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Reflexiones para el 2024: ¿Estás viviendo la vida que deseas?

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Antes, cada fin de año, me proponía cambiar el mundo, ahora, lo único que quiero es cambiarme a mi mismo, disminuir mis defectos, que tengo muchos, y repotenciar mis fortalezas. Desde dentro hacia fuera, ese es el orden natural del cambio.

 

Prepara el terreno

Estos días, además de celebrar con familia y amigos, son también un buen momento para aprender a estar con nosotros mismos, con soledad y silencio. Es solo allí cuando podemos auditar nuestra propia vida. Miguel Ángel Robles decía: “Lentitud y silencio. Dos atributos escasos. Vivir sin llevar la cuenta del tiempo. Admitámoslo, cuando estamos trabajando, la vida nunca es ahora. Es difícil que lo sea. Vivir lentamente es oponerse a la presión de la urgencia. Aprovechar y vivir el momento, algo que no exige solo pausa sino concentración, curiosidad y reflexión. Es decir, lo contrario de una vida frenética. El silencio no solo recupera el oído sino el resto de los sentidos. Es la mejor actitud para la contemplación, el asombro y el descubrimiento.”

 

Estos últimos días, he estado en tantos sitios mentalmente a la vez, que no he podido estar como quisiera en ninguno. ¿Será que podemos pasar un día (o al menos unas horas) sin celular o laptop y estar a solas con nosotros? A veces es útil y necesario, salir del rol del pincel, y ver el cuadro desde el rol del pintor, para verlo con perspectiva y entenderlo. Solo así, nos daríamos cuenta de nuestros errores y aprenderíamos mucho.

Santiago Alvarez de Mon decía: “No se puede correr una maratón con la impaciencia de un corredor de 100 metros. El tiempo nos dará una mano si hoy nos centramos en las tareas importantes y trascendentes que la vida nos encarga. No cabe la conversación con el otro sino hay conversación conmigo mismo. En nuestras conversaciones internas debemos ayudarnos a descubrir nuestros talentos, expectativas, ilusiones, sueños, aspiraciones, creencias y valores. Si aspiramos a transformar nuestra realidad, nuestro primer deber es entrar en contacto con ella.”

Por eso, muero por vivir estos días de paz que vienen para extraer propósitos claros. Seguramente tener como compañeros de vacaciones al mar, el deporte, excelente música, buenos vinos, grandes libros y con la compañía de mi familia, harán que mi mente se inspire con ideas valiosas para gestionar mi vida.

 

Realiza el arqueo de caja personal de fin de año

George Santayana decía que aquellos que no aprenden de los errores están condenados a repetirlos. Para evitar el fracaso hay que saber porque se suele fracasar. En el viaje de la vida hay posibilidades de caerse, perderse, pero también de levantarse y corregir el rumbo. La primera tarea para mejorar tu vida es saber donde estás parado. No te cambias, si no te conoces. Comienza con una mirada real, sincera, no desde la automplacencia, con un ejercicio muy sencillo de Feedback Personal: 2 preguntas: Que hiciste bien y que hiciste mal. Comienza preguntándotelo a ti mismo y luego pide la opinión y el consejo a 5 personas muy cercanas a ti.

 

Con esos resultados, viene la hora del Auto examen: Como vas en cada aspecto de tu vida en las 5 dimensiones: espiritual, personal, familiar, profesional y social. A raíz de este análisis es necesario planificar, implementar y controlar, para luego dejar que venga la “suerte”, ya que normalmente se suele aparecer cuando has hecho tus tareas previamente.

 

Planifica

¿En qué estás luchando en este momento de tu vida? ¿Cuáles son tus batallas internas? Por ejemplo, ¿Tu relación con Dios, ha mejorado? No busques metas puntuales, sino un modo de vida distinto. Alcanzar una meta solo cambia tu vida por un momento. Enfócate en los hábitos, es la única manera de que los cambios sean de largo plazo. Se específico:

 

1.     ¿Qué hábitos positivos creaste?

2.     ¿Qué malos hábitos eliminaste?

 

Cuestionarte ambas preguntas te ayudarán a hacer una pausa y orientar tu brújula actual en la dirección de una vida lograda. Concéntrate en la dirección, no en la velocidad. Es mejor subir despacio la montaña correcta que subir rápido la incorrecta.

 

Como decía Luis Huete, “Tenemos la oportunidad de vivir con mentalidad de crecimiento. Solo allí utilizamos los recursos interiores para ser más fuertes y mantenemos el timón de la vida a pesar del impacto de las olas… Hemos de vivir con alma, pero con calma. Hemos de ir a tope, pero también parar para reparar. La renovación de la energía personal ha de ser mayor a su desgaste.” Y para medir el nivel de la misma plantea una evaluación compuesta de variables para ver si estás en tu mejor versión como: la calidad de tus emociones, tu capacidad de contribuir a la vida de otros, la relación con tu familia y amigos, la cantidad de tiempo disponible para ti y tus resultados profesionales, entre otras.

 

Conclusiones

Decía Susan Sontag que “El miedo a envejecer nace del reconocimiento de que uno no está viviendo la vida que desea. Es la sensación de estar usando mal el presente.” Este 2024, recuperemos una manera de vivir que merezca más la pena. Vivimos una vida que valga la pena cuando las elecciones y el esfuerzo que hacemos en cada momento se alinean con un propósito en nuestras vidas, independientemente del resultado final. ¿Por qué haces lo que haces? ¿Qué te impulsa a hacer esto en lugar de aquello? Al reflexionar así, identificarás algunas motivaciones y descubrirás otras más sutiles que remiten a criterios más profundos. Es necesario seguir preguntándote hasta llegar a tu criterio último de acción, eso es lo que se llama propósito y lo que da sentido a tu vida.

 

¿Cuándo vas a empezar a vivir tu propia vida? ¿Qué te lo está impidiendo? Nunca es tarde para ser quien quieres ser. Hoy es un buen día para empezar. Puedes cambiar o seguir siendo el mismo. Quizá el reorientar tus metas y enfocarlas en los factores que realmente te darán satisfacción será un buen punto de inicio. Tu fe, tu familia tu trabajo y tus amigos, en ese orden. No pongas tus apuestas en el futuro, cambia y actúa ahora. No vivas distraído con el mapa, enfócate en el paisaje.

 

En fin, este ha sido un año muy duro no solo para mi país sino para el mundo. Afortunadamente siempre existe otro año, y otros sueños, y otros desafíos. Por ello, mantengo intacta mi esperanza. El amanecer siempre vence a la noche. Las nubes pasan y siempre hay luz detrás de ellas. Hay personas que se instalan en el victimismo y otras que en lluvia ven esperanza. Las personas con esperanza, salen rápido del modo “Es lo que hay” y pasan al modo “Estás para más.” Saben cómo convertir problemas en oportunidades, y de esa manera sin quererlo, inspiran y cambian la vida de muchos.

 

Los buenos propósitos acaban perdidos en el valle de las excusas. La postergación es un asesino silencioso. De una vez, fija objetivos medibles en cada área de tu vida y comprométete a lograrlos. “No podemos elegir los tiempos que nos toca vivir, lo único que podemos hacer es decidir qué hacer con el tiempo que se nos ha dado.” Tolkien

 

Feliz 2024!

¿No nací hombre, ni mujer, sino… neutro? La verdad de la milanesa

¿No nací hombre, ni mujer, sino… neutro? La verdad de la milanesa 1300 1065 Rafael

Dos ciegos tocan un elefante , uno la cola y dice que es una serpiente, el otro la pata y dice que es una columna. ¿Ambos tienen razón?. ¿El que uno sea tolerante implica renunciar a la verdad?

Muchas veces somos incapaces de llamar a las cosas por su nombre por miedo a no ser políticamente correctos. Para muestra un botón. Si dijera por el Facebook que ahora soy mujer, muchos me dirían que ok, está bien, es mi decisión. Pero si dijera que soy rubia y que tengo 15 años seguramente todos me dirían que estoy equivocado ¿o no?. La verdad no depende de lo que piensen líderes de opinión, ni de la seguridad con que lo digan, depende de la realidad, y las afirmaciones sobre ésta, son verdaderas o falsas. Una “media verdad” es una mentira. Una cosa no puede ser y no ser al mismo tiempo y bajo el mismo aspecto.

Pues bien, hoy se habla mucho sobre la inclusión de la ideología de género en la currícula escolar. Quisiera colaborar con este artículo, escrito con carácter estrictamente personal. Y porsiacaso, no voy a ampararme en la religión. Prefiero citar estrictamente las fuentes.

Los defensores de esta ideología, han sido muy astutos en desviar la discusión hacia un enfoque de normas que persiguen la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres, la no violencia y la no discriminación hacia homosexuales o lesbianas, temas en los que estoy de acuerdo como la mayoría del Perú.

¿Qué dice la Real Academia Española (RAE) y Wikipedia?

La RAE, institución que regula el uso del idioma, indica en su Diccionario Panhispánico de dudas, que los seres vivos tienen sexo y no género. Considera “inadmisible” que se emplee la palabra género “como sinónimo de sexo” y que “para las expresiones de discriminación de género y violencia de género existen alternativas como discriminación o violencia por razón de sexo.

Por su parte, Wikipedia, la enciclopedia del siglo XXI define así cuando uno busca “Ideología de género”: “Es la denominación de un campo interdisciplinario centrado en el estudio académico de diversos temas relacionados al género como categoría central…la filósofa feminista Simone de Beauvoir, propone el uso del término «género» para referirse a las construcciones sociales y culturales sobre la masculinidad y la feminidad, no al estatus purista de ser hombre o mujer.

…El género está definido socialmente, por lo que la comprensión de la masculinidad y feminidad evoluciona durante el curso de la vida. Por tanto, esos significados variarán de acuerdo con la cultura, la comunidad, la familia, las relaciones interpersonales…”

¿Qué dice el currículo nacional?

En la página 16, dice textualmente: “La Igualdad de Género se refiere a la igual valoración de los diferentes comportamientos, aspiraciones y necesidades de mujeres y varones…Si bien aquello que consideramos “femenino” o “masculino” se basa en una diferencia biológica-sexual, estas son nociones que vamos construyendo día a día, en nuestras interacciones.

Luego, en la página 30 dice, “El estudiante…Vive su sexualidad de manera plena y responsable:

toma conciencia de sí mismo como hombre o mujer, a partir del desarrollo de su imagen corporal, de su identidad sexual y de género.”

¿Qué dicen algunos diarios?

El 23 de Enero se publicó una encuesta según la cual el 93% de encuestados afirmó estar de acuerdo con la “igualdad de género”. La pregunta textual fue: ¿El Minedu debería … promover un enfoque de igualdad de género, es decir que los niños y niñas tengan los mismos derechos, deberes y oportunidades?

Recientemente he visto videos de una alta funcionaria del Ministerio de Educación en la que declara (seguramente con buena intención pero mal asesorada) que “NO EXISTE LA IDEOLOGIA DE GENERO en el currículo, sino siete enfoques transversales y uno es la igualdad de género. ..Esos son mitos , creencias de grupos religiosos o de otra índole…Una encuesta mostró que el 93% de la población no tiene dificultad para entender que en el currículo no existe ideología alguna.”

Breve análisis: ¿De qué hablamos cuando hablamos de género?

De acuerdo a las fuentes citadas, queda claro que la redacción del currículo nacional es confusa, justamente para introducir conceptos como género que es DISTINTO a sexo, y que aparentemente tengan como fin la igualdad entre hombres y mujeres. Lo curioso es que esto coincide con el sistema utilizado en otros países para introducir la ideología de género.

Sería bueno, llamar a las cosas por su nombre, si el objetivo es que hombres y mujeres tengan un trato igualitario, sugiero cambiar la palabra género por sexo en todo el currículo.

Esto es muy importante porque los defensores de la ideología de género, entienden el sexo biológico como un dato originario que se puede modificar, según la elección del “género” al que se quiere pertenecer y que puede realizarse a cualquier edad. Sostienen que no debe limitarse a las dos sexualidades biológicas universalmente reconocidas (masculino y femenino), sino que puede adecuarse a los 56 distintos matices de género descubiertos hasta hoy: hombre, mujer, homosexual, lesbiana, bisexual, intersexual, bigénero, asexual, pangénero, pansexual, etc. Si el niño construye su identidad de género, pero el DNI habla de sexo, ¿Cómo podemos enseñarles todo esto sin generar confusión, si a nosotros los mayores, nos la genera? ¿Por qué se empeñan en incluir “género”?

Sustentan también que la familia natural formada por padre, madre e hijos es sólo un estereotipo cultural basado en la opresiva acción del hombre sobre la mujer. Por consiguiente, si aflora el concepto de género, se hunde el esquema masculino-femenino, por lo que se hunde también la idea “estereotipada” de la familia. Esto hace que emerja el matrimonio gay. La familia nuclear siempre estará conformada por padre, madre e hijos, porque es la única fecunda (salvo en los casos en que no hayan hijos por distintas razones). Esto no implica que con el paso del tiempo la familia cambia por muerte o desaparición de alguno de sus miembros o incorporación de otros, como es habitual pero eso no cambia nada el origen.

Voy atando cabos y voy descubriendo una lógica atrás de esta simple inclusión de la palabra “género” en el currículo escolar, el canal perfecto para ir sembrando estos conceptos, a los oyentes indefensos que no tienen edad para discernir estos temas.

La feminista Shulamith Firestone considera que el hombre y la mujer adultos son construcciones sociales; que en realidad el ser humano nace sexualmente neutral y que luego, al socializar, es socializado en hombre o mujer o cualquier otro género.

Conclusión

Aclaro que no estoy en contra de los homosexuales o lesbianas, tengo muy buenos amigos que lo son, los respeto y los quiero. No busco atacar personas sino defender argumentos. Cuando separas a la persona del problema, ambos pueden hacer equipo y atacar el problema juntos. El currículo tiene temas muy buenos y que aportan pero estoy en contra del mensaje de “género” que se quiere promover en los colegios porque considero (y así lo he sustentado) que es confuso, y dice medias verdades.

Sin embargo, los defensores de esta ideología van avanzando. Pareciera, como decía T. Eliot, que el mundo avanza hacia atrás, progresivamente. Ante ello, nos quedan dos alternativas:

  1. Quedarnos en nuestra zona de confort, esperando que otros reclamen, ya sea porque nos da flojera, o no tenemos tiempo para leer en serio de que se trata el currículo o no queremos que nos tilden de retrógrados, cucufatos o ignorantes.

  2. Contestar a quienes nos quieren vender esta ideología, defender nuestros principios y proteger a los niños de que les enseñen conceptos que tienen una intencionalidad que no compartimos.

Yo ya elegí. Tengo un hijo en edad escolar y quiero que el mundo que construya para él esté fundado en la verdad, no en medias verdades. Parafraseando a Antonio Machado “¿Tú verdad, mi verdad? no, la verdad; y ven conmigo a buscarla.”

La meta es el camino

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¿Qué pasaría si tomáramos la vida como un viaje? Debiéramos hacer el ejercicio de entender el camino como un fin, un instrumento que nos lleva a alcanzar una determinada meta.

 

¿Qué debería poner en mi equipaje?

  1. Sentido de trascendencia. Si mi vida (o mi viaje) no tienen un destino, una razón de ser, cualquier camino será bueno.

  2. Conocimiento, debiéramos asegurarnos de tener una dosis necesaria que es la que el mundo (laboral, social, familiar) nos va a solicitar ya que de no tenerlo nos la va a cobrar con intereses.

  3. Talentos, entendiendo el talento como hacer sencillo lo que para otros es muy difícil. Identificar cuáles son los nuestros es una tarea inaplazable.

  4. Valores. Sobran discursos sobre valores, nos falta práctica. La gente que lidera desde el ejemplo no predica mucho. Cuando quieran conocer los valores de una persona, pídanle su agenda, de Lunes a Domingo,  porque el tiempo define nuestras prioridades, nuestros valores. ¿Cuánto tiempo le dedico a mi hijo? Solo con esta pregunta me doy cuenta que me falta mucho para mejorar. Si no tienes tiempo para renovar algo que se vuelve peligrosamente rutinario como tu matrimonio por ejemplo, ¿de que valores hablamos? El tiempo es un estricto juez que nos muestra quienes somos ante los demás.

Es necesario también elegir nuestro camino y nuestro destino, y no vivir la vida ni perseguir los sueños que a lo mejor son de otros o que otros quieren que vivamos. No es nuestra misión ser fotocopiadora.

Este año la vida me ha enseñado que la vida es incierta por definición. Es como un río con dos orillas, en una está la victoria y en otra la derrota, y a las dos, como decía Kippling, las tienes que tratar como dos impostoras, porque no sabes cuándo una aparente derrota esconde tras de sí una gran victoria y viceversa. Solo se puede ganar los grandes partidos de la vida si haces las paces con la posibilidad de perder, solo ganan aquellos que aprenden a perder.

Saboreen el momento, el hoy, el presente, el camino, ya luego vendrá el destino final. La felicidad no depende de la realidad sino de cómo la interpretes. El problema no es el despido, la bancarrota, la muerte de un ser querido, el problema es el que surge a raíz de ese reproche, de la lectura que le damos a eso. Si solo pensamos en ser felices siempre y en ganar, entonces seremos firmes candidatos a un infarto o a un ataque de estrés.  Hoy en día hay mucha gente depresiva, muchísimas pastillas, tal vez porque andamos buscando algo que no existe.

Santiago Alvarez decía que el hombre busca certezas y tropieza con inseguridades. La vida, a medida que vas avanzando kilómetros te va mostrando preguntas. El que sabe, duda, pregunta, y escucha. En lugar de precipitar algunas recetas con atajos que no te llevan a ningún lado. Las personas más serenas son las que han hecho las paces con lo irreversible, que no buscan lo que no existe. Hay que aceptar las reglas de la vida, que implican ganar y perder. Para ganar, no puedo romperme cada vez que pierdo, tengo que levantarme.

Para ello, que importante es la gestión del tiempo. Muchos perdemos por querer seguir viviendo en el pasado, por no dejarlo ir, convirtiéndonos en esclavos de circunstancias o de errores que marcan de por vida.

La otra cara de la moneda, viajar innecesariamente al futuro, es una fuente de ansiedad. El hecho de no saber qué viene nos produce un desmedido miedo anticipado, y este es el peor de los temores, ya que provoca más sufrimiento que la propia situación desagradable que intentamos evitar. Un estudio neurológico realizado en USA mediante resonancias magnéticas descubrió que la preocupación por lo que pueda suceder se nos graba en el cerebro igual que si hubiese ocurrido de verdad. Es lo que en psiquiatría se  le llama el circuito del miedo.

Para desactivarlo, en lugar de preocuparnos por lo que pueda ocurrir, debemos fijarnos en lo que está sucediendo aquí y ahora. Enrique Rojas, destacado psiquiatra español, dice que si dejamos de ocupar nuestra mente con pensamientos negativos a futuro y los concentramos en el presente de forma positiva, romperemos el círculo vicioso del miedo anticipatorio.

El futuro siempre será una interrogante. Bien dicen que mucho consiguió quien no dejó nada para mañana. El terco es primo hermano del vago, “Mañana” es su vocablo preferido. Mañana dejaré el trago, mañana le declararé mi amor, mañana comenzaré a esforzarme por trabajar bien, mañana, mañana, mañana.

Alvarez de Mon decía que “el futuro por definición, es una inmensa pregunta, una misteriosa incertidumbre, y fiel a su naturaleza, no desvela las respuestas que solo él atesora en su regazo.  Es más, si se desnudara y prostituyera, contándonos todos sus secretos, vivir sería insoportablemente aburrido. El factor sorpresa es vital para casi todo. Siempre habrá una grieta entre nuestros planes y el dictamen final de la vida. Ándese ese trecho y estúdiense los porqués de la desviación incurrida. Una respuesta sincera, humilde y humorística afianzará el proceso de autoconocimiento y aprendizaje personal. La desigualdad entre los planes y la vida se estrechará.”

Muchas veces no vivimos el hoy por estar mirando el ayer, teniendo miedo del mañana, y entre tanto, se nos va la vida.

Valero Rivera, ex entrenador del equipo de balonmano más exitoso del Barcelona decía que “el objetivo final es el proceso, no el resultado (llámese el camino y no la meta). Mirar a corto plazo, el próximo partido, fijarte en lo que hay que hacer para ganar el partido y no relajarte. No se habla de ganar sino de hacer. Ganar es una consecuencia. Ganar es tan importante, tan imprescindible para un equipo que quiere ver extendido su cheque anual de confianza y apoyo que no se habla de ello. Ganar es el penúltimo objetivo, el último es la felicidad, como la quieras cazar se te escurre, solo se queda contigo si te esfuerzas al máximo, y por eso se convierte en consecuencia. Obsesionados con ganar los músculos se tensan y las neuronas se embotan. ¿Vamos a ganar la liga este año? No , este año vamos a ganar el partido de mañana y luego el próximo y al final haremos balance.”

Sé muy bien que los artículos como éste no cambian la vida de nadie, las palabras resbalan, pero si tuviese que resumirlo para dejar una idea es que la meta es el camino, no nos obsesionemos con el futuro, no tenemos ni idea de que pasará. Dejemos que el futuro llegue y será en función de lo que hagamos hoy. Caminar despacio y concentrado es la mejor receta para correr lejos, muy lejos, sabiendo que al auténtico reto es saborear y apreciar cada kilómetro del trayecto. Carpe Diem.

Palabras a mi mismo

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Fin de año es siempre una buena fecha para cuestionarse y trazarse nuevas metas. Me animo a compartir con ustedes algunas reflexiones que hice para mí, a lo mejor el hecho de hacerlo hace que las interiorice más.

Nada mejor que comenzar por replantearse por completo los temas de fondo. Comienzo con  preguntas, aquellas de las que Peter Drucker decía que eran más importantes que las respuestas. ¿Cómo me defino? ¿Cuáles son mis talentos, les saco el jugo? ¿Qué principios y valores rigen mi vida? ¿Qué prioridades tengo? ¿Qué persigo en mi carrera, por qué? ¿Qué sitio ocupa el trabajo? ¿Qué peso tiene mi familia? ¿Qué es la amistad y el amor? ¿Ganar es igual a tener éxito? ¿Cómo gestionarme a mí mismo?

Si bien es cierto,  en cada una de ellas podríamos quedarnos horas, son dos temas en los que me quiero centrar, justamente porque son quizá los que más podrán ayudarme de cara al 2013. El cómo gestionar el presente y cómo aprender de mis errores.

En estos días en los que todos hacen un resumen del año, se acuerda de lo que pasó y luego miran al futuro, que importante es anclarse en el presente, ese regalo fugaz. Y es que el pasado nos sirve únicamente para aprender de él, sin embargo en el hoy, podemos planificar lo que se viene. Solo una vez realizada esa tarea podemos mirar al futuro. Cuantas veces en este año recordé con pena un pasado que se fue y viví con muchísima ansiedad pensando en un futuro que todavía no ha llegado y que nadie me puede garantizar que llegará. Sólo se vive el presente. Lo demás, o se ha vivido o es incierto. Cuanto he perdido este año por no coserme al presente y priorizar mis actos. Hoy por ejemplo, le quité el miedo a mi hijo de 2 años de bañarse en la playa y solo en ese momento me di cuenta que gracias a mi afán obsesivo de trabajar, me estoy  perdiendo gran parte de su infancia, época maravillosa que no vuelve y que se cobra facturas carísimas.

El incontrolable futuro, por supuesto, es parte de mi agenda. Bien dicen que la gestión del futuro tiene mucho que ver con tener muy presente la inseguridad. Y es que la seguridad plena no existe, todo es incertidumbre, uno planea una cosa y termina saliendo otra, esto la vida te lo enseña. La única seguridad que se puede alcanzar, paradójicamente es la que aprende a vivir con la inseguridad. Cuanto más la aceptemos, más seguros nos sentiremos. Curiosamente, cuanto más busco y anhelo la seguridad, más inquieto y ansioso me vuelvo. Uno de mis retos para el año que viene es convertir la ansiedad (el miedo a lo que viene) en esperanza y la pena en aprendizaje para poder aprender de mis errores.

George Santayana decía que aquellos que no aprenden de los errores están condenados a repetirlos. Muchos, estamos enfocados en ganar, en la victoria únicamente, pero muchas veces, ésta es imposible de alcanzar sino buscamos, entendemos y aprendemos de  la otra cara de la misma moneda, que es la derrota, el error. Un buen ejercicio es el reconocer los errores de este año y entender que hicimos y por qué lo hicimos, justamente para no repetirlo.

Este año, en lo personal, ha sido el más intenso de todos, de lejos. Con todo lo que me ha pasado, me imagino que la realidad me está enseñando lecciones que no quería aprender. Muchas alegrías, pero también muchos problemas, que continúan aun. Resolverlos se ha vuelto mi tarea más urgente.

Para tener una idea de cómo hacerlo, acudo a uno de mis escritores preferidos, el psiquiatra español Enrique Rojas. Dice lo siguiente: “Diseccionar los problemas, comprenderlos a través de la razón, relativizarlos, hallar nuevas alternativas…este proceso de artesanía emocional es el mejor antivirus que podemos instalar en un disco duro que rige nuestro devenir diario. El secreto es aplicar los instrumentos de la razón, pero con algunas gotas de afectividad. Este es el mejor remedio en momentos difíciles.”

Todo comienza por aceptar mis problemas, saber que todos tienen los suyos y encima son aún peores. Pretender estar feliz siempre es otra fuente indudable de insatisfacción, ya que las alegrías y las tristezas son temporales y cíclicas. Martin Seligman nos dice que raramente duran más de 3 meses estos períodos. La felicidad no se deja atrapar por mucho tiempo, no está en la meta sino en el camino, en el “como”, “por qué” y “con quién” lo recorremos.

Para los momentos de felicidad, solo me queda averiguar cómo hacerlos más duraderos, finalmente es un “problema feliz”, lo difícil es aprender a luchar y salir adelante en los momentos de adversidad.  Por ello este año más allá de hablar de felicidad, he preferido rebuscar y escribir sobre su contraparte, la adversidad. Y para gestionarla, nada mejor que la resiliencia, esa capacidad de sacar fuerzas e incluso extraer beneficios de una experiencia traumática y que implica quizá una nueva forma de ver la vida, siempre con el vaso medio lleno, desacostumbrándonos a pensar en lo que no tenemos y valorando lo que tenemos.

Ese ejercicio de cuestionarnos adelantándonos a los hechos es crítico porque nos ayuda a recordar el valor de lo que tenemos y somos. ¿Cuándo nos empezamos a interesar por nuestra salud? Normalmente cuando a nosotros o alguien cercano lo ataca un infarto o recibe la visita de alguna grave enfermedad. ¿Cuándo apreciamos el amor y la amistad de personas muy queridas? Cuando nos faltan o se van. ¿Cuándo le damos el peso que tiene a nuestro trabajo? Cuando nos quedamos sin empleo. La pérdida, una gran maestra,  encierra dentro de si, lecciones que tardamos en aprender y lo hacemos cuando viene a buscarnos disfrazada de adversidad. A través suyo es que podemos extraer enseñanzas muy valiosas para aprender a gestionarnos.

Vuelvo con el tema de la gestión del tiempo, del presente. A manera de reflexión final, usaré de guía a uno de mis maestros, Santiago Alvarez de Mon, gran coach y profesor del IESE, con un mensaje final que calza perfecto para recibir bien este 2013. El describe con la asertividad de un genio y el nivel de exactitud de un cirujano la forma de vivir que tenemos ahora: “Que olvido tan necio de los ejecutivos, diferir para cuando cumplan 50 años, los buenos propósitos, y querer dar principio a la vida desde esa edad a la que pocos han llegado. Séneca decía “Que tarde es comenzar a vivir cuando hay que abandonar la vida.” Y tu tan ocupado, mientras la vida se apresura hasta su fin. Algunos se sentirán motivados a cambiar prioridades, cotejar agendas, a hacerle un hueco a la charla con el ser querido, a pensar sobre el sentido último de la existencia, pero pensarán que el día tiene 24 horas y no da más de si, no es un chicle que se puede estirar sin romper. “Estoy agotado, he hecho un montón de cosas, he resuelto varios trámites, he producido, me siento realizado… pero en esa incesante actividad siempre encuentro tiempo para leer el periódico por ejemplo. Esa mera lectura dice mucho sobre mi interés de estar informado. ¿He habilitado tiempo para otro tipo de lecturas, para jugar con mis hijos, para recuperar tiempo de pareja, para hablar con el abuelo? ¿No? Pues a lo mejor no son tan importantes. El trabajo frenético, la reunión de gerentasos, la charla intrascendente en el bar de la empresa, el periódico falto de rigor e independencia, el deporte, el Facebook (droga moderna), si tienen en cambio su momento.  Curiosamente, las personas más activas, apasionadas y competentes, suelen ser las que disponen de más tiempo.  Las otras siempre tienen excusas para retrasar sus citas con la vida. “No es breve la vida, largo es en el hombre el descuido del tiempo”. No existe nada menos propio de un hombre ocupado que vivir. De ninguna cosa existe una ciencia más difícil. Hay que aprender a vivir y a morir a lo largo de toda la vida.”

Robert Braul decía “Disfruta de las pequeñas cosas, porque tal vez un día vuelvas la vista atrás y te des cuenta de que eran las cosas grandes”.

¿Querer es poder?

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Es común escuchar esta frase para automotivarse. “Nada es imposible para el que quiere”. Sin embargo, si uno la analiza mejor, es bastante más complicado de lo que parece. Cuantas veces nosotros queremos hacer algo, o deseamos hacerlo, pero sabemos que no es válido, sabemos que no debemos, y/o que no podemos. Y aun así lo terminamos haciendo.

No soy juez para juzgar a nadie por sus acciones, ya que hay mil variables que entran en juego, solo me interesa poner sobre la mesa, un tema, en el que todos hemos caído, que es el de sobreponer lo que queremos hacer sobre lo que debemos. Quizá el “querer” está más ligado a lo que dicta el corazón, y el “poder” más ligado a lo que dicta la mente.

Alinearlos, no es un tarea fácil, por el contrario, pocas cosas hay tan complicadas en la vida. Y dado que estoy constantemente en ese dilema, me dediqué a buscar información que pueda ayudarme y ayudar a todos aquellos que hayan pasado o estén pasando por un dilema similar.

Como regla general, y esto ya lo he dicho antes, el corazón nunca le puede ganar a la cabeza, es decir, el puedo nunca “debe” estar sublevado al “quiero”,  cuesta, y cuesta muchísimo, los que han pasado por esto lo saben. Pero sabiendo esto, y en las situaciones que nos toque pasar, ¿Cómo mejorar? Sabiendo que el enemigo es uno mismo, que vive en nuestra conciencia, aquella que al final, es la que nos debe dictar la manera de vivir, pero claro, si no la tenemos bien formada, bien alimentada y por el contrario tenemos una bacteria enquistada que tergiversa la realidad, pues las decisiones que tomemos y la lectura de los acontecimientos que hagamos tendrán un sesgo muy peligroso.

Una vez detectado el enemigo, el mejor remedio para vencerlo, es decir, para obrar de acuerdo a lo que tenemos que hacer y no a lo que queremos, (llámese lo que nos provoque) es la fuerza de voluntad. Enrique Rojas, Psiquiatra español autor de numerosos libros, decía que la voluntad es una joya que adorna la personalidad del hombre maduro. Cuando es frágil y no está templada en una lucha perseverante, convierte a ese sujeto en alguien débil, blando, voluble, caprichoso, incapaz de ponerse objetivos concretos, ya que todos se desvanecen ante el primer estímulo que llega de fuera y le hace abandonar la tarea que iba a tener entre manos. Es la imagen del niño mimado que tanta pena produce; traído y llevado y tiranizado por lo que le apetece, por lo que le pide el cuerpo en ese momento. Que no sabe decir que no, ni renunciar. Alguien echado a perder, consentido, malcriado, estropeado por cualquier exigencia seria. Un ser que ha aprendido a no vencerse, sino a seguir sus impulsos inmediatos. Por ese derrotero se ha ido convirtiendo en voluble, inconstante, ligero, superficial, frívolo, que se entusiasma fácilmente con algo, para abandonarlo cuando las cosas se tornan mínimamente difíciles.

Así de duros sus comentarios, pero llenos de sabiduría, y es que así somos muchos de nosotros (en mayor o menor grado), nos falta cultivar la fuerza de voluntad. Este defecto además, trae consigo  otros defectos como  baja tolerancia a las frustraciones, ser mal perdedor, ya que tiene poca capacidad para remontar las adversidades, pues no está acostumbrado a vencerse en casi nada y  la tendencia a refugiarse en un mundo fantástico, para alejarse de la realidad.

¿Y cómo cultivamos esta fuerza de voluntad tan necesaria? Tomando en cuenta que es como un músculo, que para ejercitarlo, pues hay que ir al gimnasio, solo no puede, y en el gimnasio empezar con pequeñas pesas, para luego ir aumentando el peso. Lo mismo pasa con la fuerza de voluntad, aquellos que no tienen ni una pizca de ella, no pueden pretender hacer grandes sacrificios, o grandes obras, sería como pedirle a un junior que levante 100 kilos.

Algunas de las virtudes que nos ayudan a cultivarla son la fortaleza, llamada también resiliencia, que es la capacidad para recibir golpes en la vida y salir fortalecidos, esa capacidad de luchar es lo que al final importa. Las escuelas de negocio y el mundo en general, tratan de enseñar que el éxito lo tienen las personas que “triunfan” en todo, sin embargo, quizá la esencia del crecimiento personal es la lucha por afrontar de la mejor manera que podemos y con las limitaciones que tenemos, los fracasos y sinsabores de la vida y aprender de ellos. En la lucha aprendemos y maduramos. En la persona inmadura todo está cogido por alfileres y fácilmente se deshilacha y se rompe.

Sin duda, otra virtud que nos ayuda es la paciencia. Nos conduce a saber sufrir en silencio, a sobrellevar las contrariedades que se desprenden del cansancio, del contexto en contra, de las tristezas de cada día que aparecen sin buscarlas, de las injusticias, etc. La paciencia es prima hermana de la perseverancia, que es la persistencia en el ejercicio de obras buenas a pesar de la dificultad y del cansancio derivado de su prolongación en el tiempo. Se me vienen a la mente las palabras de Enrique Rojas para graficar con un ejemplo esta virtud: “Es fácil enamorarse, lo difícil es mantenerse enamorado.” Lo difícil es esa perseverancia por saber pasar buenos y malos ratos en el matrimonio. Al final, no hay mal que dure cien años: “Si estás pasando por un infierno, sigue caminando, “…y acabarás saliendo de él.” decía Winston Churchill.

Para terminar, copio textualmente un par de recomendaciones que da Enrique Rojas sobre este tema. “Algo muy importante para no rendirse es tener una visión larga de la jugada. La visión corta significa la inmediatez,  y en ella todos somos deficitarios, es decir, cualquier análisis de la vida personal en la inmediatez tiene más vacíos que llenos. En nuestro carácter, en nuestras relaciones personales, en la familia, en el trabajo, hay siempre flecos por resolver. Aceptarlos y crecer con ellos es signo de madurez y salud mental. La visión larga nos lleva a pasar por encima de las cosas negativas.

No sólo se consigue tener voluntad superando los problemas momentáneos, sino que la clave está en la constancia, en no abandonarse. Primero dar un primer paso y luego otro, y más tarde hacer un esfuerzo suplementario. De ahí surgen y allí es donde se forjan los hombres de una pieza; los  que saben saltar por encima del cansancio, la dificultad, la frustración, la desgana y los mil y un avatares que la vida trae consigo. El que lucha está siempre alegre, porque ha aprendido a dominarse, por eso se mantiene joven. Todo lo que es válido cuesta lograrlo. Pero merece la pena vencer la resistencia y perder el miedo al esfuerzo. Hay que aprender a subir poco a poco, aunque

sean unos metros y no nos encontremos en las mejores condiciones. La voluntad recia, consistente y pétrea es la clave del éxito de muchas vidas y uno de los mejores adornos de la personalidad; hace al hombre valioso y lo transporta al mundo donde los sueños se hacen realidad.”

Te amaré toda la vida….con la condición de que no tengas defectos (Segunda Parte)

Te amaré toda la vida….con la condición de que no tengas defectos (Segunda Parte) 300 240 Rafael

Va la segunda parte del artículo de la semana pasada.

Claves para construir una par

eja feliz

Una vez que sabemos las causas y aquello que contamina el matrimonio, es necesario comentar como solucionarlo. Dejaré que sean expertos a nivel mundial como Tomás Melendo, Alberto Vásquez, Aníbal Cuevas y Enrique Rojas, los que se encarguen de dar las recomendaciones.

• Cuando pelean, saber pelear, lo mejor es como los chinos, que ganan las peleas sin pelear, pero sino se puede, decir todo claramente siempre y cuando no se hiera ni se ofenda, atacar el hecho y no a la persona. Es peor no pelear porque se explota.

• Si se dice algo ofensivo o injusto retirarlo inmediatamente, reconocer defectos y errores.

• Permitirle al cónyuge llegar hasta el final antes de responder

• Centrarse en un tema concreto para no traer hechos del pasado y/o la lista de agravios.

• Hablar suprimiendo frases como “Siempre haces…”, Nunca me dices, Todos tus amigos…”

• Solos pueden discutir, delante de terceros ya no.

• Los problemas se calman no con un grito, sino con una caricia.

• Cuando uno no quiere, dos no pelean.

• Crecer en virtudes, enfocarse en las principales para que el matrimonio funcione: humildad, paciencia, servicio, perseverancia, fidelidad y alegría.

• Aceptar al otro tal cual es y quererle con sus defectos.

• Hablar sin miedo sobre aquello que molesta del otro y el modo de superarlo.

• Hablar después de un pleito, no cerrar las heridas en falso.

• El matrimonio debe cultivarse día tras día, el enemigo mas insidioso es la rutina. El amor se nutre de multitud de pequeños gestos y atenciones.

• Si la relación con Dios es buena, por ende la relación con los esposos será también buena.

• Hablar sobre lo que va bien y lo que podría ir mejor.

• Conocer el equilibrio entre los sentimientos y la razón. Al principio todo es sentimiento, emoción y varía conforme el paso de los años.

• No hay matrimonio feliz sin sacrificio mutuo. Pero no es un buen principio esperar que sea el otro el que empiece. Pon amor y encontrarás amor.

• Tres días a la semana quedarnos media hora a hablar, sin televisión, antes de irnos a la cama.

• Incidir siempre en la parte afectiva, un beso puede darse de mil maneras, esa agarrada de mano, ese abrir la puerta.

• Los días rosas, “Dime lo que te gusta que te voy a dedicar un día”, no es mas que engreír al cónyuge y cumplir todo lo que le gusta.

• Pedir sinceramente al otro que nos explique su pensamiento. Nos sitúa en una condición óptima para contrastar objetivamente su deseo de fondo y provoca en el otro la actitud de apertura.

• Cambiar uno mismo como invitación para que el otro modifique su conducta. El principio es el siguiente: si quieres cambiar al otro, cambia tu primero en algo. Siempre existe algo en el tono de la voz, en el modo de recriminar, en el de presentar el problema, en el que uno puede mejorar. Basta que lo hagamos para que la otra persona también adopte esa actitud de inmediato y cambie.

• Cuando las parejas se pelean, se establece una progresión: primero, perciben que han sido agraviados de alguna manera, segundo, se enojan; después se sienten impulsados a atacar, y por último, atacan. Es posible interrumpir esta secuencia en cualquier etapa.

Buscando la FELICIDAD en el matrimonio

Uno de los errores más extendidos acerca del matrimonio es casarse para ser feliz. Y es que la felicidad no se consigue empeñándose en ser feliz, sino procurando que lo sean los demás. Ya lo decía Kierkegaard: “Curiosamente, la puerta de la felicidad no se abre hacia dentro, quien se empeña en empujar en ese sentido sólo consigue cerrarla con más fuerza. Se abre hacia fuera, hacia los otros”.

La experiencia enseña con creces que cuando uno se siente triste, es cuando más necesita pensar en los demás, ya que muchas de las causas de la tristeza están relacionadas a enfocarse en uno mismo y ver su propia realidad sin tener en cuenta la de las demás. Muchos problemas de “crisis” en el matrimonio sólo existen en la cabeza de quien los piensa que al no tener un dominio de su imaginación, provoca que realmente contaminen el matrimonio.

Uno de los mejores escritores actuales sobre estos temas, Javier Vidal Quadras, nos dice en su libro, Después de amar te amaré, que empeñarse en la propia felicidad es billete seguro a la frustración, a la depresión. La felicidad, es como el sueño en una noche de insomnio: cuanto más se concentra uno en conseguirlo, más esquivo se hace. Sin embargo, si, como dicen los especialistas en sueño, uno se olvida, se levanta, lee…entonces es más probable que el sueño acuda. Amar a los demás requiere esfuerzo. Pero es un esfuerzo muy bien remunerado: olvidarnos de nuestra felicidad tiene como recompensa esa misma felicidad: ¿Una extravagancia de la naturaleza humana? Por el momento, un dato de la experiencia.

Las personas más felices son las que pueden controlarse a sí mismas, que están preparadas para afrontar los problemas de la vida y sacar provecho de ellos. Lo confirman diversos estudios, hace poco leí uno en que indicaban que ante una crisis matrimonial, quienes deciden luchar y seguir adelante son mucho más felices que quienes decidieron divorciarse.

La felicidad que proporciona el saberse querido, la realización de una buena obra o el éxito de una actividad que costó mucho esfuerzo superan con creces la felicidad “material” del tener, y además se alarga en el tiempo.

La conclusión final es que uno no va al matrimonio para ser feliz, sino para hacer feliz al otro. Se trata de esforzarse cada día. Quien renuncie al esfuerzo ha firmado la sentencia de muerte de su matrimonio. Con la conciencia tranquila de saber que estamos dando todo lo que esté a nuestro alcance y lo que no para mejorar en nuestra familia y en nuestro trabajo, la alegría está asegurada, pase lo que pase. Se trata de luchar, no de vencer siempre. Sólo pierde el que no da todo lo que lleva dentro.

Sugerencias para ejercer tu liderazgo en el día a día

Sugerencias para ejercer tu liderazgo en el día a día 300 216 Rafael

Hace poco leí un libro resumido, El líder en ti, de Dale Carnegie, uno de los gurús a nivel mundial en temas de liderazgo, que me bajé de la web www.resumido.com He querido traerles esta y la próxima semana un resumen de dicho resumen sobre cómo ganar amigos, influenciar a la gente y triunfar en un mundo cambiante:

Con la competencia enérgica y global en el mundo de hoy, usted necesita sacar el máximo provecho de la gente con quien trabaja. La mejor forma de hacerlo es teniendo excelentes habilidades en sus relaciones humanas. Para triunfar, los gerentes deben saber cómo comunicar ideas, motivar a empleados, explotar el talento y creatividad en la organización.

Dale Carnegie – profesor legendario en habilidades para relaciones humanas y habilidades de oratoria – da a conocer muchos de los principios más importantes que pueden ayudarlo a conseguir un extraordinario desempeño por parte de las personas que trabajan con usted.

Encuentre el líder en usted

Ser un gerente eficaz ya no es suficiente; más que nunca los negocios, colegios, grupos cívicos, etc., necesitan líderes que puedan ayudar a la gente a desarrollar su potencial, establecer una visión para el futuro, asesorar y promover las relaciones exitosas.

Promueva la Comunicación

Una vez que haya creado un ambiente de confianza, nunca castigue a la gente por decirle lo que piensa. De otra forma, esto los desalentaría y la comunicación se pondría en riesgo. Parte de cualquier estrategia de comunicación es demostrar interés en los demás. Las personas tienden a responder positivamente cuando usted les hace ver que se interesa de verdad en ellos.

Ejemplo: Stephen Ghysels aprendió a duras penas cuán importante es interesarse por los demás. Luego de graduarse, se convirtió en un alto ejecutivo de una empresa de inversiones exitosa. El tenía un estándar de vida muy alto y un ego muy grande también; él pensaba que lo tenía todo y se lo demostraba a la gente. Un día su jefe lo despidió, no por su desempeño, sino por la actitud que tenía para con los demás; el jefe le dijo que al personal no le gustaba trabajar con él. Luego de un tiempo Ghysels aún no encontraba un nuevo empleo y comenzó a asustarse “debido a que yo alienaba a todo el mundo, ahora no tenía a quien recurrir, nadie a quien buscar para que me ayudase, estaba totalmente solo”. De esta forma aprendió a interesarse por los demás; empezó a escuchar y preocuparse por las personas, se volvió más agradable y a su vez, más “apto para encontrar empleo”.

Las Amabilidades tienen Recompensas

– Sonríale a la gente.

– Apréndase los nombres de quienes lo rodean.

– Pregúnteles por su familia.

– Conozca sus intereses y comparta los suyos.

El interés que demuestre hacia los demás, le hará preocuparse menos por sus propios problemas, y tendrá más relaciones personales exitosas.

Cómo motivar a la gente

Existe sólo una forma para que una persona haga cualquier cosa y es conseguir que quiera hacerlo; pero ¿puede usted lograr algo así? Proporciónele a las personas sentido de propósito, un sentimiento de que trabajan para lograr una meta importante. Esto satisface un deseo presente en cada uno de nosotros: el deseo de ser grandes.

Motivar para sobresalir

Los buenos líderes saben que los resultados se obtienen dando mensajes como “estamos juntos en esto”, “lo que hacemos es valioso” y “somos los mejores”. Esto ayuda a crear un fuerte sentido de propósito. Usted también debe respaldar sus palabras con acciones:

– Proporcione a las personas metas a alcanzar.

– Reconozca sus labores y hágales cumplidos.

– Inclúyalas en labores y actividades.

– Déjeles tomar decisiones.

– Atienda a sus sugerencias y/o consejos.

Las tres reglas para obtener resultados

Para lograr que las personas trabajen unidas para alcanzar metas, haga que se interesen por lo que están haciendo; existe un número ilimitado de formas para hacerlo, pero los tres principios del comportamiento humano las resumen en:

1.- Incluya a las personas: los líderes exitosos involucran a los empleados para que hagan el trabajo; de esta forma sienten que son tomados en cuenta, motivándose más ya que ven sus ideas puestas en práctica y los frutos que se derivan de estas.

2.- Déles un trato individual: conozca a sus empleados, y déjeles saber que está interesado en ellos sinceramente; así recibirá el mismo grado de respeto por parte de estos.

3.- Reconozca buenos trabajos: a las personas les gusta que le digan cuando han realizado un buen trabajo; hágales cumplidos regularmente, para seguir obteniendo unos excelentes resultados.

Póngase en el Lugar del Otro

Cuando usted trata de: vender un producto, satisfacer a un cliente, motivar a sus empleados o crear una buena relación con otra persona, obtendrá mejores resultados si se pone en el lugar del otro.

Para comenzar a hacer esto, hágase una serie de preguntas básicas:

– ¿Qué experiencias aporta la otra persona a esta interacción?

– ¿Qué está tratando de lograr la otra persona?

– ¿Qué está tratando de evitar?

– ¿A quién más le debe responder o reportar, esta persona con

esta interacción?

– ¿Qué elementos deben estar presentes para que la otra persona

considere este encuentro como un triunfo?

No prometa cosas que no pueda cumplir, ni trate de hacer realidad los deseos de los demás sin tener las herramientas para hacerlo. Dale Carnegie dice que “si usted puede ayudar a la gente a resolver sus problemas, el mundo le pertenecerá”.

Aprender a discutir

Aprender a discutir 300 225 Rafael

Este es uno de los temas que sin pensarlo, ha agrupado la mayor cantidad de comentarios en mi blog. Y es que muchos de nosotros tenemos mal carácter, a veces temporalmente, a veces como parte de nuestro día a día y no nos damos cuenta de ello. Y lo peor de esto es que las consecuencias son muy graves, si se tiene en cuenta que pueden terminar con matrimonios sólidos, o excelentes trabajos en los que uno tenía un gran futuro.

Uno de los principales valores que nos ayudan a cambiar nuestro genio, o hacer que las discusiones no lleguen a agrandarse es la serenidad, que nos hace mantener un estado de ánimo tranquilo aún en las circunstancias más adversas, esto es, sin exaltarse o deprimirse, encontrando soluciones a través de una reflexión detenida y cuidadosa, sin engrandecer o minimizar los problemas.

Dicen que lo peor que uno puede hacer es tratar de resolverlos en el momento. Es recomendable dejar que pasen unas horas, o si es necesario días, y luego, resolver las cosas, ya que nuestra lectura del problema será otra, no habrá esa vehemencia que nos hace decir cosas que no queremos. De la discusión no puede salir la luz porque la apaga el apasionamiento.

Cuando surgen los problemas y discusiones uno puede caer fácilmente en la desesperación, tristeza y ansiedad. Y allí es donde justamente se necesita la capacidad de ser serenos, tranquilos. Esto no significa tontos ni que nos pasen por delante, significa tener la inteligencia para resolver los problemas en el momento oportuno, y cuando las dos partes tengan la cabeza tranquila y la disposición para solucionar y no para hundir al otro.

En la página de http://www.encuentra.com se recomiendan 3 pasos puntuales para adquirir esta virtud:

– Evitar “encerrarse” en sí mismo: Encontramos mejores soluciones cuando buscamos el apoyo y el consejo de aquellas personas que gozan de nuestra confianza (los padres, un buen amigo).

– Concentrarse en una labor o actividad: Parece contradictorio pensar en mantener la atención rodeados de tanta tensión y preocupación, pero es posible salir de ese estado encaminando nuestros esfuerzos a realizar nuestras labores con la mayor perfección posible. Lo que necesitamos es liberar nuestra mente, salir del círculo vicioso y estar en condiciones de analizar las cosas con calma. No existe mejor distracción que el propio trabajo y la actividad productiva.

– Gozar de la alegría ajena: Normalmente las personas que nos rodean se percatan de nuestro estado de ánimo. ¿Por qué volvernos chocantes y agresivos? Los hijos, el cónyuge, los compañeros de trabajo no tienen la culpa, tampoco son indolentes a nuestro sentir, simplemente intentan hacernos pasar un momento agradable, no debemos alejarnos, ni rechazar estas pequeñas luces que iluminan nuestro día. Escucha las anécdotas, sonríe, ayuda a tus hijos a hacer la tarea… ¡Aprovéchalos!

La serenidad hace a la persona más dueña de sus emociones, adquiriendo fortaleza no sólo para dominarse, sino para soportar y afrontar la adversidad sin afectar el trato y las relaciones con sus semejantes.

Un gran educador, escritor y consultor de temas matrimoniales, Tomás Melendo, ha diseñado algunos pasos para aprender a discutir, los cuales he encontrado muy útiles:

1. Pedir sinceramente al otro que nos explique su pensamiento. Nos sitúa en una condición óptima para contrastar objetivamente su deseo de fondo y provoca en el otro la actitud de apertura.

2. Cambiar uno mismo como invitación para que el otro modifique su conducta. El principio es el siguiente: si quieres cambiar al otro, cambia tu primero en algo. Siempre existe algo en el tono de la voz, en el modo de recriminar, en el de presentar el problema, en el que uno puede mejorar. Basta que lo hagamos para que la otra persona también adopte esa actitud de inmediato y cambie. Ahora bien, sería exagerado pretender que desde ese momento no caiga más en el defecto admitido, basta que luche. Lo importante es que cada uno reconozca las propias deficiencias.

3. De nuevo el olvido de si mismo y la aceptación del otro. Si la discusión es con nuestro cónyuge, lo mas importante es el cariño, la comprensión honda y esforzada, la aceptación radical del modo de ser de nuestra pareja, y la falta de apego a nuestro yo.

4. No eludas la discusión por encima de todo, ni la cortes saliendo ostentosamente de la escena, cuando temes estar equivocado. Y si hubieses obrado así ten la honradez de volver, pasado el momento del enfado, y replantear el asunto hasta alcanzar el acuerdo deseable.

5. Ten la disposición habitual de reconocer tus defectos y errores

6. Si adviertes que has dicho algo no objetivo o injusto, retíralo de inmediato lealmente, pidiendo perdón si es necesario (es decir: casi siempre).

7. Evita agresivas y descalificadotas ofensas personales y actitudes irónicas o despreciativas.

8. No levantes actas de las culpas de tu cónyuge o de con quien estés discutiendo, ni te empeñes en seguir echándole en cara otras cosas ya pasadas: menos cuanto mas graves o dolorosas hayan podido ser. Intenta vivir en el presente y mirar hacia adelante.

9. Permite al otro llegar hasta el final en la exposición de su malestar, intentando por todos los medios comprender su punto de vista, a menudo le bastará esa posibilidad amable de desfogue para calmarse en un 50%.

10. Procura exponer tus razones de forma clara y breve, con la máxima calma posible y, si eres capaz, con un tanto de humor (que equivale a saber reírte de ti mismo, a no tomarte demasiado en serio) pero jamás con ironía.

La historia del Caballero Antek

La historia del Caballero Antek 203 182 Rafael

Leí la semana pasada en una web a la que siempre recurro para mejorar que es www.opusdei.org y me encontré con un excelente artículo que narra una hecho real que pasó hace muy poco y nos enseña a valorar lo que tenemos, y saber sobreponerse a las dificultades cuando aparecen.

“Mamá, ¿me voy a morir?”, preguntaba Antek. La enfermedad y el dolor de un niño pequeño es un interrogante de difícil respuesta. Antek, de cinco años, le encontró un sentido. Esta es su historia.

18 de julio de 2008

Antek con 5 años, en su casa de Varsovia (Polonia).Nadie quiere que estas cosas ocurran, pero ocurren. Durante las vacaciones de verano, al “Caballero Antek” le dolió el estomago y se le quitaron las ganas de jugar con sus hermanas Marysia y Rosa. Se quedaba en la cama y lloraba.

Sus padres le llevaron a Urgencias, donde con una inyección le calmaron los dolores. “No le gustó nada -explica Dorota, su madre-, pero le alivió el dolor del estómago. Pensamos que sería algo puntual, pero cada vez volvíamos con más frecuencia al Hospital”.

Cuando terminaron las vacaciones, Antek comenzó a ir al colegio. Pronto se ganó a todos los profesores y compañeros, con su alegría y educación. Siempre jugaba a ser un caballero andante, y se comportaba como tal.

La familia de Antek vive en Varsovia (Polonia), y rápidamente se dieron cuenta de que algo no iba bien, por lo que comenzaron a rezar por él. El niño, en cambio, rezaba por otras muchas cosas, más o menos serias: por la paz en el mundo, por sus hermanas, por su equipo de fútbol…

Finalmente, los médicos se decidieron a operarle de apendicitis. Parecía la solución, pero sólo fue el inicio de ataques más fuertes de dolor de estómago.

 

– ¿Por qué tengo que estar en el hospital? –preguntaba Antek- ¿Por qué estoy enfermo?

Su madre, que no tenía muchas razones que darle, intentó explicarlo así:

– Hijo mío, si Jesús te mirase y te preguntara: “Antek, ¿me ayudas con la Cruz?”. Tú, ¿que le dirías?

– Pues…. bueno, que sí.

– Pues te lo está preguntando ahora.

Un sacerdote amigo de los padres de Antek fue a visitar al niño. Habló con él y le regaló un crucifijo pequeño, de madera. Desde entonces, Antek lo llevó siempre en la mano cuando le iban hacer una prueba o cuando le llevaban a la sala de operaciones.

Las enfermeras veían que el niño se acercaba la mano a la boca y le oían susurrar: “Jesús, confío en ti”.

En la foto se puede apreciar a Antek con sus padres, Sebastián y Dorota. El día que les iban a confirmar la diagnosis definitiva, Dorota cuenta que se dirigió al despacho del médico lentamente, al paso de una mujer en el noveno mes del embarazo. “Es un cáncer –les dijo el doctor a los padres-. Mañana empezamos con quimioterapia”.

El Caballero Antek se enfrentó con valentía y muy pocas fuerzas a este temido dragón. Sin pelo, con vómitos y débil, preguntó:

– Mamá, pero ¿qué me pasa?

La madre le dijo la verdad:

– Tienes una enfermedad que se llama cáncer. Los médicos van a intentar curarte, pero tienes que saber que a veces no lo consiguen.

– O sea, que me puedo morir.

– Bueno… como todos, como papá, como yo…

El niño no añadió nada. Sólo se giró, tomó de la mesa su crucifijo y susurró otra vez: “Jesús, confío en ti”.

 

Antek recibió quimioterapia y luchó mucho contra el cáncer. Algunos días estaba fuerte y corría por todo el hospital como un rayo, revolucionándolo todo. Otros, sólo tenía fuerzas para ver la tele. Y maduraba rápido. Cada vez con más frecuencia, preguntaba a su madre sobre la muerte, el Cielo, el porqué del sufrimiento.

– Mamá, ¿qué se hace en el cielo?

– Juega, corres con la bici, te diviertes con Dios…

La madre asegura ahora que las “toneladas de oración que fueron rezadas por su familia y amigos” dieron a Antek un descanso antes del final. Durante unos días, se encontró perfectamente, corría de aquí para allá, paseaba, había recuperado la felicidad…

Los médicos sabían que el cáncer seguía creciendo, cada vez más rápido, y aconsejaron a los padres que lo llevaran a casa, donde se encontraría más tranquilo durante sus últimos días. Allí, recayó de nuevo.

Antek disfrutó del ambiente familiar. Desde su cama veía a su madre preparar la cena, a sus hermanas hacer los deberes, a su padre leyéndole un cuento.

Un día llamó a su hermana Róża, con quien a veces peleaba:

– Róża –le dijo-, eres tan bonita y tan buena. Yo te quiero, acuérdate.

En otra ocasión, su padre le dijo llorando:

– Hijo mío, si pudiera, moriría por ti.

El chico sonrió con dificultad y le respondió:

– Pero soy yo quien va a morir por ti.

Antek tenía 6 años y 9 meses.

Murió poco después a las siete de la mañana. En su tumba, un amigo dejó escrito: “Gracias Antek: nos enseñaste a aceptar el dolor que llega sin saber porqué. A sostenernos con la fe. A aceptar la voluntad de Dios y confiar en Él porque sabe por qué nos manda las cosas y además siempre son para nuestro bien, así no las entendamos”.

¿Existe la verdadera felicidad?

¿Existe la verdadera felicidad? 148 148 Rafael

Los dejo con esta entrevista sobre la felicidad que leí en Zenit www.zenit.og y me pareció bastante buena.

Se la hacen a un experto en el tema: Don Ignacio Larrañaga.

–¿Es posible que el hombre sea realmente feliz?

— En realidad nadie es completamente feliz. Puede haber momentos de éxtasis o exaltación y en esos momentos parece que se ha llegado a la plenitud de la felicidad; pero ¡vana ilusión!, son momentos efímeros, fugaces. Puede haber ráfagas de felicidad, copas de alegría, pero ¿la felicidad misma? No. Lo que aborta la felicidad es el sufrimiento, y aquí podemos establecer una ley de proporcionalidad; cuanto más sufrimiento, menos felicidad; cuanto menos sufrimiento, más felicidad.n n–Un hombre que sufre enfermedad o dolor físico, ¿puede ser feliz?

— Se puede decir que cualquier dolor corporal ya ha sido eliminado con las medicinas modernas. Pero, ¿y la enfermedad? El problema de la enfermedad no es la perturbación biológica sino la resistencia mental que tiene la angustia. La angustia es el peor aguijón de la enfermedad. Un enfermo inundado de una gran paz es un enfermo feliz. Hay que arrancar a la enfermedad su peor aguijón que es la angustia.  

n–Hoy en día vivimos pensando en tener éxito ¿Cómo prepararnos para aceptar el fracaso?

— Es verdad. Estamos inmersos en una sociedad excesivamente competitiva en la que el más fuerte, el más audaz, el más creativo se lleva la palma en una lucha sin cuartel. Por todas partes se oye el grito romano «ay de los vencidos», es decir, «ay de los fracasados». En esta sociedad no hay lugar para los fracasados; ellos son eliminados con crueldad y sin compasión. Usted me pregunta: ¿cómo aceptar el fracaso sin derrumbarse? Francamente no lo sé; o mejor, lo veo imposible. Tal vez, tan sólo en el espíritu de fe y abandono en Dios, podría suavizar el golpe y ayudarlo a mantenerse de pie. Sin fe es inevitable caerse de espaldas, hecho pedazos.

–Hay gente que cree que el hombre se tortura con angustias y obsesiones porque piensa demasiado.

— No porque piensa demasiado sino porque da vueltas en su mente, e inútilmente, a hechos consumados y episodios tristes. Y de tanto dar vueltas en su cabeza a sucesos tristes de la vida, las personas se hacen temperamentalmente tristes. Los hechos que no tienen solución o la solución no está en nuestras manos ¿para qué darles vueltas en la mente?

–¿Por qué cree usted que tenemos tanto miedo a que los años se nos pasen y la muerte nos sorprenda sin haber vivido? ¿Cuál es su respuesta a los que temen la muerte?

— Es un sentimiento hondo, casi siempre inconsciente pero real: se les van pasando los años y están aproximándose al ocaso de la vida. No les falta nada. Por tenerlo todo, hasta tienen salud física y mental, pero están dominados por la sensación de que les falta todo. Si les preguntamos por la razón de su vivir, responderán que no la tienen. Es el vacío, la oscura sensación de que se les va la vida sin haberla vivido. Su existencia no ha sido gratificante. ¿Respuesta a los que temen la muerte? No es fácil responder. Es un fenómeno de gran complejidad. Ese temor, para los que no tienen fe, participa del «horror vacui», horror al vacío. Desde luego es un temor irracional: se debería pensar mil veces en la ley universal de que lo que comienza, acaba, ley respetada por todos los seres de la creación, excepto por el hombre.

–Al igual que aprendemos a leer, escribir… ¿tenemos que aprender a ser felices? ¿Depende de nosotros o de las circunstancias que nos toque vivir?

–En la época prehumana, los animales no se hacían problemas para vivir. Todos sus problemas los encontraban solucionados mediante mecanismos instintivos con los que resolvían, casi mecánicamente, sus necesidades elementales. Los animales no pueden ser más felices de lo que son. No tienen problemas. No se aburren. El hombre, en cambio, desde que sale a la luz, todo son problemas: tiene que comenzar a respirar, alimentarse, a andar, a hablar… y así, a lo largo de los años, y hasta la muerte, su existencia es un eterno aprender a vivir y ser felices. Es verdad que hay personalidades genéticamente proclives a la tristeza, otras a la alegría. También es verdad que ciertas circunstancias de la vida pueden favorecer u obstaculizar la dicha del vivir. Pero es el lector mismo quien tiene que poner en práctica los medios de autoliberación que el libro entregará y, en un proceso de progresiva superación del sufrimiento humano, avanzar paulatinamente hacia la tranquilidad de la mente, la serenidad de los nervios y la paz del alma.

–Usted da mucha importancia a la oración, ¿necesita de ella para vivir con alegría?

— Pienso absolutamente que el trato de amistad y la relación personal con Dios favorece enormemente, casi decididamente, la libertad interior, la ausencia del miedo y la alegría de vivir. Además sospecho que la oración y la actitud de abandono son el único camino de la paz profunda. De todas maneras pienso que los golpes rudos de la vida nos despedazarán inevitablemente si Dios está totalmente ausente del corazón.

–Y si no tienes fe ¿puedes ser igualmente feliz?

— Comprendo que puede haber hombres y mujeres completamente agnósticos e igualmente felices. Pero esto por excepción. El hombre, sin fe, tiene que sentir un gran vacío, allá, en la última soledad del ser, en aquel pozo infinito que sólo un infinito puede llenar.