada en las salidas de los fines de semana, todos, los 3 hombres y mi hermana, a cualquier edad, si bien, habían permisos especiales para fiestas especiales, pero siempre teníamos un límite.

  11. Nadie dejaba la ropa sucia tirada. Antes de irse, el cuarto debía estar ordenado.

  12. El baño limpio (todos los hermanos lo compartíamos). Tapa bajada y agua limpia.

  13. Mi papá siempre decía “Se gasta lo que se deba aunque se deba lo que se gaste”. Y siempre se las arreglaba para que todos estemos con lo que necesitábamos, contentos, muchas veces dejando de lado sus gustos personales.

  14. A la abuelita y a la tía abuelita que también vivía con nosotros, había que cuidarlas, engreírlas (una era sordita) y tenerles muchísima paciencia, además de cederles uno de los 2 televisores. Porque sino, eso de la tolerancia y la solidaridad “no eran más que un cuento”.

  15. A las personas de servicio, se les respetaba, y se le trataba como si fueran de la familia. Es más, Maye, mi nana, hasta ahora ayuda a mis papás. 39 años con nosotros! Es un ejemplo de buen trabajo y siempre con una sonrisa.

  16. Mis padres tenían un solo mensaje, lo que decía mi papá (permisos, horarios, etc.) lo respaldaba mi mamá y viceversa.

  17. En reuniones en casa debíamos velar para que ningún vaso de los invitados esté vacío, nosotros fungíamos de anfitriones y mozos al mismo tiempo.

En fin, el que quiera, que copie algo, el que no , que no copie nada. Pero eso si, todos debiéramos tener algunas reglas en la familia. Las que quieran. No hace falta ni siquiera que las pongan por escrito, no las lee nadie. Como decía un buen amigo, los valores se practican, no se predican.

Africa, la vergüenza del mundo

Africa, la vergüenza del mundo 1000 594 Rafael

¿Qué significa Africa para nosotros?

 

Hoy en día, es normal ver primeras planas de países que tienen miedo de recibir africanos infectados con el virus del ébola. Han tenido que esperar que mueran más de 8,000 personas para recién darle el peso y la importancia que esto tiene. Y es que cuando esto pasaba en Africa desde hace años, no era noticia para nadie.

El médico liberiano Melvin Korkor, quien logró sobrevivir al brote de ébola , dijo que la única razón por la que no existe un remedio es porque solo mata africanos. “Si esa enfermedad existiese en Estados Unidos, mañana habría una solución para ella. Hace 40 años todos saben que existe el ébola. Pero ¿sabes cuál es el problema? Que está en África. Solo mueren africanos por ella. Si fuera en Occidente, la medicina ya tendría una solución. Mira lo que está sucediendo en Estados Unidos. En cuanto dos americanos fueron contaminados ya se habla de remedio experimental. No estamos esperando un remedio. Por lo que estamos luchando hoy, todavía, es para que los hospitales tengan comida. Solo eso ya salvaría muchas vidas. En muchos hospitales los pacientes comen solo una vez por día. No hay organismo que resista. La civilización moderna aquí no ha aportado nada, ni luz eléctrica, ni teléfono, ni televisión. Lo único que ha traído son metralletas para que estén armados hasta los dientes.”

Leía un artículo de Santiago Alvarez de Mon en el que reflexionaba por qué somos así. Y es que Africa lo sentimos tan lejos y estamos tan acostumbrados a que lo único que escuchemos sea pobreza, enfermedades, muerte, violencia, que ya nada parece sorprendernos. ¿Qué es Africa para los países desarrollados? Para Estados Unidos seguramente un continente con mucho petróleo al que todavía no se le ha explotado al máximo, para Europa, un continente que tiene mucho para rentabilizar, para China un proveedor barato de materia prima.

Esos mismos países, ¿Con qué autoridad moral hablan de valores en la ONU y luego callan ante tanta injusticia?. Tengo un amigo médico en el Congo que me cuenta la cantidad enorme de nuevas enfermedades que se generan producto de la pobreza, otros países como Somalía, Zimbawe, en los que ha habido dictadores, asesinos. ¿Alguno de nosotros hace algo concreto por ellos? Me atrevería a decir que nadie. Tranquilizamos nuestra conciencia con dar 1 sol a un pobre por la calle o a lo mejor compartiendo una foto del sufrimiento de Africa en el Facebook, como si eso fuese a anestesiar el dolor enorme que sufren.

Y eso me lleva a cuestionar ¿Qué es para nosotros Africa? Un continente para irse de safari algún día, un continente ecológico, lleno de animalitos, todo verde, y de personas que todo el día se pelean, pero que está lejos, muy lejos de nosotros? O un continente que llora, que llora en silencio, como lo hacen los pobres, los que no tienen hogar, ni nadie a quien recurrir.

Pero aun así, y en esas condiciones, luchan. He leído historias de gente valiosísima, que con todas las condiciones para deprimirse o tirar la toalla, salen adelante. Paradójicamente creo que justamente ese contexto, es el que los hace tan fuertes. Es parte de la naturaleza humana. ¿Cómo seríamos si siempre nos iría bien, todo serían éxitos, y no conociésemos el sufrimiento? A lo mejor seríamos completamente vacíos, débiles, porque en las dificultades es donde se conoce a los hombres de una sola pieza. Las crisis obviamente son un gran momento para identificar oportunidades, para echar mano de los valores que hemos sembrado antes y sacar lo mejor de nosotros, pero también para echar una mano a los más débiles.

No podemos vivir con la conciencia tranquila, sabiendo que millones de personas viven en condiciones infrahumanas, atrapados entre el hambre, el ébola y la falta de cariño del mundo entero. ¿Y qué podemos hacer? Pues mucho, dicen que la forma más fácil de ayudar es con dinero, luego, con tu tiempo, y la más eficiente, comprometiéndote realmente con la causa que quieras apoyar. En este caso, podríamos donar si, pero la verdad no se a quien ni donde, a lo mejor, oraciones es lo que más falta, y estoy seguro que los ayudará bastante.nnEn fin, comienzo mi semana con otra perspectiva, mientras allá sufren realmente, guerras, enfermedades, muerte, injusticia, pobreza extrema, inseguridad, dictadores, acá “lloramos” porque crecemos solo al 3%, tenemos punto y medio menos de PBI y nos desaceleramos…

Los ricos también lloran… especialmente si hay alguien más rico que ellos

Los ricos también lloran… especialmente si hay alguien más rico que ellos 480 326 Rafael

“Queremos vivir en la mente de los demás con una vida imaginaria y por eso nos esforzamos en aparentar. Nos ocupamos intensamente en embellecer y conservar nuestro ser imaginario y nos desentendemos del verdadero.” Pascal.

Hoy, está tan arraigada la creencia de que el dinero compra la felicidad, que muchos que se la creen terminan estrellándose contra una realidad esquiva y diametralmente opuesta a ese razonamiento.

Si bien es cierto, el dinero no da la felicidad, como lo comentaba en mi anterior post, sí la puede comprar. La duda es cuánta cantidad. Y no es tanta como uno espera, y ello, porque no sabemos administrar el dinero. Nos acostumbramos demasiado rápido al nuevo tren de vida y nos comparamos con personas más afortunadas, lo cual disminuye nuestra felicidad.

Muchas veces hablamos de la falta de dinero como una de las causas de nuestros males. Atribuímos que por eso no podemos ser completamente felices, que no tenemos todo lo que deseamos y que siempre nos está faltando algo para ser “iguales” a los demás, incluyendo en “todos los demás” a unos pocos que pueden tener alguna superioridad en un bien material por ejemplo. Sin embargo, el dinero no siempre nos permitirá cubrir las necesidades y lograr satisfacciones, y una vez que lo obtengamos, nos daremos cuenta de que igual nos siguen faltando otros bienes.

Manel Baucells, Profesor del IESE e Investigador sobre este tema, indica que el problema parte de mucho tiempo atrás. Explica en su estudio que la economía tradicional consideraba todos los bienes como básicos, y para nosotros en cambio, existe una enorme diferencia entre la felicidad que proporcionan los bienes básicos y los adaptativos. Un bien básico satisface una necesidad objetiva y genera siempre la misma cantidad de satisfacción; en cambio, un bien adaptativo proporciona una satisfacción subjetiva y variable según las propias expectativas y las referencias. Por ejemplo, tener un auto es un bien básico, pero cuando pasas del Toyota Corolla del 90 al BMW 325 del año, lo conviertes en un bien adaptativo. Un Toyota antiguo puede proporcionar mucha satisfacción y un BMW muy poca…, si lo comparas con el Porsche Panamera del vecino.

El tema es que se puede vivir feliz aunque no te envidien. Vivimos pendientes de lo que los demás piensan de nosotros. Es más, nos enfocamos más en hacer creer a los demás que somos felices que en tratar de serlo. Y lo anecdótico es que los demás están demasiado preocupados por lo que tú piensas de ellos para fijarse en ti. Es decir, te gastas hasta lo que no tienes y te compras la camioneta del año para quedar bien con todos y para lucirla, y en realidad a la gente le importa un comino tú y tu camioneta.

En 1938 Harvard puso en marcha el Estudio Grant (Que aun está en curso) para dar seguimiento a la vida de 268 de sus estudiantes, de 18 años de edad o mayores, y determinar entre otras cosas, que características, hábitos o experiencias permiten prosperar a las personas. El estudio confirmó algunas cosas que el sentido común nos dice que son ciertas: que recibir amor en la infancia anuncia felicidad en la edad adulta, que los hombres son más felices en sus años de madurez si están cerca de sus hijos y que uno de los factores predictivos de la felicidad en la vejez es tener un buen matrimonio.

Enrique Rojas, psiqiatra español mundialmente conocido por sus más de doce libros escritos sobre temas relacionados a adversidad, depresión, autoestima, recomienda para vivir una vida feliz cosas sencillas, como las siguientes:

1.     Estar con gente feliz

2.     Expresar el amor a otra persona

3.     Estar con alguien a quien se quiere

4.     Reír con amigos

5.     Dormir bien por la noche

6.     Escuchar música

7.     Sonreír a los demás

8.     Compartir la alegría de que a los amigos y la familia les ocurran cosas agradables

9.     Hacer bien un trabajo

10.  Aprender algo nuevo

Finalmente, Baucells recomienda que a través de algunas actividades como las prácticas espirituales, la meditación o el rezo, uno puede obtener una mejor perspectiva de la vida y reducir los efectos perjudiciales de la comparación. ¿Lo intentamos?

Se puede ser feliz con el mismo sueldo

Se puede ser feliz con el mismo sueldo 1024 819 Rafael

Picasso decía que quería tener bastante dinero para vivir tranquilo como los pobres. Y no le faltaba razón.

En una reciente encuesta realizada en los Estados Unidos, se pidió a la gente que especificara el factor que más mejoraría su calidad de vida. La respuesta más frecuente fue “más dinero”.

Una forma de autoengañarse es decir que nosotros compramos para nosotros mismos, nos convencemos de que compramos algo porque lo necesitamos, cuando la verdadera causa a menudo es impresionar al resto. En cualquier caso, la satisfacción y la insatisfacción siempre se obtienen en el momento del incremento o decremento del estatus, después se diluyen. Es decir, el aumento de sueldo alegra el primer día, si te sacas la lotería igual, a los cuatro días te has acostumbrado a tus nuevos millones y ya envidias a tus nuevos vecinos que tienen más… Incluso puedes llegar a sentirte más pobre que antes de la lotería.

Pero ¿cuánto necesita uno para ser feliz? Según un estudio realizado por Rakesh Sarin y Manel Baucells, de UCLA e IESE, la cifra son US$12,000 anuales. Esa cantidad cubriría todas nuestras necesidades básicas, lo demás es adaptativo. A partir de un nivel de renta determinado, la felicidad no aumenta significativamente por mucho que lo hagan los ingresos.

Hoy nos adaptamos rápidamente a un cierto nivel de estándar (nuestro departamento, nuestro auto, vacaciones, restaurantes) y no nos sentiremos mejor que el que paseaba en bicicleta y escuchaba una vieja radio hace sesenta años.

Sí, el poder adquisitivo influye en la felicidad de una persona, pero hasta cierto punto. Ni qué decir que algunas personas con dinero se torturan comparándose con otras personas aun más ricas que ellas y viven frustradas.

El dinero efectivamente da felicidad, porque con el dinero tienes más control, acceso a cosas que antes no tenías y más capacidad de decisión. Pero se comete un error de cálculo: se piensa que va a dar más de lo que da. Y esto lo cometemos cuando creemos que el dinero nos va a dar diez de felicidad, y a lo mucho, nos da un cinco. Es decir, no es un tema de cantidad, sino de expectativas.

Hay que educar a la gente en los colegios, en las familias… a que se comparen en determinados valores como “mira ése qué buenas notas saca, a ver si tú también haces como él”, y que eviten otras, como “mira a ése que se ha comprado un auto mejor”. Si nos comparamos en valores, lo del auto caerá como consecuencia de ser un mejor estudiante, y luego un mejor profesional, y, como consecuencia de ello, bien recompensado.

El problema está en sobreestimar la satisfacción que nos pueden dar los bienes y, por consiguiente, asignar un porcentaje del tiempo superior al debido para conseguirlos. ¿Qué podemos hacer al respecto? Ya lo dice Baucells en una de sus conclusiones: “Vale la pena preguntarse si uno se siente feliz habiendo tenido que trabajar cuatro horas más de lo normal cada día para vivir en un departamento más lujoso en una zona donde sigue habiendo gente más rica que uno, pero a costa de haber perdido horas valiosísimas de disfrutar con la familia, con los amigos. Quizá hubiera sido más inteligente pensar si nos interesaba entrar en esta batalla o no”.

Nos podemos acostumbrar a todo. Daniel Gilbert, profesor de Harvard y autor de numerosos libros sobre la felicidad decía: “La buena noticia es que perder la vista no te haría tan desdichado como piensas. La mala noticia es que ganarte la lotería tampoco te haría tan feliz como imaginas”.

La pregunta del millón es ¿Qué nos hace ser felices? ¿El dinero? ¿Un departamento grande? ¿Un carro del año? ¿O tener la conciencia tranquila de saber que estamos haciendo lo que nos corresponde en ese momento?

El arte de fracasar

El arte de fracasar 300 182 Rafael

Dicen que el fracaso y la crisis son la manera que tiene la vida de enseñarnos a caminar por territorios que de otro modo nunca habríamos descubierto. Charles Dickens decía que el fracaso enseña al hombre algo que necesitaba aprender.

 

El año pasado tuve muchos fracasos, muchas veces me sentí fracasado, cuando en realidad lo que había cometido eran errores. Gran diferencia el fracaso del error que por lo general no diferenciamos.  El error puede ser una fuente enorme de aprendizaje en cambio el fracaso se suele utilizar para una persona que ya tiró la toalla y que no puede aprender. ¿Por qué? Quién no ha cometido errores en su vida, en lo laboral, en lo matrimonial, en lo social, en lo personal? Y no por eso, la vida se vuelve miserable, o peor aún, cuanta gente hay que nació con limitaciones, involuntarias, y que lejos de fracasar, han triunfado en la vida. Gente admirable que supo pasar por alto las vallas, que supo madurar. Hellen Keller, por ejemplo, perdió sus sentidos, incluido el habla, a causa de una enfermedad. Gracias a su optimismo, a su tenacidad y a su deseo de superarse, llegó a ser una mujer que estudió en la universidad y dio conferencias por todo el mundo.

J.K. Rowling: Autora de libros de Harry Potter, vivió en la pobreza durante una larga temporada después de trabajar como profesora. Se encontraba sin trabajo, con una hija a cuestas y le costaba recolocarse, y a raíz de ello, se le ocurrió escribir, y lo demás es historia.

En algún momento leí la historia de Edith Piaf, que tuvo una vida terrible. Abandonada por su madre y maltratada por su padre, de pequeña hasta los 10 años, vivió en un prostíbulo. Cantó en la calle, en los tugurios de Montmartre en Paris…pero su voz llegó a ser el alma de esta ciudad.

El mismo Juan Pablo II se quedó de niño sin madre, que murió cuando tenía 9 años. Vivió el nazismo y el comunismo. Enseñó con su ejemplo que la fe y la razón pueden ir de la mano.

Aprender de los errores, interiorizar el contexto, gestionar la adversidad, superarse, madurar en la vida, es cuestión de actitud, es cuestión de carácter. ¿Cuáles son los tres principales ámbitos del carácter? Primero el autoconocimiento.  La humildad para reconocer nuestros errores, para saber en que somos buenos, en que no. Es muy difícil que uno se conozca si no es humilde. La segunda es el autodominio, mecanismo de defensa para frenarse cuando sabes que haces algo que no está bien, algo por cierto muy difícil y admiro a los que lo tienen. En tercer lugar la solidaridad; en realidad, es salir de uno mismo, es servicio, es amar a la gente.

Termino con algunos consejos que da el conocido psiquiatra español Enrique Rojas sobre la madurez:

Madurar es adaptarse y evolucionar a través del cambio. La mejor nave para navegar por los rápidos de la vida es ser realista y tener un proyecto, afrontar cualquier acontecimiento responsabilizarnos de nuestros actos y no dar demasiada importancia a las cosas.

  1. Dejar a Peter Pan para los cuentos. Este síndrome lo sufren aquellas personas que no quieren convertirse en adultos, muy especialmente en sus relaciones con los demás, en lugar de  ver el mundo que nos rodea de forma responsable y comprometida.

  2. Aprende a decir “te quiero”. Las palabras de afecto, los regalos fuera de las fechas señaladas, los pequeños gestos, son los cimientos de una relación  madura y de larga duración. Repite: “Te necesito”, “eres mío”, “vales mucho” “perdón, “gracias”. Ese vocabulario personal es una buena práctica psicológica.

  3. Rompe tus límites mentales. Las barreras están en primer lugar en nuestra cabeza. Cuando nuestro pensamiento cambia, el mundo cambia con él y aumentan nuestras posibilidades. Por eso es importante analizar nuestras creencias y prejuicios.

  4. Resta importancia a lo negativo. Podemos decidir el lado de la moneda sobre el que proyectamos nuestra mirada. Disfruta de las cosas buenas que te ocurren y relativiza lo negativo, que solo debe servir como aprendizaje.

  5. Haz de cada obstáculo un peldaño. Cada adversidad nos obligar a superarnos y por tanto no elevamos tras ella a un nuevo superior de conciencia. Crécete ante las dificultades y te harás más fuerte.

  6. Disfruta del tiempo solo y en compañía: Aprovecha tus ratos libres para hacer actividades que amplíen tus horizontes, pero luego comparte con los tuyos los pequeños y grandes descubrimientos del día a día.