Ideas para mejorar

Las virtudes, que son y para que sirven

Las virtudes, que son y para que sirven 1024 768 Rafael

 

Para vivir y ser mejor, creo que es básico el esforzarse por adquirir y mejorar virtudes. La virtud es una disposición habitual y firme para hacer bien una serie de acciones relacionadas. A continuación nombro algunas:

La prudencia es tener criterio para pedir consejo, juzgar rectamente y decidir. El prudente puede ver en lo invisible.

La justicia: Es dar a cada uno lo que le corresponde, ser un amigo leal, honrado. Tratar a la gente como quieres que te traten a ti. Que pobre idea tienen de la justicia los que piensan que se refiere a la equidad de bienes materiales.

La Fortaleza: La tiene quien persevera en lo que debe hacer, el que no se dobla cuando vienen los problemas. Fuertes para cumplir las responsabilidades pero también para exigir las responsabilidades, el jefe que exige un buen trabajo, el que debe educar bien a sus hijos. Altamente recomendable este corto video de Tony Melendez, alguien que sigue firme pese a sus problemas y limitaciones. http://www.directorstudio.net/rafa/TonyMelendezwmv.WMV

La Alegría: Dicen que las personas mas felices no siempre tienen lo mejor de todo, solo saben sacar lo mejor de lo que encuentran en su camino, y tienen razón. Yo soy de los que creen que el secreto de la felicidad no es hacer lo que uno quiere sino querer lo que uno hace, sin importarle el resto. Y es que muchos de nosotros ponemos mas interés en hacer creer a los demás que somos felices que en tratar de serlo. Lo curioso es que para la verdadera felicidad no se necesita una vida cómoda sino un corazón enamorado. Cuando a uno le preguntan que es ser feliz, se equivoca al conjugar el verbo, porque menciona siempre tener,  tener salud, tener dinero, tener comodidades, y la verdadera felicidad está mas en dar que en tener, la felicidad la da la tranquilidad de conciencia. De allí la importancia en formarla como se debe.

La Templanza: Modera la atracción de los placeres, domina la voluntad sobre el instinto. Que mal camino es hacer todo lo que al cuerpo le gusta, darle todo lo que pide, se acostumbra y eso hace que con el tiempo ya no tengamos fuerza para decir que no, cuando son cosas deshonestas.

La perseverancia no consiste en no caer sino en levantarse siempre. Las cosas hay que terminarlas. Siempre es mejor el final que el principio.

El aprovechamiento del tiempo: vivimos como millonarios del tiempo, no sabemos cuidarlo ni aprovecharlo, hay que saber administrarlo. Leí que si el tiempo fuera solamente oro podrías perderlo quizá, pero el tiempo es vida y no sabemos cuanto nos queda.

La sobriedad: Dominio de los bienes creados. No ostentación. La gente se basa en lo que tiene y no en lo que es. La sobriedad está en como empleamos el dinero.

Si te gustó este artículo, revisa otros aún mejores en www.ideasvida.wordpress.com

Guia practica para vivir las virtudes

Guia practica para vivir las virtudes 614 461 Rafael

 

A continuación anexo un artículo que encontré en

www.encuentra.com sobre como interiorizar las virtudes en nuestras vidas y empezar a vivirlas.

Hablar de las virtudes es una cosa, pero vivirlas es otra historia. ¿Realmente es tan difícil? La respuesta es no. Requiere cierto esfuerzo, concentración y perseverancia, pero no es tan difícil. Con algunos pasos simples podrás lograr que tu vida tenga como columna vertebral a las virtudes.

Paso 1. Conocer su Importancia ¿Suena elemental? Pues no lo es. El primer paso para vivir las virtudes o valores es la conciencia de los importantes que son. Una sociedad basada en individuos con valores es la llave para una convivencia más sana. Las leyes civiles no son suficientes. En ellas se establece solo lo elemental para asegurar una convivencia medianamente decente, sin embargo no es suficiente con solo “cumplir la ley”. Los valores van mucho más allá de cumplir el reglamento de tránsito, van a la raíz de las cosas. Por ejemplo, el reglamento dice que no puedes pasar una luz roja en el semáforo (bastante elemental para no matarse), sin embargo no dice que en un atasco de tráfico el cederle el paso a una persona es algo amable, que hace que todos estemos más contentos y que incluso puede ahorrarnos un percance. Para vivir los valores, lo primero es estar conciente de que son vitales, y que son lo que puede cambiar verdaderamente a una persona, una familia o una nación.

Paso 2. Analizar mi conjunto de Valores Una vez que se ha aceptado la importancia de vivir los valores, hay que analizar claramente qué valores son la base de tu vida. Aquí podríamos establecer dos clases: los que ya tienes, y los que quieres construir. Para saber cuáles son los valores, en Valores para ser Mejores hay información sobre cada uno de los valores, y contínuamente estamos investigando y publicando más material, así que lo primero que puedes hacer es darle un vistazo a todas las secciones de Valores. Por otra parte, también debes hacer un esfuerzo y meditar detenidamente en cuáles son aquellos principios, normas y comportamientos que son fundamentales para ser mejor, para vivir mejor. ¿Cuáles te enseñaron en casa? ¿Cuáles has ido aprendiendo con la vida? ¿Cuáles sabes que existen, pero no los vives mucho? ¿Cuáles son los que te gustaría tener? ¿Necesitas investigar más sobre ellos? La idea aquí es que te sientes en un lugar tranquilo, y en una hoja de papel. Escribe la fecha y traza dos línea vertical dividiendo la página para crear tres columnas. En el lado izquierdo, en la primera columna, vas a escribir una lista con los valores más importantes para tí, sin importar el orden o si los vives actualmente, simplemente escribe aquellos principios que consideras fundamentales. Cuando hayas terminado, en la columna del centro vas a hacer una lista con los valores que aprendiste desde niño en casa, los que has aprendido con la vida y los que has aprendido últimamente pero que no sueles vivirlos. Una vez terminado, pasa a la columna de la derecha, y dibuja un triángulo y escribe en cada vértice: Mis Fortalezas, Mis debilidades, Lo que quiero ser. Vas a hacer tres listas, donde vas a escribir aquellos valores que ya existen en tí, que te definen como una persona especial y que vives contínuamente. En “Mis debilidades” vas a escribir aquellos defectos que tú conoces, y que te impiden vivir mejor los valores. Por último, escribe aquellos valores que desearías vivir en “Lo que quiero ser”. Esta hoja debes guardarla, es muy importante porque es la base de tu trabajo y de los siguientes pasos de esta guía.

Paso 3. El “Plan Maestro” Ahora que ya conoces tu valores, tus debilidades y lo que quieres llegar a ser, llega el momento de usar una agenda. Cualquiera puede ser útil (una de escritorio, de bolsillo, electrónica -una Palm es ideal para esto). En otra hoja, vas a establecer tres bases de tiempo: anual, mensual y por día. En la base de tiempo anual escribirás lo que esperas lograr en un año. Los valores concretos que quieres alcanzar (incluye los que ya vives y los que quieres vivir). De esta lista, vas a dividirla en una base de tiempo mensual, concentrando un mes para cada actividad. En la base de tiempo por día estableceras una lista de “Lo que vivo y debo reforzar” y otra de “Lo que me falta”. En tu agenda, establece una meta concreta diaria (pequeña, pero significativa) de los valores que vas a reforzar y los que quieres vivir. Una meta concreta diaria puede ser “Hablarle por teléfono a Juan”, para fortalecer el valor de la amistad (tal vez tienes meses sin acordarte de alguna persona), o puedes establecer “Ayudar a alguien pobre” para fortalecer o crear la generosidad. Hazlo para el primer mes (es decir, el mes en el que estás). Cada mes, debes revisar tu “Plan Maestro”, establecer los valores con su actividad diaria y hacer una reflexión sobre los resultados.Si por cualquier motivo no te fue muy bien en un mes determinado, no te preocupes, vuelve a ponerlo en tu plan diario y analiza por qué no pudiste cumplirlo. Reflexiona en las razones que te lo impidieron (falta de tiempo, falta de constancia, olvido, etc.) y establece medios para que esto no ocurra de nuevo. Aquí lo que es importante es que estés avanzando, aunque sea a pequeños pasos.

4. El examen diario Si realmente quieres vivir los valores, durante una parte del día (puede ser en la tarde o noche -si es en la noche, asegúrate de no estar demasiado cansado-) date 10 minutos para reflexionar. Debes pensar en cómo te ha ido en el día, si estás cumpliendo tu meta (o metas) diarias, qué te falta por hacer y qué has hecho. Este examen es vital, si no lo haces, todo el sistema para vivir los valores va a irse perdiendo hasta que te olvides de él. El examen te permite dos cosas: analizar de manera realista y rápida cómo están resultándote las cosas, y propósitos concretos para hacer algo y vivir tus valores.5. MantenimientoMes con mes, revisa tus valores, revisa lo que has aprendido, piensa cómo te ha ido en tus exámenes diarios. ¿Mejoras? ¿Empeoras? ¿Ha habido un gran avance? Lo fundamental en este sistema es la constancia. Si ahora mismo haces tu plan maestro y estableces tus prioridades pero no las vives, no haces el examen y no sigues tus propósitos concretos, entonces en quince días te habrás olvidado de todo.Si realmente quieres vivir los valores, debes hacerte el propósito. Esta guía está hecha de tal manera que te permite analizar y plantear metas de manera ordenada, y pequeñas acciones para lograrlas. Es mejor hacer una acción pequeña todos los días, que grandes acciones muy de vez en cuando.Tu guía es algo personal, sin embargo no dudes en compartirla con otros amigos, y especialmente que alguien de confianza te ayude a establecer qué valores te vendrían bien, porque a veces uno pierde la perspectiva de sí mismo o hay defectos que uno simplemente no ve.

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He podido leer muchos artículos relacionados a como vivir mejor y como mejorar. Aquí algunos que realmente vale la pena leer:

Un artículo muy bueno y muy actual es este de Miguel Luch de la Universidad de Navarra de España:  

¿Agnósticos por conveniencia?Si no te sientes capaz de tener y sostener ideas propias que no estén de moda, si te resulta demasiado incómodo ir contra la corriente: cuando se te pregunte sobre Dios, declárate agnóstico.Si quieres hablar sólo de lo que todos hablan, pensar como todos piensan, desaparecer en la multitud anónima y homologarte en la sociedad aceptable, cuando se te pregunte sobre la dimensión religiosa de la vida o sobre quién es Dios para ti, declárate agnóstico.El mimetismo, fenómeno propio de todas las sociedades humanas, consiste en la progresiva adaptación de los individuos al medio social dominante. Es el resultado en la vida y el comportamiento personal de la influencia de los modelos como públicamente dignos de imitación. El fenómeno mimético es inevitable, porque las personas no vivimos en el vacío. Nuestras vidas, tanto en lo físico como en lo espiritual, se desarrollan y se configuran en una atmósfera cultural. El fenómeno es humano y socialmente inevitable, porque la persona necesita referencias. Seguir a los modelos públicamente propuestos nos tranquiliza, porque podemos pensar y decir: «Estoy a la moda, al día». Si es inevitable, hay que aceptarlo y llevarlo con alegría. Pero la mimetización social, cuando se trata de personas, es diferente de la de un grupo de animales. Son algo más que elementos de una especie. Y pueden distinguir y rechazar modelos, y pueden seguir los modelos y las modas que a ellos, como personas, les parezcan los más convenientes. En las sociedades humanas y en sus comportamientos, hay cosas que no han cambiado nunca, que no pasan de moda. Que se sepa, hasta ahora, los seres humanos comemos por la boca siempre. Ninguna revolución conocida ha intentado replantear esto hasta ahora; al menos de lo que estamos seguros es de que ningún movimiento progresista o “regresista” lo ha logrado hacer. También los avances en la tecnología aplicada son irreversibles. Siempre la técnica va superando sus modelos y sus prestaciones. Sin embargo, hay cuestiones que sí han podido cambiar y, de hecho, han sido objeto de renovación, y en la Historia hemos visto movimientos hacia adelante y hacia atrás. Me refiero a las dimensiones más propiamente humanas: la cultura que nos envuelve, la consideración de lo que es bueno y es malo, la idea del hombre que se tiene y, por tanto, de quiénes somos nosotros mismos, y la idea de Dios y qué relación tiene con cada uno de nosotros y con todo. El progreso y el retroceso en estos elementos de nuestra existencia dependerá de desde dónde se mire, claro. Fuera de la naturaleza y de la tecnología, en el amplio mundo de la cultura y del espíritu, sí que hay modas que vienen y van. A ésas tenemos que estar atentos y observar sus tendencias y movimientos.La comodidad de no pensarAhora la postura mimética imperante, la que ha logrado la aceptación generalizada, es la de decir que uno es agnóstico. Tiene muchas ventajas. No hace falta ningún esfuerzo para hacerlo. Porque no afirmas nada, sólo niegas que se pueda afirmar o negar. Es una suspensión de la inteligencia. Es como echarse a dormir. Pero no hay que preocuparse por justificarte ante ese sopor de la inteligencia, porque casi nadie se va a atrever a pedirte explicaciones. Hoy presentarse como agnóstico es la moda respetable, es la actitud dominante, la que todos hacen. ¡Es tan cómodo decir que se es agnóstico! No se tiene que pensar ni argumentar. Basta con un leve movimiento de hombros y una sonrisa comprensiva y somnolienta. Y se supera la prueba. Nadie te hará preguntas, muchos no se atreverán a hacerlo delante de otros, precisamente porque es el modelo respetable y aceptado.Los demás, si escucharan que alguien se plantea la cuestión, también se apresurarán a subir sus hombros y a sonreír con sonrisa aparentemente inteligente. Detrás de ese movimiento puede no haber nada, un triste vacío, pero no te preocupes, nadie te va a preguntar nada. Y quedas bien. Ha habido culturas que han presentado el hombre ateo como el modelo correcto. Pero eso es más incómodo de sobrellevar, porque implica una afirmación y, si afirmas, puedes ser o no coherente con ello. Pero nuestra sociedad ha descubierto una actitud atea que, además, se descarga del peso de la justificación. ¡Es tan cómodo decir que se es agnóstico! Pero ¿es tan inteligente esta actitud, o no será más bien una ridícula rendición del pensamiento y de la vida humana? Decir que no sabemos nada de Dios y que puede que exista o que no, pero que no pasa nada y, de hecho, se puede vivir como si no existiera, es una actitud tan poco inteligente y tan poco humana como si entras en tu habitación o en tu lugar de trabajo, que habías dejado muy desordenados, y te los encuentras limpios y con cada cosa en su sitio, y tampoco te preguntas ni hablas de quién habrá ordenado todo eso. La ley del mimetismo actual afirma que es ésa una actitud elegante e inteligente.A mí me parece que denota otra cosa: pereza, falta de interés por saber, somnolencia existencial. Además de que, para ser agnóstico, basta con dejarte arrastrar por la corriente, hay algo más peligroso. La sociedad mimetizada declara la guerra a quien no acepte sus propuestas, precisamente, porque pone en duda su segura solidez y su pacífica somnolencia. ¡Ay de los que crean en Dios, de los que se atrevan a decir que saben que Dios existe y que le conocen y le aman; de aquellos para los que Dios cuente de verdad en su vida, porque constantemente tendrán que esforzarse por dar razones de sus decisiones y de su conducta! Cuando la mimetización social ha dictado que el modelo agnóstico es el más correcto y aceptable, hasta el personaje más corto de luces puede burlarse de quienes se dicen creyentes, porque sabe que el jefe de la banda del barrio o el líder de la clase están detrás y le apoyan. Algunos medios de comunicación teprotegen. A quien se declare agnóstico, dicen sin decir, le consideraremos de nuestra banda, uno de los nuestros; al creyente, al que se tome en serio a Dios, que se prepare, porque no quiere someterse, no quiere obedecer al jefe de la banda, se empeña en ir contra la corriente. Pero quien logra escapar a la red mimetizante y se preocupa por quién es Dios y le conoce y le ama sabe que no está en inferioridad de condiciones. Sabe que es libre porque reconoce a Dios y puede pensar y hablar de Él. Su vida gana en profundidad y sentido. No se limita a vivir sin mirar hacia arriba o hacia abajo.Miguel Lluch Universidad de NavarraTomado de la revista Alfa y Omega (Madrid)Junio de 2005

Muchos de estos conceptos los he obtenido del Opus Dei. Vale la pena ver www.opusdei.org

Planeamiento estratégico de mi vida

Planeamiento estratégico de mi vida 128 83 Rafael

 

Hace algún tiempo cuando hacía el planeamiento anual para la empresa en la que trabajo, se me vino una pregunta a la mente: Pongo el mismo énfasis en hacer las cosas bien en mi vida personal que en mi trabajo? Como hacerlo? Y se me ocurrió que los principios de un planeamiento son fácilmente aplicables a la vida de cada uno. Haciendo un rápido ejercicio: Cual es mi misión en la vida? Una misión define lo que uno hace y para que lo hace a largo plazo. En mi caso el largo plazo es la eternidad, asi que mi misión es irme al cielo. Mis objetivos, es decir lo que necesito hacer para cumplir mi misión se basan en cuatro puntos, mejorar mi relación con Dios, ser un excelente esposo, ser un excelente trabajador y ser un excelente amigo, hijo y  hermano. Tomando en cuenta estos 4 objetivos he definido actividades puntuales para mejorar en cada uno de los temas, otorgándoles una fecha para cumplirlas y sobre todo una revisión o control mensual para asegurarme como estoy en el camino. Por ejemplo para el caso de ser un excelente trabajador, cultivar valores como la perseverancia, la prudencia, la ética en los negocios, la puntualidad, etc. En el caso de mi relación como esposo identificar que estoy haciendo mal, como puedo seguir mejorando la relación, en el caso de mi relación con Dios, saber primero si estoy en gracia de Dios, es decir si estoy confesado, si voy a misa los Domingos, si rezo diariamente, etc. Hay mucha gente que vive y no sabe para que. Si no se vive como se piensa, se termina pensando como se vive, y es que solo cuando sabes a donde vas, eres capaz de llegar donde quieres. La gente todavía no se da cuenta de la importancia de esto, a veces tampoco nosotros.