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Donde está la felicidad y donde no está

Donde está la felicidad y donde no está 300 225 Rafael

Muchas veces suelo saludar amigos que no veo hace tiempo por mail con el siguiente título “¿Y que dice la buena vida?”, pero nunca me había percatado de ir más allá de esta simple afirmación. ¿Nos hemos dado cuenta de lo que está atrás de conceptos como la “buena vida” y la “vida buena”? Son frases parecidas pero con conceptos diametralmente opuestos.

El primero se refiere más a los placeres de esta vida, los cuales, no tienen en sí nada de malo, por el contrario, son muy buenos, siempre y cuando se utilicen de forma correcta. Sin embargo, lo malo está en darles un valor superior al que realmente tienen y pensar que pueden dar mucho más felicidad de la que realmente dan. Y es que en esta vida los placeres ni bien empiezan, ya están acabando, y cuando son malos o ilícitos dejan un sabor amargo muy difícil de borrar en la conciencia. Ya lo decía hace muchos siglos Jorge Manrique en sus famosas “Coplas a la muerte de mi padre” que a más de uno nos hicieron aprender en el colegio: “Recuerde el alma dormida / avive el seso y despierte / contemplando como se pasa la vida / como se viene la muerte tan callando / cuan presto se va el placer / como después de acordado da dolor / como a nuestro parecer / cualquiera tiempo pasado fue mejor. No se engañe nadie, no / pensando que ha de durar lo que espera / mas que duró lo que vio / porque todo ha de pasar de tal manera”.

En contraposición con la buena vida, tenemos la frase, la vida buena, la cual se refiere más a lo que nos hará realmente felices, pero una felicidad que no se basa en carcajadas, puede que el rostro permanezca serio o aun sufriente, pero sabemos que hacemos lo correcto, y estamos felices de ello. La felicidad es el sentimiento mas íntimo de hacer en cada momento lo que se debe. Bien dicen que para encontrar la verdadera felicidad no hace falta una vida cómoda sino un corazón enamorado y es que el secreto para ser feliz no es hacer lo que uno quiere sino querer lo que uno hace.

Ya lo decía Benedicto XVI: “Quien se zambulle en la tierra buscando el cielo lo convierte en un infierno. Se forzará a las cosas materiales a darnos algo que no nos pueden dar y por eso se convierte en un infierno. Buscan la felicidad final en cosas que no pueden darla.”

A continuación un cuadro en el que podemos ver las principales diferencias entre ambos conceptos:

Felicidad (la vida buena)

Simple Bienestar (la buena vida)

Es permanente

Es pasajero

Es exigente

No es exigente

Arraiga en lo profundo

Es superficial

Le da sentido a la vida

Es solo un medio

Abierta, difusiva

Egocéntrico

Raíz y cumbre de valores y virtudes

Sin otro referente destruye a la persona

Muchos se sienten desgraciados, precisamente por tener demasiado de todo. Nosotros en cambio, si queremos ser realmente felices, podemos pasar incomodidades, calor, fatiga, frio, pero no nos faltará la alegría si hacemos lo que nos corresponda hacer a cada uno en su estado, un estudiante que realmente estudia a conciencia, un trabajador que hace las cosas a la perfección, un padre de familia que se preocupa por la formación, el bienestar y la salud de su familia, un deportista que se esfuerza por ser el mejor, etc. El esfuerzo es una de las actividades que más recompensan y generan felicidad, Antonio Valero decía que sólo triunfa el que da todo lo que lleva dentro.

Si no vives como piensas, acabarás pensando como vives, decía Marcel Proust. Muchos de nosotros pasamos el tiempo, desaprovechándolo, dejando que pase, sin tomar en cuenta, que si fuese solamente oro quizá podríamos darnos el lujo de perderlo, pero el tiempo es vida, y no sabemos cuanta nos queda. ¿Nos hemos dado cuenta la forma como perdemos el tiempo todos los días? Cuantas largas horas frente a la televisión, el Chat, Internet, o el trabajo en exceso que nos hace llegar cansados y sin ganas de nada (necesitamos trabajar mejor, no mas) excusa perfecta que nos libera de cultivar el gratificante pero ya casi olvidado arte de la conversación, de una pareja que no le cuento mis cosas del día a día, de una meditación a la que tengo pánico, de una amistad que no practico, de un deporte que no disfruto (solo lo hago como terapia para el estrés o para adelgazar).

Las personas mas felices no siempre tienen lo mejor de todo, solo saben sacar lo mejor de lo que encuentran en su camino y eso les basta para ser realmente felices. Las otras, ponen más interés en hacer creer a las demás que son felices que en tratar de serlo. Muchas veces el afán de tener más nos crea una angustia, sin embargo, como lo había comentado en otro artículo, el rico no es el que más plata tiene, sino el que menos necesidades se crea.

Prioridades para dirigir en el siglo XXI

Prioridades para dirigir en el siglo XXI 128 93 Rafael

 

Leí hace poco en la revista Business Week un artículo sobre las variables a tomar en cuenta para dirigir en estos tiempos. Si bien es cierto, no existen características que garanticen el éxito, está demostrado que hay valores que comparten todos los ejecutivos, como la autoexigencia, el conocimiento, la honestidad, el servicio, el equilibrio personal o el saber gestionar conflictos que ayudan en la labor de dirección. 

Además, se establece que los ejecutivos organizan su trabajo en torno a tres elementos: el futuro, el modelo de negocio y las personas. El modelo de dirección que se desprende de dichas prioridades deja atrás una concepción del ejecutivo como un mero estratega que busca competir y apropiarse del valor generado por proveedores, clientes, sociedad, o incluso empleados. La sociedad y las personas ya no son vistas sólo como una fuente de la que se debe extraer recursos para lograr objetivos económicos. El ejecutivo debe tener una visión de futuro y saber comunicarla y ha de situar a las personas en el centro de la organización.

El futuro, por definición, es una gran pregunta, y, fiel a su naturaleza, como dice Santiago Alvarez, no revela las respuestas que sólo el atesora en su regazo. Es más, si se desnudara contándonos todos sus secretos, vivir sería insoportablemente aburrido. El factor sorpresa es vital para casi todo. Es importante tomar en cuenta el futuro, ir con las luces altas siempre prendidas, para ver más allá de lo evidente y saber planificar lo que pueda pasar. Pero es igual de importante también, estar muy metido en el presente.

Dicen que punto a punto se gana un partido memorable, paso a paso se corona una larga caminata, minuto a minuto se protagoniza una vida fértil. ¿Has perdido un partido en el último minuto por exceso de relajación? Saca las enseñanzas oportunas y utiliza el coraje y la rabia que da para afrontar el siguiente al 200 por ciento. Alvarez, decía también que nada de esto significa que no se hagan planes, que no se proyecte el futuro. Estos se necesitan para organizar unas buenas vacaciones, para elegir universidad, para reservar las entradas al teatro, para diseñar un plan de carrera profesional, para preparar un planeamiento estratégico para la empresa. Pero una vez hecho esto, hay que devolver la cabeza al presente y dejar el futuro en la agenda, quietecito y controlado, ahí nos hemos citado con él. En ocasiones no se vive el presente por estar mirando el ayer, teniendo miedo del mañana, y entre tanto, se te va la vida.

Christopher Reeve, el actor que caracterizó a Superman, comentaba después de haber quedado hemipléjico por una caída: “Tengo que parar esta cascada de memorias o al menos sacarlas del armario por un instante, echarles una mirada rápida y volverlas a guardar. Ahora sé como hacerlo: tengo que coger la llave de actor y utilizarla en mi propia vida. No hay otro modo de sobrevivir que estar en el presente. Del mismo modo que mi accidente y sus secuelas me obligaron a redefinir lo que entiendo por héroe, he tenido que profundizar en lo que de verdad significa vivir intensamente el presente. ¿Cómo sobrevives en el momento cuando es sombrío y doloroso, y el pasado es seductor y grato? En el escenario o en una película, vivir el presente es relativamente sencillo y muy estimulante, se trata de un logro artístico sin consecuencias personales. Vivir en la vida real de esa manera cuando el momento es tan difícil es una cuestión totalmente diferente”. 

Por último, además del tiempo en el que vivimos, es necesario para saber dirigir el aprovechar el tiempo, el nuestro y el de los demás. “Si no vives como piensas, acabarás pensando como vives”, decía Marcel Proust. Muchos de nosotros pasamos el tiempo, desaprovechándolo, dejando que pase, sin tomar en cuenta, que si fuese solamente oro quizá podríamos darnos el lujo de perderlo, pero el tiempo es vida, y no sabemos cuanta nos queda. ¿Nos hemos dado cuenta la forma como perdemos el tiempo todos los días? Cuantas largas horas frente a la televisión, el Chat, Internet, el trabajo en exceso, (necesitamos trabajar mejor, no mas) que al final se convierten en una excelente excusa que nos libera de cultivar el gratificante pero ya casi olvidado arte de la conversación, y guardar tiempo para temas tan importantes como conversar con mi enamorada o esposa a la que quizá no le cuento mis cosas del día a día, o de tener una meditación a la que normalmente le tengo pánico, o de contactar a un amigo que lo necesita, o de practicar un deporte que disfrutaría. Vale la pena interiorizar esto y ajustar algunos temas internos. ¿Lo intentamos?

¿Cómo afrontar un problema?

¿Cómo afrontar un problema? 128 84 Rafael

 

¿Quién no ha tenido problemas en la vida? Son como el pan de cada día, y cuando menos lo pensamos aparecen cada vez más, y uno más grande que el otro. ¿Sabemos afrontarlos? 

No hay ninguna regla exacta de pasos y procedimientos aprobada, sin embargo, hay hechos que confirman que con un razonamiento determinado, las oportunidades de resolverlo son mayores.

Para probar esto recurro a uno de los mejores tenores del mundo, José Carreras, quien estuvo enfermo de cáncer. En su libro “Cantando desde el alma” decía: “Si de cien pacientes de leucemia las estadísticas y quinielas decían que sólo uno se salvaba, yo iba a ser ese uno. No me limité a decirme esto para animarme, sinceramente creía en esa apuesta… Acepté mi destino, tenía leucemia, ese dato no lo podía cambiar. Pero no me rendí. Me agarré a la esperanza. Como cualquier otro paciente tuve días mejores y peores. Unos me sentía miserable, otros bien y animado. A veces, pensé, ya no puedo soportar más. Pero nunca dije, paro, no quiero continuar, nunca…”

El hecho de parar, tirar la toalla, lamentarse, son verbos que no entran ni tienen validez en la mente de Carreras. Por algo dicen que una de las mejores formas de afrontar un problema es interiorizarlo, saber que te puede pasar lo peor, pero tener la esperanza de que saldrá lo mejor. Una variable muy importante y que sin embargo solemos dejar de lado es la esperanza, el resolver el problema con ese optimismo de saber que lo haremos bien.

Decía Alvarez de Mon que en el optimismo y la esperanza descomunal de salvarse de Carreras, en su promesa de ser ese afortunado, encontraron lo médicos su mejor aliado. A sensu contrario – ceteris paribus, manteniendo otras variables constantes-, cuando el enfermo carece de ilusión y piensa que todo está en manos ajenas, que él no tiene que poner nada de su parte, los médicos contraen el entrecejo y un rictus de preocupación aparece en su rostro. Pelear no te garantiza nada, de ahí su grandeza, pero entre la ciencia y la voluntad se puede montar un dúo formidable.

Continúa Carreras en sus recomendaciones sobre como afrontar un problema: “La primera fase tiene que ver con recibir, diagnosticar y afrontar el problema. La segunda, con decidir una estrategia de acción, y proceder en consecuencia. La tercera, perseverar a base a coraje y fuerza de voluntad, se trata de ser leal al plan establecido. La cuarta, muy difícil porque reclama lo que más nos cuesta, es no hacer nada. Confiar y esperar, esperar y confiar. Si te saltas la tercera no funciona y si culminas las tres primeras y la cuarta etapa está teñida de nervios, desesperanza y ansiedad, todo se puede ir para abajo.”

Quizá la parte más importante de las mencionadas en el párrafo anterior sea la capacidad para identificar correctamente el problema. Muchas veces definimos excelentes soluciones pero para otros problemas, luego todo se echa a perder. Luego de ello, identificar sus causas para en base a ellas, estudiar posibles alternativas de solución, analizando en cada una de ellas las ventajas y desventajas. Finalmente tenemos un panorama más claro para escoger la mejor alternativa. Pero claro, allí no muere el asunto. Falta todavía el saber como implementarla, y más importante aun, saber como medir y controlar si resultó o no. 

Como corolario a este artículo los dejo con una de las frases que MR. K, uno de los más grandes entrenadores de básquetbol universitario de todos los tiempos, dijo en su libro “Leading with the Heart“ en relación a la actitud, así como hay una forma lógica de pasos que en mi opinión son los recomendables para solucionar un problema, de nada servirá si no se acompañan con una buena dosis de esperanza y actitud positiva: “Muchas veces la adversidad y los problemas pueden operar a tu favor. En lugar de sentirte víctima y darte mucha pena, usándola como excusa, tienes que encarar la situación y sacar lo mejor de ella. Ella es el único modo de que un equipo pueda desarrollar la fortaleza y el carácter para competir al mas alto nivel.”

¿Por qué trabajamos?

¿Por qué trabajamos? 128 85 Rafael

 

¿Cuál es nuestra motivación en el trabajo? ¿Nos movemos hoy en día por el dinero, por una necesidad de atención y elogios o por algo que importe más? ¿Qué nos impulsa a trabajar y a hacerlo bien?

No hay duda que la remuneración económica y el deseo de un ascenso son dos de los factores de motivación más importantes, ¿pero serán los únicos? ¿serán los más importantes? No lo creo, cada vez hay más indicios de que nos sentimos impulsados por otros, como la obtención de un mejor “salario mental” (salario relacionado con la calidad de vida) o más importante aún, por algo más interno, por nuestro deseo de hacer las cosas bien, ya sea por una motivación espiritual o de superación de la propia persona.

Comprender qué nos impulsa a trabajar puede ayudarnos a enfocar lo que realmente vale la pena, a sobrepasar mejor etapas en las que uno siente que todo le sale mal, o que está aburrido del trabajo, o que su relación con el resto de empleados es mala, ya que sabe que lo que hace tiene un valor que va más allá de su sueldo, o de quedar bien con su jefe, es un reto personal que tiene una motivación propia. El sólo hecho de tener esa motivación personal, hace que uno trabaje mejor, con más empeño, más dedicación y eso muchas veces marca la diferencia de un trabajador bueno con uno excelente.

Ya hemos dicho en anteriores artículos que sólo triunfan los que dan todo lo que llevan dentro, y dar eso implica que uno tenga un sólido compromiso con su trabajo y tenga un orden de prioridades que le ayude a valorar y priorizar lo que es más importante.

Un gran ejemplo fue Konosuke Matsushita, fundador de Panasonic. Su cuñado, Toshio Lue, dijo de él: “No pienso que Matsushita fuera una persona brillante o un hombre de gran talento. Sin embargo su celo y dedicación por el trabajo eran excepcionalmente elevados” . Seguramente muchos “gurús” hubiesen dicho que Matsushita triunfó por tener un coeficiente intelectual sobresaliente, y una visión espectacular, pero su cuñado, que lo conocía perfectamente, eligió algo tan lejos de ello como el compromiso y la dedicación por hacer las cosas bien hechas.

Anne Sullivan decía de Helen Keller, aquella mujer ciega y sorda que logró desarollar muchas cualidades de manera impresionante: “No veo en Hellen el intelecto de un genio, ni una gran originalidad, ni un poder especial para la creatividad. Ella escribe bien, no por virtud de un talento natural, sino gracias a una revisión y un trabajo escrupuloso, a un modo de pensar concienzudo y paciente, gracias a una atención diligente y abierta a la crítica de sus maestros. El secreto de su avance es el trabajo y el compromiso”. Hellen no era ninguna tonta, era una persona inteligente, despierta, sin embargo, vemos como al igual que Matsushita, lo que más se destaca de ellos es el afán por hacer un trabajo a conciencia, y eso sólo se logra si hay ganas de querer hacer las cosas bien, y esas ganas sólo las tiene quien le da una motivación adicional a su trabajo. 

Santiago Alvarez, gran pensador, que cito mucho en mis artículos decía que si no hay esfuerzo en el trabajo, si se elude todo vestigio de esfuerzo y sudor, difícilmente la paz nos anuncia su llegada. Y si finalmente lo hace, su vuelo será como el de una cometa ligera y caprichosa que viaja errática. En un mundo donde muchos se mueren de hambre, otros no encuentran un trabajo digno, es improbable pensar que en ese oasis de carencias y sinsabores, el vago encuentre su acomodo. El coraje y el optimismo son primos hermanos de la paciencia, ésta no nace por generación espontánea. A primera vista, fiable y testaruda, la dejas solita sin el escudo del optimismo como decisión y el coraje como actitud, y hasta ella se marchita y apaga como una vela.

Decía también que quizá el truco está en no mirar los acontecimientos que nos pasan con impaciencia, no medir los proyectos ni los trabajos en términos de semanas e incluso de días. A la vida hay que darle una oportunidad, con visiones cortoplacistas y guiños nerviosos no se deja seducir, no acaba de mostrar su mejor cara.

¿Qué tan difícil es cumplir nuestros sueños?

¿Qué tan difícil es cumplir nuestros sueños? 128 84 Rafael

 

Dicen que la vida es sueño y los sueños, sueños son. Yo normalmente soy un soñador, pero un soñador de sueños reales, yo soy de los que creen que hay que vivir los sueños y no soñar la vida. Y es que para alcanzar un sueño hay que estar bien despiertos. Yo personalmente no tengo sueños brillantes dormido aunque si los tengo despierto.

Pero claro, la pregunta es que tan complicado es convertir en realidad nuestros sueños? ¿Existe algún método para ello? Según el profesor del IESE de Barcelona, Luis Huete, para cumplir los sueños es necesario conocerse a uno mismo, pero también planificar y cultivar una serie de disciplinas de autoliderazgo.

En un artículo publicado en la revista interna del IESE, el profesor menciona que la construcción de un sueño se asienta sobre dos columnas: el sentimiento cotidiano y un proyecto personal de futuro. En el día a día se consigue una sensación de satisfacción cuando se desarrollan los recursos personales que permiten hacer bien determinadas actividades de forma efectiva. Por ejemplo, resolver conflictos o saber enfrentarse a las dificultades; disfrutar de las cosas buenas y no amargarse por nada; conectar afectivamente con los demás; saber mantener una cierta distancia con respecto a las cosas; saber recuperarse de las cosas que han salido mal.

En opinión del autor, “es bueno crear una cultura en la que las personas piensen que trabajan para sí mismas, ya que fomenta el sentimiento cotidiano de eficacia a través de la proactividad y de un sentimiento de responsabilidad personal”. Paralelo a ese sentido de eficacia cotidiana, la construcción de los sueños requiere tener un plan personal de futuro. Este plan se crea poniendo por escrito, releyendo mil veces y visionando con intensidad emocional una lista de deseos, de sueños muy concretos y con contornos muy nítidos. “Los sueños son nuestras posibilidades y los deseos aligeran el esfuerzo para conseguirlos”, nos recuerda Huete.

Para Huete, el plan personal de futuro debe componerse de tres elementos bien diferenciados:

  1. Ambición personal. Los sueños relacionados con la “persona en la que me quiero convertir”. El énfasis se pone en uno mismo: los hábitos que se quieren desarrollar o las características de la personalidad que se quieren potenciar. Los sueños han de empezar con la ambición de mejorar los recursos personales. Lo que acabamos haciendo con nosotros mismos es la base de todo lo que nos acaba sucediendo en la vida.

  2. Decidir en qué tres o cuatro cosas se quiere destacar y convertirse en una autoridad mundial. Pueden ser ambiciones personales o profesionales.

  3. Las recompensas que legítimamente aspiramos a conseguir. Se incluyen recompensas materiales o de carácter más emocional. Las recompensas deben ser la consecuencia lógica de los logros en la mejora de los recursos personales y de los logros en contribuciones.

Uno de los peores enemigos para hacer que se cumplan los sueños es el miedo, el temor a fallar, a equivocarse, y por ello simplemente prefieren no tomar la iniciativa para empezar a cumplirlos. Al respecto decía Alvarez de Mon en su libro “Desde la Adversidad” que existen dos tipos de personas, los primeros, bombardeados y acosados por la posibilidad de equivocarse, tienden a pecar por defecto, la cautela y el control excesivo les atenazan.

Los segundos, salvo aquellos que crezcan hiperprotegidos y anestesiados, tienden a pecar por exceso, en su discurrir hay que ponerles quitamiedos, ruedas de goma y colchones porque les gusta vivir cerca del precipicio. Ahí les espera el error, con él mantienen una comunicación fluida y llevadera, no les pesa como una piedra en la mochila. ¿Qué nos pasa a los que tenemos vértigo, a los que sufrimos miedo a las alturas? Miramos para abajo, temblamos y nos caemos. El miedo a caer nos hace caer.

Lance Armstrong, 4 veces campeón del Tour de de Francia nos cuenta: “He encontrado en mi carrera que la reducción del miedo ha contribuido más a mis éxitos deportivos que el desarrollo del propio talento. Ciertamente tenemos que cultivar nuestras habilidades, pero al final es la voz de la duda la que las destruye. Todos tenemos dos personalidades distintas, la del crítico y la del campeón. Ignorar al crítico y escuchar al campeón es esencial para vivir”.

El crítico llega por caminos y veredas misteriosos. Genes, familia, primeros profesores, sean las cañerías subterráneas que sean los que utilicen, el hecho es que se hacen un sitio considerable en nuestro subsuelo con el riesgo de socavar y destrozar todo nuestro andamiaje personal. El campeón también llega utilizando los mismos canales de comunicación. En algunos, afortunados, son anchos, numerosos y caudalosos, ocupan una superficie que se hará fuerte de por vida. En otros, mas desafortunados, son angostos, pocos y medio secos, pero no dejan discurrir entre paredes frías.

Nos haya tocado unos u otros, lo relevante es ejercitar y desempolvar el segundo, y reprender, encerrar y atar con cuerdas al primero. Solo así podremos tener un aliado para el cumplimiento de nuestros sueños.

¿Cómo saber si soy líder?

¿Cómo saber si soy líder? 128 100 Rafael

La semana pasada hablábamos sobre las virtudes y su importancia. Inclusive vimos como una de ellas, el liderazgo, se ha devaluado de tal forma que ahora todos se creen líderes. Si ustedes revisan un currículum, les aseguro que nunca faltan estas palabras: líder, proactivo, trabaja bajo presión. ¿Se han puesto a pensar por qué se dicen líderes? ¿Qué han hecho para serlo?. Pero vamos por partes.

¿Qué es liderazgo? Según Wikipedia, Liderazgo es una cualidad que posee una persona o un grupo de personas, con capacidad, conocimientos y experiencia para dirigir a los demás. 

¿Cómo saber si uno es líder? Dicen que una de las capacidades distintivas del buen líder es tener una vista aguda, aquella que permite contemplar la situación planteada en toda su extensión y complejidad, y reaccionar en consonancia. Tener la flexibilidad mental para variar el rumbo inicialmente previsto y tener la plasticidad de movimientos para desasirse del programa previo y eludir la contingencia. Como vemos, no son características fáciles pero tampoco imposibles de conseguir.

Uno de los mejores emprendedores japoneses del siglo pasado, Konosuke Matsushita, Fundador de Panasonic, ejemplo para todos por su disposición para ver la luz en medio de las peores tinieblas, nos cuenta en su libro “Matsushita Leadership” lo siguiente: “La gente más capaz no deja que los obstáculos y problemas consuman lo mejor de ellos. Pensamientos y creencias sombrías destrozan objetivos ambiciosos, anulan la capacidad de riesgo, la humildad, la escucha y la apertura requeridas para hacer crecer tanto a la organización como a los profesionales que la integran. Las actitudes desesperanzadas se convierten en profecías que tienden a cumplirse. Éstas es una de las cuestiones que cualquier persona en posiciones de liderazgo debería tener siempre presente.”

De su libro, se han extraído 4 grandes lecciones sobre liderazgo:

  1. Que tiene que ver mas con la acción que con la palabra

  2. Que es una cuestión de coraje. El líder hace lo que debe hacer, y no lo que le gustaría hacer, sin excusarse.

  3. Que el liderazgo es una cuestión moral, enraizada en valores humanos.

  4. Que el buen líder asume el compromiso de educar, de convertir la institución que gobierna en una cantera de fuente inagotable de talento.

Y esa es la constante de Matsushita, transformar a base de coraje e inteligencia penalidades que a otras personas hubieran dejado extenuadas, en una fuente permanente de aprendizaje y cultivo interior. El creó una verdadera escuela de liderazgo. Los criterios por los cuales los alumnos para su escuela deberían ser elegidos y formados son los siguientes:

  1. Una fe sincera en que toda persona, con una determinación real puede superar cualquier obstáculo.

  2. Una disposición permanente para aprender de todos y cada uno de los sucesos que ocurren en la vida.

  3. Una capacidad para desafiar y romper los viejos estereotipos y formas convencionales a proceder.

  4. Una actitud para colaborar y cooperar con tus semejantes.

En el mundo de hoy, dichas capacidades son necesarias, aunque no suficientes para el líder del siglo XXI.

Al respecto, la revista Entrepeneur publicó un artículo recientemente en que describía algunas de las nuevas habilidades que necesita un líder para triunfar: 

1. Adaptabilidad: si usted pudiera contar con unas pocas habilidades, esta sería de las más importantes. Dado que el mercado está cambiando de la noche a la mañana, los ejecutivos deben estar preparados para aprender rápido y cambiar de golpe. 

2. Autoconocimiento: antes de que el líder pueda lidiar con los retos de la organización, tiene que verse en un espejo. Sólo luego el líder estará listo para dirigir un equipo y, por supuesto, la organización. 

3. Sentido de la vida: Es muy importante contar con una visión de futuro. El liderazgo tiene que ver con ir a algún lado; así que es necesario contar con una visión de lo que se quiere. 

4 Decisión: Dado el ritmo de los cambios, es importante actuar inmediatamente. El deseo de lograr un consenso debe reducirse al mínimo, y el líder debe tomar una decisión. 

5 Colaboración: los problemas que encaran las compañía de hoy en día no pueden ser resueltos si los líderes permanecen en sus departamentos. Deben crear una cultura que aliente el intercambio de ideas en todos los rincones en donde estén presentes.

El espacio me quedó realmente corto para seguir escribiendo sobre liderazgo, ya que es un tema que da mucho para hablar, pero espero poder continuar en las próximas semanas para aterrizar los conceptos del liderazgo y sobre todo como hacer para adquirirlo.

Claves para triunfar en la vida (segunda parte)

Claves para triunfar en la vida (segunda parte) 128 85 Rafael

 

Continuando con este artículo que publiqué la semana pasada, me he permitido revisar las revistas mas importantes de negocios del mundo persiguiendo las pistas reales, coherentes y concretas que nos ayuden a triunfar en la vida.

Empezaré resumiendo un artículo publicado en Febrero de la revista Entrepeneur, en el cual se menciona que existen siete principios esenciales que debe implementar cualquier emprendedor que quiera conocer el éxito. Dichos principios han sido enseñados una y otra vez en miles de libros y artículos durante años. Y aquí están de nuevo. 

1. Claridad: Deben estar absolutamente claros de quiénes son y a donde quieren llegar en la vida, tanto a nivel personal, como laboral, y espiritual. Para ello necesitan objetivos y planes por escrito para cada etapa de su vida. Comiencen con sus valores. ¿Qué visión tienen de ustedes y de su futuro? ¿Cuál es la misión de su negocio? ¿Cuál es el sentido de su vida? ¿Qué es realmente lo que ustedes quieren hacer con su vida? 

2. Competencia: para ser realmente exitoso y feliz, ustedes deben ser muy buenos en lo que hacen. Propónganse pertenecer a los mejores de su área. Su principal objetivo en este sentido es lograr un desempeño excepcional, un trabajo realizado a la perfección.

3. Restricciones: entre ustedes y sus objetivos habrá siempre restricciones u obstáculos. Nuestra habilidad para identificar dichos obstáculos será esencial para alcanzar el éxito. 

4. Concentración: su habilidad para concentrarse en las cosas más importantes hasta que hayan sido terminadas será un prerrequisito esencial para el éxito.

5. Coraje: se requiere mucho coraje para tomar los riesgos necesarios para ser exitoso. Y ser exitoso en la vida no es sinónimo de ser millonario, es un concepto mucho mas amplio, uno es exitoso si es feliz, y es feliz si está con la conciencia tranquila de saber que hace lo correcto para el y para los que lo rodean. Es decir, ser exitoso es sinónimo de ser un excelente padre, amigo, hijo, enamorado y empleado. La definición de coraje ya la vimos en el post de hace dos semanas en este blog http://ideasvida.wordpress.com/2007/08/25/coraje/ . En estudio tras estudio, los expertos han llegado a la conclusión de que el coraje es el “primer paso” que lo hace todo posible. 

6. Perseverancia: quizá la cualidad que define mejor a una persona exitosa sea que está en continuo movimiento. El perseverante está siempre probando nuevas cosas y, si no funcionan, prueba otras y tiene la fortaleza necesaria para seguir luchando cuando las cosas no salen bien.

 
 

Según la Revista Harvard Business Review en un artículo reciente escrito por Peter Drucker señala que algunos de los mejores Gerentes con los que ha trabajado en su carrera de 65 años como consultor no eran los líderes típicos. Lo que los hacía efectivos era que seguían las mismas 8 prácticas básicas:

1.- Se preguntan: “¿Qué debe ser hecho?”

2.- Se preguntan: “¿Qué es lo mejor para los demás o para la compañía?”

3.- Desarrollan planes de acción

4.- Se hacen responsables por las decisiones

5.- Se hacen responsables por comunicar las decisiones.

6.- Se concentran más en las oportunidades que en los problemas.

7.- Hacen reuniones productivas.

8.- Piensan y dicen “nosotros” en vez de “yo”.

Con las dos primeras, consiguen la información que necesitaban. Las cuatro siguientes prácticas ayudan a convertir esta información en acciones (el conocimiento es inútil para los ejecutivos, a menos que lo conviertan en hechos). Los ejecutivos efectivos saben que tienen la autoridad sólo porque se han ganado la confianza de la organización. Esto quiere decir que deben pensar en las necesidades y oportunidades de la organización antes de pensar en las propias.

Personalmente creo que algunas claves que definen a las personas exitosas se basan en vivir con las luces altas, es decir, siempre pensando no solo en el corto y mediano sino en el largo plazo, solo así pueden enfocarse en las cosas realmente importantes de la vida para ser felices. Ayudará también el tener una coherencia entre lo que piensan, lo que dicen y lo que hacen. Quizá la tarea mas inaplazable sea definir concretamente como empezar a implementar esto en nuestras vidas. 

Para terminar, los dejo con un video que me enviaron ayer en uno de los comentarios a este blog sobre la vida de Nick Vulicic, un hombre sin brazos ni piernas que ha sabido sobreponerse. Vale la pena que lo vean. http://www.youtube.com/watch?v=dvZ4GX5BUX4

Claves para triunfar en la vida (primera parte)

Claves para triunfar en la vida (primera parte) 128 121 Rafael

 

Me imagino que el título de este artículo les debe sonar conocido, y que ya deben haber leído 50,000 artículos que “dan la receta mágica” de cómo triunfar en la vida. Coincido con ustedes en que el 99% de esos artículos no sirven para nada y dicen mas de lo mismo. Es por ello que he tratado de buscar entre las mejores fuentes para resumirles algunos consejos de los maestros a nivel mundial. 

Uno de mis libros recurrentes para ello es “Desde la Adversidad” de Santiago Alvarez de Mon, reconocido como uno de los 100 pensadores mas brillantes del siglo en España, en el que entrevista sobre este tema a personalidades como Juan Oiarzabal, asiduo invitado virtual de este blog, para obtener sus declaraciones. Como sabemos, Juan ha sido el único alpinista que ha coronado los 14 ocho miles (montañas de mas de 8 mil metros de altura) sin oxígeno. Cuando se le preguntó por las claves principales para triunfar como montañero de élite, respondió: “El factor ambición, tener hambre de llegar es importante. También lo es la preparación previa que hayas desarrollado antes, pero lo mas crítico es la capacidad de sufrimiento. Si no has aprendido a sufrir, si no te has endurecido en situaciones extremas, estás perdido. Contra lo que se tiende a pensar, uno puede educar la capacidad de sufrimiento. Por ejemplo, recuerdo la última ascensión al Everest, sin oxígeno, después de terminar el tercer escalón. Es una escalada empinadísima, me tiré 20 minutos cara al cielo tratando de recuperar algo de oxígeno. Si no te has entrenado y sufrido antes, te aseguro que no sigues ascendiendo”.

Su colega de profesión y afición, Reymond Messner, confirma este punto en su libro The Cristal Horizon, The Mountaineers: “Los ascensos en solitario no son sólo mas cansados y peligrosos, también la carga psicológica es mucho mayor. En pleno sufrimiento me tengo que decir a mi mismo, vamos tu puedes, lo que has escalado hoy ya no es necesario que lo hagas mañana.” 

Lance Armstrong, 4 veces campeón del Tour de Francia, una vez interrogado sobre qué placer le llevaba a montar bicicleta respondió sorprendido: “¿placer?, ninguno, lo hago por el sufrimiento.” Los maratonistas, en el fondo, son grandes profesionales del sufrimiento. Alguno pudiera pensar que sus exhibiciones lindan con el masoquismo y la locura, pero lo que es indudable es que si estuvieran “cuerdos” como los demás, si no tuvieran el coraje de forzar sus limites físicos y mentales, no serían lo que son.

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Santiago Alvarez de Mon, al ser preguntado por las cualidades que aconsejaría para ser un buen directivo comenta que está en primer lugar la Humildad – para estar en paz con sus dudas y valorar a los demás –; humor –para no tomarse demasiado en serio –; paciencia, constancia y perseverancia; libertad interior y responsabilidad –para asumir su propia carrera y definir el éxito –; integridad y honestidad –para adoptar las decisiones necesarias – y autenticidad: si uno es veraz, se estará de acuerdo o no con él, pero suscitará confianza y generará credibilidad. También nos dice que ante los numerosos requerimientos a los que se ven urgidos, los directivos quizá tienen la presión de aparecer como superhombres, lo que es postizo y falso. Reconocer su vulnerabilidad puede ser síntoma de fortaleza, la humildad es la cualidad fundamental de un ejecutivo. Ésta permite gestionar el éxito, levantarse tras el fracaso, preguntar y descubrir el talento. Además, también es importante el optimismo, para dirigir con energía positiva; la constancia; la integridad; y la curiosidad, para ver inquisitivamente la realidad. 

A título personal creo que la gente altamente exitosa es aquella que se traza objetivos a largo plazo en los distintos escenarios de su vida, en el plano de desarrollo personal, familiar, espiritual y profesional, y busca la manera de hacerles un seguimiento perseverando en todo aquello que deba mejorar. De alguna manera el proceso para identificar lo anteriormente expuesto es el mismo que hace una empresa en un planeamiento pero aplicado a ustedes. Que visión tienen de ustedes y de su futuro? ¿Qué quisieran ser de aquí a 5, 10, 20 años? En base a ello, se debieran orientar todas las actividades de cada uno. Para aterrizar estas ideas pueden visitar este artículo sobre el planeamiento estratégico aplicado a uno mismo que escribí hace unos meses. http://ideasvida.wordpress.com/2006/12/25/mi-plan-estrategico-2007/

Coraje

Coraje 96 128 Rafael
 

Muchas veces nos ha tocado vivir experiencias difíciles, complicadas en nuestras vidas. A unos mas que a otros. Eso causa preocupación, estrés, muchas veces miedo.

Al respecto leía hoy en un comentario dicho por un santo de nuestros tiempos lo siguiente: “Si eres fiel, podrás llamarte vencedor. En tu vida, aunque pierdas algunos combates, no conocerás derrotas. No existen fracasos –convéncete, si obras con rectitud de intención y con afán de cumplir la Voluntad de Dios. Entonces, con éxito o sin éxito, triunfarás siempre, porque habrás hecho el trabajo con Amor. No nos engañemos, en la vida, si contamos con brío y con victorias, deberemos contar con decaimientos y con derrotas. Las verdaderas biografías de los héroes son como nuestras vidas: luchaban y ganaban, luchaban y perdían. Y entonces, contritos, volvían a la lucha.

nnNo nos extrañe que seamos derrotados con relativa frecuencia, de ordinario y aun siempre en materias de poca importancia, que nos punzan como si tuvieran mucha. Si hay humildad, si hay perseverancia y tenacidad en nuestra milicia, esas derrotas no adquirirán demasiada importancia. Porque vendrán las victorias. “ Leerlo me dejó bastante tranquilo porque venía justamente de una situación complicada. Es justamente en esas situaciones cuando tenemos que tener el coraje para saber enfrentar de frente nuestros problemas, no como el avestruz, que esconde su cabeza en la tierra. Lance Armstrong, campeón mundial de ciclismo y del Tour de Francia por 5 veces tiene una definición de coraje espectacular: “Es la capacidad del espíritu humano que te faculta para enfrentarte a un peligro con firmeza y sin miedo.” El mismo pasó por mucho miedo cuando le diagnosticaron el cáncer, pero tuvo agallas para atravesarlo y mandarlo a un rincón. 

Si no existe el miedo, cabe hablar de coraje? Quien mejor que nuestro ya reincidente invitado virtual a este blog, Nelson Mandela, para responder esta pregunta: “Es de los compañeros que pelearon por la libertad de quien aprendí el significado de la palabra coraje. Una y otra vez he visto hombres y mujeres arriesgar su vida por esa idea. He visto a seres humanos soportar ataques y torturas sin romperse, sin descomponerse, mostrando una fortaleza y una resistencia que desafían a la imaginación. Aprendí entonces que coraje no era la ausencia del miedo, sino el triunfo sobre ese instinto básico. Sentí miedo mucho mas veces de las que puedo recordar, pero lo ahogaba con una máscara de atrevimiento. El hombre bravo no es aquel que no siente miedo, sino el que lo conquista y domina.” Extraído del libro de Mandela: “Long walk to Freedom”.

Según un artículo de la revista Fast Company, el coraje es como un músculo, mientras más se ejercita, más se fortalece. Pero, en estos días, pareciera que este músculo se está debilitando a causa del desuso. No se le exige coraje a los líderes, y estos tampoco lo exigen a sus subalternos. En consecuencia, se carece del coraje para cumplir con las obligaciones y de los valores esenciales del liderazgo. Esto realmente representa un problema, ya que el coraje es el refuerzo de otras virtudes como: la honestidad, la integridad, la compasión, la confianza y la humildad. En resumen, los líderes que no tienen coraje, no son líderes.

Sin coraje toda virtud es frágil. No obstante, llegar a una definición y comprensión del término es algo difícil. Coraje es el raro momento en el que se unen conciencia, miedo y acción; es la cualidad más elevada del ser humano. Uno de sus componentes vitales es el temor. Y, aunque existe una gran diferencia entre el coraje moral y el físico, ambos deben encontrar el miedo y superarlo. El coraje no es la ausencia de miedo, sino la capacidad de actuar a pesar de este. Todos le tememos a algo. Pero, de lo que más debemos cuidarnos es del temor a nosotros mismos. No deje que la sensación de temor lo convenza de que es demasiado débil para tener coraje. El temor es la oportunidad para tener coraje, no una prueba de cobardía. Nadie nace para ser cobarde. El ser humano está llamado a amar y a tener el valor para hacerlo.

Lo barato se compra con dinero

Lo barato se compra con dinero 96 128 Rafael

La frase completa que me motivó a escribir este artículo es: Lo barato se compra con dinero, pero lo realmente importante no tiene precio. Y es que en el mundo en que vivimos está tan arraigada la creencia de que el dinero compra la felicidad, que muchos que se la creen terminan estrellándose contra una realidad esquiva y diametralmente opuesta a ese razonamiento. Aprovecho para ampliar un artículo que leí sobre un estudio del IESE de España con la venia de mi profesor y autor de este artículo, el Profesor Manel Baucells, que analiza por qué el dinero no logra hacernos felices.

“Hijo mío, la felicidad está hecha de pequeñas cosas, un pequeño yate, una pequeña mansión, una pequeña fortuna…” Groucho Marx no andaba tan descaminado. El dinero no da la felicidad, pero la puede comprar, la única duda es cuánta cantidad. Y no es tanta como uno espera porque no sabemos administrar el dinero, nos acostumbramos demasiado rápido al nuevo tren de vida y nos comparamos con personas mas afortunadas. Una mujer que conduce un carro pequeño y antiguo en su época de estudiante puede hallar una dicha temporal cuando empieza a trabajar y logra comprarse un bonito auto deportivo del año, pero pronto se acostumbrará a conducirlo, lo integrará como una parte habitual de su vida y dejará de alegrarla. Es lo mismo que le ocurre a los ganadores de lotería. Un estudio de Brickman, Coates y Janojj Bullman señala que aquellos a los que les toca un gran premio económico solo experimentan un incremento de felicidad el primer año, mientras que los años siguientes se mantienen igual porque ya se han acostumbrado al nuevo tren de vida y no les resulta extraordinario. Lo que da la felicidad es el cambio, el paso de un escalón a otro, por eso, mantenerse siempre en uno, aunque sea muy elevado, deja de hacernos felices, explica Manel Baucells. Para solucionarlo, el profesor tiene una receta: “Si te toca un millón de euros, debes hacer tus cálculos para que la mejora de tu situación sea paulatina y gastar solo 1% de lo ganado el primer año, un 2.5% al siguiente y así progresivamente hasta alcanzar incrementos de 30 y 40%.

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Conducir un auto deportivo deja de ser tan agradable cuando uno se encuentra en el garaje con el nuevo Porsche del vecino. A los deportistas de élite por ejemplo, les ocurre igual. Unas encuestas revelaron en 1995 que los medallistas olímpicos de bronce estaban mas contentos que los que habían ganado una de plata, ya que se comparaban con aquellos que no habían subido al podio, mientras los clasificados en segundo lugar tenían pesadillas porque creían que se les había escapado la medalla de oro. Dos investigadores dieron a elegir en 1998 a los alumnos de la Escuela Pública de Salud de Harvard entre dos escenarios: en uno, ellos ganarían 50,000 dólares cuando el resto del mundo lograría US$ 25,000, es decir, la mitad, mientras que en el segundo escenario ellos ganarían US$ 100,000 cuando el resto del mundo ganaría US$ 250,000, mas del doble. Todos prefirieron el primer escenario. Por eso la felicidad social no ha avanzado pese a que mejore la calidad de vida de un país, porque nos peleamos siempre por tener lo que tiene el vecino. 

Finalmente, el informe habla de dos tipos de bienes, los básicos, como comer, descansar o disfrutar con los amigos, los cuales son siempre placenteros, y los de consumo, como un auto o un viaje al extranjero, a los que uno se acostumbra mucho mas rápido de lo esperado y, por tanto, el éxtasis dura poco. El dinero puede comprar la mayoría, pero la dicha de los bienes materiales dura menos. Por ello, es mas feliz aquel que centra el bienestar en estos bienes básicos y no los de consumo.” Como podemos ver las personas mas felices no son las que tienen lo mejor de todo, sino mas bien aquellas que saben sacar lo mejor de todo lo que les pasa en la vida. Quizá el secreto de la verdadera felicidad como dicen, mas allá del tema económico, está en querer lo que uno hace mas que en hacer lo que uno quiere.