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Matar para vivir mejor

Matar para vivir mejor 298 300 Rafael

Esta semana me saldré del libreto. Y es que vale la pena hacerlo, porque en el Perú tenemos una polémica generada por la legalización del aborto. Al respecto, leí un artículo muy claro, conciso y sobre todo irrefutable sobre este tema que quería compartir con ustedes. Su autor, es nada menos que Gonzalo Zegarra, Abogado y Editor de Semana Económica:

“No, no pienso invocar ni a Dios ni a la Iglesia. Voy a invocar tan sólo la razón. Aspiro a convencer a ciudadanos libres y pensantes. Porque esta no es una cuestión de fe, sino de consecuencia. Los defensores de liberalizar el aborto han sido muy efectistas y (efectivos) al pintar la penalización como una posición cavernaria por anticuada, e irracional por cucufata o confesional. En contraposición, el libreabortismo aparecería como moderno y racional. Pero no lo es.

El aborto es pre-moderno

El aborto no tiene nada de moderno. Se practica desde siempre. La tolerancia con el aborto también existe desde siempre. En Occidente, está conceptualizada –y nada menos que en términos teológicos– por lo menos desde el siglo XIII, cuando Santo Tomás de Aquino sostuvo que el alma se adquiere a 40 días de la concepción y por tanto abortar antes no es homicidio. Esa argumentación escolática (“la calidad humana se adquiere en algún momento entre la concepción y el nacimiento”) es evidentemente medieval y por tanto premoderna, pero tiene eco en ciertas facciones del abortismo actual, como veremos más adelante. Y además tiene consecuencias prácticas, pues fundamenta la opción de aquellos países que permiten el aborto irrestricto antes de los tres meses de gestación. El más destacado de esos países es Estados Unidos.

El abortismo no es racional

Ahora bien, la situación legal en EEUU (con su minimalismo constitucional) es del todo distinta a la de, por ejemplo, el Perú. La carta de los padres fundadores norteamericanos no alude ni directa ni indirectamente a la protección del nasciturus. La Constitución peruana, en cambio, es inequívoca: “El concebido es sujeto de derecho en todo cuanto le favorece” (Artículo 2 inciso 1). Tal afirmación normativa implica que el concebido tiene derechos pero no obligaciones, y esa regla no tiene propósito ni función más importante que proteger al concebido del aborto. ¿De qué otra manera se podría favorecer más al feto que evitando que sea abortado? ¿Cómo podría ser favorecido el concebido –que es lo que manda la Constitución– si su vida mereciera menor protección que la de cualquier otro sujeto de derecho? Peor aun, ¿cómo podría ser cumplido este mandato constitucional si aceptamos que la ley subordine la vida del concebido al bienestar de la madre?

En efecto, el abortismo plantea con gran habilidad que estamos ante un conflicto de derechos. Pero omite precisar que son derechos de jerarquía distinta. Salvo en el aborto terapéutico (ya –correctamente– despenalizado y cada día científicamente más improbable) no estamos ante la fórmula clásica de la legítima defensa: “mato para (sobre)vivir”, sino ante su versión desnaturalizada: “mato para vivir mejor” (o menos mal). No se prefiere una vida sobre otra. Se prefiere cierta calidad de vida sobre la vida misma.

Desde luego que los defensores inteligentes del aborto (como la Corte Suprema de EEUU en Roe vs. Wade) evitan deliberadamente la discusión sobre la vida. “No hay que llevar el debate a ese campo” sentencian al tiempo que invocan desgarradores testimonios y desesperanzadoras cifras estadísticas. Pero, racionalmente, es ahí donde se debe librar la discusión. Es ese (y no otro) el dilema secular moderno de las sociedades democráticas.

Y es que no se puede ser consecuente (o sea, racional) y decir –como lo dice la Constitución peruana– que la vida humana es un valor supremo, pero sólo si ya salió del útero. No se puede sostener racionalmente que la humanidad (en el sentido de calidad humana o pertenencia a la especie) se adquiere con el nacimiento o con cualquier otro accidente (en el sentido de contingencia que le ocurre a un sujeto). Ni el tamaño ni el tiempo del concebido son constitutivos de humanidad (como creía Santo Tomás). Se es humano no por salir del útero ni por medir tanto o pesar cuanto. Tampoco por tener cierta apariencia, o tener brazos o piernas o cerebro siquiera (los animales también tienen cerebro). No hay un soplo de vida en algún momento entre la concepción y el nacimiento que nos vuelva humanos. La humanidad no es accidental, sino esencial. Científica y racionalmente no existe duda de cuándo se configura esa esencia. No hay duda de que antes de la concepción hay un espermatozoide con una carga genética y un óvulo con otra. Son elementos separados y distintos. Cuando se fusionan dan lugar a un nuevo y distintivo ADN humano, una unidad química programada para convertirse en un sujeto igual a cualquiera de nosotros. No se le tiene que agregar nada exógeno para ello. Sólo tiene que transcurrir el tiempo y producirse el espontáneo desarrollo de su potencia ya contenida. O sea, todo lo que ocurre después –crecer, formarse, etc.– no es esencia, sino accidente. Y la humanidad no puede racionalmente residir en una característica accidental. Eso no es fe. Es razonamiento puro.

Y eso es todo lo que la ciencia puede decir; y ya lo dijo. La ciencia no puede decir si el aborto es aceptable o no. Esa es una decisión moral (no necesariamente religiosa) y política. La moral (pública) y la política son racionales (aunque no necesariamente científicas). Es racional la posición ética que respeta colectivamente la continuidad esencial de la vida humana. Pero nos han hecho creer que no lo es. Nos han convencido de que sostener que la concepción marca el inicio de la vida es ceder al pensamiento mágico y entregarse a una creencia esotérica. Discrepo. Para mí, lo esotérico es creer que por arte de magia se adquiere la humanidad (o la dignidad humana) a los tres meses desde la concepción (no se sabe por efecto de qué sustancia o actividad metafísica). También me parece irracional creer que la mutación de ciertas células (para convertirse en tejido cerebral o lo que sea) es constitutivo de humanidad, y por tanto desencadena el derecho del concebido a la protección del Estado. No hay nada científico ni racional en eso. La humanidad no puede situarse más que en el origen y la esencia. La persona no deviene humana. Se constituye como tal desde el inicio.

Si esto es así, está claro que no soy libre de decidir si aborto, porque al hacerlo estoy afectando una vida equivalente a la mía. Y no puede bastar con invocar agnosticismo o ateísmo para librarme de esa verdad, como no puedo librarme de la ilegalidad de un homicidio invocando que no creo en el quinto mandamiento. O que no creo en la humanidad de los judíos.

Al margen de lo que diga la religión, la sociedad laica tiene que decidir desde cuándo protege la vida. No puede tapar el sol con un dedo y dejar de manera facilista que cada uno decida por su cuenta y riesgo si aborta o no. Tal cosa sería aceptable si el aborto no supusiera la eliminación de un tercero. De un igual. Y es que el concebido, como hemos visto, es un igual. Sólo que no parece.

 Competencia de sentimentalismos

¿Por qué protegemos legalmente a los materialmente desprotegidos rente a un eventual crimen? Porque nos ponemos en su situación. Porque queremos que, estando nosotros en esa situación, se nos proteja. Es la consecuencia y expresión de la igualdad ante la ley. Respetamos en general los derechos del otro como garantía de que se respetarán también los nuestros. Para eso el otro tiene que ser visto como un igual, tiene que haber una razonable expectativa de que el atropello al otro haga más probable el atropello propio. Si no hay diferencia cualitativa que justifique la expectativa de un trato diferenciado, respetar y defender el derecho del otro es defender el derecho propio.

Pero si hay una desigualdad estructural que hace razonable la diferencia, el atropello al otro no nos pone en riesgo. Eso es lo que pasa entre la persona humana y el concebido. Mientras más improbable es estar en la situación de la víctima, menos la protegemos.

En el caso del aborto es sencillamente imposible que estemos en la posición del abortado. No hay testimonio posible de un abortado que desate nuestra emotividad e identificación. Nadie (ningún nacido) corre el riesgo de que lo aborten. Por eso el concebido no es considerado un otro ni un igual, como lo es, en mayor o menor medida, la víctima de cualquier otro delito. Como lo es, por cierto, la propia madre abortante. Sufrimos su testimonio, su vergüenza, su desgracia y nos podemos poner más fácilmente en su situación que, por ejemplo, en la del feto. Todo este razonamiento no pretende ni remotamente minimizar el drama de la madre. Todo aborto es una tragedia, y muy intensamente para la madre. Pero no hay que olvidar que es una tragedia con dos víctimas. Hay que reconocer esta realidad, porque el debate público tal como está planteado suele concentrarse en una sola de ellas (o la madre o el feto, excluyentemente). El problema es que la vida del concebido no deseado constituye la infelicidad de la madre. Y si aceptamos esa vida, tenemos que aceptar aquella infelicidad. Y no queremos, porque tal infelicidad nos resulta más cercana, por ser más fácilmente perceptible, que la aniquilación del feto. El abortado es más fácil de esconder, o ignorar, que la madre-víctima.

Por eso es que no hay quien defienda al concebido en concreto en ningún caso. Sus defensores son ideológicos, genéricos, abstractos. Racionalmente, la sociedad que aspira a ser justa tendría que hacer el esfuerzo de imaginarse su situación. John Rawls, el filósofo más influyente del Occidente moderno (reciente), sostiene que cualquier teoría de la justicia tiene que ser planteada bajo un “velo de ignorancia” sobre la futura situación de quien la plantea en ese sistema. O sea, que cualquier regla social debe ser pensada como si uno pudiera caer en la situación de mayor desventaja posible en relación con la aplicación de esa regla. Yo creo que eso se debe aplicar al aborto. Hay que diseñar las reglas jurídicas como si uno pudiera ser abortado. También como si uno pudiera ser abortante (incluso violado, etc.). Pero en todos los casos eso supone que entre ser infelices y morir, preferiremos vivir infelices. Al menos como regla general. Lo contrario (preferir morir que ser infeliz) es excepcional.”

Radiografía del profesional exitoso

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Una de las preguntas que más suelo hacerme y a la vez responder en mi trabajo es sobre las cualidades que debería tener el profesional exitoso. Y es que hace pocos años el perfil que se pedía era completamente distinto al de ahora. Antes bastaba con terminar en una universidad o instituto de cierto prestigio y tener experiencia. Al poco tiempo, se exigía también además un post grado llámese Maestría o especialización en algún campo en especial. Pero resulta que ahora, ya hay muchos que cumplen con ese perfil, y las empresas se han vuelto más exquisitas para reclutar personal.

¿Qué más se pide hoy en día? Que el profesional tenga habilidades o competencias y valores. En cuanto a las competencias, las hay de muchos tipos, pero para efectos prácticos las clasificaré en dos, las personales y las sociales. Las personales se refieren a la capacidad de las personas para tomar decisiones, saber negociar, liderazgo y pensamiento estratégico (ver el panorama completo, a mediano y largo plazo). Si no saben que significa cada una de estas cosas, con gusto pueden escribirme comentarios y puedo enviarles artículos o libros relacionados o bien pueden buscar en Google, ya que además todo esto les servirá para su vida personal y familiar, más allá de su vida laboral. En relación a las competencias sociales las más importantes que las empresas piden son el manejo de conflictos, trabajo en equipo e inteligencia emocional. La relación con los demás es muy importante, ya sea con compañeros de trabajo, subordinados o jefes. Muchas veces se tiende a pensar que el jefe tiene que tratar como capataces al equipo que tiene a cargo para imponer respeto. Nada más falso. Un jefe que dice que es el jefe es una mala señal, implica que el liderazgo en ese jefe ya está por los suelos.

Por otro lado están también los valores. Deben ser personas íntegras, de una sola pieza. Que no trabajen por trabajar, sino que ese trabajo trascienda, tenga motivos más allá de ganar dinero. Hicieron una encuesta en España hace poco en la que le preguntaron a los empleados que le pide al trabajo. Y las respuestas más saltantes fueron independencia económica, posibilidad de expresar su talento, y que los deje vivir de Sábado a Domingo. ¿Por qué la gente se ha acostumbrado a eso? Con esa forma de pensar ven al trabajo como un castigo, cuando es el lugar donde pasan la mayor parte de su tiempo, por ende lo más inteligente debiera ser buscar enamorarse del mismo para disfrutar lo que hacen.

Dejaré que esta pregunta sobre como es el profesional exitoso de hoy en día la conteste también Santiago Álvarez de Mon, uno de los principales profesores IESE de España, actualmente considerada como una de las tres escuelas de negocios más prestigiosas del mundo, en una reciente entrevista que le hicieron.

“El profesional exitoso debe ser un experto en el tema que maneja, tener capacidad de expresión, ser una persona íntegra, honesta, con carácter, que sea capaz de gestionar la impopularidad de decisiones correctas pero a veces difíciles de tomar. Si no lo es, le hace la vida bastante miserable a los que le soportan y trabajan con él todo el día. Apasionados por su trabajo y que pasen la página del éxito con rapidez.

Con 2 o 3 ideas muy claras, los cimientos morales son intocables, con raíces familiares muy fuertes, aunque también los hay quienes vienen de familias rotas pero hicieron ganancia, la adversidad la mudaron en abundancia.

Uno de los valores principales que debe tener es la humildad. Es un valor que maneja bien el error y maneja bien el éxito. La humildad está educada en el aprendizaje. Te abre la mente. Estas personas cuando se han equivocado alzan el vuelo y siguen caminando. Y cuando parece que les van bien las cosas no se lo creen demasiado. (El torpe es el que cree que nunca se equivoca. El inteligente es el que se da cuenta cuando se equivoca, pero más inteligente cuando lo corrige, y más aun cuando pide disculpas.)

Otro es la constancia, la gente grande llega muy lejos porque no sólo está en “el aquí” y “el ahora”. Están pacientemente dando pasos firmes en la dirección correcta. Además es gente curiosa, y quiere rodearse de gente de talento a su alrededor. No se “comparan con”, sino que “quieren aprender de”.

Quieren gente brillante a su lado. Y es gente optimista, cuando tienen muchos motivos para ser pesimistas. Eligen el optimismo como mirada vital, justa. Y tienen sentido del humor. Creo que esto es un corolario natural de ser humilde. En lugar de tomárselo a la tremenda, tienen el humor como filtro para vivir. El humor realmente te salva de la depresión. No sólo es gente que cuenta chistes, sino que se ríen de sí mismos. Cobran distancia y perspectivas frente a sí mismos y deciden armar una relación comprensiva, amable con ellos mismos y para ello se requiere del humor. Una vez que te conoces, o te deprimes o te ríes.

El sentido del humor es el que te permite manejar el poder y no quedar pegado en sus telarañas, porque liderazgo no es sinónimo de poder. El lenguaje es muy rico, y no porque una persona ocupe el puesto de consejero delegado, de director general o de presidente tiene liderazgo. Tiene el poder, el estatus, pero no la credibilidad, la influencia, el “plus” de influencia del liderazgo. Otras personas tienen liderazgo pero a lo mejor precisamente por tenerlo no lo ven reconocido por cuotas de poder. ¿Cuánto poder tuvo Gandhi, en algunos pasajes de su vida? ¿Cuánto poder tuvo Mandela en la cárcel, aunque luego fuera pesidente de Sudáfrica? ¿Cuánto poder tenía Lincoln? Iba recogiendo errores tras errores, fracaso ras fracaso hasta llegar a la presidencia.

Toda esta gente son curiosamente seres sociales, solidarios y expansivos pero que manejan muy bien su soledad. El liderazgo tiene que ver con gente que se rodea de gente competente, influye sobre sus colaboradores pero también sabe estar en soledad. El drama del hombre moderno es que no sabe estar solo.

Con respecto al humor, si el liderazgo es un proceso de transformación, de liberar la energía y el talento de los seres humanos a los que se dirige, sí tiene que ver con institucionalizar los procesos de aprendizaje; dada nuestra condición humana, nuestra fragilidad y vulnerabilidad, siempre habrá errores. ¿Cómo manejo el error, para que sea una fuente de aprendizaje? El humor es el que te evita caer en la desesperanza, el que te evita deprimirte, el humor es el que te permite no dimitir. Creo que el liderazgo es un encargo universal que nos afecta a todos. El liderazgo es también el liderazgo de un ama de casa modesta, el liderazgo de un maestro que te hace perder el miedo a las matemáticas, el liderazgo de un médico en su consulta, que no sale en los periódicos pero que son ejercicios de influencia sobre el ser humano. Si yo fuera el directivo de una empresa, lo que me agradaría hacer es asimilarme al jardinero en un ambiente donde las plantas puedan crecer, y donde ellas crecen si tú les dejas.

Por último, un buen profesional es aquel que no está acostumbrado y centrado en el winner y el loser. Hoy puedo ser campeón, soy winner y mi ego engorda, pero mañana soy loser y me deprimo. Pero esto no es así, el concepto de éxito tiene que basarse en algo más profundo, en algo más sólido. ¿Quién define el éxito? Si lo define tu lugar en el campeonato te vas a ir a la infamia o a la depresión. Pero si soy yo quien define el éxito, seré ganador siempre. Yo he visto a mi hijo ganar partidos de tenis y le he dicho “Hoy has ganado, pero has jugado al tenis sin disfrutar” Y ha habido veces que se me ha caído la baba y realmente ha ganado el partido. Y él me dice “papá, pero si he perdido” Y yo le respondo “¿Te lo has pasado bien? ¿Has jugado tu mejor tenis, has aprendido? ¡Pues has ganado!”. El partido importante es el que se juega dentro. No estoy diciendo que no seamos ambiciosos y que no queramos ganar el partido, pero es que hay muchos partidos que sólo se pueden ganar con los demás, no contra los demás.”

¿Cómo ser mejores padres, esposos y trabajadores a la vez?

¿Cómo ser mejores padres, esposos y trabajadores a la vez? 250 230 Rafael

Hoy he decidido transcribir un artículo publicado en Zenith el 2 de Junio, en el que entrevistan a Nuria Chinchilla, experta en conciliación entre trabajo y vida familiar.

nElla es doctora en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad de Navarra, licenciada en Derecho por la Universidad de Barcelona, Master en Economía y Administración de Empresas y doctora en Dirección de Empresas por el Instituto de Estudios Superiores de la Empresa (IESE) de la Universidad de Navarra.

La doctora Chinchilla muestra cómo la mujer madre que trabaja es el verdadero agente de cambio de las empresas a favor de una mayor humanización del trabajo. La flexibilidad y el trabajo por objetivos son, en su opinión, las claves del desarrollo empresarial de las próximas décadas.

–Se ha dicho en muchas ocasiones que la crisis de la familia se produce por la incorporación de la mujer al trabajo. ¿Qué opina al respecto?

–Nuria Chinchilla: Lo que yo creo es que el contexto empresarial que tenemos no ayuda ni a ser padre ni madre ni esposos. Hay que repensar la empresa, visto que la mujer sale de modo masivo al mercado de trabajo. La situación que vivimos actualmente es insostenible. Evidentemente, el invierno demográfico tiene que ver con que la mujer sale al mundo laboral y se encuentra con una empresa rígida pensada por hombres y para hombres. Ésa es la primera clave.

Lo que estamos viendo es que la “revolución femenina”, entendida en el buen sentido, beneficia también al hombre, porque le ayuda a “volver a entrar” en el hogar. Es bueno que la mujer aporte a la sociedad sus conocimientos y valores, y al mismo tiempo no tenga que renunciar a ser esposa y madre, lo cual requiere en cada momento una dedicación de tiempo vital diferente.

Evidentemente no es un problema solo de las empresas; hay un enorme problema social porque las administraciones públicas siguen pensando en el individuo en lugar de pensar en la familia, que es la verdadera célula básica de la sociedad.

En la familia es donde se genera la confianza, que es la base de funcionamiento de los mercados y de las instituciones. Hay un problema de generación de contravalores, de vaciamiento cultural, especialmente en los medios de comunicación. Y si los miembros de la familia no tienen tiempo de convivir y de desarrollar sus competencias en la familia, no se forman personas “completas” para la empresa, no sólo preparadas técnicamente sino humanamente, capaces de comprometerse en proyectos a medio y largo plazo.

Lo que ha pasado es que la mujer ha salido al mercado laboral y que el hombre no ha entrado en la casa. Ahora estamos en un momento de “inpass” en que la mujer está fuera y el hombre no está dentro, ni como esposos ni como padres ni como corresponsables de un hogar. Ambos, hombre y mujer, tienen que tener la cabeza puesta en el hogar como la primera empresa, y tener claro que el trabajo es para la familia,  no la familia para el trabajo.  Ésta es una cuestión que no está clara en muchas cabezas, ni de hombres ni de mujeres.

Porque lo que está sucediendo es que, como el trabajo es más rígido y la familia más flexible y comprensiva, al final ésta, de tanto estirarla, se rompe. El trabajo es como un gas que se mete en las grietas que dejamos en nuestra vida, y que acaba llenándolo todo si no ponemos muros de contención. Hay que dejar tiempo y energías para estar con la familia y para poder dirigir la propia vida.

–¿Qué modificaciones legales al respecto habría que pedir a las administraciones públicas? Por ejemplo, el descanso post natal (16 semanas) es una de las más breves de Europa…

–Nuria Chinchilla: Lo ideal es que la ley diera libertad a cada uno para hacer lo que en determinado momento decida. Tenemos que trabajar con la libertad de las personas.

En el caso de la baja maternal sería bueno que fuera más larga, también para las empresas. El hecho de que sea de un máximo de 4 meses impide que la empresa piense en la sustitución de esa persona, con lo cual el trabajo suele recaer en los compañeros. Claro, estos, la segunda vez que vean embarazada a esta mujer, en lugar de felicitarla le harán sentir que es una egoísta y que les echa encima su trabajo, y este tipo de cosas generan mal ambiente. 

En cambio, si la mujer está un año fuera, como sucede en otros países europeos, la empresa tendrá que buscar a una persona que la sustituya. Ese año es fundamental en la vida de un niño, cuando más necesita a su madre (o a su padre, en eso no hay ninguna dificultad, aunque los neurólogos afirman que es mejor la presencia de la madre, pero cada familia tiene sus necesidades y su forma de organizarse).

De hecho los permisos por “paternidad” son muy positivos porque hacen que el hombre “entre en el hogar”, para que se entere de lo que verdaderamente es su hogar y lo disfrute, y pueda decidir con su mujer a qué se va a dedicar y de qué modo. Esta es una gran ocasión para los padres, más que para los bebés, para involucrarse y comprometerse más en la vida familiar.

–Se habla a menudo del problema de la conciliación como un problema de igualdad entre hombre y mujer. Pero lo que está discriminado ¿es la mujer trabajadora o la madre trabajadora?

–Nuria Chinchilla: Históricamente ha habido discriminación hacia la mujer por ser mujer, porque la empresa estaba pensada por hombres y para hombres. Por ejemplo, había casos en que si eran mujeres eran “limpiadoras”, y si eran hombres, eran “peones de mantenimiento”. Una y otra categoría hacían lo mismo, pero una cobraba más que la otra. Eran injusticias con las que había que acabar.

Pero la verdadera discriminación en las empresas, como estamos comprobando una y otra vez en las investigaciones del IESE, es por causa de la maternidad, no por el hecho de ser mujer: por tener hijos o por poder llegar a tenerlos. En realidad, las leyes de conciliación tienen que ver no tanto con la mujer como con la familia que esa mujer tiene.

En este sentido, la Ley de Igualdad que tenemos ahora es una ley sesgada. El hombre y la mujer son diferentes, y precisamente la maternidad es el factor que pone de relieve esa diferencia. Lo que tiene que hacer la legislación es apoyar a la mujer que quiere ser madre, por el bien de ésta, del padre, del hijo, de la propia empresa y de la sociedad. Se trata de superar las dificultades con que la mujer madre se enfrenta, para que pueda aportar lo que tiene de bueno a la sociedad.

–¿Cuál es la aportación de la mujer a una cultura empresarial más humana?

–Nuria Chinchilla: La mujer aporta su visión femenina, que es distinta y complementaria de la masculina. En general lo que está aportando es más anticipación de las consecuencias de una decisión sobre las personas, por tanto está humanizando más la visión empresarial, y como consecuencia a mejorar la dirección de las personas.

La mujer (hablo como tendencia general, por supuesto hay excepciones en todas partes), precisamente porque en su visión integra mejor los sentimientos y emociones de las personas con las que trabaja, consigue formar mejores equipos, con mayor grado de compromiso.

La regularidad sociológica nos dice que la mujer no busca tanto “ponerse la medalla”, sino que las cosas salgan adelante, y le cuesta menos trabajar en equipo. Esto supone un cambio respecto del hombre, que en general juega más a ganar, es más agresivo en su manera de trabajar.

En nuestro libro, “Dueños de nuestro destino”, hablamos de esto: el hombre antes era guerrero, y “trabajaba” con su coraza y con su espada. Ahora, los ejecutivos van a la guerra, en lugar de con el caballo y con la espada, van con la “palm” y en avión, pero están jugando al mismo juego agresivo. Precisamente se trata de que las personas sean más dueñas de sí mismas y de su destino, y que las familias descubran sus misiones internas y externas.

La felicidad y la asignación del tiempo

La felicidad y la asignación del tiempo 128 98 Rafael
 

En los últimos años, la ciencia de la felicidad ha nacido como una nueva área de investigación que intenta definir qué es lo que nos hace felices. Y es que a pesar de los avances económicos cada vez menos personas se sienten felices, dejando evidencia que no siempre la relación dinero – felicidad es directamente proporcional.

Al respecto, hace poco leí uno de esos artículos que te cambian la forma de ver la vida, el cual me he permitido resumir con la venia de mi profesor y autor del estudio sobre el dinero y su relación con la felicidad, el Sr. Manel Baucells, Profesor Principal de Gestión de Personas en el IESE de Barcelona.

En nuestro mundo está tan arraigada la creencia de que el dinero compra la felicidad, que muchos que se la creen terminan estrellándose contra una realidad esquiva y diametralmente opuesta a ese razonamiento. Si bien es cierto, el dinero no da la felicidad, pero sí la puede comprar, la única duda es cuánta cantidad. Y no es tanta como uno espera porque no sabemos administrar el dinero, nos acostumbramos demasiado rápido al nuevo tren de vida y nos comparamos con personas mas afortunadas, lo cual disminuye nuestra felicidad.

Se puede ser feliz con el mismo sueldo

Muchas veces las personas hablan de la falta de dinero como una de las causas de sus males. Atribuyen que por eso no pueden ser completamente felices, que no tienen todo lo que desean y que siempre les está faltando algo para ser “iguales” a los demás, incluyendo en “todos los demás” a unos pocos que pueden tener alguna superioridad en un bien material por ejemplo. Sin embargo, el dinero no siempre les permitirá cubrir las necesidades y lograr satisfacciones, y una vez que lo obtienen, se dan cuenta de que igual les sigue faltando otros bienes.

Para Baucells, el problema parte de mucho tiempo atrás. Explica en su estudio que la economía tradicional consideraba todos los bienes como básicos, y para nosotros en cambio, existe una enorme diferencia entre la felicidad que proporcionan los bienes básicos y los adaptativos. Un bien básico satisface una necesidad objetiva y genera siempre la misma cantidad de satisfacción; en cambio, un bien adaptativo proporciona una satisfacción subjetiva y variable según las propias expectativas y las referencias.

Por ejemplo, tener un auto es un bien básico, pero cuando pasas del Toyota del 90 a la Porsche Cayenne del año, lo conviertes en un bien adaptativo. Un Toyota antiguo puede proporcionar mucha satisfacción y una Porsche muy poca…, si la comparas con el Ferrari del vecino. 

A los deportistas profesionales por ejemplo, les ocurre igual. Una encuesta reveló en 1995 que los medallistas olímpicos de bronce estaban más contentos que los que habían ganado la de plata, ya que se comparaban con aquellos que no habían subido al podio, mientras los clasificados en segundo lugar tenían pesadillas porque creían que se les había escapado la medalla de oro. 

El tema es que se puede vivir feliz aunque no te envidien. Vivimos pendientes de lo que los demás piensan de nosotros, es más, nos pasamos más tiempo haciendo creer a los demás que somos felices que en tratar de serlo, pero los demás están demasiado preocupados por lo que tú piensas de ellos para fijarse en ti. Es decir, que tu te compras la 4 x 4 para quedar bien con todos y para lucirla, y en realidad a la gente le importa un pepino tu 4 x 4. 

¿Con más dinero se puede comprar más felicidad?

En una encuesta del 2006 realizada en los Estados Unidos, se preguntó a la gente que especificara el factor que más mejoraría su calidad de vida, y la respuesta más frecuente fue “más dinero.” De hecho, todos los indicadores del grado de felicidad han permanecido intactos en todo el mundo a pesar de aumentos de la renta media considerables. Un claro ejemplo de esto es Japón, en el que la el PBI per cápita se ha quintuplicado en los últimos años, y sin embargo casi no se ha incrementado el nivel medio de satisfacción. Y es que ello se explica porque la felicidad depende también de otros factores además del dinero, como las relaciones familiares, los amigos, la salud, el trabajo, ambiente externo (libertad, seguridad, etc.) y valores personales (visión de la vida, religión y espiritualidad). 

Una forma de autoengañarse es decir que nosotros compramos para nosotros mismos, nos convencemos de que lo compramos porque lo necesitamos, cuando la verdadera causa a menudo es impresionar al resto. En cualquier caso la satisfacción y la insatisfacción siempre se obtienen al momento del incremento o decremento del estatus, después se diluyen. Es decir, el aumento de sueldo alegra el primer día, si te sacas la lotería igual, a los cuatro días te has acostumbrado a tus nuevos millones y ya envidias a tus nuevos vecinos que tienen más…Incluso puedes llegar a sentirte mas pobre que antes de la lotería. 

La otra variable mencionada en el Estudio de Baucells es nuestra incapacidad de racionalizar las proyecciones. Creemos que el nuevo auto nos reportará tanta satisfacción durante los próximos cinco años como los cinco primeros días y no es así. En general, es más feliz quien edifica su felicidad sobre los bienes básicos y posterga los adaptativos. A partir de un nivel de renta determinado, la felicidad no aumenta significativamente por mucho que lo hagan los ingresos. 

La felicidad y la asignación del tiempo

Otra conclusión del estudio es que la mala asignación del tiempo entre el trabajo y la vida personal es otra de las causas de la insatisfacción. El problema está en sobreestimar la satisfacción que nos pueden dar los bienes y por consiguiente asignar un porcentaje del tiempo superior al debido para conseguirlos. ¿Qué podemos hacer al respecto? Vale la pena preguntarse si uno se siente feliz habiendo tenido que trabajar 4 horas más de lo normal cada día para vivir en un departamento más lujoso en una zona donde sigue habiendo gente más rica que uno, pero a costa de haber perdido horas valiosísimas de disfrutar con la familia, con los amigos. Quizá hubiera sido más inteligente pensar si nos interesaba entrar en esta batalla o no y en todo caso compararnos con los demás en como ser mejor que ellos otro en términos de logros, virtudes, valores, más que en términos de bienes adquiridos.

Finalmente, Manel Baucells recomienda que a través de algunas actividades como las prácticas espirituales, la meditación o el rezo, uno pueda obtener una mejor perspectiva de la vida y reducir los efectos perjudiciales de la comparación. Recomienda también no retrasar las cosas. Anticipar lo malo es lo inteligente, también lo es dilatar la gratificación de las cosas positivas. La lección es que deberíamos programar racionalmente en el tiempo, la gratificación que nos reportan nuestros ingresos. Por ejemplo si tenemos un aumento de sueldo, no hacer todas las cosas de golpe y graduar el incremento de satisfacción. Lo mejor es ir subiendo poco a poco de nivel sin cambiar las referencias anteriores. 

Quizá el secreto de la verdadera felicidad como dicen, mas allá del tema económico, está en querer lo que uno hace mas que en hacer lo que uno quiere. Y es que Las personas más felices no siempre tienen lo mejor de todo, sólo saben sacar lo mejor de lo que les pasa en su camino.

¿Cómo aprovechar cada minuto? Time management

¿Cómo aprovechar cada minuto? Time management 84 128 Rafael

 

Se ha hablado mucho de la productividad de las personas en las empresas. De hecho, muchos gerentes se enfocan en como aprovecharla al máximo. Pienso que con el mismo afán y preocupación de ser productivos en nuestros trabajos, deberíamos enfocarnos en ser productivos en nuestra vida personal, familiar y social. Una de las mejores formas de hacerlo es aprovechar bien cada minuto de nuestro tiempo. ¿Y cómo se hace eso?

Dicen que bajo el sol existe un tiempo para cada cosa, tiempo para trabajar, tiempo para disfrutar, tiempo para dormir, tiempo para pasarla en familia, tiempo para divertirse con los amigos, tiempo para meditar, etc. Quizá uno de los secretos sea saber encontrar el lugar diario que le damos a cada cosa y respetarlo de manera rigurosa, no solo dedicándole el tiempo necesario, sino poniendo la mente, la concentración, el alma y el corazón en lo que hacemos.

Ustedes disculpen, pero intentaré argumentar desde mi propia realidad personal, ya que soy el personaje que tengo mas a mano, cómo hago y lucho cada día para aprovechar mi tiempo al máximo. Primero tengo ya definido que mis horas de sueño son 6 y media, trato de no dormir ni mas ni menos (salvo el Domingo que quizá justifique dormir una hora más). Trato de arrancar el día con un valioso consejo que me dieron, “el minuto heroico”, es aquel momento en el que suena el despertador, y de lo que se trata es de no darle gusto a la flojera, y en ese mismo minuto (heroico por lo que supone levantarse en ese instante) empezar el día sin darle chance a la flojera. Siempre cae bien un tiempo fijo de meditación en la mañana y otro en la noche para, con la tranquilidad de aquellos momentos, planificar el día (si es en la mañana) y analizar que hicimos bien, que hicimos mal, que pudimos hacer mejor, y que haremos mejor al día siguiente (si es en la noche).

Lo ideal es ser puntual, llegar puntualmente al trabajo, y también tener una hora fija de término, de tal forma que nos ayuda a planificarnos, a dosificar el trabajo, y a gestionar nuestro tiempo en el mismo, enfocándose en las tareas mas importantes y evitando así esos largos ratos de ocio en el trabajo que pueden estar dados por una larga conversada con los mismos compañeros sobre temas ajenos al trabajo, o esas reuniones interminables de trabajo (lo ideal es que tengan siempre una hora fija de inicio y de término).

En uno de los mas recientes resúmenes del IESE de España, entrevistan a un destacado profesor especialista en el tema que acaba de escribir un libro al respecto (el que espero comprar y resumirlo para ustedes). El protagonista es un personaje que muestra una gran preocupación por atender todas las dimensiones de su personalidad como padre, marido y ciudadano. ¿Cómo resolver esta dificultad para conciliar todo esto? Nos dice: “El hombre moderno está peleado con el tiempo. Engulle los minutos, se le atragantan. Está en tantos sitios y no está en ninguno. Lo que requiere la sociedad de hoy es calidad: si cada vez que hacemos algo nos dedicáramos sólo a ello, el balance sería mucho más fecundo. Atarse al presente es la mejor manera de conquistar el futuro. Pero esa capacidad de concentración, me parece singular y un recurso escaso.”

Por otro lado, un santo de nuestros días, especialista en el tema, nos dice: “No nos debe sobrar el tiempo, ni un segundo: y no exagero. Trabajo hay; el mundo es grande y son millones las almas a las que puedes ayudar. Me dirijo a cada uno de vosotros. Si te sobra tiempo, recapacita un poco: es muy posible que vivas metido en la tibieza; No te mueves, estás parado, estéril, sin desarrollar todo el bien que deberías comunicar a los que se encuentran a tu lado, en tu ambiente, en tu trabajo, en tu familia. ¿Por qué no encontramos a veces esos minutos, para terminar amorosamente el trabajo que nos atañe? ¿Por qué descuidamos las obligaciones familiares? ¿Por qué nos faltan la serenidad y la calma, para cumplir los deberes de cada uno de nosotros, y nos entretenemos sin ninguna prisa en ir detrás de los caprichos personales? Me pueden responder que son pequeñeces. Sí, verdaderamente: pero esas pequeñeces son el aceite, nuestro aceite, que mantiene viva la llama y encendida la luz.”

Es justamente eso lo que nos hace vivir mejor, ser mas productivos no solamente en nuestro trabajo sino en nuestra vida.

La mayoría de nosotros vivimos con una incongruencia a flor de piel que muy pocos son capaces de diagnosticar, y menos aún de encontrarle una solución. Si apuntásemos en un papel cuales son las 4 cosas que mas nos importan en la vida, probablemente puedan ser Dios, la familia, el trabajo, y los demás. Me atrevo a decir que la familia en la mayoría de los casos figuraría en un lugar superior al del trabajo, sin embargo, le dedicamos ese tiempo necesario a la familia? El trabajo se puede cambiar, la familia no. Dicen, que el tiempo es nuestro tesoro, el “dinero” para comprar la eternidad. Mas que el tiempo diría, que es lo que hacemos con el tiempo.

Se dice también que el horario es la distribución del tiempo, un recurso siempre escaso, inelástico e imposible de reemplazar. Casi todos nosotros nos hemos acostumbrado a decir “No tengo tiempo”. Al respecto, Steven Poelmans, profesor del MBA del IESE de España, sintetiza en esta frase que aparece en el primer capítulo de su libro lo que podría ser un reto para dominar el tiempo, no en su devenir cronológico, que es imposible, sino llenándolo de calidad. Y es que de eso se trata, de cómo incorporar “espacios de calidad” en un tiempo que es limitado. En uno de sus artículos, publicados en la revista de exalumnos del IESE, se plantea que el problema empieza desde su propia base. Tiempo de calidad es un concepto relativo. Nadie puede determinar en nombre de otro qué es la calidad en este asunto. El autor entiende como tiempo de calidad aquél que “tiene que ver con optimizar el tiempo que invertimos en cuanto a eficacia y, lo que es más importante, en cuanto a alcanzar la felicidad, tanto para nosotros como para nuestros seres queridos, dentro de los límites de nuestros propósitos, objetivos y prioridades”.

El artículo explica también que el ser humano es social, por lo que la creación de tiempo de calidad no puede reducirse a uno mismo sino que hay que crearlo con y para las personas que rodean a cada uno. El autor considera que “crear tiempo de calidad no es arte de magia ni una pura obsesión hedonista por el placer. Es una actitud, un estilo de vida, una forma de ser y de llegar a ser. es mejor que vivamos nuestra vida al máximo, que la llenemos. Este es el motivo por el que una premisa fundamental para el tiempo de calidad es “tomar conciencia de nuestro propósito en la vida y vivirlo”, algo que ya hemos repetido hasta el cansancio en este blog. Una vez delimitados los objetivos para lograr un tiempo de calidad, la acción pasará por crear estructuras adecuadas, que en parte pueden resumirse en identificar, y por supuesto eludir, al “ladrón del tiempo”. En otras palabras, saber renunciar a hacer cosas personalmente cuando se pueden delegar, ser capaces de dejar una reunión o encuentro sin estar hasta el final, huir de la adicción a muchas cosas como las reuniones sin hora de término, las levantadas los Domingos a mediodía, las horas excesivas frente a la televisión, recortar lo innecesario en contactos telefónicos, navegación por Internet, viajes de trabajo, y otros. Seguirá el objetivo de crear tiempo de calidad para uno mismo, basado en una adecuada combinación de reflexión y relajación.

La máxima de Poelmans es no luchar contra los puntos débiles de cada uno, sino trabajar a la vez con los puntos fuertes y débiles. Y, sin solución de continuidad, crear tiempo de calidad “para” y “con” los demás, ya que al centrarnos en las personas que son más importantes para nosotros y para quienes somos más importantes nos ayudamos a nosotros mismos y ayudamos a los demás. Si quieren continuar leyendo sobre consejos prácticos para aprovechar el tiempo, pueden leer: http://ideasvida.wordpress.com/2006/12/10/como-aprovechar-el-tiempo-al-maximo/ un resumen que escribí basado en dos excelentes libros sobre como aprovechar tu tiempo.

Terremoto en el Perú: Ideas para ayudar desde lejos

Terremoto en el Perú: Ideas para ayudar desde lejos 171 116 Rafael

 

Estos días han sido muy difíciles para todo el pueblo peruano. Como saben, un fuerte terremoto de 8 grados en la escala de Richter ocurrió el 15 de agosto en mi país. Todo esto ha dejado ha dejado un panorama realmente desolador. Hoy se habla ya de mas de 550 muertos, 1,800 heridos y mas de 100,000 damnificados.

El alcalde de Pisco, una de las ciudades mas dañadas dijo entre lágrimas: “La ciudad está destruida en un 70% y tenemos cientos de muertos regados por las calles, heridos en los hospitales; esto es totalmente indescriptible. No tenemos agua, no tenemos comunicación, las casas se han caído, las iglesias están destruidas”. En todo el Perú se ha iniciado una campaña de ayuda.

Es ahora, cuando hay que apoyar. No importa en el lugar que estemos, sea Perú, España, Argentina, México, etc. Hay distintas formas de dar. La mas fácil es dar dinero, sea mucho o poco, otra forma, quizá mas difícil es dar nuestro tiempo, es decir, dedicarle unas horas a ayudar, ya sea haciendo una actividad puntual u organizando a un grupo de gente para que lo haga, pero lo mas difícil es darse uno mismo, es decir, vivir de cara a los demás, con ese espíritu que nos impulsa a ayudar continuamente a los mas necesitados, no solamente dando lo que a uno le sobra en dinero o ropa usada, sino ver realmente que es lo que mas necesitan, a veces es nuestro tiempo, a veces necesitan alguien que los escuche, que los anime. Y sobre todo no hacerlo por un caso puntual, sino crearse uno mismo un estilo de vida orientado a eso, buscar algún sitio donde se pueda ayudar, una vez al mes, por ejemplo, en un hospital, un asilo, en un pueblo sin condiciones económicas para vivir, etc, todos tenemos al alcance de una llamada telefónica, distintas opciones, para eso, no hay pretextos.

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Pero aterrizando este artículo, como podemos ayudar? Los que vivimos en Perú la tenemos muy clara, porque hay campañas de donación de sangre, cuentas en todos los bancos, puntos de encuentro en los centros comerciales de recolección de frazadas. Ya cada uno sabe muy bien donde puede dejar su donación. Este artículo está dirigido mas bien a los extranjeros. Apelo a su colaboración. Acuérdense de que el mas beneficiado en esto es el que da y no el que recibe, porque el que da queda con una tranquilidad de conciencia que vale mucho mas de lo que da, y sabe bien que en la otra vida se le devolverá el ciento por uno, que negocio hay mejor que ese?

Pues para ellos, estas alternativas muy concretas: Donación en el Banco de Crédito del Perú, cuenta: Dólares: 193-1586951-1-16, Soles: 193-1586582-0-79. Por otro lado la ONG Un Techo para mi País comenzará a partir de la próxima semana la construcción de viviendas de emergencia en las zonas afectadas. Para esta primera etapa, se edificarán 100 viviendas para la que requieren un mínimo de 300 voluntarios para el levantamiento de las casas, por los que aquellos que deseen inscribirse o brindar algún tipo de ayuda económica online pueden hacerlo escribiendo a emergencia@untechoparamipais.org.pe. Más información en www.untechoparamipais.org y al teléfono 441-3306.

Por último, para aquellos que no están en condiciones de hacer ninguna de las alternativas anteriores, hay algo muy fácil, rezar por las almas que se fueron, y por las que quedaron desamparadas. Si uno se acuerda de hacer esto todos los días por un mes, les aseguro que vale mas que un depósito de 100 mil dólares. Acuérdense que lo importante no es esta vida pasajera, en la cual no vale la pena anclarse, sino la eterna. 

A propósito de estos acontecimientos, me he dado cuenta, una vez mas, de la importancia del trabajo en equipo, y de los frutos que logra. Miren, como sin darnos cuenta, todo un país se está levantando de este desastre. Me vienen a la memoria estas palabras de Nelson Mandela que estuvo 25 años en prisión injustamente por defender sus ideales: “En la prisión, sería muy difícil, casi imposible, resistir si estás solo. No estoy nada seguro de que de haber permanecido aislado hubiera sobrevivido. Ese fue el mayor error de las autoridades, mantenernos juntos, porque unidos nuestra determinación se fortaleció muchísimo. Nos apoyábamos todos, sacábamos fuerzas de los compañeros. Cualquier cosa que aprendíamos la compartíamos enseguida, y de este modo el coraje individual de cada uno se multiplicaba.”

Sobre el mismo tema nos cuenta Mr. K, el entrenador mas exitoso de todos los tiempos en el Basquetall universitario de Estados Unidos: “Tu formas un equipo para conseguir lo que una persona no puede conseguir sola. Todos nosotros, solos, somos mucho más débiles que juntos. Cuando todo el mundo en el equipo cree de verdad que su firma está estampada en todo lo que hace el equipo, entonces tenemos la posibilidad de ser grandes. Cuando se trata de trabajar en equipo, entonces hay que cerrar el puño, apretar los dientes y vivir estas cinco cualidades: comunicación, confianza, responsabilidad individual y colectiva, cariño y orgullo. Todo eso es mucho mas importante que el talento y la experiencia técnica.”

Sin embargo, nadie con mas autoridad para hablar de trabajo en equipo que las ya comentadas ampliamente en este blog: Hellen Keller y Anne Sullivan. Forman uno de los equipos mas atípicos y deslumbrantes de la historia y la educación humanas. Ambas ciegas y sordas, una le enseña a la otra. De ellas dice Santiago Alvarez de Mon: Hubieras disfrutado viéndolas estudiar juntas, codo con codo, en las elitistas y competitivas aulas de Raddcliffe. Dejaré que sea la pluma aséptica y objetiva a de Herman quien te hable de este tandem genial de mujeres. “Raddcliffe no deseaba tener a Helen Keller entre sus estudiantes, reconoció Agnes Irwin, decana, años después. Toda su instrucción debería canalizarse a través de Anne Sullivan. Con muy pocos libros escritos en Braillé, Anne, sentada en el pupitre de al lado, deletreaba en la palma de Helen palabra por palabra. Cuando regresaban a casa, ella transcribía en su máquina de escribir lo que recordaba de la “traducción de Sullivan” De este modo se graduaron brillantemente en literatura…En el teatro han pasado dos décadas, la escena principal es como sigue: Anne Sullivan entra en el escenario y cuenta a la audiencia la historia de Helen. Tiene cincuenta y cuatro años, apenas puede andar sin ayuda. Hecha la introducción, Anne se retira un poco para dar entrada a Helen que camina hacia el piano. Anne explica entonces como han trabajado juntas durante estos fructíferos años. Helen, a través de Anne dice al público: yo era retrasada y tonta, ahora puedo expresarme. Nosotros vivimos para los demás y por los demás. Solos podemos conseguir muy pocos. Juntos podemos lograr casi lo que nos propongamos…Solo el amor puede romper las murallas que se interponen entre nosotros y la felicidad soñada. Este es mi mensaje de esperanza para la humanidad.” Partiendo del mismo punto de partida, soledad, angustia, debilidad, necesidad…, el itinerario recorrido por Helen, termina siendo un testimonio vivo de amistad, solidaridad y trabajo en equipo.

Para tranquilidad de todos y comenzando por el que escribe, esta fusión no elimina la independencia y autonomía de cada una de ellas. Ambas se necesitaban y querían, pero también solicitaban sus tiempos y rincones de libertad y soledad. Todos lo necesitamos. Yo era un terrible enemigo del trabajo en equipo, y lo sigo siendo, si se entiende esto por pérdida de tiempo para tomar decisiones. Yo creo que siempre debe haber un líder que decida, optimice los tiempos, reparta equitativamente las labores y controle.

Por último, es también crucial además de trabajar en equipo, aprovechar el talento de todos los integrantes del mismo. ¿Qué debe hacerse cuando alguien sobresale por encima de los demás? Una opción es lo que hizo Phil Jackson, técnico de los Chicago Bulls, con Michael Jordan. Le dijo que a él no le iba a evaluar por sus resultados individuales, sino en función de lo que hiciese crecer a sus compañeros. Jordan fue muy pronto el mejor jugador de la Liga, pero un tiempo después también logró que los Bulls pasasen de ser un equipo mediocre a ganar varios títulos de la NBA. Triunfó porque consiguió mejorar el juego de su equipo. Este consejo va para todos aquellos que lideran equipos de trabajo.