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La elaboración del plan perfecto

La elaboración del plan perfecto 300 225 Rafael

  Continuando con estos resúmenes de los mejores libros del mundo para mejorar, esta semana les traigo el resumen de un capítulo del libro 59 segundos, Piensa un momento para lograr mucho, del mundialmente conocido Richard Wiseman.

 En este capítulo explica que las personas no suelen ir paseando por ahí y, de repente, encontrarse en la cima del Everest. Del mismo modo, no es probable que los que se mueven sin rumbo fijo por la vida se pongan de pronto a montar un nuevo negocio o logren perder un peso significativo.

 Según Wiseman, existen cuatro técnicas esenciales que te ayudarán a lograr tus objetivos  y ambiciones: preparar el plan adecuado; contárselo a tus amigos y familiares; concentrarte en las ventajas, y recompensarte con cada paso conseguido. Para incorporar estas técnicas a tu vida, el autor ha creado un diario único que lo motiva y le sirve para llevar a buen término cualquier tipo de cambio.

 Wiseman nos dice: “Imagínate a un amigo íntimo en tu funeral, haciendo un elogio fúnebre de tu persona. Escribe el guión que leerá tu amigo. ¿Qué te gustaría que dijeran sobre ti? Olvídate sin ‘miedo de la modestia, aunque sé realista. ¿Cómo querrías que describiesen tu personalidad, tus logros, tus puntos fuertes, tu vida familiar, tu éxito profesional y tu comportamiento con los demás? Una vez hayas terminado, examina detenidamente el elogio de tu yo ideal. ¿Tu estilo de vida y comportamiento actuales justifican esos comentarios o te queda trabajo por hacer?

 Uno de los puntos que más ayudan a la realización de tus objetivos en la Creatividad. Aquí algunos consejos para potenciarla. Prepara tu mente trabajando sin descanso en un problema, pero después déjalo un momento para hacer algo completamente diferente Durante el periodo de relajación, alimenta tu mente con ideas nuevas, por ejemplo visitando un museo o una galería de arte, ojeando revistas o periódicos, dando un paseo en tren o coche, o navegando al azar por internet. Pero no lo fuerces; simplemente, sumérgete en nuevas ideas y experiencias, y deja que tu cerebro encuentre las conexiones y cree acontecimientos en apariencia fortuitos.  

 Otra forma de potenciarla es con la Perspectiva. Cambiar de perspectiva ayuda a producir soluciones novedosas. Intenta imaginarte cómo enfocaría el problema un niño, un idiota, un amigo, un artista o un contable. También puedes pensar en dos situaciones análogas aplicando la regla del “es como” (por ejemplo, atraer más clientes a mi negocio es como un artista que intenta atraer a una multitud).

 El mismo concepto vale si intentas que los demás sean más creativos…, inúndalos de color verde (carpetas verdes, sillas verdes o incluso ropa verde).

 Si estás preocupado, te centras más, te concentras en la tarea que tienes entre manos, evitas los riesgos, confía en los hábitos y rutinas previamente establecidos, y mira el mundo desde una perspectiva menos creativa. Por el contrario, si estás relajado en una situación, es más probable que estés predispuesto a explorar formas nuevas y poco comunes de pensamiento y comportamiento, a ver el problema en su conjunto, a arriesgarte, y a pensar y actuar (de manera más creativa.)”

Otro punto importante es la capacidad que tenemos para influier en kos demás y en ser influenciados. En esto juega un papel importante nuestro pensamiento racional y el no dejarnos llevar por “trampas mentales”. Por ejemplo, en el libro de WiIseman describen la siguiente situación, “Empecemos con una pregunta rápida: imagina que te ofrecen dos trabajos. En cuanto al horario, tareas, ubicación y perspectivas laborales, el trabajo A es idéntico al trabajo B. De hecho, la única diferencia entre los dos puestos es la disparidad entre tu salario y el de tus futuros colegas. En el trabajo A, tu paga anual será de 50.000 libras y tus colegas ganarán 30.000. En el trabajo B ganarías 60.000, pero tus compañeros estarían en las 80.000 ¿Te tentaría más el trabajo A o el B? Las encuestas nos indican que la mayoría de las personas elegiría el trabajo A.

En términos puramente financieros, la decisión es completamente irracional, ya que el trabajo B supone 10.000 libras más. Sin embargo, si el estudio científico de la naturaleza humana nos ha servido para algo es para saber que, en realidad, no somos criaturas racionales. Más bien nos comportamos como animales sociales en los que influyen fácilmente muchos factores (cómo nos sentimos, cómo nos vemos y cómo nos ven los demás, por ejemplo). Aunque, desde un punto de vista objetivo, el trabajo B esté mejor pagado que el A, en el trabajo A ganamos 20.000 libras más que nuestros compañeros, y el sentimiento de superioridad que inspira la diferencia de sueldo demuestra ser más que suficiente para compensar por la pérdida económica con respecto al trabajo B.

Consejos para mejorar tu matrimonio

Consejos para mejorar tu matrimonio 300 199 Rafael

A continuación un resumen de uno de los artículos de Pasquale Ionata, experta a nivel mundial en temas de matrimonio.

“Entre los múltiples motivos que pueden provocar crisis en un matrimonio están:

  1. Expectativas exageradas: a veces esperamos y pretendemos demasiado del otro, pidiendo cosas que bastarían para hacer huir a todos nuestros amigos si nos mostráramos con ellos tan exigentes.

  2. Deseo de cambiar al otro: al parecer, la mayor parte de los casados empiezan a hacerlo al poco de casarse y se empeñan en modelar a la pareja según sus categorías. Y se lucha y se pelea por culpa de las mismas cualidades que nos habían hecho escoger a la otra persona. Pero cuando nos percatamos de que él o ella tienen intención de hacernos cambiar, protestamos y nos rebelamos. Sentimos que no somos aceptados por lo que somos, y, por consiguiente, nos resultará imposible poder amar con ternura y autenticidad.

  3. Cuando faltan las pequeñas muestras de amor: descuidar las pequeñas atenciones cotidianas una vez casados, cosas que durante el noviazgo eran la regla: detalles, palabras dulces, muestras concretas de afecto, mimos, caricias, etc.

  4. Cuando no se tiene tiempo para estar juntos: los matrimonios entran en crisis porque no tienen tiempo para estar juntos, para mirarse a la cara, para hablarse, para salir juntos ellos solos. Nada podrá sustituir nunca el tiempo de estar juntos. Ni el dinero, ni los nuevos electrodomésticos, ni las joyas, ni las pieles, ni una casa más bonita, ni una cuenta bancaria más abultada, etc. podrán sustituir el tiempo pasado juntos escuchándose, amándose, compartiéndolo, etc..

Pero aparte de las causas de crisis, de las causas psíquicas que crean conflictos conyugales, hay que preguntarse: ¿cuáles son los síntomas más frecuentes de la crisis conyugal, los signos que nos dicen que estamos en crisis?

– Dificultad creciente de comunicar o, peor, no hablar nada durante días enteros.

– Nos limitamos a existir uno junto al otro, aplastado cada uno por una enorme soledad que nos lleva a la idea de la incompatibilidad y de que no vale la pena hacer nada para superar esa crisis: «¡Somos incompatibles, y basta!» 

– Por último, no olvidemos que un gran sufrimiento es buena señal en la pareja, porque mientras logremos «sufrir» significa que todavía queremos al otro, y hay un hilo de esperanza. El amor está muerto y sepultado cuando ya nada nos importa.

Indicaré ahora algunos atributos del amor incondicional que merecen ser subrayados y sobre todo meditados por el lector:

1) «Renunciar a querer tener siempre razón». Es la única, inagotable fuente de problemas y de ruptura de relaciones: la necesidad de decirle al otro que se ha equivocado o, si se prefiere, la necesidad de tener siempre razón, de decir siempre la última palabra, de demostrar al otro que no sabe lo que dice, de imponerse como superior. Una pareja sana es una relación entre iguales: ninguno de los dos ha de sentirse equivocado. No existe un modo «acertado» o un argumento «vencedor»: cada uno tiene derecho a tener su punto de vista. Antes de negarle la razón al otro, hemos de poder detenernos a hablar con nosotros mismos y decirnos simplemente: «Sé lo que pienso sobre este tema y sé que su opinión no coincide con la mía, pero no importa. Basta que yo lo sepa dentro de mí; no es necesario quitarle la razón».

2) «Borrar la idea de posesión». Tratemos de gozar el uno del otro, no de poseernos mutuamente. Nadie quiere ser dominado. A nadie le gusta sentirse propiedad privada de otro, ni sujeto ni controlado. Todos nosotros tenemos en la vida una misión que cumplir, que resulta obstaculizada cada vez que otro ser humano intenta entrometerse. Querer poseer a los demás es, sin duda, el obstáculo mayor en la toma de conciencia de la propia misión.

Recordemos que dos están juntos no para entenderse, sino para ofrecerse ayuda mutua y realizar su misión de mejorar. Y una grandísima aportación a todo esto es el llamado «arte de la conversación», un arte que tiene cinco reglas: sintonizar el canal del otro; mostrar que estamos escuchando; no interrumpir; preguntar con perspicacia; tener diplomacia y tacto.

De estas reglas me parece importante detenernos en la escucha porque, parecerá raro, pero las parejas en crisis no saben escuchar; y en mi actividad profesional tengo que trabajar a menudo sobre cómo reactivar la atención y poner el acento en el proceso de escucha, pidiendo a cada uno que se concentre no en las palabras que se dicen sino en otra cosa. ¿Qué oye. por ejemplo. en la voz del que habla? ¿Está bien calibrada y suave. o es dura y agresiva? Lo mismo con el tono y la inflexión: ¿llana, metálica, monótona o excitada y contagiosa? A veces nos sorprendemos de mensajes totalmente nuevos o diferentes con respecto a las acostumbradas comunicaciones familiares, que se captan cuando uno deja de escuchar las palabras y presta atención a otros aspectos. Una actitud típica de la falta de escucha se tiene cuando se usan las siguientes palabras: «Sí,… pero». «si al menos…».

Cualidades necesarias para ser exitoso

Cualidades necesarias para ser exitoso 150 150 Rafael

Esta semana les traigo un extracto de la entrevista que le hicieron recientemente a Santiago Alvarez de Mon, uno de los referentes mundiales en temas de liderazgo y profesor del IESE de España.

-Como autor de numerosos libros sobre liderazgo, ¿qué cualidades debe tener un buen líder?

-Muchísimas cualidades. La primera, humildad para abrir los ojos, tener una mente flexible y un corazón humilde, para estar en contacto con la realidad. Hay que tener una mirada ingenua -entiéndase ingenua por cándida y virgen- y, a partir de ahí, talento para entender los retos planteados, talento para apoyarse en el talento. El problema de la mediocridad es que busca la mediocridad; en cambio, el talento invita al talento. Al respecto, no hay que tener carácter, el carácter sólo para tomar decisiones, a veces ingratas, para asumir responsabilidades, para no cnncreerse el éxito cuando te visita, para levantarte cuando tropieza.

-¿Qué entiende usted por talento?

-El talento requiere esfuerzo, trabajo y disciplina. A mí siempre me gusta decir que «lo que la naturaleza no da, Salamanca no lo presta». No conozco a nadie que no tenga talento, pero sí conozco a mucha gente que está desubicada.

-¿Se puede hacer algo excepcional sin involucrar al corazón?

-No, creo que no. Ya lo dijo el matemático Pascal, «el corazón tiene razones que la razón no entiende». La razón en su cumbre, en su cúspide, es prudente y humilde e invita al corazón, porque sabe que, al final, es el que da el toque mágico, ese toque de distinción. Hay cosas indispensables que pertenecen al ámbito del corazón y, como dijo ‘El Principito’, «lo esencial es invisible a los ojos, sólo se puede ver con el corazón».

-¿Cuál es el ingrediente clave para conseguir el éxito tanto personal como profesional?

-El ego al trabajo. No conozco a nadie que haya conseguido el éxito sin trabajo, constancia y paciencia. La humildad también es importante, para que, cuando llegue el éxito, no creérselo demasiado, asumir los errores e identificar el fracaso. También son importantes los valores, como la integridad, la bondad, la amistad

En cuanto a las consecuencias de esa capacidad de decisión, marcó la diferencia entre errar y fracasar. En el primer caso, considera que se trata de cometer una equivocación, mientras que el segundo añadiría un cambio en nuestro mapa mental que nos hace dejar de creer que “hemos fracasado para pensar que somos unos fracasados”. “Si te dejas la piel, movilizas tu talento, llegas exhausto y has perdido tras dar lo mejor, ¿has fracasado?”, se preguntaba. “Para un emprendedor no existe el fracaso; el problema es que tenemos miedo al error y al fracaso y, o recuperamos una relación fácil, fluida y humilde con el error o truncamos lo que es necesario para entrar en el mercado, que está complicado”.

¿Cuál es la fórmula del éxito?

Hay que definir primero que es el éxito para ti. Si dejas que los demás definan tu éxito estás mal, ya que perseguirás el éxito de otros. Es algo que tienes que definir tu mismo, no es igual al éxito exterior.

Nada se improvisa, la espontaneidad es hija de la disciplina del esfuerzo. Si das lo mejor, puedes haber perdido, pero no fracasado, esa palabra no existe para mi.

¿Algún comentario adicional?

Hay que desarrollar tus talentos mediante el esfuerzo, la ilusión y el trabajo. La gente se aferra a algo que no existe que es la seguridad. Hay que gobernar esa vida incierta.nnNos peleamos con la realidad. La vida es incierta. Tenemos mucho más preguntas que respuestas. El hombre busca respuestas y tropieza con preguntas. El futuro no pertenece a la gente dogmática e insegura que necesita fórmulas mágicas sino que se adentra , que acepta la incertidumbre y a partir de allí trabaja. La vida no es un problema a resolver sino una aventura a disfrutar, de ti depende escoger como la veas. El partido interior es el que importa, si lo jugamos con nosotros o contra nosotros.

Se ha ido mi coach

Se ha ido mi coach 300 223 Rafael

Un buen amigo del PAD de la Universidad de Piura me ha pasado este mail. Una vez que lo leí me pareció conveniente compartirlo con ustedes. Comentándolo Pablo Ferreiro, acaso el mejor profesor que hay en el Perú, decía lo siguiente: “Quizás les interese este texto…Como verán se trata de un sacerdote, y sería una “mala” conclusión pensar que cada uno de nosotros no lo es, y pasar de largo del tema. Creo que esto es ser coach… Quizás alguno pueda pensar “bueno, este es un tipo de coach”, en mi opinión esto expresa la esencia del coach. En definitiva un coach solo pregunta, pero las preguntas para que merezcan ser respondidas o, simplemente, para que obtengan respuestas “motivantes” (o cambiantes e innovadoras), requieren que sean sinceras, es decir que respondan a un esfuerzo ejemplar interior.”

Este artículo fue publicado el 17 de Mayo de 2010 por Jaime Pereira:

“El pasado día 17 de mayo, fecha muy entrañable para él, mi coach me dejó definitivamente. Fue una relación profesional que duró algo más de doce años. Se llamaba Alfonso de Cárdenas Rosales y su acreditación como coach profesional no se la dio ni la ICF ni AECOP ni ninguna escuela de coaching. Su acreditación se la ganó a pulso dedicando miles de horas a sus coaches a los que no cobraba nada por sus servicios. Siempre estaba a tu disposición, a la hora que fuese, dispuesto a ayudarte en lo personal y en lo espiritual. Su metodología empezaba con un fuerte abrazo que casi te dejaba KO. Alguna persona no se olvidará nunca de tan peculiar saludo. Luego y como si fuera lo más natural del mundo se iba introduciendo en tu persona y en tu espíritu hasta llegar un momento en que su conocimiento sobre uno mismo era total. No se le escapaba una, sabia de tu vida todo. Era un lector empedernido y te ponía al corriente de lo que pasaba por el mundo.

Como buen coach nunca te decía lo que tenias que hacer, y solo con sus preguntas te daba la pauta para diseñarte un plan de acción. A mí personalmente me ayudó muchísimo. Recuerdo cuando fui despedido de mi trabajo como se identificó  conmigo en todo y como supo darme ánimos para superar una prueba tan dura. Cada vez que nos veíamos, cosa que hacíamos todas las semanas, solo con la mirada me transmitía unas sensaciones muy especiales que al mismo tiempo eran retadoras. Era un coach amigo pero exigente, no se callaba y decía las cosas muy claras, daba un feedback muy autentico. De cada sesión salías dispuesto a comerte el mundo.

Como buen profesional impartía todos los meses alguna conferencia, a la que asistían un buen número de personas. Vivía intensamente lo que decía llevándole incluso, en alguna ocasión, a dar fuertes puñetazos en la mesa, como para poner más énfasis en sus palabras. Su voz era potente y pasaba del tono bajo al alto con mucha naturalidad. No se cansaba de hacer la “ruleta” con sus gordos dedos, como un molinillo de viento que produce energía contagiosa. Se animaba tanto hablando y hablando que tenían que recordarle, con frecuencia, que el tiempo se había acabado, incluso alguno de sus ayudantes tenía que toser en voz alta para avisarle que se había pasado de la hora.

Tambien daba con frecuencia seminarios de “fin de semana”, en los que te ponía las pilas. Seminarios dirigidos al desarrollo personal y espiritual. De forma insistente decía que lo espiritual es lo que tonifica y da fuerzas para luchar en lo personal. Antes de que nadie hablará del coaching espiritual, él ya lo practicaba siendo un autentico maestro. Siempre decía que si le dabas sentido a tu trabajo este sería de muchísima más calidad. Fue uno de los pioneros en el tema de conciliación de familia y trabajo. Recuerdo haberle oído muchas veces decir que aunque el trabajo es muy importante, la familia lo es mucho más. Cada vez que nos veíamos lo primero que me preguntaba era ¿a que hora estás llegando a casa? Si descuidaba a la familia me decía que no estaba haciendo bien mi trabajo y esto me obligaba mucho.

Su afán de llegar a más gente a la que pudiera ayudar le llevo a registrar la Fundación Cárdenas-Rosales Fondo de Cooperación y Desarrollo Asistencial, con el objetivo de promocionar, tanto en España como en el extranjero, iniciativas de carácter social y de cooperación al desarrollo, en favor de la familia, tendentes a resolver la falta de formación humana, científica y cultural; la carencia de recursos básicos para subsistir; y la dificultad de acceder a una asistencia sanitaria adecuada.

He pasado horas y horas con él, aprendiendo, reflexionando, charlando del trabajo, de los amigos, de mis hijos, de mi mujer, de la sociedad y de muchísimas más cosas. Solo discutíamos, y con fuerza, cuando hablábamos de futbol. El del Real Madrid y yo del Barça, casi nada. La última vez que nos vimos fue dos semanas antes de morir, como si la enfermedad no fuera con él. Me recibió como siempre, con su cara regordeta, con esa mirada penetrante, con ese cariño especial que un coach siente por su coache y preguntando, siempre preguntando, como el mejor de los coaches para obligarte a pensar. Fue mi última y más grata sesión de coaching, no la olvidaré nunca. La mejor confesión.

Gracias Alfonso, desde el cielo seguirás siendo mi coach y ahora tus preguntas serán para mí un regalo de Dios.”

¿Así que quieren tener empresas más exitosas no?

¿Así que quieren tener empresas más exitosas no? 224 300 Rafael

Hace poco más de 10 años, en el Congreso mundial de Management, celebrado en Nueva York, ocurrió un hecho inesperado. Los oradores de talla mundial como Phillp Kotler y demás habían terminado y el conferencista de cierre lo habían mantenido en suspenso. Grande fue la sorepresa del auditorio, Gerentes Generales de las empresas más grandes del mundo, cuando vieron ingresar a la Madre Teresa de Calcuta. Lo curioso del caso es que habló 30 segundos y a pesar de que no estaba en las encuestas que los asistentes llenan luego del congreso para calificar a los expositores, pues la incluyeron a lapicero y le dieron el puntaje más alto. ¿Qué mensaje tan potente pudo decir en 30 segundos que la hayan hecho merecedora de ello? Algo muy simple, muy básico, pero a la vez quizá lo que más nos falte. Ella se paró enfrente del auditorio, luego de saludarlos, les dijo “¿Así que quieren tener empresas más exitosas no? Pues a todo su equipo de trabajo, conózcanlos, quiéranlos mucho, y exíjanles mucho.”

Todo parte por allí, no podemos evaluar a quien no conozcamos, porque no sabemos que problemas está teniendo en ese momento, que definitivamente afectan su desempeño. No podemos premiar sino sabemos que es lo que realmente le interesa a esa persona, a veces es sueldo, a veces trato, a veces retos, a veces posición, es decir, la primera regla que nos da la Madre Teresa es quizá la más básica de todas, pero también la menos común en nuestras empresas. Si no somos capaces de identificar los mejores talentos que tenemos, quererlos, exigirles, pero primero que nada, conocerlos, éstos se irán a una empresa que si lo haga.

Para lograr que la gente se apasione por su trabajo , el trabajador tiene que sentir que crece con lo que hace y hace crecer a los demás.

Se habla mucho sobre el salario emocional hoy en día ya que es la principal variable que se toma en cuenta a la hora de retener el talento. Según una reciente encuesta realizada por CNN en Expansión el 77% de empresas latinoamericanas señalan la retención del talento como el principal reto de la organización.nn¿Y qué es el talento? La mejor definición que escuché es también la más sencilla: Saber hacer algo bien. Dicen que cada empresa tiene el talento que se merece y no les falta razón, ya que los que están en las principales posiciones son los responsables de la formación de sus directivos y en general de todas las personas que trabajan allí.nnValdría la pena preguntarse en los últimos años o meses, ¿Qué hemos hecho para tener gente talentosa?nn¿Simplemente pagarles bien? Hay algo más que el dinero, como hay equipos que pagan más que el Barcelona y sin embargo, no tienen esa magia, esa pasión por jugar el buen futbol y que los ha convertido según muchos entendidos a ser el mejor equipo de la historia.nnEl talento que se compra con las mismas se vende. Éste se descubre y se desarrolla. Y es justamente cuando uno hace crecer a una persona en una empresa, cuando le genera compromiso, cuando hace que se ponga la camiseta, cuando hace que vaya a trabajar feliz. A eso se le llama salario emocional, a la remuneración, relacionada con la calidad de vida que quiere uno vivir.nnSi bien es cierto el concepto de salario emocional está muy ligado al clima laboral que se respire en la empresa, éste no se basa en almuerzos de fin de mes, o entradas para el cine, sino principalmente en tratar a la gente como les gusta que los traten, como quisiera que ellos traten a sus clientes, en ofrecerles un proyecto a futuro que los rete, en definir y establecer sistemas de incentivos personalizados y por supuesto en una compensación adecuada, y eso solo se logra si primero, como bien dice la Madre Teresa, se conoce a fondo al equipo de trabajo. Cuando uno paga más puede también exigir más. Si la empresa hace como si paga, el trabajador hace como si trabaja.nnLa alegría cambia el comportamiento de la gente y por ende su desempeño y realidad. Dicen que la distancia más corta entre dos personas es la sonrisa.nnEl amor no se compra, se paga con amor. Si uno quiere maximizar el salario emocional en su empresa, conozca primero a su gente, involúcrese en su éxito, envuélvanlos con su encanto, de corazón, trátelos con justicia pero ello no significa que haya que corregir cuando haya que hacerlo, la gente lo valorará más.

¿Cuáles son los valores más importantes para triunfar en el trabajo?

¿Cuáles son los valores más importantes para triunfar en el trabajo? 150 150 Rafael

A continuación les presento un extracto de una entrevista reciente que le hicieron a Santiago Alvarez de Mon, profesor del IESE, uno de los pensadores más brillantes de España y recientemente nombrado Director del BBVA en España.nnUsted ha entrevistado y ha seguido la trayectoria no sólo de líderes empresariales, sino ennngeneral de personas que han hecho frente a la adversidad. ¿Qué valores son denominadoresnncomunes en estas personas?nnUno de ellos es la humildad. Es un valor que maneja bien el error y maneja bien el éxito. La humildadnnestá educada en el aprendizaje. Te abre la mente. Estas personas cuando se han equivocado alzannnel vuelo y siguen caminando. Y cuando parece que les van bien las cosas no se lo creen demasiado.nnOtro es la constancia, la gente grande llega muy lejos porque no sólo está en “el aquí” y “el ahora”.nnEstán pacientemente dando pasos firmes en la dirección correcta. Además es gente curiosa, y quierennrodearse de gente de talento a su alrededor. Quieren gente brillante a su lado. Y es gente optimista, cuando tienen muchos motivos para ser pesimistas. Eligen el optimismo como mirada vital, justa. Y tienen sentido del humor. Creo que esto es un corolario natural de ser humilde. En lugar de tomárselo a la tremenda, tienen el humor como filtro para vivir. El humor realmente te salva de la depresión. No sólo es gente que cuenta chistes, sino que se ríen de sí mismos. Cobran distancia y perspectivas frente a sí mismos y deciden armar una relación comprensiva, amable con ellos mismos y para ello se requiere del humor. Una vez que te conoces, o te deprimes o te ríes.

¿Qué papel tiene el sentido del humor en el liderazgo?nnEl sentido del humor es el que te permite manejar el poder y no quedar pegado en sus telarañas,nnporque liderazgo no es sinónimo de poder. El lenguaje es muy rico, y no porque una persona ocupe elnnpuesto de consejero delegado, de director general o de presidente tiene liderazgo. Tiene el poder, elnnestatus, pero no la credibilidad, la influencia, el “plus” de influencia del liderazgo. Otras personasnntienen liderazgo pero a lo mejor precisamente por tenerlo no lo ven reconocido por cuotas de poder.nn¿Cuánto poder tuvo Tomás Moro? Sin embargo, para mi es un referente. ¿Cuánto poder tuvo Gandhi,nnen algunos pasajes de su vida? ¿Cuánto poder tuvo Mandela en la cárcel, aunque luego fuerannpresidente de Sudáfrica? ¿Cuánto poder tenía Lincoln? Iba recogiendo errores tras errores, fracasonntras fracaso hasta llegar a la presidencia. Toda esta gente son curiosamente seres sociales, solidariosnny expansivos pero que manejan muy bien su soledad. El liderazgo tiene que ver con gente que sennrodea de gente competente, influye sobre sus colaboradores pero también sabe estar en soledad. Elnndrama del hombre moderno es que no sabe estar solo. Con respecto al humor, si el liderazgo es unnnproceso de transformación, de liberar la energía y el talento de los seres humanos a los que se dirige,nnsí tiene que ver con institucionalizar los procesos de aprendizaje; dada nuestra condición humana,nnnuestra fragilidad y vulnerabilidad, siempre habrá errores. ¿Cómo manejo el error, para que sea unannfuente de aprendizaje? El humor es el que te evita caer en la desesperanza, el que te evita deprimirte,nnel humor es el que te permite no dimitir. Creo que el humor es la tribuna desde la que puedesnngobernar tu vida. Decía Ortega “Si quieres liderar impera sobre ti mismo”. Y para imperar sobre tinnmismo hay que ir a la base de tus carencias y entonces requieres de esa mirada amable ynncomprensiva, cariñosa y simpática que es el humor.

El poder del precio: Por qué una aspirina de 50 céntimos puede hacer lo que una aspirina de 1 céntim

El poder del precio: Por qué una aspirina de 50 céntimos puede hacer lo que una aspirina de 1 céntim 270 270 Rafael

Hoy les traigo un resumen de un capítulo de Las Trampas del deseo de Dan Ariely, muy interesante para descubrir como pensamos: “¿Nos hace sentir mejor un medicamento caro que uno barato? ¿Puedo de verdad hacernos sentir psíquicamente mejor que  una marca más barata?.

Pero ¿de qué modo influye en nosotros la sugestión?

En general, hay dos mecanismos que configuran las expectativas que hacen los placebos funcionen. Uno es la creencia: nuestra confianza o fe en el medicamento, en el procedimiento o en la persona que nos lo suministra. A veces el mero hecho de que un médico o una enfermera nos presten atención y nos tranquilicen no sólo nos hace sentir mejor, sino que además desencadena nuestros procesos de curación internos. Incluso el entusiasmo que muestre el médico por un determinado tratamiento o procedimiento puede predisponemos hacia un resultado positivo. 

El segundo mecanismo es el condicionamiento. Como los famosos perros de Pávlov (que aprendieron a salivar al oír un diapasón), el cuerpo crea expectativas a partir de una serie de experiencias repetidas. Suponga que ha pedido una pizza; cuando el repartidor toca el timbre de la puerta, sus jugos digestivos empiezan a fluir aun antes de que haya tenido ocasión de empezar a olerla.

En mi caso, por ejemplo, recuerdo vívidamente yacer en el pabellón de quemados presa de terribles dolores. En cuanto veía acercarse a la enfermera con una jeringa llena casi hasta arriba de analgésico, sentía un alivio inmediato. Mi cerebro empezaba a segregar opioides que mitigaban el dolor un antes de que la aguja penetrara en mi piel. Pero ¿y el precio?¿es posible que el precio de in medicamento influya también en nuestra respuesta a él?

Basándonos sólo en el precio, es fácil imaginar que un sofá de 4.000 euros será más cómodo que uno de 400. Por ejemplo, ¿será un analgésico barato menos eficaz que uno más caro?¿peor nuestro resfriado invernal si nos tomamos un medicamento para el resfriado que esta de oferta que si nos tomamos otro que sale más caro?¿Responderá peor nuestra asma a un fármaco genérico que a otro de la última marca  que ha salido al mercado?¿Podemos suponer que un precio más alto implica una mayor calidad?, y ¿se traducen realmente nuestras expectativas en la eficacia objetiva del producto?

¿Estamos condenados, pues, a obtener un menor beneficio cada vez que se nos hace un descuento? Si dependernos sólo de nuestros instintos irracionales, en efecto, lo estaremos. Si vemos un artículo a mitad de precio, supondremos instintivamente que su calidad es menor que la del artículo al precio normal, y entonces haremos que de hecho lo sea. ¿Y cuál es el remedio? Si nos paramos a considerar racionalmente el producto en relación a su precio, podremos liberarnos de esta tendencia subconsciente a rebajar automáticamente la calidad junto con el precio de éste.

Cuando la gente piensa en un placebo como el toque real, normalmente lo desecha tildándolo de “simple psicología”. Pero lo cierto es que el poder de un placebo no tiene nada de “simple”, y en realidad refleja el asombroso modo en que nuestra mente controla nuestro cuerpo. No está muy claro el modo en que la mente obtiene esos sorprendentes resultados. Sin duda, una parte del efecto tiene que ver con la reducción del nivel de estrés, el cambio de las secreciones hormonales, el cambio del sistema inmunitario, etc. Cuanto más conocemos el vínculo existente entre cerebro y cuerpo, más cosas que antaño parecían perfectamente claras se vuelven difusas. Y en ningún otro caso resulta esto tan evidente como en el de los placebos.

 En otras palabras: cuando se nos aleja de cualquier pauta de pensamiento ético, tendemos a caer en la deshonestidad. Pero si en el momento de la tentación se nos proporciona un recordatorio moral, resulta mucho más probable que seamos honestos.”

Porqué nos gusta hacer cosas, pero no cuando nos pagan por ello

Porqué nos gusta hacer cosas, pero no cuando nos pagan por ello 201 298 Rafael


Esta semana he hecho un breve resumen de uno de los capítulos del libro “Las trampas del deseo” de Dan Ariely, en el que habla de la importancia de las normas sociales. “Hay numerosos ejemplos que muestran que la gente se esfuerza más por una causa que por el dinero. La gente está dispuesta a trabajar gratis,  y también está dispuesta a trabajar por un salario razonable; pero ofrézcales una paga mediocre y se darán la vuelta. Los regalos también resultan eficaces en el caso de los sofás, y ofrecer a la gente un regalo, aunque sea pequeño, es suficiente para conseguir que te ayuden; pero mencione lo que le ha costado el regalo, y verá cómo le dan la espalda antes de que tenga tiempo de decir “normas mercantiles”

El dinero resulta ser con mucha frecuencia la forma más cara de motivar a la gente. La normas sociales no sólo son más baratas, sino que a menudo resultan también mas efectivas.

Probablemente existen numerosas situaciones en las que los adolescentes sencillamente no son capaces de controlar sus propias emociones. Una estrategia mejor para quienes desean garantizar que éstos eviten el sexo consiste en enseñarles que deben apartarse del fuego de la pasión antes de hallarse lo bastante cerca como para ser atraídos por él. Puede que aceptar este consejo resulte difícil, pero nuestros resultados sugieren que para ellos es más fácil combatir la tentación antes de que surja que después de verse atraídos hacia ella. En otras palabras: evitar completamente la tentación es más fácil que luchar contra ella. 

La segunda rareza es que prestamos más atención a lo que podemos perder que a lo que podernos ganar. En consecuencia, a la hora de poner precio a nuestro querido carro TICO, pensamos más en lo que perderemos (el uso del cacharro) que en lo que ganaremos (dinero para comprar otra cosa). Y de ahí que lo pongamos a la venta a un precio elevado y poco realista. Del mismo modo, el dueño de la entrada presta atención sobre todo a la pérdida de la experiencia del partido de baloncesto, en lugar de imaginar el disfrute derivado de obtener dinero o de lo que puede comprarse con él. Nuestra aversión a la pérdida es una emoción fuerte, y una emoción que a veces nos hace tomar malas decisiones. ¿Se pregunta el lector por qué nos negamos a vender algo de nuestro preciado montón de trastos viejos y, cuando lo hacemos, le atribuimos un precio desorbitado? A menudo es porque ya estamos lamentando su pérdida.

La tercera rareza es que suponemos que los demás verán la transacción desde la misma perspectiva que nosotros.

Mantener las puertas abiertas

Por qué las opciones nos distraen

de nuestro principal objetivo

Tenemos una compulsión irracional a mantener las puertas abiertas. Así es como estamos hechos. Pero eso no significa que no debamos intentar cerrarlas. Piense en este episodio de Lo que el viento se llevó: Rhett Butler dejando a Scarlett O’Hara, en la escena en la que ella se aferra a él y le suplica: “¿Qué será de mí? ¿Adónde iré yo?”. Rhett, que ha tenido que aguantar demasiado de Scarlett y que finalmente se ha hartado de ella, le responde: “Francamente, querida, me importa un bledo”. No es casualidad que esta frase de la versión cinematográfica de la novela de Margaret Mitchell haya sido votada como la más memorable de toda la historia del cine. Es su categórica manera de cerrar una puerta lo que le proporciona su generalizado atractivo. Y debería servirnos a todos de recordatorio de que tenemos puertas —pequeñas y grandes— que deberíamos cerrar.

Debemos deshacernos de los comités que no representan sino una pérdida de tiempo, y dejar de enviar tarjetas de felicitación a personas que se han mudado a vivir otras vidas con otros amigos. Hemos de determinar si realmente tenemos tiempo para ver partidos de baloncesto, jugar al golf y al squash, y mantener unida a nuestra familia; tal vez deberíamos dejar atrás esos deportes. Son puertas que debemos cerrar porque nos roban energía y capacidad de compromiso con otras que sí deberían quedar abiertas; y también porque acaban por volvernos locos.

Para ser más feliz compra experiencias y no productos

Para ser más feliz compra experiencias y no productos 270 300 Rafael

En su libro, “59 segundos, piensa un poco para cambiar mucho”, Richard Wiseman dice que en términos de felicidad a corto y largo plazo, comprar experiencias hace a la gente más feliz que comprar productos. Por tanto, desde el punto de vista científico, si quieres que las compras sean una verdadera terapia, ayúdate ayudando a otros. Tiene un efecto directo sobre el cerebro que, a su vez, te hace sentir más feliz.

También explica que hace unos cuantos años, la investigadora de la felicidad Sonja Lyubomirsky y sus colegas dispusieron que un grupo de participantes realizase cinco actos no económicos de amabilidad a la semana durante seis semanas. Se trataba de cosas sencillas, como escribir una nota de agradecimiento, donar sangre o ayudar a un amigo. Algunos de los participantes realizaron un acto al día, mientras que otros cumplieron con todos en un solo día. Los que llevaron a cabo su acto de amabilidad una vez al día estaban un poco más felices. Por otro lado, los que efectuaron todas las buenas acciones en un solo día a la semana vieron aumentar su grado de felicidad en un asombroso 40 %.

Compra experiencias, no productos. ¿Quieres comprar la felicidad? Pues gasta tu bien merecido dinero en experiencias. Sal a comer fuera. Ve a un concierto, al cine o al teatro. Vete de vacaciones. Aprende a bailar en salsa. En realidad, haz cualquier cosa que te ofrezca la oportunidad de relacionarte con los demás, y después cuéntaselo a más gente todavía. Recuerda que, en lo referente a la felicidad, las experiencias son dinero bien invertido.

El mensaje de este tipo de trabajos de trabajos es sencillo: si quieres animarte, compórtate como una persona feliz.

Actúa como una persona feliz. Wiseman menciona también que los estudios de Peter Borkenau, de la Bielefeld University, y de otros investigadores han revelado que las personas felices se mueven de forma diferente a las personas tristes. Sabiendo esto, puedes actuar como una persona feliz para aumentar tu sensación de felicidad. Intenta andar de forma más relajada, haciendo oscilar más los brazos, caminando con más brío. Intenta también hacer gestos más expresivos con manos durante las conversaciones, asentir más con la cabeza mientras los demás hablan, vestir ropa más colorida, utilizar con más frecuencia palabras con carga emocional positiva (sobre el amor, gustar y cariño), reducir la frecuencia de referencias a ti mismo (a mí, mío y yo), variar más tu tono de voz, hablar algo más deprisa y dar a mano con más firmeza. Incorporar estos comportamientos a tus acciones diarias te ayudará a ser más feliz.

Una idea para persuadir es relajar el ambiente. En un estudio realizado por Karen O’quin y Joel Aronoff, los participantes tenían que negociar con un vendedor el precio de venta de una obra de arte. Casi al final de la negociación, el vendedor hacía su última oferta de una de estas dos formas: la mitad de las veces decía que aceptaría 6.000 dólares, mientras que la otra mitad daba el mismo precio, pero añadiendo algo de humor (“Bueno, tu última oferta son 6.000 dólares, pero te llevas una rana de regalo”). Esos instantes de humor tuvieron un gran efecto, ya que los participantes transigían mucho más con el precio siempre que oían lo de la rana. El efecto funcionaba igual de bien con hombres que con mujeres, al margen de lo mucho que el vendedor hubiese rebajado la cantidad original ofrecida al participante. Al parecer, ese breve comentario humorístico ponía de buen humor a los compradores, lo que los animaba a ser más generosos. Por tanto, la próxima vez que intentes conseguir lo que quieres, no olvides mencionar la rana.

Según la biblia, es mejor dar que recibir. Esta idea también se apoya en investigaciones sobre la psicología de la persuasión, aunque quizá no del modo que pretendía el libro sagrado.

Otros estudios también han demostrado que los favores aparentemente espontáneos pueden despertar la necesidad imperiosa de devolverlos. Hay una regla muy básica que desempeña una función clave en esta compleja decisión: ayudas a aquellos que te han ayudado antes. En otras palabras, yo te rasco la espalda y tú me la rascas a mí. De ese modo, a los dos deja de picarnos y el mundo será un lugar mejor.

Existe muchos estudios que demuestran que hacer un favor a alguien a menudo consigue que ese alguien te lo devuelva con creces.

Los favores tienen más efecto cuando se dan entre personas que no se conocen bien y cuando son pequeños, aunque considerados. Si alguien se esfuerza mucho por hacer un favor a otra persona, esa otra persona puede llegar a sentir  una incómoda presión por devolver al favor.

Descubrió que los favores tenían más poder justo después de hacerse. Por lo visto, si espera demasiado, la gente olvida lo sucedido o se convence de que, en realidad, no necesitaban tu favor.

Cuanto más tenemos, más queremos

Cuanto más tenemos, más queremos 300 300 Rafael

Esta semana vuelvo con el reumen de un capítulo del libro “Las trampas del deseo” del famoso psicólogo Dan Ariely, en el cual nos ayuda a descubrir las formas de raciocinio que tenemos. “Siempre observamos las cosas que nos rodean en relación con las demás. No podemos evitarlo. Y esto vale no sólo para las cosas físicas-tostadoras, bicicletas, cachorros, segundos platos o cónyuges-, sino también para experiencias tales como las vacaciones y las opciones educativas, y asimismo para las cosas efímeras: emociones, actitudes y puntos de vista.

La relatividad es (relativamente) fácil de entender. Pero hay un aspecto de la relatividad con el que constantemente tropezamos. Es éste: no sólo tendemos a comparar las cosas unas con otras, sino que tendemos asimismo a comparar cosas que son fácilmente comparables, y a evitar comparar cosas que no son fáciles de comparar.

Esta podría resultar una idea confusa, de modo que permítame que le ponga un ejemplo. Suponga que pretende comprar una casa en una nueva población a la que va a trasladarse. Su agencia inmobiliaria le lleva a ver tres de ellas, dos las cuales en principio le interesan. Una es de estilo contemporáneo, mientras que las otras dos son de estilo más clásico. Las tres cuestan lo mismo; las tres resultan igualmente deseables, y la única diferencia es que una de las clásicas (el “señuelo”) necesita un tejado nuevo y el propietario ha deducido unos pocos miles de euros del precio para cubrir ese gasto adicional.

¿Cuál de ellas elegiría usted?

Lo más probable es que no elija la de estilo contemporáneo ni tampoco la de estilo clásico que necesita un tejado nuevo, sino la otra de estilo clásico. ¿Por qué? He aquí el raciocinio (que en realidad resulta bastante irracional). Nos gusta tomar decisiones basándonos en comparaciones. En el caso de las tres casas, no sabemos nada de la contemporánea (no tenemos ninguna otra casa con la que compararla), modo que la dejamos a un lado. Pero sí sabemos que una las clásicas es mejor que la otra; esto es, la clásica con el tejado bueno es mejor que la clásica con el tejado malo. En consecuencia, preferiremos la clásica con el tejado bueno, desdeñando la contemporánea y la clásica que necesita un tejado nuevo.

Ése es el problema de la realidad: consideramos nuestras decisiones de forma relativa, y las comparamos a escala local según las alternativas disponibles. Comparamos la ventaja relativa de la estilográfica barata con respecto a la cara, y ese contraste hace  que nos resulte evidente que deberíamos gastar el tiempo extra en ahorrar los siete euros. Paralelamente, la ventaja relativa del traje más barato es pequeña, de modo que gastamos los siete euros extra.

De ahí también que resulte fácil que una persona añada 200 dólares a la factura de un banquete de 5.000 para que incluya un entrada de sopa, cuando esa misma persona se dedica a recortar cupones para ahorrar 25 céntimos en una lata de sopa de un dólar. Del mismo modo, nos resulta fácil gastar 3.000 dólares extra para añadir la opción de asientos de piel a un coche de 25.000 dólares, pero nos es difícil gastar esa misma cantidad en comprar un sofá de piel nuevo (aunque sepamos que pasaremos más tiempo en casa, en el sofá, que en el coche). Sin embargo, si pensamos en ello con una perspectiva más amplia, podemos evaluar mejor qué más podríamos hacer con los 3.000 dólares que cuesta añadir la opción de los asientos de piel al coche. Pensar con tal amplitud de miras no es fácil, puesto que nuestra forma natural de pensar consiste en hacer juicios relativos. ¿Sabe cómo hacerlo? Yo conozco a alguien que sí sabe.

“No quiero vivir la vida de un Mercedes Benz- declaró al New york times-, puesto que cuando consigues un Boxster querrías tener un Porsche, y ¿sabe qué querría tener la gente que tiene un Porsche? Pues un Ferrari.”

Es una lección que todos podemos aprender: cuanto más tenemos, más queremos. Y el único remedio para ello es romper el círculo de la relatividad.