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La adversidad, ese túnel doloroso

La adversidad, ese túnel doloroso 514 386 Rafael
Tristeza, frustración, impotencia, rabia, miedo, angustia, pesimismo; devoradores de nuestra salud, parásitos que se hacen fuertes en la adversidad. Sentimientos por los que todos hemos pasado, o estamos pasando o pasaremos. “Ríe y el mundo entero reirá contigo, llora, y llorarás solo.” A. Wilcox.

La adversidad es una visita siempre inoportuna que separa a personas admirables que saben como vencerla de otras que se ahogan el mar. Es inútil querer huir de ella. No se puede cambiar. Lo que sí podemos es elegir nuestra respuesta y utilizarla como palanca de aprendizaje. Es un despertador, que nos llama a afianzar la auto-confianza, y a desempolvar la ilusión, el coraje, la perseverancia y las ganas de salir de ese túnel doloroso.

Yo no admiro a la gente que ve cuando hay luz, sino a aquellos que ven desde la oscuridad, es decir, a la gente que aún cuando las cosas se han puesto feas sigue creyendo en sí misma. La semana pasada fui a visitar a un cliente y además amigo, que me contó que le acababan de diagnosticar leucemia. La hora que estuve con él, me hizo el día. Un gran ejemplo realmente, la forma como había tomado las cosas y estaba llevando la enfermedad. Y es que el miedo a perder te encoje los músculos. Perder a un ser querido, una relación, una illusion, un trabajo. Es fácil escribir, pero difícil, muy difícil ser el protagonista de estos episodios y adoptar una actitud positiva y luchar por salir adelante.

Otras veces no es un hecho puntual lo que desencadena una tristeza, la mayoría de las personas tenemos viejas heridas que no han terminado de cicatrizar. Y a veces se hacen más presentes para recordarnos que siguen allí, abiertas, y que deberíamos ponernos a trabajar para cerrarlas de una manera definitiva. Creemos que el tiempo lo cura todo y eso sería muy cómodo, pero no es cierto, el dolor no desaparece por cerrar los ojos. El tiempo solamente pasa, pero las viejas heridas seguirán presentes en nuestra vida a no ser que nos ocupemos de sanarlas.

Y la pregunta del millón, ¿Cómo salimos de una gran crisis personal? Acudo a Bernabé Tierno, psicólogo español y autor de más de 10 libros sobre resiliencia. Nos dice “En primer lugar considera otras formas de interpretar y leer los hechos problemáticos. Frena en seco tu mente calenturienta, corta por lo sano pensamientos negativos que tu mente desarrolla al dramatizar sobre la situación preocupante. Busca lo positivo de ese hecho problemático. No vale la pena pelearte con lo que no puedes modificar. Hay que estar en paz con lo irreversible.

No digo que seamos perdedores, todos queremos ganar pero ¿qué va a pasar si pierdes? Reinterpreta el pasado con actitud mental positiva y reafírmate en la idea de que hasta las mayores desgracias y los hechos más dolorosos te reportaron algún beneficio. Busca alternativas y soluciones practicas. No es cuestión de encontrar la solución perfecta, sino de dar con una salida airosa que te alivie y permita recuperarte. Después de la tempestad viene la calma.

Por último acepta lo irreversible, lo inevitable, lo que no admite otra estrategia que la simple aceptación serena de algo que ya es y no puede dejar de ser, pero hazlo con mente positiva, recordando que hasta lo inevitable nos enriquece y nos enseña a vivir.” Hellen Keller, sorda, muda y ciega desde los primeros meses de vida, escribe: “La mayoría de la gente mide su felicidad en términos de placer físico y posesión material. Si la felicidad se pudiera medir y palpar, yo que no puedo ver ni oír, tengo todos los motivos para sentarme en una esquina y llorar sin parar. Si a pesar de mis privaciones, soy feliz. Si mi felicidad es tan profunda que se convierte en una filosofía de vida, entonces resulta que soy una persona optimista por elección.”

Recientes estudios de Harvard realizados por Martin Seligman y Tal Ben Shahar confirman que las personas sin un Dios son más infelices en promedio que las que sí lo tienen. La religión a lo mejor no te hace mucho más feliz cuando estás bien, pero si es un remedio infalible el utilizarla cuando estás de malas. En mi experiencia personal, aunque tenga ahora y haya tenido mil razones para estar triste, como católico siempre tendré por lo menos una para estar alegre, que Dios está conmigo. Por paradójico que parezca, afirma Martin Seligman, las personas que logran mas cosas buenas en la vida, no son, en general, más felices que las menos afortunadas. Hay varios estudios que demuestran que las cosas buenas y los grandes logros ejercen una influencia sorprendentemente baja en el incremento de la felicidad.

En un reciente estudio realizado por Bernabé Tierno, indica que en cuanto a los multimillonarios con patrimonios por encima de los 100 millones de dólares, con grandes mansiones, yates y aviones privados, tan solo se sienten ligeramente más felices que el ciudadano medio. Lo que si influye son los demás: cuanto más feliz es alguien, más desea comunicar su estado a quienes le rodean, y cuando más hundido está, más necesita de una compañía que le ayude a salir de ese estado. Nadie puede ser feliz solo. Las cosas que nos gustan suelen venir de fuera. La clave de la felicidad está en el modo en el que usamos el tiempo.

El dinero si puede dar felicidad y mucha, siempre y cuando, lo compartas, o con los que mas quieres o en obras de ayuda social. Tierno decía que así como el hombre mira con los ojos, pero ve con la mente, no nos hacen sufrir las cosas, sino las ideas que tenemos de las cosas. Como recibimos procesamos y almacenamos los cuentos de la vida es un proceso decisivo en nuestra relación con la misma.

Los hechos son aquello en lo que uno los convierte. La adversidad y las tristezas no provienen de la realidad, sino de cómo la interpretamos. La felicidad tiene que ver con saber que quiero hacer con mi vida. El que no sabe lo que quiere no puede ser feliz. Cada día está lleno de posibilidades, si sabemos leerlo adecuadamente. Podemos convertirlo en un valle de lágrimas o en un paraíso. Cambiemos ahora, antes de que sea tarde. Vamos para adelante!

Enamorarse muchas veces… de la misma persona

Enamorarse muchas veces… de la misma persona 1024 682 Rafael

El matrimonio no es difícil, es humanamente imposible! Seguramente por eso Dios lo hizo sacramento. Y es que uno no puede estar loco de amor por una misma persona durante 50 años. A veces baja y a veces sube la cuota. Robert Anderson decía que en todo matrimonio que ha durado más de una semana, existen motivos para el divorcio. La clave consiste en encontrar motivos para seguir casados. Bien dicen que es más fácil morir por una mujer que vivir con ella.

Lo curioso es que muchas veces seguimos creyendo en cuentos de hadas y cuando las cosas empiezan a bajar su ritmo natural, se nos viene el mundo encima. Pues no! El príncipe azul deja de serlo en el momento en que por primera vez pasa con su esposa por la puerta de su casa.

John Gottman, en su libro “Siete reglas de oro para vivir en pareja”, sugiere lo siguiente:

1. No hay felicidad sin amor, no hay amor sin sacrificio.

2. Mantener la admiración por la otra persona, a pesar de los mil problemas vividos, el otro sigue siendo valorado por sus principales virtudes.

3. Respeto mutuo, de palabra y de hechos. Tu y yo no somos más que una sola cosa, no puedo hacerte daño sin herirme.

4. Tener un proyecto común: Hay un programa conjunto que se prolonga en los hijos.

5. Tener relaciones íntimas satisfactorias, es un lenguaje íntimo que va cambiando con el paso de los años, pero que debe tener su sitio.

6. Capacidad para perdonar al otro. Perder es luchar por olvidar los sinsabores y dificultades vividos. La vida de pareja no va bien sin buenas dosis de olvido. El amor se perfecciona con el perdón.

7. Cuidar los detalles pequeños de la convivencia con esmero. Al final, la familia es el lugar donde se vuelve cuando todos los demás se van. Donde nos quieren por lo que somos , con nuestros defectos, y no por lo que aparentamos ser.

Luis Huete, Profesor de Harvard me comentó que la calidad de la relación es la calidad de la conversación. Una conversación es buena cuando hay presencia, es decir , se ponen los 5 sentidos. Un matrimonio funciona cuando hay confianza para decirse las cosas y cuando hay respeto. Cuando una persona se siente valorada y querida.

En su libro “Los 5 lenguajes del amor” Gary Chapman nos dice que la primera forma de expresar afecto es con palabras. La segunda es el tiempo que le dedicas a la otra parte. El tercero es el servicio, hacer feliz al otro. El cuarto es con detalles, regalos. Y el quinto es el tacto. Mientras más idiomas hables más feliz serás.

Una de las principales virtudes ( o acaso la más importante) es la humildad. Como bien describe Sandalio Gómez del IESE, muestras de humildad en la familia y en el trabajo son conocerse, y aceptarse como uno es, valorar, respetar y escuchar a los demás, conocer el límite de sus fuerzas y no creerse superior a los demás, pedir consejo, aprender del cónyuge o de tus compañeros de trabajo, rectificar cuando uno se equivoca, vivir con la mente abierta siendo flexible, compartir, pedir ayuda, tener empatía, y agradecer cuando corresponda.

Por el contrario, uno de los principales enemigos es la falta de auto control. “Habla cuando estés enfadado y habrás hecho el mejor discurso que puedas lamentar” Ambroise Bierce. Cuantos pleitos míos y de otros matrimonios, se han originado por no morderse la lengua.

Un amigo me dijo, Rafa, cuando estés con la cabeza caliente, métela en la refrigeradora, y al día siguiente, si tienes algo que decir a tu esposa, se lo dices, pero verás que tu mensaje llegará mejor, y serás más objetivo.

Y los hijos… Si por supuesto, no podría dejar de mencionarlos. Razón de supervivencia de muchos matrimonios. Platón decía que la finalidad de la educación de los hijos es enseñarles a desear lo deseable. Un buen padre vale más que 100 maestros.

Leopoldo Abadía, en su libro “36 cosas que hay que hacer para que una familia funcione bien” resaltaba la formación de los hijos, que no quiere decir solamente que sepan mucho. “La formación no se mide por las toneladas de conocimientos que tenga un señor. Se mide por el tipo de personas que estamos ayudando a poner eso que llaman el mercado de trabajo. Y no me gusta ese nombre porque el mercado de trabajo es un trocito insignificante del mercado de la vida.”

“El mejor regalo que le pueden hacer los padres a sus hijos es una educación que ame los retos, que disfrute el esfuerzo, que persevere en el aprendizaje, y que no les haga esclavos del reconocimiento». Santiago Alvarez de Mon.

O como decía Claudel, “Apprendsleur quils nont dautre devoir au monde que le joie.” Enseñarles que la única obligación en el mundo es la felicidad. Y es que si ayudamos a nuestros hijos a que sean y estén felices, no necesitamos más. El ser felices ya implica preocuparse por la formación de su conciencia, por ser buenos hijos, padres, esposos, trabajadores y amigos, ya que su felicidad dependerá de la de ellos.

Abadía termina su libro diciendo que “La mujer y el marido hacen el amor desde que se casan. Hacer el amor es fabricarlo día a día, con alegrías, con tristezas, con algunos éxitos, con muchos fracasos, con la idea clara de que “aunque me canse, aunque no pueda, aunque reviente, aunque me muera, ese matrimonio lo saco adelante, pase lo que pase.”

Los peligros del éxito

Los peligros del éxito 900 900 Rafael
“Si trabajo más duro tendré más éxito y si tengo más éxito seré más feliz.” Falso! Porque cuando llegamos al éxito la meta cambia y si la felicidad viene después, nunca la vamos a alcanzar.

¿Qué perseguimos en la vida y que deberíamos perseguir? A lo mejor si enfocamos bien el objetivo, el impacto en los resultados cambiará significativamente.

Si, lo sé. Estamos muy interesados en ser exitosos, pero ¿Qué es el éxito para ti?. El problema es que nuestra idea de éxito, no es necesariamente nuestra. La tomamos del marketing, los periódicos, las revistas, que son los que nos definen quienes son exitosos: actores de cine, grandes empresarios, los ricos y famosos, etc.

No es que deberíamos abandonar nuestras ideas de éxito sino que deberíamos asegurarnos de que seauestras. Cada uno, tiene una realidad distinta, una escala de valores distinta, y una forma de interpretar el contexto en el que vive, distinta.

Decía un buen amigo, Luis Huete, Profesor del IESE que la sociedad te valora por el dinero, el poder, la imagen que das a los demás y las relaciones que tienes. El riesgo es que te valores a ti mismo en función de estas 4 variables, porque si lo haces, vas a matar por conseguirlas. Y entre más las persigas, más vivirás de la apariencia, de tener todo en la vitrina, y más infeliz te sentirás.

Solemos comparamos couestro “marco de referencia” y siempre hay gente “más exitosa”, “con mejores sueldos, mejores cargos, mejores carros”. La envidia de no tener ese éxito nos corroe. Entre más cercanas sean dos personas, en edad, carrera, etc. mayor el peligro de la envidia. Llega a su cuota máxima en los almuerzos de exalumnos.

Tal Ben Shahar, Profesor de psicología positiva en Harvard decía que la felicidad no es la culminación del éxito, sino sólo su inicio. Las personas que no aspiran a ser el más listo, guapo o rico, sino que aprecian lo que ya son, son más felices. Y, a partir de ello, suelen tener éxito.

Pero entonces, ¿qué es el éxito? Después de leer cientos de definiciones, comparto con ustedes ésta de Santiago Alvarez, Profesor Principal de Gobierno de Personas del IESE, «Éxito es el estado de paz y serenidad interior alcanzado como consecuencia de la satisfacción de saber que has hecho todo lo que eres capaz. Es hacer las cosas y entrenar hasta el límite de tus habilidades. Los resultados, ganar, perder, las consecuencias de tu labor, forman parte de otro partido en el que no llevas las riendas. El éxito es territorio conquistado por aquellas personas que aprenden a perder. Sólo gana el que acepta la derrota, sólo cae el que camina, sólo se equivoca el que decide. Sólo lo alcanzan quienes han llegado a comprender que toda adversidad lleva en su entraña la semilla de un beneficio.”

Y aun así, seguimos pensando que primero hay que tener éxito y como consecuencia de ello, ser felices, pero el cerebro trabaja en sentido opuesto.

Shawn Achor, Magna Cum Laude de Harvard en Psicología positiva, en una de las 20 conferencias más vistas de TED, decía que si hoy haces feliz a alguien, te sentirás feliz, es decir, tu serás el principal beneficiado porque el cerebro en positivo funciona mejor que cuando está eegativo porque eleva la energía y la creatividad. Ojo, optimistas pero permanentemente abrochados a la realidad. Si hay algo más peligroso que un pesimista es un optimista divorciado de ésta, ya que va camino al precipicio.

Ahora bien, lo complicado es programar el cerebro en positivo. El contexto actual no ayuda. Comenzamos el día y las noticias son sobre desaceleración económica, robos, corrupción, crisis, etc. Nuestro cerebro está programado sin quererlo eegativo. Achor sostiene que en 21 días podemos readaptar el cerebro con estas acciones:

1. Anotar cada noche 3 cosas por las que agradecer

2. Meditar/Rezar 10 minutos al día (5 al empezar y 5 al terminar)

3. Ejercicio 3 veces por semana

4. Actos de servicio, hacer felices a los que trabajan coosotros, a nuestra familia y amigos que lo necesiten por la situación que estén pasando.

Al entrenar el cerebro al igual que el cuerpo podemos invertir la fórmula. Pero ese cambio de chip exige un esfuerzo. Ya lo decía Rafael Nadal en una reciente entrevista: “Parece que la alegría te la da el triunfo, pero si éste no te ha costado nada, la felicidad no es ni mucho menos la misma. La alegría del triunfo te la da el trabajo que tú has hecho para alcanzar la victoria. Si no te cuesta, no la valoras. La pasión, las ganas de triunfar te las dan todas las horas de trabajo que has llevado a cabo.”

Y es que la felicidad está en la lucha, en el esfuerzo por tener una conciencia recta. No depende del dinero, del poder, la imagen. En el mundo hay personas felices e infelices en todas las condiciones. Y lo son porque deciden aceptar su condición y su pasado, y asumir la vida tal como es en ese momento.“Curiosamente, la puerta de la felicidad no se abre hacia adentro, quien se empeña en empujar en ese sentido, sólo consigue cerrarla. Se abre hacia afuera, hacia los otros.” Soren Aabye Kierkegaard.

En mi última conferencia una persona se acercó al final a preguntarme ¿Cómo escapar de los peligros del éxito? (por eso se me ocurrió escribir este artículo): Teniendo claro que el objetivo final es el proceso, no el resultado. No hablemos de ganar sino de hacer. Ganar es la consecuencia.

Los libros de autoayuda nos venden la idea de que si somos optimistas y tenemos ganas, seremos muy exitosos, y ojalá fuera así de simple. Es un buen comienzo, pero si no hay otras variables como el talento, esfuerzo, perseverancia y paciencia, los resultados no suelen aparecer. Por ende, que importante cultivar estas virtudes hoy, aquí, ahora. ¿Y la suerte? Se suele aparecer cuando nos hemos enfocado en esos valores antes.

No es el éxito lo que transforma nuestro mundo sino los lentes con los que vemos la realidad. Si conseguimos cambiar de lentes, cambiará nuestra forma de ver nuestra realidad y por ende de interpretar nuestra felicidad. Ésta, no deriva del éxito, sino que lo causa, es decir, no esperemos a tener éxito para ser felices.

Nunca te canses de pedir perdón

Nunca te canses de pedir perdón 150 150 Rafael

Uno de los principales valores de cualquier profesional es la humildad. Y más allá de lo que dicen las definiciones (que hay miles), pienso que es importantísima por 2 aspectos. El primero, que solo los humildes aprenden de sus errores, ingrediente necesario para gestionar mejor la vida y el trabajo. Los orgullosos, que creen que nunca se caen, que nunca fallan, es muy difícil que puedan reconocer sus errores y plantearse aprender de ellos y cambiar. El Gerente General de General Electric declaró hace poco en una entrevista que lo que más priorizaba a la hora de contratar no era el conocimiento o el nivel intelectual, sino las ganas de aprender.

La segunda, que viene como consecuencia de la primera, es que ya que los humildes suelen darse cuenta de sus errores, pues suelen reconocerlos y tener la valentía de pedir perdón. El valiente no es el que tiene un piercing en la boca, ni el que calla a todos con sus gritos, ni aquel que no tiene miedo a nada (ese más bien creo que es un irresponsable). El valiente, reconoce el miedo, lo interioriza y lo gestiona.

La humildad es además una de las principales virtudes de los líderes. El verdadero líder no busca brillar, sino hacer brillas a los que trabajan con él. Leía un ejemplo muy gráfico que se me quedó en la memoria que decía “No quieras ser como aquella veleta dorada del gran edificio: por mucho que brille y por alta que esté, no importa para la solidez de la obra. Ojalá seas como un viejo sillar oculto en los cimientos, bajo tierra, donde nadie te vea: por ti, no se derrumbará la casa.”

Un consejo rápido y gratis de un santo “Cuando percibas los aplausos del triunfo, que suenen también en tus oídos las risas que provocaste con tus fracasos.”

Hace unas semanas, el Papa Francisco reflexionaba y decía que una receta para que el matrimonio dure para siempre es decir constantemente tres palabras: Perdón, permiso y gracias.

Una de las paradojas de este tema es que los profesionales se forman en las Escuelas de Negocio supuestamente para ser mejores profesionales, y sin embargo, realmente son muy pocas (contadas con los dedos de la mano) las que te forman en valores. Bien dicen que los valores no se enseñan, se aprenden, y se aprenden porque alguien los contagia. Sin embargo, la base de éstos y la forma como adquirirlos, si debiera ser un tema de aprendizaje de cualquier profesional.

Formar así a las personas es la principal misión de las Escuelas de Negocios y no lo hacen.  Solo forman en inteligencia más no en voluntad. Y resulta que hoy en día, la voluntad vale más que la inteligencia. La fuerza de voluntad es la que nos hace repetir los actos que nos llevan a una virtud, y solo de esa manera se adquiere como hábito.

Hoy en día lo que les falta no es hacer focus en destrezas (contabilidad, finanzas, marketing, etc.) son importante si, por supuesto, pero hay algo que está por encima de eso, sobre todo para profesionales con cargos más directivos, y es  la gente. Lo importante es la gente, la gente que tengamos hoy serán los responsables de lo que nos pase mañana. Hay que formar profesionales que tengan interés por los demás, que los conozcan. Y es que finalmente, el gerente es responsable de la vida de sus empleados.

Muchos empresarios no saben que hacer con sus hijos, porque no los entienden, no los conocen realmente, y les compran cosas y lo peor es que creen que con eso saldan su deuda de cantidad de tiempo con ellos. Pues lo mismo pasa en la empresa, hay gerentes que creen que solo si les pagas más o les entregas más premios, los trabajadores serán más productivos. Yo creo que lo serán obviamente si tienen un esquema salarial atractivo o por lo menos con sueldo de mercado, pero serán más productivos en la medida que la empresa los conozca más y se preocupe por ellos como personas.

Ahora bien, en este punto vale la pena hacer una diferencia, que está muy de moda para “enamorar” a los trabajadores, y es, decirles que la empresa es su familia. Y NO, no es así. Hace poco tuve la suerte de preguntarle esto a Pablo Ferreiro, Profesor Invitado del IESE y Profesor del PAD de Gobierno de Personas, y esto es lo que me contestó: “No, la empresa no es tu familia. Esto es un engaño. La empresa que realmente me quiera bien como persona, me dirá: “oye distingue; tu casa es aquella, a veinte cuadras o a cien y aquí trabajas, aquí te desempeñas y tienes que desarrollar virtudes; tienes un escenario más importante que la empresa que es tu casa”. La empresa que no cuida el lugar de la gente me demuestra que no le preocupa realmente la gente, porque lo más importante que tiene todo el mundo es su familia. Pues cuida a la familia.

Para finalizar, los dejo con este video sobre la importancia de perdonar, No dejen de verlo por favor!  Nunca te canses de perdonar, nunca te canses de pedir perdón.

Dime quien soy

Dime quien soy 398 264 Rafael

Últimamente la gente más cercana a mí

en el trabajo me  ha recomendado escuchar más.  Y la verdad es que me hace falta. Y creo que le hace falta a muchos profesionales.

Una persona es exitosa en la medida que aprenda a gestionarse a sí misma, y para aprender a gestionarte, tienes que partir por aprender a conocerte, tus fortalezas, tus debilidades,  y para ello, solo tienes dos fuentes, como te ves tú, y como te ven los demás. Y es en ésta última donde fallamos mucho. Creemos que somos o actuamos o queremos proyectar una imagen o una idea de lo que hacemos, pero a lo mejor hay un divorcio entre lo que uno piensa de sí mismo y su accionar y lo que los demás piensan. Y es que no los escuchamos, no hemos caído en cuenta de que por algo tenemos dos orejas y solo una boca.

Como profesionales, estamos obligados en formarnos en ambos conceptos. Conversaba sobre estos temas ayer con Pablo Ferreiro, profesor del PAD, y Profesor Invitado del IESE, y me decía que hoy en día la gente no está identificada con la empresa, porque siente que la empresa no está identificada con la gente.  Ven a la empresa como su proveedor de plata. Esta verdad que parece tan sencilla, pasa muchas veces inadvertida a los que tenemos gente a nuestro cargo. Por eso me decía que existen los brutos, los brutísimos y los Gerentes.  Y es que hoy en día, a los gerentes se nos enseña a distribuir, no a producir, a producir gente exitosa, gente buena.

Y en ese sentido, el cariño es lo más importante, la gente tiene que sentirse tranquila  y segura, y esto no es parte del manual o de las políticas, o parte del objetivo de pertenecer a un ranking, esto se da con estructuras no formales, es decir, esto la gente lo vive porque le gusta. La gente se va por falta de buen trato. La gente no se va identificar, no va a tener lealtad con la empresas porque éstas no son personas, son sociedades anónimas, las personas se identificas con el resto del equipo, se identifican con los jefes. Por ello, que tremenda responsabilidad para los que tenemos gente a nuestro cargo.

Ganamos mucho escuchándolos, valorando opiniones, tomándolas en cuenta, (algo de lo que por cierto adolezco). Pero no solo eso, hay que entrenar a la gente en escuchar. El gran dilema de los líderes es su soledad. No suelen compartir sus opiniones personales, ni suelen pedir feedback.

Hoy se habla mucho del Coaching, y Pablo me decía que Coaching no es más que estar cerca de la gente, y ¿por qué? Porque la quieres. Y por qué la tengo que querer? Porque trabajas con ella. Es un tema de amistad, porque te conviertes en el depositario de la confianza de alguien.

Hay que ayudar a entender a las personas.

Focus en la gente. Trabajamos con gente, no con laptops. Ellos serán los responsables de los resultados de la empresa en el futuro.  Hay que formar gente que tenga interés por los demás. Los gerentes, somos responsables en buena cuenta de la vida de nuestros equipos. Por ello nuestra principal función es formarnos bien primero nosotros, para ayudarlos a ellos.

Cuando me hablan de liderazgo, se me viene a la mente una palabra: ejemplo. Liderar desde el ejemplo es quizá la única forma de hacerlo. Los valores no se pueden enseñar, solo se pueden aprender. Se contagian.

Dicen que el Jefe debe ser bastante artista, para comunicar lo que lleva dentro para enseñarles a la gente a vivir con lo que tienen, saber sacar lo mejor de lo que les pasa en su camino y ayudarles a descubrir y entender que hay detrás de las cosas, que hay detrás de lo obvio, para hacer las cosas de una manera diferente.

La Madre Teresa dijo en un Congreso para ejecutivos que si queremos tener empresas productivas,  a los empleados hay que conocerlos, una vez que los conoces, recién los puedes querer y motivar, y una vez que los quieres, les puedes exigir. Y como exigir? Con el ejemplo.  Siempre ir por delante, abriendo camino y enseñando con el ejemplo, nunca por detrás con el látigo.

Esto me llevó a preguntarle a Pablo si con toda la experiencia de tratar con empresarios y gerentes más de 40 años, podía afirmar si es la gente realmente lo más importante en las empresas y me dijo: “Debería serlo. No hay nadie que se atreva a decir lo contrario. Pero la realidad, mi experiencia, es que esto no se aplica, esto no se concreta, incluso inconscientemente. El propio empresario no es consciente de que para él lo más importante es la gente. Puede ser debido a varias causas. Una es que por gente entiende él y su familia y sus allegados o sus socios, y el resto del mundo, en otra esquina. Y es que no piensan. Están acostumbrados a contar. Y contar es un síntoma de pensar pero no es pensar. Contar es una manera muy elemental de pensar. Muchos se venden diciendo que la empresa es una familia para los empleados y la verdad que no. Esto es un engaño. La empresa que realmente me quiera bien como persona, me dirá: “oye distingue; tu casa es aquella, a veinte cuadras y aquí trabajas, aquí te desempeñas y tienes que desarrollar virtudes; tienes un escenario más importante que la empresa que es tu casa. La empresa que no cuida el lugar de la gente me demuestra que no le preocupa realmente la gente, porque lo más importante que tiene todo el mundo es su familia. Pues cuida a la familia.”

Muchas veces, que difícil es sacar tiempo para hablar de estas cosas con tu equipo de trabajo. Y lo escribo porque tengo el ejemplo muy cercano, me ha pasado esta semana que he tenido que postergar a dos personas que querían hacerlo. Y ahora, me doy cuenta de que un jefe que no tiene tiempo para hablar con su gente, de escucharlos, de aprender de ellos, no está haciendo bien su trabajo. Es como un taxista que no tiene tiempo para manejar. Si ese es el “core” de nuestra función, obtener resultados, a través del equipo, de las personas!  Para eso nos pagan. En fin, de los errores se aprende, así que lo primero que haré el Lunes será hablar con ellas, escucharlas, que seguro tendrán algo que me sirva bastante y me ayude a gestionar mejor.

Radiografía del hombre light

Radiografía del hombre light 192 299 Rafael

Esta semana le voy a ceder mi turno a Enrique Rojas, un destacado psiquiatra español que ha escrito un gran libro, el hombre light, del que saqué un resumen que adjunto.

“He descrito en este capítulo al hombre light: formado básicamente de estos cuatro elementos: hedonismo, permisividad, consumismo y relativismo. Un individuo así tiene un

mal pronóstico, pues está rebajado casi al nivel de objeto y transita por la vida con una existencia sin valores. Se fundamenta en la exaltación del momento, y el aumento de

la superficialidad; una existencia donde la apariencia externa es más importante que lo que hay dentro. Traído y llevado y tiranizado por los estímulos exteriores, a los que se entrega y con

los que pretende alcanzar la felicidad. Y todo cogido por los hilos finamente entrelazados del materialismo.

¿Cómo podrá un ser así superar los traumas, las frustraciones y todas las dificultades que tiene la vida? Evidentemente, no estará preparado para cuando lleguen. ¿Qué hay dentro de él? Su estado interior está transitado por una mezcla de frialdad impasible, descompromiso y curiosidad ilimitada, con una tolerancia sin fronteras. Una persona así es cada vez más vulnerable. No consigue el equilibrio y se hunde. Si no cambia su rumbo, acabará

teniendo el mayor de los vacíos, huirá de sí mismo y denominará libertad a la esclavitud.

¿Cómo hacer frente a esto? Debo señalar que el progreso material por sí solo no es capaz de colmar las aspiraciones más profundas del hombre. Lo que falta hoy, lo que el mundo necesita

es amor auténtico. Este vacío moral puede ser superado con humanismo y trascendencia; es decir, pasar por la vida superando lo menos humano que tenemos y dándole más cabida y amplitud al mundo de los valores morales y espirituales. No es posible el progreso auténtico,

íntegro, sin una base moral. Si eso falla, antes o después, nuestro proyecto se desmoronará por falta de fundamento.

Son tres los elementos que ayudan al hombre a elevarse por encima de todas las circunstancias apuntadas con anterioridad. Los mecanismos que la psicología emplea son diversos: la sublimación, el espíritu de superación, la aceptación de la realidad unida a una buena dosis de capacidad de reacción para seguir hacia delante, cueste lo que cueste. Ahí entran de lleno esas tres cualidades que originan tres educaciones principales: afectividad, perseverancia y voluntad. El que carece de ellas o las posee debilitadas, lo va a notar seriamente.

El tiempo cura todas las heridas cuando existe el amor. Ahí está el misterio de tantas vidas. Por ese camino descubrimos al hombre superior. Lo que falta en el mundo actual es amor; pero auténtico, verdadero, no el erotismo que los medios de comunicación nos quieren presentar. Hay que buscar el amor que, envuelto en voluntad y constancia, haga mirar hacia delante, superando los sufrimientos, los dolores y las humillaciones, para abrirnos camino hacia la paz interior, que es una de las puertas de entrada al castillo de la felicidad.

Volvemos a la otra cara de la moneda. La voluntad templada en la lucha es una disposición activa para sobreponerse y alcanzar triunfos concretos y no muy costosos. Es necesario el

entrenamiento; como en toda ascensión, lo válido es ir dando pasos por el camino trazado y recomenzar siempre que sea necesario, volviendo sobre la motivación y la ilusión, que siempre

están en la base de la meta. Repito: avanzar poco a poco, atravesando baches y dificultades, aunque momentáneamente esté lejos la meta o la cumbre. Quien se lance en esta dirección verá que se trata de una experiencia fantástica, irá descubriendo muchas dimensiones ignoradas de su vida y se dará cuenta de sus verdaderas posibilidades. Si persiste, estará muy cerca de la felicidad.”

Sino, aparecerá la depresión. “La personalidad depresiva contempla, debido a su filtro de negatividad, el peor ángulo de la realidad. Todo el sufrimiento está en la mente del paciente, que se ha acostumbrado a unos esquemas que funcionan de una determinada manera. Hay una serie de medidas prácticas que la persona puede introducir en su vida para ir levantando el estado de ánimo:

  1. 1.       Fijarse pequeñas metas asumibles en la vida diaria

  2. 2.       Escribir a menudo sobre lo que uno siente

  3. 3.       Ver las partes buenas de uno mismo, por ejemplo el aspecto corporal, el nivel de inteligencia, etc.

  4. 4.       Diseccionar las cosas malas que nos suceden en fragmentos comprensibles que nos permitan someterlas a juicio y desdramatizarlas.

  5. 5.       Controlar tus pensamientos negativos: Nuestra mente es capaz de crear conflictos donde no los hay. La comparación, el deseo excesivo, las quejas constantes, no saber perdonar, son seguros de infelicidad.

  6. 6.       Evitar la inactividad y la soledad: Cuando estamos preocupados y sin hacer nada, nuestra mente se concentra en lo negativo. Mantente ocupado en proyectos que te llenen y cultiva tus relaciones con amigos y familiares.

  7. 7.       Tener un futuro abierto con proyectos que realizar: Planificar a corto, mediano y largo plazo es la mejor manera de realizarse y hallar un sentido a la propia existencia.

  8. 8.       Diseccionar tu pensamiento de forma analítica: Realiza un auto análisis que ponga de manifiesto tus zonas erróneas y te ayude a encontrar alternativas y hábitos saludables.

El éxito oculta lo que el fracaso enseña. Lo que te hace progresar como persona es el fracaso asumido de forma correcta. Por eso, una depresión puede ser la antesala de un avance personal muy importante.

Nguyen van Thuan un sacerdote vietnaminta católico pasó 9 años solo en la cárcel de Saigon, condenado por el gobierno comunista. Los carceleros le preguntaban constantemente como hacía para ser un hombre feliz ahí adentro. EL contestaba que a pesar de estar encerrado era libre de mente. Para él, la felicidad era hacer lo que creía que tenía que hacer, puesto que eso tenía un sentido trascendente. Solo así olvidaba su celda horrible y el ambiente opresivo que le rodeaba.”

Para alcanzar un sueño hay que estar bien despiertos

Para alcanzar un sueño hay que estar bien despiertos 300 199 Rafael

Decía Luis Huete, Profesor de Harvard, del IESE y considerado el gurú español más importante del panorama actual, que los mejores sueños se reservan a las personas que optan por complicarse la vida y por ensanchar sus conocimientos, competencias, actitudes y creencias.

Mi padre, me decía siempre, que para soñar en grande, hay que estar bien despiertos. Y es que la vida es complicada, pero… y quién te dijo que iba a ser fácil?

Construir un sueño es desarrollar las potencialidades y capacidades que tenemos dentro. Este es un trabajo para toda la vida. A medida que alcance uno, se crea otro nuevo, y así sucesivamente. En lo personal, sigo soñando con hacer mejores los años que me queden, en disfrutar del camino que me queda por recorrer. Y en hacer cosas más valiosas.

De hecho, uno de mis sueños/objetivos del próximo año es correr la Maratón de Nueva York, hacerla en 10 horas, no importa, pero llegar, disfrutar del camino. Para ello, se que debo desde ahora comenzar con un plan de entrenamiento, es decir, ir aterrizando en acciones concretas mi sueño.

Como decía Peter Drucker, el padre de la administración, la fuente más común de errores es hacer la respuesta correcta en lugar de la pregunta correcta. A lo mejor, no nos hemos planteado en la vida, las preguntas más trascendentales, las metas reales a las que queremos llegar, en cada plano de nuestra vida, en el espiritual, personal, familiar, laboral y social y si estamos en capacidad de hacerlas, o si es realmente lo mejor para nosotros. Un buen comienzo es preguntarse constantemente ¿Para qué? A estas alturas del partido es posible que la idea que tienes de ti mismo se ajuste algo a la realidad. O tal vez no mucho. Antes de llegar a una conclusión definitiva siempre es bueno contrastar tu resultado con un familiar o un amigo. A veces uno se lleva sorpresas.

Y es que tus sueños solo pueden construirse sobre el conocimiento sólido de tu personalidad y de tus capacidades, incluido tu lado escuro, al que puedes sacar partido si puedes gestionarlo. Todos tenemos defectos, ese no es el problema, el problema es ignorarlos o no hacer nada por mejorarlos.

Decía Huete en su reciente libro “Construye tu sueño” que la segunda columna sobre la que se asienta la construcción de tus sueños es tu plan personal de futuro. La idea es tener algo por lo valga la pena luchar y por lo que valga la pena esforzarse y superarse. Es algo que acaba convirtiéndose en un imán que tira de ti y que te permite dar sentido al día  día, especialmente en los momentos difíciles.

El secreto para cambiar, para avanzar es encontrar razones de verdadero peso para hacerlo. Tu plan personal de futuro se crea poniendo por escrito una lista de deseos y de sueños muy concretos y con contornos muy nítidos.

Empieza eligiendo un año lejano en el tiempo. Tiene que ser un año al que le des un sentido subjetivo muy especial. Por ejemplo, el 2025. Es decir, que tu plan personal tenga como fecha de vencimiento el 2025.

Tu plan personal de futuro tiene que estar compuesto por tres elementos bien diferenciados. El primer ámbito debe ser la ambición personal, los sueños relacionados con la persona en la que te quieres convertir. El foco aquí se pone en ti mismo, en los hábitos que quieres desarrollar, en las características de la personalidad que quieres desarrollar, en los defectos que deseas corregir, en el estado de vitalidad y energía que aspiras a tener y también en la forma física de la que quieres disfrutar.

Los sueños han de empezar con la ambición de mejora de los recursos personales. Esta es la base de todos los sueños. Lo que acabas haciendo contigo mismo es la base de todo lo que te acaba sucediendo en la vida. Una manera de concretar el primer elemento consiste en visionar la distribución que quieres dar a las 24 horas de tus días en el año de referencia y contrastarla con la distribución de un día actual.

El segundo elemento es decidir en que tres o cuatro cosas quieres destacar y convertirte en una autoridad mundial. La definición de mundial se hace en función del mundo en donde te manejas cómodamente.  algo que te ilusione.

El tercer elemento son todas las recompensas que legítimamente aspiras haber conseguido en la fecha prevista. Aquí entran las recompensas materiales que te ilusionen como una casa de ensueño, viajes especiales, etc. Ver crecer a tu familia unida, rodearse del aprecio y agradecimiento de otros, destacar en prestigio profesional, convertirte en referente, inspirador, etc.

Tres sesiones de 20 minutos deberían ser suficientes para producir tu plan personal de futuro. Necesitas tiempo para soñar. Se aconseja que el contenido del plan sea irrazonable pero por otro lado obtenible.

Continúa diciendo Huete que las 4 áreas en las que debes invertir para no perder capital humano son las fisiológicas, intelectuales, emocionales y espirituales. La primera área es cuidar tu salud. Dentro de ésta, es fundamental que  sepas alimentarte con cabeza, desarrollar masa muscular, capacidad aeróbica y descansar. El capital intelectual suele estar asegurado con tiempo para leer, escribir y disfrutar de la música. Emocionalmente, el capital humano se desarrolla con tiempo para la familia y para los amigos y las actividades solidarias. Por último el capital espiritual. Tiempo para clarificar creencias, valores, hacer introspección, conectar con el Creador, etc. A esas cuatro áreas debieras dedicar unas 20 horas a la semana. Si no lo haces, se desafila tu sierra. Por ejemplo, diez horas de Lunes a Viernes y 10 horas el fin de semana.  Deben ser espacios que reserves y planifiques de antemano. Ha de ser tiempo de calidad, intenso y vital.

Hay que soñar más. La vida está hecha de oportunidades. Están ahí. Al alcance de los que han hecho los deberes. Construir un sueño es desarrollar las potencialidades y capacidades que tenemos dentro. Ése es un trabajo para toda la vida. Debieras llevarlo siempre en la agenda y en tu propia memoria. ¿Cuáles son tus sueños?

2014: No pienso en ganar dinero…

2014: No pienso en ganar dinero… 300 212 Rafael

2013, año complicado en muchos aspectos. Sin embargo, balance final: positivo. Vuelvo a escribir después de muchas lunas, y es que la última quincena de Diciembre es ideal para reflexionar y preguntarnos “¿En qué fallamos?”, El problema no es fallar, o tener  defectos sino el no plantearse algo concreto para corregirlos. Prometo escribir más seguido ahora.

¿Cumplimos nuestros objetivos?  ¿Cuáles serán los del 2014? ¿Éxito?, ¿Felicidad?, ¿Ganas más dinero? ¿Tener más? ¿Ser más? ¿Servir más?

A lo mejor, antes de eso, debiéramos preguntarnos ¿Qué es el éxito para nosotros? ¿Quién lo define? Si nos vamos a pasar la vida persiguiendo un éxito que es definido por alguien que no somos nosotros,  medido por factores y variables ajenos, siempre estaremos frustrados. Nunca habrá suficientes victorias, porque una vez que lo consigamos, nos daremos cuenta que seguimos siendo infelices.

a lo decía Valero Rivera, el entrenador más exitoso del equipo del Balonmano del Barcelona, cuando definía las reglas del éxito.  “No se busca el premio, no se piensa en ganar dinero. Se piensa en una misión y en una tarea a realizar. Hay que fijar la cabeza en el proceso, atarla a los deberes contraídos, los resultados no deben tener ninguna cabida en nuestro mapa mental. Ya vendrán luego, los leeremos con cuidado y atención, y extraeremos consecuencias.”

Una vez hecha la tarea de aprender de nuestros errores, comenzamos por definir nuestro objetivo 2014 y aquí muchos apuntamos mal. El bull no puede ser ganar más dinero, ni tener más, ni siquiera debiera ser buscar el éxito, sino algo más trascendental, acaso nuestra principal meta en la vida, que es vivir (ser y estar) más felices. Tarea nada fácil.

Y para ello, nada mejor que una mentalidad optimista y luchadora. Bien dicen que la felicidad se encuentra en esforzarse por llenar un vaso poco a poco y no en heredar uno lleno. Curiosamente la gente más feliz no es la que tiene lo mejor de todo sino la que lucha por conseguirlo y sabe sacar lo mejor de lo que encuentra en su camino. Al final, yo creo que el grado de felicidad de una persona es la diferencia entre lo que se propone versus lo que logra, y esto se aplica a cualquier contexto: personal, profesional y familiar. Por lo tanto, no seamos tontos, no busquemos la felicidad donde no se encuentra.

También necesitaremos una mentalidad de líderes. Tenemos por estos días el ejemplo más claro y que conociendo su vida podemos seguir: Jesús, el más grande líder de todos los tiempos. Y es que liderazgo es transformar la realidad y vaya si Jesús lo hizo. Liderazgo es visión clara de la meta a la que se quiere llegar, deseo firme de conseguir los objetivos, inteligencia para dotarse de las herramientas y de los medios necesarios para el viaje y determinación de concluir el trayecto iniciado, dejando huella, para que los demás sigan el ejemplo.

Al arte de conversar muchos le llaman liderazgo, sin embargo, saber hablar es don de muchos, saber escuchar es don de pocos. ¿Por qué nos cuesta tanto escuchar? ¿Cómo no nos damos cuenta  de que solo escuchando y leyendo a los demás podemos aprender algo nuevo? ¿Cómo no captamos la indirecta de tener dos orejas y una boca?

No cabe la conversación con el otro sino hay conversación conmigo mismo. Todos los líderes saben que el cambio empieza con nosotros mismos. En nuestras conversaciones internas debemos ayudarnos a descubrir nuestros talentos, expectativas, ilusiones, sueños, aspiraciones, creencias y valores. Por eso comentaba al inicio de este artículo, la importancia de estos días para reflexionar, para identificar cuáles son los valores que más nos faltan, para cuestionarnos a nosotros mismos, ¿Por qué hacemos lo que hacemos?.  No hay conversación inteligente sin preguntas inteligentes. Pregunta el que sabe, el que duda no se puede permitir ese lujo. Y es que los valores no vienen de fábrica, hay que trabajarlos, hay que adquirirlos. No se predican, se practican.

Vale la pena también revisar nuestra relación con los que más queremos, nuestra familia, y no me refiero solamente a esposa (enamorada) o hijos, sino incluir a padres y hermanos. Revisar bien el equilibrio trabajo – familia en nuestra vida. En la oficina podemos y debemos ver el vaso medio vacío para poder sacarlo siempre adelante, pero en el hogar el vaso siempre debemos verlo medio lleno, siempre con optimismo, sino los pleitos, separaciones y divorcios, suelen asomarse. Hoy en día, me he dado cuenta que tenemos hijos huérfanos de padres vivos, y eso porque no les dedicamos el tiempo necesario.

Al final, es en la familia es en el único lugar donde te quieren por lo que eres y no por lo que haces. Yo lamentablemente este año he visto a mi hijo más con los ojos cerrados que con los ojos abiertos.

Muchas veces, nos hemos movido en la superficie, en la espuma de los acontecimientos. Este 2014 nos toca retomar el rumbo para caminar en la dirección correcta. Como ya lo he dicho en un artículo anterior, el camino es la meta. No me importan tanto las metas, sino el camino que elijo, el mismo me mostrará cuando doblar y cuando seguir adelante.  La meta es ese sueño que espero tener despierto.

Por estos días ando peleado con mi ego, porque siento que no he dado el todo por el todo, pero tengo el firme compromiso por darlo este 2014. Paciencia, no gano nada molesto con el tiempo. Todo lo que he sembrado este año, lo cosecharé el 2014. Como decía San Agustín, Señor, dame la virtud de la paciencia, pero dámela ya!

Dediquemos tiempo a soñar cosas irrealizables, aterricemos los sueños en tareas concretas, los sueños se construyen a base de esfuerzo. Plantémonos  ser mejores padres, hijos, esposos, trabajadores y amigos, pidamos sabiduría para exprimir el arte de vivir. Pongámosle sal a la vida, y hagamos cosas diferentes este año que viene, y es que cuando te acostumbras a la rutina y estabilidad de una vida sin grandes sobresaltos, la vida te pasa sin que te des cuenta. Salgamos más, olvidémonos de estar pegados a la computadora, al Facebook, bien dicen que si no sabemos desconectarnos, es mejor que no nos conectemos.

Ojalá que este artículo pueda ayudarlos en esa aventura. ¿Lo intentamos?

En 17 preguntas, La Entrevista

En 17 preguntas, La Entrevista 271 299 Rafael

Despúes de varias lunas me animé a compartir con ustedes una entrevista (en su versión completa e incluyendo preguntas que no se incluyeron, que se , que publicó en El Comercio ayer Domingo).  

EN 17 PREGUNTAS: LA ENTREVISTA

Responde: atlle

Cargo: Gerente General Laborum

Estudios: MBA ESAN, Postgrado en PAD, IESE y HARVARD

1-¿Puedes definir tu trabajo en tres palabras?

Retador, apasionante y adictivo.

2-¿Qué características debería tener tu asistente personal?

Criteriosa, prudente y consecuente, si dice algo es porque así lo piensa y siente, y lo que dice, lo hace.

3-¿Qué es lo más gratificante de tu trabajo?

Ayudar a las personas a conseguir un mejor trabajo y por ende una vida mejor.

4-¿Quién ha sido tu mayor inspiración o influencia?

San Josemaría Escrivá, un santo de nuestros días,  que decía que a través del trabajo bien hecho, uno puede llegar a ser santo. Un hombre con una pasión y energía desbordantes, unos valores y principios irreversibles y una singular fortaleza mental.

5-¿Cuál ha sido tu mayor idea de negocio?

Crear unidades de negocio en Laborum que lo han hecho triplicar su facturación en los últimos 4 años, como la división de Executive Search o las ferias laborales online por sectores económicos y a la medida para las mejores Universidades, MBAs e Institutos del Perú.

6-¿Qué está leyendo actualmente?

“Influence, the psychology of persuasion” de Robert Cialidini y “Todos educamos mal, pero unos peor que otros”, de Tomás Melendo.

8-¿A qué edad comenzaste a trabajar?

A los 20

9-¿De qué te arrepientes en tu carrera?

De haber sido por años un workaholic, mezcla de motivación, compromiso y desorden de tiempos, que desembocaban en un profesional enchufado permanentemente a la oficina. La vida y el trabajo jamás deben ser confundidos. El segundo es solamente una parte de la primera.

10-¿Cuál ha sido tu momento más tenso como ejecutivo?

Cuando he tenido que retirar gente de la empresa, porque sabes que le estás ocasionando un profundo dolor a esa persona.

11-¿Cuál es tu regla de oro?

“Solo pierde el que no da todo lo que lleva dentro”, o si lo ves en forma positiva, “solo gana el que se da el todo por el todo”, y es que la gente más exitosa no es la que más dinero tiene sino la que más lucha por llegar a sus objetivos.

12-¿Cuál es la frase de negocios que más odias?

“Busca la felicidad solo al final, no en el camino”, Porque te impide celebrar pequeños éxitos y reflexionar sobre lo lejos que has llegado, te impide cuestionarte. La meta es el camino. Al final, la felicidad no depende de la realidad sino de como la interpretes.

13-¿Alguna vez has tenido que mentir en el trabajo?

Si, y me arrepiento.

14-¿Con qué personaje histórico te identificas?

El Rafa Nadal para mi ya ha hecho historia. Trabajo, disciplina, responsabilidad, sacrificio, fuertes lazos familiares y no dar ninguna batalla por perdida son sus golpes más fuertes.

15-¿Qué característica es la que más valoras en tu equipo?

Tienen talento a raudales, una predisposición insaciable hacia el aprendizaje, optimistas por naturaleza y valientes, no porque no tengan miedo de lo que pueda venir (de hecho la valentía no es ausencia de miedo, eso es idiotez, la valentía es la superación de éste), sino porque saben a donde quieren ir, se ponen en marcha y no se distraen con el ruido e impaciencia exterior.  Lo suyo es una maratón interior que prioriza el esfuerzo y la rigurosidad para terminar el trabajo bien hecho. Es parte de la cultura de nuestra empresa.

16-¿Cuál es tu placer culposo?

La envidia, comparar mi vida con la de otros, raíz de muchas miserias e ingrediente perfecto para la infelicidad.

17-¿Qué cosa podría mejorar tu vida?

Aprender a gestionarla mejor. Al final, la vida es consecuencia natural de una forma de caminar por ella y del esfuerzo que uno pone para ello. Enfocarme más en ser feliz que en estar feliz y ser feliz no es más que tener la conciencia tranquila de saber que estás haciendo lo que tienes que hacer.

18-¿Cómo te gustaría ser recordado?

Me gustaría llegar a la meta, con medalla de oro, dando una auténtica lección y siendo ejemplo de superación, sacrificio y coherencia para todos los que estamos aquí, algo que por cierto, estoy muy lejos de lograr.

19-¿Tu trabajo ha afectado tu vida personal?

Sin duda. El exceso de trabajo (la droga moderna), hace que vea a mi hijo más con los ojos cerrados que con los ojos abiertos.

20- ¿Qué es la peor cosa que alguien ha dicho de ti?

La peor no lo sé, pero continuamente me dicen que no tengo memoria, que ando con la cabeza a mil. Y si, reconozco que me he especializado en estar donde no estoy.

21- ¿Cuándo es que decides apagar tu Smartphone?

Nunca lo apago, a lo mucho lo pongo en vibrador.

22-¿Qué tan importante es el dinero para ti?

Lo es en la medida que cubra las necesidades de mi familia y me ayude a darles sus gustos. A partir de allí, más dinero no necesariamente es más felicidad. Dicen que los ricos también lloran… especialmente si hay alguien más rico que ellos!

Lo curioso es que cuando en nuestra escala de necesidades el dinero no ocupa un lugar destacado, sorpresivamente suele venir por añadidura.  Más que un objetivo prioritario, se convierte en una grata consecuencia.

23- ¿Cuál es el mejor libro de negocios que has leído?

El hombre en búsqueda del sentido, de Viktor Frankl, no es de negocios, sino de resiliencia. Apuesta por el optimista, que siempre tiene más probabilidades de éxito que un pesimista no porque se cree a si mismo menos problemas, sino porque ve soluciones donde el otro solo encuentra obstáculos.

24- ¿Cuál es el peor trabajo que has tenido en tu vida?

Unas prácticas que duraron 3 meses en las que aprendí muy poco.

25- ¿Qué es lo más importante para un ejecutivo, un MBA o la experiencia?

Las horas de vuelo, el peinar canas, no se reemplazan por nada.

26-¿Qué objeto atesoras en tu oficina?

Mi crucifijo y la foto de mi familia, sin ellos me siento solo.

El camino de la esperanza

El camino de la esperanza 259 194 Rafael

Muchos vemos en algún momento de nuestras vidas que la vida se vuelve como un cáncer que uno tiene que sobrellevar. Al parecer, no hay como hacer que termine la crisis por la que pasamos.

Sin embargo, no se debe desperdiciar una buena crisis, ya que suele ser una magnífica oportunidad para aprender de algo, si sabemos aprovecharla y para ello, nada mejor que sacar a flote los valores como la paciencia, el esfuerzo, la perseverancia, la fortaleza y una mentalidad de optimismo.

Soy de los que cree que en la vida no hay premios ni castigos, sino consecuencias, y nuestro futuro será una consecuencia de lo que hagamos hoy. Paul Guth decía “A veces nuestra suerte sería tener mala suerte. Ciertos triunfos son engañosos. Ciertas derrotas preparan lejanas victorias.” Dios aprieta, hasta que uno no pueda más, pero no te ahoga, es justamente así como se forman los campeones, y es así como debiera tratarnos un entrenador que nos quiere y quiere sacar lo mejor de nosotros. En ese momento, que mal la pasaremos, pero sin ese entrenamiento que nos dejó exhaustos, sin aliento, sin fuerzas, a lo mejor, no hubiésemos llegado a correr la maratón.

Y claro, que fácil es escribir, lo difícil es algo mucho más valioso, pasar la adversidad con esfuerzo y perseverancia. A veces el partido va en serio, no es juego de niños y a mucha gente le toca jugarlo de visitante, con dos jugadores menos, con el resultado en contra y con el árbitro parcializado. Y lo ganan!

¿Y por dónde empiezo? Joan De Dou, famoso psiquiatra y profesor del IESE nos dice:

“Aquí tenemos un punto previo, que es el autoconocimiento. Si uno no se conoce, pues muy mal. ¿Cómo puedo mejorar en una cosa si no sé en qué tengo que mejorar? Y a veces la gente pregunta: «Y si uno se quiere conocer, ¿qué tiene que hacer?». «Pues mira, primero uno tiene que reflexionar un poquito, pensar.» Habitualmente no lo hacemos mucho, eso de pensar. Dos: «Iría bien que escuchases». A veces algunos clientes, y a éstos, además, les cobro, me preguntan: «¿Y qué me aconseja usted?». «Pues escuchar.» «Esto es lo mismo que me decía mi madre.» «Es que quizá no hayas escuchado.» Porque lo que hacemos mal nos lo están diciendo continuamente. Y no una vez, sino muchas veces. «Oye, tú, no seas así.» «Oye, tú, frena.» «Oye, a ver si eres más tranquilo.» «Oye, muévete un poco más.» Nos lo dicen un montón de veces. Lo que pasa es que no prestamos atención.”

Es decir, primero reflexionar, segundo escuchar y agregaría un tercero que es haber formado la conciencia. Si no reflexionamos sobre lo que nos pasa, las alternativas de solución que podemos aplicar y leer y/o escuchar a los que ya han pasado por eso, es probable que el camino final todavía esté lejos.

Reinhold Messner, alpinista italiano que fue el primero en coronar las 14 cumbres de más de 8,000 metros, decía que con el tiempo , el éxito no es lo que pensábamos cuando éramos jóvenes. Ese éxito de la juventud, voy a tener mi propia empresa, voy a ganar mucho dinero, es efímero y superficial. “Ahora me doy cuenta de que el éxito es estar contento conmigo mismo, alcanzar ese estado interior que llamamos paz en la conciencia”.

Tres reglas básicas para superar la adversidad:

  1. No te hagas reproches,

  2. No te autocompadezcas y

  3. No te dejes llevar en exceso por los sentimientos.

Ya he hablado algunas veces de Christopher Reeve, el actor que solía hacer de Superman y que quedó hemipléjico luego de una caída a caballo. En sus peores días, aquellos en los que la mente no para de enviarte mensajes descalificantes y pesimistas ¿A qué se aferró? A su familia. El dice: “Si me entrego a la autocompasión o expreso mi desaliento delante de mi pequeño hijo Will estoy poniendo una carga pesada e injusta en un niño de 5 años. Si me vuelvo hacia dentro de mi y paso el tiempo en la nostalgia del pasado , no puedo estar cerca de Mathew y Alexandre, dos adolescentes que necesitan del criterio y consejos de su padre. Por último, que tipo de vida podría compartir con Dana, mi esposa, si me dejo llevar y me transformo en un armatoste deprimido que se arrastra en silla de ruedas?”

Quizá el hecho de actuar en los dos roles más importantes de su vida, el de esposo y padre, lo hicieron reflexionar, no dejar todo al sentimiento, y salir adelante. Teniendo licencia para deprimirse, priorizó la cabeza sobre el corazón, ejercitando a contracorriente su voluntad. Es en este tipo de héroes, en los que creo, no en los profesores y “gurús” de la adversidad, que creen que con una sonrisa en el rostro, o el no pensar en ellas, ya se acabó el problema.

Muchas veces se trata de definir nuestro rol en la vida, queremos ser soñadores de realidades o realizadores de sueños. Y con el segundo es con el que vienen la fuerza de voluntad, el esfuerzo y la ilusión por saber que vendrá un futuro mejor.

El Papa Francisco dijo recientemente “No sean nunca hombres tristes. Un cristiano no puede serlo. No se dejen vencer por el desánimo. La nuestra es una alegría que no nace por tener muchas cosas, sino que nace por haber encontrado a una Persona: Jesús”

En fin, con este artículo cierro una etapa de mi vida. Habiendo leído, pensado  y profundizado sobre adversidades ajenas, creo que ya es tiempo de implementar lo aprendido y gestionar la mía. Seguramente terminará tratándome como me lo merezco.

Quiero una vida nueva, llena de ilusiones, metas y riesgos. Dicen que cuando te acostumbras a la rutina y estabilidad de una vida sin grandes sobresaltos, la vida te pasa sin que te des cuenta, y así se me han pasado quizá algunos de mis casi 38 años. Y quiero cambiar. La buena noticia es que no estamos terminados.

Me queda claro que tengo que descubrir en este aparente final, un nuevo principio. Nada ni nadie, me quitará la manera de disfrutar mi vida, como dirían los franceses la “joie de vivre” (el gozo de vivir).