4 MIn. de lectura

Reflexiones al mediodía de la vida

Reflexiones al mediodía de la vida 1090 1061 Rafael

Hoy cumplo 48 y como ya es tradición lo celebro escribiendo, como una manera de devolver los saludos con un artículo que espero te sume. El cumpleaños siempre es un buen pretexto para frenar y reflexionar. “Parar para reparar” como diría mi amigo Luis Huete del IESE.

 

Cuenta la mitología griega que la ambición por vivir la buena vida llevó a Sibilia de Cumas a pedir a Apolo, vivir tantos años como granos de arena pudiese encerrar en su mano, pero, pequeño detalle, se le olvidó pedir que dichos años vengan acompañados de la eterna juventud, así que con el paso de los años empezó a envejecer. La leyenda dice que vivió nueve vidas de 110 años cada una. Vivía con un solo deseo: morir.

 

Cuanta gente hoy, parece vivir así, muerta en vida, esperando que se acabe, mientras que otros viven sin límites, “como si todo se acabara aquí abajo.” Sólo buscan sacarle el jugo al momento, esclavos de la gratificación inmediata. Así, no hay quien tenga alegría en el viaje.

 
Los errores más graves no vienen de las malas respuestas.

Lo realmente peligroso es hacer malas preguntas, decía Peter Drucker, así que me atrevo a compartir contigo las preguntas que me hiciera Santiago Alvarez de Mon, del IESE, en algunas de mis sesiones de Coaching, no por ningún ataque de vanidad, sino con el único objetivo de que quizá puedan resonar en tu mente y provocar algunas ideas de cambio. Conócete, acéptate y supérate, decía San Agustín. Al espejo cuesta engañarlo.

  • ¿Estoy disfrutando el viaje? ¿Te enfocas más en el mapa o en el paisaje? ¿Valió la pena tanto esfuerzo? ¿Sigues sembrando horas y horas de trabajo para cosechar tranquilidad algún día o será que ya puedes comenzar a hacerlo? ¿Son excluyentes o pueden convivir el trabajar bien y el disfrutar la vida?

  • ¿Tiene sentido la vida que llevo? Cuando se tiene un porque, se encuentra fácilmente el cómo, y la vida se vuelve más llevadera. Por el contrario, tienen destrozado el corazón quienes no conocen el para qué están aquí. Y una vida así, sin sentido, es una carga inaguantable que se llena de vacíos, de angustias y depresión. Yo tengo el don de la fe y desde allí veo mejor. Me llena de esperanza, saber que todo tiene un sentido en esta vida. Tarea: Define bien tu propósito, es decir, para que vives, que te apasiona, para quien lo haces y por qué lo haces.

  • ¿Cuál es mi principal objetivo? ¿El éxito o la felicidad? ¿Cuáles son las métricas para medirlos? Cuidado con confundirlos. El éxito más enfocado en logros profesionales, cuenta bancaria, seguidores en Linkedin, y la felicidad en tranquilidad de conciencia, cuanto le sumas a los demás y la calidad de las relaciones con familia y amigos. Quizá el éxito sea una feliz consecuencia de la felicidad. “El problema de la gente es que no quiere ser útil sino importante.” Wiston Churchill

  • ¿Cómo han cambiado mis prioridades? ¿Les dedico la calidad y cantidad de tiempo necesario? ¿Qué dice mi agenda sobre las mismas? Una prueba acida: Define tus 10 prioridades en tu vida actual, y valida con tu agenda de las últimas dos semanas, si forman parte de ella y si le asignas el tiempo necesario. Cuidado con postergar lo importante. Los que dejamos en la cola suelen ser nuestros seres más queridos. Prioriza y cambia! Algunas personas no están deprimidas, solo están enfermas de rutina, por no reimaginar su vida, su trabajo y su familia.

  • ¿De qué va mi conversación interior? Tu voz interior ocupa casi el 50% de tu día. Si la tienes renegando o frustrado, impactará en tus entregables. Primero sé consciente de la misma, y segundo identifica como cambiarla. Marco Aurelio decía: “Nuestra vida es lo que nuestros pensamientos crean”.

  • ¿Dónde paso más tiempo, en el pasado, en el presente o en el futuro? He vivido por momentos, anclado en el pasado, añorando un tiempo que ya pasó. El exceso de esto se transforma en depresión. También he vivido con la cabeza en el futuro, que es donde se esconde la ansiedad. Se disfraza de prudencia. ¿Dónde ocurre el arte de vivir? En el hoy, aqui y ahora. Nuestra ansiedad no la provoca el pensar en el futuro sino el deseo de controlarlo. El paradigma del control lleva mucha gente al psiquiatra.

  • Cuando tenga 80 años, ¿Qué consejo le daría a la persona que soy ahora? Le haría acordar la frase de Stpehen Covey: En la vida lo más importante es que lo más importante sea lo más importante. Mi fe, mi familia, mi trabajo y mis amigos, en ese orden. Haz lo que debes y estáte en lo que haces. Siempre lamentamos aquello que no hemos hecho. No esperes llegar al precipicio para arrepentirte de las cosas que pudiste cambiar. Vuelve al presente y haz tu tarea con pasión. Como diría Yoda: Hazlo o no lo hagas, pero no lo intentes.

Pasamos más tiempo planificando que viviendo. Y el tiempo no perdona, Lidera tu vida. El futuro no pertenece a improvisados, no es lo que va a pasar sino lo que vas a hacer. Vive, y no esperes a vivir, que a lo mejor, la vida se te escapa sin que te des cuenta. Dicen que la vida es como un helado. Si te lo comes, se acaba, y si no… también. Aprovéchala!

Discurso de graduación AD 2021 PAD: 3 ideas para viajar con viento en contra

Discurso de graduación AD 2021 PAD: 3 ideas para viajar con viento en contra 1280 744 Rafael

Qué alegría tener este espacio para expresar lo que he vivido y sentido en estos últimos meses en estas breves y a la vez largas horas de convivencia con ustedes, esta primera promoción online del Programa de Alta Dirección.

Siempre estaré en deuda con las personas que saben llegar a tiempo. Y ustedes llegaron en un momento muy complejo. Conocí un grupo que nunca deja morir las conversaciones, a través de interminables whatsap, que siempre tienen algo que contar, y sobre todo muy entusiastas. Un lujo su confianza y amistad. Esperamos haber estado a la altura de ellas.

En el PAD, nuestro obejtivo no ha sido únicamente enseñarles Management, sino ayudarlos a vivir una vida basada en principios, abrir los ojos a las ideas y al cambiante mundo que nos rodea y formar una red de amigos que ahora se han vuelto entrañables. Pero sobre todo, ha sido hacerlos tropezar con su mejor versión, ayudarlos a crecer por fuera pero más importante aun, hacia adentro.

Decidí compartir algunas ideas sobre lo que tanto hemos hablado, el viaje de la vida, pero hoy, con mucha turbulencia. Pero bueno, es justamente con viento en contra que el avión despega. Quisiera hablarle uno a uno, así que acá van 3 ideas que podrían servir de aperitivo para ayudarlos a gestionar mejor su futuro:

1. La meta es el camino.

El Covid nos ha recordado que nada es seguro ni para siempre. El futuro no es lo que solía ser. La vida tiene que ver más con el viaje, que con la meta, nos decía Santiago en la primera sesión. Vivir se ha convertido en el examen más difícil. Mucha gente fracasa porque copia a otros sin darse cuenta de que cada examen tiene preguntas distintas.

No esperes llegar al precipicio, para hacerte las preguntas más valiosas de la vida. ¿Cuáles eran? ¿Para qué vives? ¿Qué define tu felicidad o tu éxito? Si te vas a pasar la vida persiguiendo un éxito que es definido por otros, siempre estarás frustrado. Mi concepto de éxito está más ligado a mi religión, a mi familia, a liderarme a mi mismo, y como una feliz consecuencia de hacer eso bien, seguramente aparecerá el dinero. Y la felicidad, no el bienestar, se me suele aparecer curiosamente cuando no la busco para mí, sino para los que están a mi alrededor.

2. Decodifica la realidad hoy, aquí y ahora.

El futuro será mejor si gestionas mejor el presente. Ello significa dirigir la mirada al proceso de lo que estamos haciendo y no al resultado. Centrarnos en la acción y sopesar sus consecuencias.

Cuidado con quedarnos instalados en el ayer, porque se suele aparecer la depresión. Deja el pasado a donde pertenece. Varios hemos tenido en los últimos meses, situaciones muy dolorosas. Saber cerrar esas páginas de nuestra historia es un arte que pocos dominan. El problema del Covid es que obliga a tu mente a viajar al pasado y al futuro.

Al pasado se va a aprender para no tropezar nuevamente, al futuro, para identificar riesgos y definir escenarios de acción, pero luego, nuestra mente debe abrocharse nuevamente al presente.

3. Aprende a perder y pierde para aprender

En la vida ganamos y perdemos todo el tiempo. Por lo tanto, el que viva obsesionado con ganar y no contempla la posibilidad de perder, pues ya perdió. ¿Y quién no ha perdido algo estos meses? Muchas veces la pérdida, el error, nos dan un mayor aprendizaje que la victoria en sí.

Podemos perder, pero lo que no podemos es perder antes. Se lucha hasta el pitazo final. No te rindas sin dar pelea.

¿Cuánto vale una mentalidad optimista cuando los demás se rinden? Su peso en oro. Que importante rodearse de gente que se crece ante la adversidad, como me lo han demostrado muchos de ustedes en estos meses. Gente que encuentra luces en un cielo oscuro, ve oportunidades donde otros se nublan y paralizan y toma decisiones valientes y oportunas.

Yo no admiro a la gente que ve cuando hay luz, sino a aquellos que ven desde la oscuridad, es decir, a la gente que aun cuando las cosas se han puesto feas, como ahora, sale adelante a base de esfuerzo, perseverancia y paciencia porque ganar es la consecuencia de ello. Si vamos a tirar la toalla, que sea en Mayorca, luego de nuestro viaje al IESE.

Como decía San Josemaría, Gran Canciller de esta Institución, “Cada caminante siga su camino, el que Dios le ha marcado, con fidelidad, con amor… aunque cueste.”

Y cierro con esta frase de John Wesley: “Hagan todo el bien que puedan, por todos los medios que puedan, de todas las maneras que puedan, en todos los lugares que puedan, en todos los momentos que puedan, a toda la gente que puedan.”

Ahora, viene lo mejor del viaje! Nada le gana a un buen abrazo, a una mirada cómplice, a una compañía como la de ustedes. Ya los tendremos pronto. Hasta entonces, les deseo lo mejor, lo que se merecen. Muchas gracias!

Mis días con Covid, un examen de esperanza

Mis días con Covid, un examen de esperanza 843 574 Rafael

La vida te cambia el guión cuando menos lo esperas. Sábado 27 de Junio, me hice la prueba de Covid por despistaje y oh sorpresa, positivo. Fue el comienzo de dos semanas vividas al límite, en las que la seguridad y la certeza, antiguos compañeros de camino, fueron reemplazados por la ambigüedad y la incertidumbre.

Primeros días: valentía y miedo se entrecruzan

Comenzó una guerra agotadora entre los mensajes de mi mente, medianamente ordenada y mi corazón rebelde, que no asimilaba su nuevo contexto. Al comienzo, muy gallito yo, le decía al bicho que había elegido a la persona equivocada y que cometió un grave error al escogerme como su hotel de turno para pasar unas noches, que no tenía ni idea de con quien se había metido.

Sin embargo al día siguiente amanecí con algo de cansancio imaginario y bastaba eso para que me sienta enfermo. La mente, o la manejamos con mano firme, o es una traidora que nos puede hacer sufrir mucho. En esos días me tocaron dar algunas conferencias que me costaron mucho mantener el temple. Ponía mi mejor cara y speech de valiente, pero la procesión iba por dentro.

Y es que cuando te dicen que tienes Covid, sientes que la muerte te guiña un ojo. Pero el miedo queda, si no lo tienes, o estás con algún tornillo zafado o estás muerto. Lo importante no es que te visite y se aloje contigo, sino que no te dejes esclavizar por él, y actúes a pesar del mismo, porque el miedo paraliza, construye paredes y se come al alma.

Recordé una frase de Christopher Reeve, Superman, quien cayó del caballo y quedó hemiplégico, «Quería saber lo que me esperaba. Confieso que me daba miedo siquiera pensar en ello. Intenté controlar el pánico creciente diciéndome una y otra vez: debes pasar por este infierno, no hay otra salida. Si quieres curarte este es el precio a pagar. Ahora mismo, es horrible, pero cuando haya acabado, todo te parecerá maravilloso.» Fue entonces cuando me aferré a mi hijo y mi esposa, mis principales motivaciones, sus conversaciones y mensajes desde el otro lado del departamento, fueron la muleta que me mantuvo firme y me refugiaron de la realidad.

Días 5 , 6 y 7: Punto de quiebre

Luego de los primeros días, ya estaba tranquilo, cuando de repente, comenzó la primera granada, de lo que sería una bomba atómica. Jueves 2 de Julio, me dicen que mi mamá tenía 38.9 de fiebre. Le hicimos la prueba y salió positiva al Covid. Al poco tiempo se complica coeumotorax. Luego de varias horas, mis valientes hermanos encontraron una clínica y la internaron por emergencia. En paralelo, mi papá con 38.5 y también positivo de Covid.

Entré en pánico, ¿Cuál sería tu primera reacción cuando te dicen que de una semana a otra tienes Covid y encima tus papás también? ¿Qué tipo de pesadilla es ésta de la que no puedo despertar? La fortaleza mental de la que tanto hablo no existió en el momento en el que más la necesité, estaba muerto de miedo y de pena. Recién al día siguiente comprendí que no podía ni debía instalarme en la melancolía, un tiempo que ya se fue, ni tampoco ganaba nada preocupándome por un mañana sin ellos, porque el futuro no había llegado. El viaje constante al pasado y al futuro dominaron mi mente hasta auto destruirme varios días. Y me di cuenta de que nada podía matarme más, que mis propios pensamientos. Cuando encontré mi brújula interior y me abracé al presente, el único con la capacidad de no quebrarme, el mejor tiempo para vivir, fui mejorando poco a poco.

En esos días las horas pasaron muy despacio, el tiempo parecía medirse con gotero, pero me di cuenta que no estaba solo. Familia y amigos entrañables me acompañaron espiritualmente y con el pensamiento todos los días, con mensajes y llamadas. Gracias infinitas!.

Del 8 al 14, Días de aceptación y las paces con la realidad

A partir del día 8, recordé un consejo de mi mentor, Santiago Alvarez de Mon, que hizo que mi conversación interior fuera cambiando, desde el tono de frustración, ansiedad y reproche por no estar con ellos, hacia otra que hablaba de serenidad, aceptación y confianza. Me enfoqué en algo que había descuidado hacerlo a conciencia esos días, la oración. Parece que a veces necesitamos asomarnos al abismo para reaccionar.

Dicen que hay que estar preparado para lo peor, esperando siempre lo mejor, pero, ¿Qué es lo mejor? ¿Lo mejor para quién? Todos me decían que se iban a recuperar, y en la oración entendí que la solución era esa, para MI, pero quizá no para ellos, que finalmente es lo importante. La palabra que más he pensado en estos meses es “esperanza” y comprendí que orar es un acto de esperanza: “Es reconocer que tenemos necesidad de Dios, que no podemos salir adelante solos ante los desafíos de la vida, que contamos con El más que couestros propios recursos.” J. Phillippe. El mal nunca tiene la última palabra. Esperanza, porque los que tenemos fe, No estamos solos.

Un final que continúa

Mi papá va 3 días sin fiebre, buen augurio, mi mamá sigue internada y delicada. Ambos necesitan de oraciones. “En las fronteras de la noche empieza la madrugada. No te asustes por el ruido de la tormenta, volverá a salir el sol”, dice Tilak.

Hoy termina mi aislamiento, fui asintomático, y curiosamente terminan mis 44 años y le doy la bienvenida a una nueva vuelta al sol, a uuevo año, a una nueva vida, que como decía Voltaire “…Está llena de espinas. Y no conozco otro remedio que caminar rápido entre ellas. Mientras más tiempo pases sumergido por aquello que más te lastima, mayor poder tendrá para dañarte.” La vida sigue, toca seguir caminando, que ya amanecerá.

Ideas para un amigo que busca trabajo en tiempos de Covid

Ideas para un amigo que busca trabajo en tiempos de Covid 1500 1029 Rafael

Fernando, ayer me pediste un consejo sobre como afrontar este proceso de búsqueda de trabajo. La verdad es que no hay una receta mágica pero comparto algunas ideas que se me vienen a la cabeza. Lo primero, define bien las preguntas que te hagas. La primera no es “¿Dónde consigo trabajo?, sino más bien podrías refrasearla: ¿Cómo gestiono mi trayectoria laboral? Ésta te llevará a abrir el pensamiento hacia nuevas opciones, y sembrar a largo plazo. Si cambias tus preguntas, cambia tu vida.

La mente es la dueña de la actitud. No dejes que la emoción te sobrepase. Los pensamientos son los únicos que pueden matarte. Tienes seguramente varias razones para preocuparte, para pensar que no será nada fácil, y tienes razón, son puntos de quiebre en la vida. Elige una mirada optimista y esperanzada sobre un futuro que tendrás que inventar tú mismo.

Segundo ingrediente: el autoconocimiento, saber realmente a donde vas, en que tienes experiencia, que te apasiona, en qué te diferencias, y que tipo de empresas o áreas calzan con ello. Ello implica también definir tu “Círculo de competencia”: Define en que eres muy bueno y enfócate en ser experto, invirtiendo cientos de horas. Cada hora que inviertes dentro del círculo, vale más que mil horas invertidas fuera de él. Cuanto mayores sean tus conocimientos y habilidades en este nicho, mayor será tu éxito. Prepara también un cv de tus fracasos, para darte cuenta los errores que no debes volver a cometer.

Haz inteligencia comercial: Define las empresas a las que quieras llegar. Luego los contactos y sus mails. Luego redacta un mail a la medida a cada uno de esos contactos con la problemática que podrían tener y como los puedes ayudar. No más dos o tres párrafos, la gente no lee. Escoge bien el momento de enviarlo. Nunca a primeras horas del día porque a esa hora es cuando más mails pendientes tienen que ser resueltos. No salgas a volantear tu cv con mensajes obvios, no lograrás nada.

Aprovecha esta etapa para conocer nuevas personas. Linkedin es un buen canal, pero piensa en como aportarles, ya sea con información valiosa o un artículo tuyo. Aprende a saborear la soledad. Dicen que quien no sabe estar solo, termina mal acompañado. Muchos amigos que pensabas que lo eran, te van a ningunear. Los llamarás y estarán “a mil por hora” o “en reunión”. A la hora de contratar, los contactos personales pesan muchísimo. Acuérdate de amigos, profesores de confianza, antiguos jefes, busca más la calidad de las relaciones que la cantidad. Se trata de que se abra esa puerta que permanece cerrada, que accedas a una entrevista con la persona indicada, con el mensaje correcto y en el momento indicado.

Si llegas a la entrevista,  muéstrate como eres, prepárate bien, anticipa las preguntas, posibles respuestas, distintos escenarios, saca lo mejor de ti, pero también sé humilde y demuestra tus ganas de aprender. Actuar de la mano de la verdad no tiene pierde. Los currículos perfectos no sirven para nada, todos sabemos que el 80% exageran o mienten. No te muestres como Superman, cuando te toque un tigre entrevistándote al otro lado de la mesa, se dará cuenta rápidamente que quieres aparentar algo que no eres. Se trata de vender nuestra mejor versión, experiencias, conocimientos y actitudes.

No se trata de ti, de lo bueno que eres, sino de lo que tu potencial empleador busca, por ello, no te enfoques en vender lo que sabes, sino en entender lo que necesita y definir como puedes adecuarte a ello. Si logras entender eso, todo cambia, la forma como te comunicas, los mails que envías, el cv que muestres o las preguntas que respondas en la entrevista.

Mantente ocupado, la tristeza y la angustia son proporcionales al tiempo perdido. Siempre habrá alguien a quien contactar, algún proyecto que analizar, alguien a quien ayudar o algún hobby que puedas desarrollar, o un curso que puedas llevar. Escribe un blog sobre algo que te apasione. Verás como los días grises van tomando color.

Aprovecha en pasar más tiempo con tu familia, que a lo mejor estuvo antes sacrificada por un desorden de tiempos. No te pelees con el tiempo. No ganas nada. Viaja al pasado para aprender de él y al futuro para medir los riesgos pero vuelve a tu tiempo preferido, el presente. Haz de tu serenidad y concentración mental el arma diferencial de una vida intensa y aprovechada.

A veces, la búsqueda del trabajo perfecto te evita llegar a él. El trabajo perfecto será el que te haga más feliz, el que tenga una buena relación entre la remuneración que tengas y una vida buena. Aquel que te permita diseñar una trayectoria alineada con tus talentos, con lo que te guste hacer, y lo que sepas hacer muy bien. No solo pienses en el salario o en la posición.

Te toca vivir un momento complicado, Covid más incertidumbre económica, momentos de preocupación extrema, frustración, desánimo, ansiedad, miedo a lo que viene. Pero no olvides lo que siempre decía tu padre, que los imposibles se resuelven en la oración. Tienes la suerte de usarla cuando quieras y donde quieras. Háblale de tu a tu a Dios, tus temas le interesan más de lo que te interesan a ti. Te parecerá una pérdida de tiempo, pero por el contrario, lo multiplica.

En fin Fernando, esta etapa tienes que vivirla con serenidad, paciencia y actitud. Tu vida puede encogerse o expandirse en proporción a la actitud que tengas, que no es más que los ojos con los que miras la vida. Necesitas resistencia y voluntad para aguantar el tirón inicial y no quedarte atrapado en el desánimo. Las cosas siempre pasan por algo. Se trata de aprender de las experiencias que nos pasan. Todas son valiosas. No te preguntes el porqué sino el para qué. La primera victimiza, la segunda le da sentido a tu vida. Ésta está hecha de subidas y bajadas, y tienes que aprender a gestionarlas. Por más que te parezca, no son eternas.

Conversando sobre la adversidad

Conversando sobre la adversidad 838 559 Rafael

Actor Christopher Reeve is shown in the title role in the 1983 sequel “Superman III.” (AP Photo/TMS & DC Comics Inc.)

Navidad, es también un tiempo de nostalgia para algunos. Por eso escribo sobre un tema que a todos nos ha pasado en más de una ocasión, que es la depresión, el desánimo, la tristeza. No soy ningún experto en el tema, por eso, solamente voy a citar a héroes de carne y hueso que la han pasado muy mal y han sabido salir adelante, ellos harán algo mucho más valioso, ayudarnos a superar esta etapa.

Mi hijo Rafita, es fanático de Superman, confieso que yo soy fanático de Christopher Reeve, el actor que lo encarnó y que luego de una caída montando a caballo quedó hemipléjico. Decía en su libro “Still me”: “Cuando me despierto, tengo que superar el shock de no ser capaz de moverme. Envidio a los que corren. Ser bruscamente privado a los 42 años de muchas de las cosas que disfrutas de la vida es desalentador. Depender totalmente de los demás es muy frustrante. Durante meses me asaltaron diversos pensamientos y estados de humor, horror, gratitud, autocompasión, confusión, enfado, vergüenza y humillación. Con 45 años cuando todos los días 2 personas te tienen que dar la vuelta y ponerte los calzoncillos es una lección de paciencia y aceptación difícil de digerir. Pero mi optimismo permanece intacto.

Dejé de pensar en la vida que me quedaba y comencé a considerar, ¿Qué vida puedo construir a partir de lo sucedido? ¿Hay alguna forma de ponerse a trabajar de nuevo, algún camino que me conduzca a ser otra vez esposo y padre?.” Reeve, de quererse suicidar a las dos semanas, le dio un vuelco a su vida dotándola de sentido. Su lucha diaria se convirtió en una constante.

Veamos otro caso, Etty Hillesum, joven judía quien mantuvo un diario que testimonia su propio fin en Auschwitz, escribió días antes de morir en 1943: “El dolor en sí mismo causa a veces menos sufrimiento que el hecho de no entender su sentido. Desde el momento en que me he mostrado dispuesta a afrontarlas, las pruebas siempre se han transformado en belleza…Los peores sufrimientos del hombre son los que se temen. El sufrimiento malo no es el vivido, sino el “representado”, ese que se apodera de la imaginación y nos coloca en situaciones falsas”.

Nuestra última invitada de hoy, Mar Cogollos, joven psicóloga mundialmente famosa, que por un accidente quedó también hemipléjica, nos dice en plena depresión, en su libro Elogio de la debilidad: “Descubrí que podía hacer mucho por los demás. Aterricé pronto y acepté mi nueva condición. Pensé que si aquel día no me quedé allí es porque aún tenía cosas importantes que hacer en esta vida. Apoyar a los demás me ayudó muchísimo en mi recuperación. Mis compañeras tenían que levantarse e ir al gimnasio. Les urgía a que se arreglaran, que siguieran siendo mujeres, la vida continúa. Cuando abandoné el hospital una persona me dijo, que no te miren con pena sino con admiración, y eso va a depender exclusivamente de ti. Y es que cuando te enfrentas a una adversidad, muchas veces te saca de dentro esa necesidad de darte mas generosamente a los demás”.

Al respecto, Santiago Alvarez de Mon, profesor del IESE decía: “El que se presta mucha atención, es más propenso a cazar este virus moderno de la depresión. Por el contrario, las personas que tienden a vivir hacia fuera, son fuertes y resistentes al contagio depresivo. No es que estén inmunes, pero las personas serviciales y generosas llevan mejor los embates de esta epidemia que solo a los psiquiatras tiene felices.”

Podemos aprender mucho más de la gente llena de problemas, que de los gerentasos, inteligentes y famosos. A través de su crecimiento, aceptación y entrega, la gente herida nos enseña que debemos aceptar nuestras debilidades y no pretender ser siempre fuertes y capaces porque es allí donde creamos barreras para ser felices.

¿Qué hacer cuando llega la adversidad? ¿Volver a leer notas tomadas de un curso de motivación? Probablemente sirvan de poco. Lo único que sirve es la seguridad de que todo pasa por algo y nada es casualidad en esta vida, Dios sabe porqué hace las cosas. Tenemos dos opciones, o llevamos la adversidad con angustia, molestia, pena y sufrimiento, o le sacamos provecho a la vida, y le vemos el lado bueno. Podemos tener el semblante serio y el corazón compungido, pero nadie nos quitará la felicidad de tener la conciencia tranquila, de saber que hacemos lo correcto, que luchamos por salir adelante.

“El niño tonto llora y patalea cuando su madre hinca un alfiler en su dedo para sacar la espina que lleva clavada, el niño discreto, quizá con los ojos llenos de lágrimas, porque la carne es flaca, mira agradecido a su madre que le ha hecho sufrir un poco para evitar mayores males…Hay veces que uno no se explica porqué la pasan tantas cosas malas, y no sabe que finalmente son por su bien.” San Josemaría Escrivá de Balaguer

Recuerda quien eres…

Recuerda quien eres… 514 386 Rafael

Vamos por la vida consumiendo kilómetros, buscando respuestas y nos encontramos con preguntas. Buscamos certezas y el mundo responde con incertidumbre.

Últimamente he hablado con muchos profesionales que han sido despedidos por la bendita desaceleración. La mayoría me muestran uivel de ansiedad enorme. Y es que hoy en día hay muchísimo stress, muchas pastillas, mucha preocupación que saca lo peor de nosotros.

El problema de la desaceleracióo es ella, sino la crisis emocional que puede causar eosotros cuando nuestro estado de ánimo se llena de pesimismo, nuestra mente se paraliza y nuestros miedos se disparan. Si bien, no podemos vivir a espaldas de la realidad, (eso sería irresponsable), las personas más serenas y equilibradas que conozco son las que han hecho las paces con lo irreversible y lejos de quedarse sin respuestas, se han dedicado a buscar oportunidades para salir adelante. Y esto muchas veces comienza por hacerse las preguntas correctas.

Definimos nuestro futuro a través de las preguntas que escogemos hacernos y hacemos a otros. ¿Quién soy? ¿En qué soy bueno y en qué no?¿Qué me haría mejorar en mi familia y en mi trabajo? ¿Cuáles souestros diferenciadores y como vamos a potenciarlos? Las respuestas requieren que hagamos algo de arqueología interior.

En este contexto tan cambiante en el que nos ha tocado vivir, es necesario poner las cosas en perspectiva y sacar a relucir nuestra mejor versión para liderar y protagonizar nuestra propia vida. “Tal vez, he vivido la vida de otro”, decía Neruda al final de su viaje.

Acabo de terminar las sesiones de feedback en mi trabajo y mi equipo me ha recomendado escuchar más. Y la verdad es que me hace falta. Y creo que le hace falta a muchos profesionales. Una persona es exitosa en la medida que aprenda a gestionarse a sí misma, y para ello, nada mejor que conocerte. Hay solo dos fuentes, como te ves tú, y como te ven los demás. Y es en ésta última donde fallamos. Hay un divorcio entre lo que uno piensa de sí mismo y lo que los demás piensan.

Como profesionales, estamos obligados en formarnos en ambos conceptos, en tener una visión más cercana de la realidad y ayudarla a tenerla a los demás. Conversaba sobre estos temas con Pablo Ferreiro, Fundador del PAD, y Profesor Invitado del IESE, y me decía que hoy en día la gente no está identificada con la empresa, porque siente que la empresa no está identificada con la gente. Esto pasa inadvertido a los que tenemos gente a nuestro cargo. Por eso me decía que existen los brutos, los brutísimos y los Gerentes. Y es que hoy en día, a los gerentes se nos enseña a distribuir, no a producir, a producir gente exitosa, gente buena.

La gente renuncia muchas veces por falta de buen trato. La gente no se va identificar, no va a tener lealtad con la empresas porque éstas no son personas, son sociedades anónimas, las personas se identifican con el resto del equipo, se identifican con los jefes. Por ello, que tremenda responsabilidad para los que tenemos gente a nuestro cargo.

Ganamos mucho escuchándolos, valorando opiniones, tomándolas en cuenta. Pero no solo eso, hay que entrenar a la gente en escuchar y saberla aconsejar.

Hoy se habla mucho del Coaching, y Pablo me decía que Coaching no es más que estar cerca y preocuparte por tu gente, y ¿por qué? Porque la quieres. ¿Y por qué la tengo que querer? Porque trabajas con ella. La gente debería ser lo más importante en las empresas, pero los gerentes no somos conscientes de ello. Muchos se venden diciendo que la empresa es una familia para los empleados y la verdad es que no. Esto es un engaño. El gerente que realmente me quiera, me dirá: “Distingue; tu casa es aquella, a veinte cuadras y aquí trabajas, aquí te desempeñas y tienes que desarrollar virtudes; tienes un escenario más importante que la empresa que es tu casa. Si lo más importante que tenemos todos es nuestra familia, pues cuidémosla.

Focus en la gente. Vivimos y trabajamos con personas, no con laptops. Ellos serán los responsables de los resultados del futuro que tanto nos preocupa. Hay que formar gente que tenga interés por los demás. Los gerentes, somos responsables de la vida de nuestros equipos. Por ello nuestra principal función es formarnos bien primero nosotros, para ayudarlos a ellos. Muchas veces, que difícil es sacar tiempo para reflexionar esto, para hablar de estas cosas couestra familia, y couestro equipo de trabajo. Si no tenemos tiempo para ellos, para escucharlos, para aprender de ellos, no estamos haciendo bieuestro trabajo. Es como un taxista que no tiene tiempo para manejar. Si ese es el “core” de nuestra función, obtener resultados, a través del equipo, de las personas! Para eso nos pagan.

¿Y entonces qué? Hagamos las cosas de una manera distinta!

“Muere lentamente quien se transforma en esclavo del hábito, repitiendo todos los días lo mismo. Muere lentamente quieo arriesga lo cierto por lo incierto para ir tras un sueño. Muere lentamente quien abandona un proyecto antes de iniciarlo. Evitemos la muerte en suaves cuotas.” Pablo Neruda

La crisis de los 40…los años que perdí

La crisis de los 40…los años que perdí 500 358 Rafael
Hoy cumplo 40 y escribo utilizando este artículo como válvula de escape para decir lo que siento. A veces tenemos la tendencia a agradar y quedar bien con todos. Pues yo no. Y hoy menos! Si no voy contracorriente a mi edad, ¿Cuándo lo haré? Dicen que a partir de hoy comienza la temible “crisis de los 40”; en la cual experimentamos un demasiado de todo. Las dificultades parecen insuperables y el cansancio se hace notar.

Romano Guardini decía que en esta edad, las ilusiones pasan, y no solo las que son de la juventud, sino también las que procedían del hecho de que la vida aun conservaba el efecto novedad. A veces adoptamos un optimismo forzado que en realidad no sentimos, o sino, nos ocupamos de mil cosas y trabajos, para escapar de la monotonía, con el fracaso como resultado más que probable.

A veces pienso que empiezo a vivir de las reservas, que ya comienzo a estar de vuelta en todo. Tengo la sensación de que las cosas se repiten. Obvio que no es verdad, nada se repite. Es la rutina la que quiere aparecer a la fuerza en varios aspectos de mi vida. El hastío, lo que los griegos llamaban “taedium vitae”, esa profunda decepcióo obedece a un motivo u ocasión concretos, sino que nos la produce la vida en su conjunto.

La técnica que la vida emplea coosotros consiste en empezar prometiendo mucho, especialmente a los 20s. Ahora se hace cada vez más claro que lo prometido no se cumple.

Me imagino que como consecuencia de ello, llega la famosa “crisis” que se produce a esta edad. Y no solo a los que la vida nos ha pegado fuerte, sino también a los que aparentemente les ha ido bien.

Pues bien, hoy me he dado cuenta de los años que he perdido así, pero también que a la vez, la experiencia de ellos, me ha hecho ver y entender cosas que antes no lo hacía. Y es que los años enseñan cosas que los días jamás llegan a entender. Lo que le da sentido a mi vida no es la cantidad de años sino lo que hice con ellos. Las personas más inútiles son incapaces de cambiar con el paso del tiempo. “Hay gente que promete a los 20 y deprime a los 40. Fotocopia ideologizada, ha vivido el mismo año 20 veces”, decía James Barrie. Dicen que la madurez consiste en ir pasando de una etapa a otra de la vida llevando coosotros los mejores recuerdos. Si fuimos auténticamente niños, nunca dejaremos de serlo.

Seguiré encontrándome con el sufrimiento. Ahora lo conozco mejor, lo acepto, porque sé que tengo que convivir con él, y en la medida de lo posible, superarlo.

Ya no me obsesionan los grandes logros que soñaba a los 20, me enfoco más en hacer lo que verdaderamente me lleva a cumplir mi propia definición de éxito. Como ya lo he dicho antes, “El camino es la meta”. Es por eso que ahora trato de disfrutar cada minuto del viaje, saboreando el presente y con buena compañía. Ya viví años obsesionado con el futuro o mirando para atrás, y busco liberarme de ello. El camino me irá mostrando la meta. Los objetivos que van surgiendo en en mi vida no los tenía previstos. Constantemente aparecen oportunidades que me toca detectar y aprovechar.

Pero bueno, a vivir la vida que quiero para mi! En estos años, la vida me ha enseñado muchas cosas, y lo sigue haciendo. A tener conciencia sobre mis actos, a priorizar y enfocarme en las cosas que realmente valen la pena. Me enseñó que la vida y el trabajo jamás deben ser confundidos.

He sido por años un workaholic, mezcla de motivación, compromiso y desorden de tiempos, que desembocaban en un profesional enchufado permanentemente a la oficina (y muchas veces lo sigo siendo). La vida me ha enseñado también que acá, nada es para siempre, ni las alegrías ni los fracasos, que hay y habrán muchas tormentas pero que me harán más fuerte y que cuando salga el sol, sabré apreciarlo más que nadie. Me ha enseñado a no comparar mi vida con la de otros, raíz de muchas miserias e ingrediente perfecto para la infelicidad, y por supuesto, me ha enseñado a cuidar el tiempo como un regalo valiosísimo.

Al respecto decía Santiago Alvarez Profesor Principal del IESE, “El hoy es un obsequio que he de agradecer y aprovechar. Ayer se fue y mañana no ha llegado, voto por quedarme en el presente. Viajo al pasado para aprender de su fantástico almacén de datos. Cuando lo hago, el presente se colma de agradecimientos y de una sana tristeza. Teniendo la nostalgia bajo control, el recuerdo de seres queridos que ya se fueron, las imágenes de una edad tierna e irrepetible, aportan al presente un halo de serenidad, dulzura y unas gotas de melancolía. ¿Qué hago con esas cuotas de pena? Leer sus enseñanzas para administrar mejor la realidad. Me proyecto al futuro para anticipar escenarios, para cobrar impulso, para irradiar ilusión y esperanza en un presente invernal. Completada la excursión regreso a mi tiempo preferido, el presente.”

Y acabo preguntándome, ¿Qué es lo que más me gusta de estos 40 años? Pues con sus subidas y sus bajadas: TODO. Amo a mi familia, me encanta mi trabajo y su gente, el reto de hacerlo crecer y desarrollar nuevas ideas, mi hobby de conferencista y escritor, (el llenar una hoja en blanco y convertirla en un artículo digerible es todo un reto), y en general la vida que llevo. Y sí! Sé que no soy lo que escribo, me falta mejorar muchísimo, y seguiré luchando.

Al final, lo junto todo y sale un hombre afortunado y agradecido con estos primeros 40 años (prefiero llamarlos el décimo aniversario de mis 30s). Ahora recién comienza mi vida…todo lo anterior ha sido una antesala!

No pensemos en ganar dinero

No pensemos en ganar dinero 1024 768 Rafael
2015, año complicado en muchos aspectos. ¿Estamos cumpliendo nuestros objetivos? ¿Cuáles eran? ¿Éxito?, ¿Felicidad?, ¿Ganar más dinero? ¿Tener más? ¿Ser más? ¿Servir más?

A lo mejor, antes de eso, debiéramos preguntarnos ¿Qué es el éxito para nosotros? ¿Quién lo define? Si nos vamos a pasar la vida persiguiendo un éxito que es definido por otros, siempre estaremos frustrados. Nunca habrán suficientes victorias, porque una vez que las consigamos, nos daremos cuenta que seguimos siendo infelices.

Ya lo decía Valero Rivera, el entrenador más exitoso del equipo del Balonmano del Barcelona, “No se busca el premio, no se piensa en ganar dinero, eso es una feliz consecuencia. Se piensa en una misión y en una tarea a realizar. Hay que fijar la cabeza en el proceso, los resultados no deben tener ninguna cabida euestro mapa mental. Ya vendrán luego, los leeremos con cuidado y atención, y extraeremos consecuencias.”

Para ello, que importante el aprender de nuestros errores. En lugar de descalificarnos y ponernos nerviosos, fijarnos en el error, y utilizarlo como herramienta de aprendizaje. Es distinto pensar que me he equivocado o he tropezado a decir que soy un fracasado.

Una vez que aprendemos de nuestros errores, comenzamos por definir nuestro objetivo y aquí muchos apuntamos mal. El bull no puede ser ganar más dinero, sino algo más trascendental, acaso nuestra principal meta en la vida, que es vivir (ser y estar) más felices (que por cierto son muy diferentes).

Y para ello, nada mejor que una mentalidad optimista (pero abrochada a la realidad) y luchadora. Son más felices los que se esfuerzan por llenar un vaso poco a poco y no los que heredan uno lleno. Curiosamente la gente más feliz no es la que tiene lo mejor de todo sino la que lucha por conseguirlo y sabe sacar lo mejor de lo que encuentra en su camino.

Tambiéecesitaremos del liderazgo, pero para liderar nuestra propia vida. Liderazgo es visión clara de la meta a la que se quiere llegar, inteligencia para conseguir las herramientas necesarias para el viaje, dejando huella, para que los demás sigan el ejemplo.

Euestras conversaciones internas debemos descubrir nuestros talentos, expectativas, ilusiones, sueños, aspiraciones, creencias y valores.¿Por qué hacemos lo que hacemos?. No hay conversación inteligente sin preguntas inteligentes. Pregunta el que sabe, el que duda no se puede permitir ese lujo. Y es que los valores no vienen de fábrica, hay que adquirirlos y hacerlos crecer. Y eso cuesta. No se predican, se practican. Que nuestra gente vea que no son un brindis al sol sino que nos preocupemos de vivirlos y entrenarlos en la disciplina y el esfuerzo.

Vale la pena también revisar nuestra relación con los que más queremos, nuestra familia, y no me refiero solamente a esposa (enamorada) o hijos, sino incluir a padres y hermanos. Revisar bien el equilibrio trabajo – familia euestra vida. En la oficina podemos y debemos ver el vaso medio vacío para poder sacarlo siempre adelante, pero en el hogar el vaso siempre debemos verlo medio lleno, siempre con optimismo, sino los pleitos, separaciones y divorcios, suelen asomarse. Hoy en día, me he dado cuenta que tenemos hijos huérfanos de padres vivos, y eso porque no les dedicamos el tiempo necesario.

Al final, es en la familia es en el único lugar donde nos quieren por lo que somos y no por lo que hacemos. Yo lamentablemente este año he visto a mi hijo más con los ojos cerrados que con los ojos abiertos.

Muchas veces, nos hemos movido en la superficie, en la espuma de los acontecimientos. Este año nos toca retomar el rumbo para caminar en la dirección correcta. No me importan tanto las metas, sino el camino que elijo, el mismo me mostrará cuando doblar y cuando seguir adelante. La meta es ese sueño que espero tener despierto.

Leí un relato de un caracol que emprendió la ascensión a un cerezo a finales de primavera. Al verlo, unos gorriones que se hallaban en un árbol cercano estallaron en carcajadas. Y uno de ellos le dijo: Oye tu, pedazo de estúpido! No sabes que no hay cerezas en esta época del año? El caracol sin detenerse, replicó: “No importa. Ya las habrá cuando llegue arriba.”

Ante el contexto en el que vivimos, enfocado en su mayoría en el corto plazo, me interesa enfocarme en el lento, firme y seguro caminar del caracol del cuento. Sabe a donde quiere ir, se pone en marcha, no se distrae con el ruido e impaciencia exterior, lo suyo es una maratón interior que prioriza el esfuerzo y la rigurosidad para terminar el trabajo bien hecho.

Viviendo así estamos sembrando un futuro que cuando llegue no será fruto de la casualidad, ni de la buena o mala suerte, es realmente allí cuando podremos decir que ganamos porque dimos todo lo que llevamos dentro.

Dediquemos tiempo a soñar cosas irrealizables, aterricemos los sueños en tareas concretas, los sueños se construyen a base de esfuerzo. Aterricemos con ideas concretas como ser mejores padres, hijos, esposos, trabajadores y amigos. Pongámosle sal a la vida, y hagamos cosas diferentes este segundo semestre del año, y es que cuando te acostumbras a la rutina y estabilidad de una vida sin grandes sobresaltos, la vida te pasa sin que te des cuenta. Salgamos más, olvidémonos de estar pegados a la computadora, al Facebook (la droga moderna). Saquémosle el jugo a la vida, que te trata según la tratas tú a ella, exprímela y disfruta el regalo de la misma. Afrontemos desafíos que a lo mejor aun estaban pendientes.

Ojalá que este artículo pueda ayudarlos en esa aventura. ¿Lo intentamos?

¿Crisis de optimismo?

¿Crisis de optimismo? 900 900 Rafael

Por mi trabajo en Laborum suelo conversar con personas que han perdido su trabajo o se sienten inseguras en el que están. Después de 10 años acá, me animé a compartir algunas ideas que suelo comentarles. No quise escribir un típico artículo con consejos para conseguir trabajo, hay miles, y muy buenos, sino mi propia visión de esta etapa, a lo mejor diferente. Y lo he hecho como si le escribiese una carta a mi hijo que quiere buscar trabajo (por suerte le faltan muchos años para ello).

Rafita, ayer me pediste un consejo sobre como afrontar este proceso de búsqueda de trabajo. Seguramente te ha venido una crisis de optimismo. Si ya lo sé, las empresas no están contratando, hay muchas grandes que se están reduciendo, y a lo mejor te toca mañana un “Muchas gracias por estos años, te valoramos mucho, pero necesitamos ajustarnos el cinturón”, o a lo mejor ya te lo dijeron hoy.

Comienza por pensar lo que piensas. La mente es la dueña de la actitud. No dejes que la emoción te sobrepase. El corazón nunca le puede ganar a la cabeza. Tienes seguramente varias razones para preocuparte, para pensar que no será nada fácil, y tienes razón, son puntos de quiebre en la vida. Pero un ingrediente para llegar a la meta en esta carrera es darle la vuelta a esta crisis de optimismo que suele aparecer. Elige una mirada optimista y esperanzada sobre un futuro que tendrás que inventar tú mismo.

Y luego, segundo ingrediente: el autoconocimiento, saber realmente para que eres muy bueno, en que te diferencias, y que tipo de empresas o áreas calzan con ello. Si no tienes eso claro, no salgas a jugar el partido, lo vas a perder, como lo hace la mayoría de gente que sale a volantear su cv.

“Elige un trabajo que te apasione y no tendrás que trabajar un solo día de tu vida”, aconsejaba Confucio. De la fusión trabajo –pasión saldrás ganando económica y emocionalmente.

Aprovecha esta etapa para conocer nuevas personas, aunque tampoco dependas 100% de ellas. Aprende a saborear la soledad. Dicen que quien no sabe estar solo, termina mal acompañado. Muchos amigos que pensabas que lo eran, te van a ningunear. Los llamarás y estarán “de viaje” o “en reunión”. A la hora de contratar, los contactos personales pesan muchísimo. Acuérdate de amigos, profesores de confianza, antiguos jefes, busca más la calidad de las relaciones que la cantidad. Se trata de que se abra esa puerta que permanece cerrada, que accedas a una entrevista con la persona indicada y en el momento indicado. Una vez en ella depende de ti.

La verdad no tiene pierde. Muéstrate como eres, saca lo mejor de ti, pero también sé humilde y con ganas de aprender. Los currículos perfectos no sirven para nada, el 80% exageran o mienten. No te muestres como superman, cuando te toque un tigre entrevistándote al otro lado de la mesa, se dará cuenta rápidamente que quieres aparentar algo que no eres. Se trata de vender nuestra mejor versión, experiencias, conocimientos y actitudes.

Mantente ocupado, la tristeza y la angustia son proporcionales al tiempo perdido. Siempre habrá alguien a quien contactar, algún proyecto que analizar, alguien a quien ayudar o algún hobby que puedas desarrollar. Escribe un blog sobre algo que te apasione. Verás como los días grises van tomando color.

Aprovecha en pasar más tiempo con tu familia, que a lo mejor estuvo antes sacrificada por un desorden de tiempos. No te pelees con el tiempo. Viaja al pasado y al futuro. Haz de tu serenidad y concentración mental el arma diferencial de una vida intensa y aprovechada.

A veces, la búsqueda del trabajo perfecto te evita llegar a él. El trabajo perfecto será el que te haga más feliz, el que tenga una buena relación entre la remuneración que tengas y la calidad de vida que te permita vivir. No solo pienses en el salario o en la posición.

Un consejo rápido y gratis, es un buen momento para retomar la fe. Martin Seligman, Profesor de Harvard y conferencista internacional, decía que las personas creyentes tienen mayor fortaleza mental y psíquica para enfrentarse a las adversidades y a las crisis. Los creyentes en general no son solamente algo más felices y están más satisfechos con la vida que los no creyentes como prueban todos los estudios, sino que además demuestran mayor capacidad de resistencia y se sienten menos desconcertados en las situaciones más críticas como pueden ser la pérdida de trabajo, el divorcio, la muerte de un ser querido, las enfermedades, etc.

Te toca vivir un momento complicado, sin duda, en la vida siempre hay momentos bonitos, pero también momentos de preocupación extrema, frustración, desánimo, ansiedad, miedo a lo que viene. Define las empresas a las que quieras llegar. Luego los contactos y sus mails. Luego redacta un mail a la medida a cada uno de esos contactos con la problemática que podrían tener y como los puedes ayudar. Las pequeñas victorias nos ayudan a conseguir objetivos que antes nos parecían imposibles.

Los mejores candidatos no son los que se echan más flores. Algo parecido pasa con el futbol. Messi no usa aretes, ni tiene peinados extravagantes, ni declara que es el mejor del mundo. El solo mete goles hace jugadas memorables.

En fin, esta etapa hay que vivirla con serenidad y paciencia. Se necesita resistencia y voluntad para aguantar el tirón inicial y no quedar atrapados en el desánimo. Las cosas siempre pasan por algo. Se trata de aprender de las experiencias que nos pasan. No preguntarnos por qué a mi, sino para que? No olvides lo que siempre decía tu abuelo, que los imposibles se resuelven en la oración. Tienes la suerte de usarla cuando quieras, donde quieras, y además, es gratis. Háblale de tu a tu a Dios, tus temas le interesan más de lo que te interesan a ti. Te parecerá una pérdida de tiempo, pero por el contrario, lo multiplica.

Voy a tener una vida cuando me jubile…

Voy a tener una vida cuando me jubile… 1024 753 Rafael
O cuando esté más tranquilo, o cuando mis hijos se vayan de la casa, o cuando cambie de trabajo, o cuando viva de mis rentas, etc, etc, etc. Falso! La vida es ahora! Uno comienza a envejecer desde que nace, por lo tanto, dilatar las cosas importantes para un mañana que a lo peor no llegará, no parece ser muy inteligente.

Mientras escribo, hay miles de personas trabajando jornadas interminables en empleos que no les gustan, para comprar cosas que no necesitan e impresionar a personas que no quieren. ¿Cómo se explica esto? Simplemente porque vivimos sin cuestionarnos las cosas importantes de la vida.

Plutarco cuenta que un día Pirro hacía proyectos de conquista: “Primero vamos a someter a Grecia, después ganaremos Africa, luego pasaremos al Asia, conquistaremos Asia Menor. ¿Y después? Iremos hasta las Indias. ¿Y después de las Indias? Ah, dice Pirro, descansaré. ¿Por qué no descansar entonces ahora?, le dice Cineas con bastante lógica.

Los que manejamos personas, tenemos una responsabilidad ineludible, enfocarnos en la rentabilidad de la empresa, por supuesto, pero a la vez, sacar lo mejor de las personas con las que trabajamos y ayudarlas a mejorar. La pelota está en nuestra cancha.

Aunque antes de hacerlo, sería bueno que veamos como estamos nosotros en ese sentido. ¿Sabemos aprovechar realmente el tiempo? Ojo, les escribe un workaholic que todavía no sabe aprovecharlo muchas veces. Y es que es fácil escribir pero muy difícil poner en practica la teoría. Entiendo bien que hay contextos en los que la empresa necesita más de nuestro tiempo, por ejemplo en el contexto en que estamos viviendo. Hoy, si no tenemos gente en el equipo muy comprometida con el trabajo, y esto implica más horas de las normales, éste, no sale adelante. Pero bueno, este artículo no se refiere al hoy, se refiere a la vida que debiéramos llevar en contextos normales.

Hoy en día la mayoría de empresas están enfocadas en conseguir el máximo provecho de sus trabajadores, a cualquier costa. Y esto implica necesariamente dejar de lado otros aspectos de nuestras vidas. Y porsiacaso, no se trata de meterse a un gimnasio. Probablemente con ello soluciones el problema de bajar la barriga, si, pero tu calidad de vida no se soluciona con ello. La calidad de vida implica un equilibrio entre nuestras necesidades emocionales, espirituales, intelectuales, familiares y sociales. ¿Les estamos dando el espacio que necesitan con urgencia cada una de ellas?

Tener más equilibrio no significa cambios dramáticos en la vida. Es manejar mejor el tiempo, es enfocarse en lo que uno vive hoy, si estoy en el trabajo, focus en el trabajo, si estoy con mi familia, focus en ellos. Tener la mente donde está el cuerpo. Destinar horas fijas para hablar con los hijos, para el deporte semanal, para salir con los amigos de toda la vida a tomar unos tragos, para hacer oración, para hablar con tu esposa sobre como está realmente, como se siente, no para quejarse del trabajo o de los hijos, tiempo para leer, para los hobbies. Los ejecutivos más exitosos, blindan su tiempo libre.

Imagínate que te levantas un día cualquiera, sales a la calle y te encuentras 1,440 dólares. ¿Qué harías con ellos? Podrías gastarlos en comida, ropa, o regalarlos a alguien, o ahorrarlos, pero la cosa es que al final del día desaparecerán. Lo mismo ocurre en la vida real, la diferencia es que lo que nos encontramos cada día no son 1,440 dólares, son 1,440 minutos. ¿Cómo los vamos a utilizar para sacarles el máximo provecho?

Entonces, ¿Cómo manejar la agenda del profesional? Acudo a Pablo Ferreiro, Profesor Principal de Gobierno de Personas del PAD y Profesor Invitado del IESE. Nos dice que con tres preguntas.

1. ¿Esto debe hacerse?

2. Si suponemos que sí debe hacerse, ¿debo hacerlo yo?

3. Asumiendo que si, ¿debo hacerlo ahora?

Cada día, solo pasa una vez. Hay que vivirlo, gozarlo, y no malgastarlo. Y eso depende exclusivamente de nosotros. Si claro, suena bonito, pero… ¿y el estrés? Pues hay que aprender a convivir con él. El problema no es nuestra exposición al estrés –despertador que nos saca de la somnolencia–, sino nuestra escasa capacidad para responder a sus demandas. Si no aprendemos a vivir en la inseguridad, el estrés es un ladrón que nos roba tiempo, concentración, salud, paz y alegría. Pero no nos engañemos, el estrés es el síntoma, nosotros somos el problema.

Si cambias tú, lo hará tu equipo. El liderazgo se basa en el ejemplo. No puedes promover un mensaje que no vives. Preocúpate por ellos y además, si no te convence lo que escribo y lo quieres ver por el lado frio, si lo haces, así serán más productivos. Y si logras que lo haga tu equipo, los habrás hecho mejores personas.

Hay que desterrar la filosofía de que la persona que muera con más dinero, gana el juego de la vida. NO! Gana la persona que al morir pudo vivir su vida de la mejor manera de acuerdo a sus principios y luchar por mantenerlos, así caiga muchas veces (como nos pasa a muchos), a levantarse.

Comparto con ustedes, esta oración que aprendí hace unos años y que me ha servido mucho: “Dios, dame paciencia para soportar lo inevitable, fuerza para enfrentarme a lo que se puede cambiar y sabiduría para distinguir una cosa de otra.” Toda persona viene al mundo con una serie de talentos y habilidades naturales. Vivir tiene mucho que ver con descubrirlos, disfrutarlos y ponerlos al servicio de una causa mayor que uno mismo. Y no, no quiero comenzar a tener una vida cuando me jubilé, voy a comenzar a tenerla, HOY, AQUÍ, AHORA!