Ideas para ser feliz

Esa meta tan esquiva llamada felicidad

Esa meta tan esquiva llamada felicidad 225 299 Rafael

Esta semana recibí el artículo que publico a continuación, del boletín del IESE, (No. 2 a nivel mundial según el ranking de MBAs 2008 de la revista The Economist), con la venia de su autor, uno de los mejores profesores de la escuela, el Sr. Manel Baucells. Los dejo con la primera parte del artículo:

En los últimos años, la ciencia de la felicidad se ha consolidado como una nueva área de estudio que trata de determinar qué es lo que nos hace felices. El dinero suele ser lo primero en que pensamos. Pero, aunque el progreso económico es uno de los factores que mejora nuestro bienestar, nos engañamos y creemos que tener más dinero nos hará más felices de lo que en realidad nos hace.

El concepto económico de “utilidad” mide la satisfacción que nos procura el consumo de bienes y servicios, ya sean las necesidades y comodidades de la vida o el tiempo que pasamos con la familia y amigos, haciendo deporte, descansando, etcétera. A partir de este concepto, la felicidad se puede definir como la maximización de los comportamientos propios capaces de aumentar esa utilidad, es decir, la capacidad de satisfacer nuestras necesidades.

Si nos paramos a pensar en nuestra vida de cada día, el tiempo se revela como el recurso limitado por antonomasia. ¿Qué relación guarda el tiempo con el dinero y la felicidad?

En su artículo “Happiness and Time Allocation” (“Felicidad y reparto del tiempo”), el profesor del IESE Manel Baucells y Rakesh K. Sarin, de la UCLA Anderson School of Management de la Universidad de California, postulan que las personas más felices son aquellas que alcanzan un equilibrio adecuado entre trabajo y ocio. Si el trabajo proporciona dinero para consumir, y el consumo proporciona utilidad, lo mismo sucede con el ocio. Aunque la capacidad de adaptación del ocio es menor que la del consumo, es vital para comprender plenamente la felicidad, aseguran los autores. La amistad, la familia, dormir bien y hacer ejercicio aumentan la satisfacción personal. Aun así, muchos suelen renunciar a las actividades de ocio para trabajar y ganar más dinero en la falsa creencia de que cuantos más ingresos tengan más felices serán.

Los autores no ponen en duda los hallazgos empíricos que señalan que los ricos son generalmente más felices que los pobres, pero demuestran por qué la evolución de los índices de felicidad ha permanecido plana a lo largo de los años a pesar del espectacular aumento de la renta real en los países desarrollados. En Japón, por ejemplo, aunque la renta per cápita real se ha quintuplicado, no se ha registrado un aumento del índice medio de satisfacción personal. Otro tanto ha ocurrido en Estados Unidos y Reino Unido. El modelo del reparto del tiempo que presentan los autores explica porqué.

Adaptación y comparación social

nnExisten numerosas pruebas de que la utilidad derivada del consumo depende principalmente de dos factores: la adaptación o habituación a los niveles de consumo y la comparación social con un grupo de referencia o entre iguales.

¿En qué consiste la adaptación? A alguien que en sus tiempos de estudiante tenía un coche pequeño y viejo puede satisfacerle temporalmente la compra de otro nuevo más grande cuando consigue su primer trabajo, pero enseguida se adaptará al nuevo vehículo y lo asimilará como parte de su nuevo estilo de vida. Lo mismo sucede con los monos. En un experimento en el que a unos monos se les dio pasas en lugar de la manzana a la que estaban acostumbrados, sus neuronas se dispararon en respuesta al cambio. Sin embargo, tras darles pasas unas cuantas veces, la euforia terminó. Los animales se habían adaptado al nuevo alimento.

La comparación social también influye enormemente en nuestro nivel de felicidad. En general, nos comparamos con personas de un estatus y una renta similares al nuestro. Por ejemplo, es muy poco probable que un profesor universitario se compare con una estrella de cine o un “sin techo”. Lo más seguro es que compare su posición con la de otro profesor de una universidad parecida. Los medallistas olímpicos también se comparan con quien tienen por debajo y por arriba. Un estudio halló que los atletas olímpicos que ganaron una medalla de bronce son más felices que los que ganaron una de plata, ya que los primeros se comparan con quienes no obtuvieron ninguna medalla, mientras que los segundos se lamentan por no haber conseguido el oro.

Aunque la adaptación y la comparación social son hasta cierto punto inevitables, los autores creen que tienen efectos perniciosos que limitan nuestra capacidad para encontrar la verdadera felicidad. Necesitamos dar con maneras sanas de moderar estos dos factores, afirman. La meditación y la oración son algunos “ejercicios de reencuadre” que pueden ayudarnos a ver las cosas en su justa medida y atenuar la insatisfacción que produce la insidiosa comparación social.

No hay vida sin sufrimiento

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Hay días en los que uno está de muy buen humor, y otros en los que está triste o deprimido. De los primeros no vale la pena hablar porque todos sabemos muy bien que hacer. El tema es ¿Cómo recibimos lo que nos contraría: la enfermedad, los fracasos profesionales, las ofensas injustas, las dificultades en la vida social o familiar? ¿Cómo reaccionamos ante todo lo desagradable que, sin buscarlo, aparece en nuestra vida? ¿Tratamos de enfocarlo con visión sobrenatural? De allí la frase de que Dios sabe por qué hace las cosas, y todo es para nuestro bien.

No se trata de ser insensibles ante el dolor, físico o moral; o de esconderse como el avestruz que para abstraerse de la realidad esconde su cabeza la tierra. Lo que no se sabe es que cuando la saque, la realidad será exactamente la misma. Es por ello que de lo que se trata es de enfrentarlo. Lo malo es tratar de huir a toda costa de lo que contraría; más aún si la causa de esas contrariedades radica en un error nuestro, que por temor a las consecuencias no queremos asumir.

El Papa Benedicto dijo que quien quiera evitar el sufrimiento, mantenerlo lejos de sí, mantiene lejos la vida misma y su grandeza; No hay amor sin sufrimiento, sin el sufrimiento de la renuncia a sí mismos. Donde no hay nada por lo que valga la pena sufrir, incluso la vida misma pierde su valor. Cuando no se lucha consigo mismo, cuando no se rechazan terminantemente los enemigos que están dentro de la ciudadela interior -el orgullo, la envidia, la autosuficiencia, la alocada avidez de libertinaje-, cuando no existe esa pelea interior, los más nobles ideales desaparecen y brotan el desaliento y la tristeza.

nnEs por ello imprescindible que caminemos con entereza, con determinación, sin concesiones ante las dificultades. Exige pasos firmes, concretos ya que los propósitos generales son buenos pero no sirven de mucho en estos casos. Así como vienen producto de una ilusión pasajera, se van.

Uno de los mejores consejos que recibí en estos casos en los que uno se ve lleno de problemas o en uno de esos días tristes es promover la felicidad de los que nos rodean, en nuestra casa, en nuestro trabajo, ayudando con alegría a los que nos puedan necesitar sin necesidad de que nos lo pidan, en alguna obra de labor social que podamos hacer, y verás como “por arte de magia” empiezan a desaparecer esos sentimientos negativos.

Nunca estás solo

Nunca estás solo 394 400 Rafael

Contra lo que muchos piensan, a veces son los días de semana los que se pasan muy rápido y los del fin de semana los que duran y parecen pasar más lentos. Esa es una afirmación constante de aquellos que se sienten solos, porque con el trabajo se distraen, llega el fin de semana y “aparentemente” no tienen a nadie con quien conversar, o si lo tienen, es como si no tuvieran a nadie ya sea porque se llevan muy mal o porque no tienen la confianza necesaria para hacerlo.

Un punto importante en este tema, es que nos busquemos amigos, empecemos a crear nuestra red de contactos. Uno de los momentos más felices para una persona es cuando socializa con los demás, sean su familia y sus amigos. Es una felicidad que siempre es grande y pareja, no disminuye, si lo comparamos con otro tipo de felicidades, como la que te produce comprarte algún bien por ejemplo, dado que el primer día estarás muy feliz, pero dicha felicidad va bajando con el transcurso de los días porque uno se acostumbra.

Pero para ello es muy importante comprender el valor de la amistad, enfocándose en ver como pueden ayudar a sus amigos, más que en el provecho que pueden sacar de ellos. Es decir, no basta con ser bueno, haz de parecerlo, con el ejemplo de tu conducta y luego con tu consejo si ves que le hace falta a tus amigos.

nnMuchas veces nos consideramos amigos de alguien porque no le decimos cosas que no le gustan, puede ser, pero si tampoco hay una preocupación porque ellos mejoren, no hay algo que tu hagas por su bien…..vamos por mal camino, esos son los peores amigos.

¿Quién no se ha sentido así alguna vez en su vida? Que está solo en este mundo, que nadie lo entiende. Pues leyendo me encontré con un texto del Papa Benedicto que habla sobre ese tema y da mucha paz: “Un lugar primero y esencial de aprendizaje de la esperanza es la oración. Cuando ya nadie me escucha, Dios todavía me escucha. Cuando ya no puedo hablar con ninguno ni invocar a nadie, siempre puedo hablar con Dios. Si ya no hay nadie que pueda ayudarme, cuando se trata de una necesidad o de una expectativa que supera la capacidad humana de esperar, El puede ayudarme. Si me veo relegado a la extrema soledad…el que reza no está totalmente solo. De sus trece años de prisión, nueve de los cuales en aislamiento, el inolvidable cardenal Ngouyen Van Thuan, nos ha dejado un precioso opúsculo: Oraciones de esperanza. Durante trece años en la cárcel, en una situación de desesperación aparentemente total , la escucha de Dios, el poder hablarle, fue para él una fuerza creciente de esperanza, que después de su liberación le permitió ser para los hombres de todo el mundo un testigo de la esperanza, esa gran esperanza que no se apaga ni siquiera en las noches de soledad.”

No creo en la soledad, como vemos, hay varias formas de evitarla, el que está solo es porque quiere.

La historia del Caballero Antek

La historia del Caballero Antek 203 182 Rafael

Leí la semana pasada en una web a la que siempre recurro para mejorar que es www.opusdei.org y me encontré con un excelente artículo que narra una hecho real que pasó hace muy poco y nos enseña a valorar lo que tenemos, y saber sobreponerse a las dificultades cuando aparecen.

“Mamá, ¿me voy a morir?”, preguntaba Antek. La enfermedad y el dolor de un niño pequeño es un interrogante de difícil respuesta. Antek, de cinco años, le encontró un sentido. Esta es su historia.

18 de julio de 2008

Antek con 5 años, en su casa de Varsovia (Polonia).Nadie quiere que estas cosas ocurran, pero ocurren. Durante las vacaciones de verano, al “Caballero Antek” le dolió el estomago y se le quitaron las ganas de jugar con sus hermanas Marysia y Rosa. Se quedaba en la cama y lloraba.

Sus padres le llevaron a Urgencias, donde con una inyección le calmaron los dolores. “No le gustó nada -explica Dorota, su madre-, pero le alivió el dolor del estómago. Pensamos que sería algo puntual, pero cada vez volvíamos con más frecuencia al Hospital”.

Cuando terminaron las vacaciones, Antek comenzó a ir al colegio. Pronto se ganó a todos los profesores y compañeros, con su alegría y educación. Siempre jugaba a ser un caballero andante, y se comportaba como tal.

La familia de Antek vive en Varsovia (Polonia), y rápidamente se dieron cuenta de que algo no iba bien, por lo que comenzaron a rezar por él. El niño, en cambio, rezaba por otras muchas cosas, más o menos serias: por la paz en el mundo, por sus hermanas, por su equipo de fútbol…

Finalmente, los médicos se decidieron a operarle de apendicitis. Parecía la solución, pero sólo fue el inicio de ataques más fuertes de dolor de estómago.

 

– ¿Por qué tengo que estar en el hospital? –preguntaba Antek- ¿Por qué estoy enfermo?

Su madre, que no tenía muchas razones que darle, intentó explicarlo así:

– Hijo mío, si Jesús te mirase y te preguntara: “Antek, ¿me ayudas con la Cruz?”. Tú, ¿que le dirías?

– Pues…. bueno, que sí.

– Pues te lo está preguntando ahora.

Un sacerdote amigo de los padres de Antek fue a visitar al niño. Habló con él y le regaló un crucifijo pequeño, de madera. Desde entonces, Antek lo llevó siempre en la mano cuando le iban hacer una prueba o cuando le llevaban a la sala de operaciones.

Las enfermeras veían que el niño se acercaba la mano a la boca y le oían susurrar: “Jesús, confío en ti”.

En la foto se puede apreciar a Antek con sus padres, Sebastián y Dorota. El día que les iban a confirmar la diagnosis definitiva, Dorota cuenta que se dirigió al despacho del médico lentamente, al paso de una mujer en el noveno mes del embarazo. “Es un cáncer –les dijo el doctor a los padres-. Mañana empezamos con quimioterapia”.

El Caballero Antek se enfrentó con valentía y muy pocas fuerzas a este temido dragón. Sin pelo, con vómitos y débil, preguntó:

– Mamá, pero ¿qué me pasa?

La madre le dijo la verdad:

– Tienes una enfermedad que se llama cáncer. Los médicos van a intentar curarte, pero tienes que saber que a veces no lo consiguen.

– O sea, que me puedo morir.

– Bueno… como todos, como papá, como yo…

El niño no añadió nada. Sólo se giró, tomó de la mesa su crucifijo y susurró otra vez: “Jesús, confío en ti”.

 

Antek recibió quimioterapia y luchó mucho contra el cáncer. Algunos días estaba fuerte y corría por todo el hospital como un rayo, revolucionándolo todo. Otros, sólo tenía fuerzas para ver la tele. Y maduraba rápido. Cada vez con más frecuencia, preguntaba a su madre sobre la muerte, el Cielo, el porqué del sufrimiento.

– Mamá, ¿qué se hace en el cielo?

– Juega, corres con la bici, te diviertes con Dios…

La madre asegura ahora que las “toneladas de oración que fueron rezadas por su familia y amigos” dieron a Antek un descanso antes del final. Durante unos días, se encontró perfectamente, corría de aquí para allá, paseaba, había recuperado la felicidad…

Los médicos sabían que el cáncer seguía creciendo, cada vez más rápido, y aconsejaron a los padres que lo llevaran a casa, donde se encontraría más tranquilo durante sus últimos días. Allí, recayó de nuevo.

Antek disfrutó del ambiente familiar. Desde su cama veía a su madre preparar la cena, a sus hermanas hacer los deberes, a su padre leyéndole un cuento.

Un día llamó a su hermana Róża, con quien a veces peleaba:

– Róża –le dijo-, eres tan bonita y tan buena. Yo te quiero, acuérdate.

En otra ocasión, su padre le dijo llorando:

– Hijo mío, si pudiera, moriría por ti.

El chico sonrió con dificultad y le respondió:

– Pero soy yo quien va a morir por ti.

Antek tenía 6 años y 9 meses.

Murió poco después a las siete de la mañana. En su tumba, un amigo dejó escrito: “Gracias Antek: nos enseñaste a aceptar el dolor que llega sin saber porqué. A sostenernos con la fe. A aceptar la voluntad de Dios y confiar en Él porque sabe por qué nos manda las cosas y además siempre son para nuestro bien, así no las entendamos”.

¿Existe la verdadera felicidad?

¿Existe la verdadera felicidad? 148 148 Rafael

Los dejo con esta entrevista sobre la felicidad que leí en Zenit www.zenit.og y me pareció bastante buena.

Se la hacen a un experto en el tema: Don Ignacio Larrañaga.

–¿Es posible que el hombre sea realmente feliz?

— En realidad nadie es completamente feliz. Puede haber momentos de éxtasis o exaltación y en esos momentos parece que se ha llegado a la plenitud de la felicidad; pero ¡vana ilusión!, son momentos efímeros, fugaces. Puede haber ráfagas de felicidad, copas de alegría, pero ¿la felicidad misma? No. Lo que aborta la felicidad es el sufrimiento, y aquí podemos establecer una ley de proporcionalidad; cuanto más sufrimiento, menos felicidad; cuanto menos sufrimiento, más felicidad.n n–Un hombre que sufre enfermedad o dolor físico, ¿puede ser feliz?

— Se puede decir que cualquier dolor corporal ya ha sido eliminado con las medicinas modernas. Pero, ¿y la enfermedad? El problema de la enfermedad no es la perturbación biológica sino la resistencia mental que tiene la angustia. La angustia es el peor aguijón de la enfermedad. Un enfermo inundado de una gran paz es un enfermo feliz. Hay que arrancar a la enfermedad su peor aguijón que es la angustia.  

n–Hoy en día vivimos pensando en tener éxito ¿Cómo prepararnos para aceptar el fracaso?

— Es verdad. Estamos inmersos en una sociedad excesivamente competitiva en la que el más fuerte, el más audaz, el más creativo se lleva la palma en una lucha sin cuartel. Por todas partes se oye el grito romano «ay de los vencidos», es decir, «ay de los fracasados». En esta sociedad no hay lugar para los fracasados; ellos son eliminados con crueldad y sin compasión. Usted me pregunta: ¿cómo aceptar el fracaso sin derrumbarse? Francamente no lo sé; o mejor, lo veo imposible. Tal vez, tan sólo en el espíritu de fe y abandono en Dios, podría suavizar el golpe y ayudarlo a mantenerse de pie. Sin fe es inevitable caerse de espaldas, hecho pedazos.

–Hay gente que cree que el hombre se tortura con angustias y obsesiones porque piensa demasiado.

— No porque piensa demasiado sino porque da vueltas en su mente, e inútilmente, a hechos consumados y episodios tristes. Y de tanto dar vueltas en su cabeza a sucesos tristes de la vida, las personas se hacen temperamentalmente tristes. Los hechos que no tienen solución o la solución no está en nuestras manos ¿para qué darles vueltas en la mente?

–¿Por qué cree usted que tenemos tanto miedo a que los años se nos pasen y la muerte nos sorprenda sin haber vivido? ¿Cuál es su respuesta a los que temen la muerte?

— Es un sentimiento hondo, casi siempre inconsciente pero real: se les van pasando los años y están aproximándose al ocaso de la vida. No les falta nada. Por tenerlo todo, hasta tienen salud física y mental, pero están dominados por la sensación de que les falta todo. Si les preguntamos por la razón de su vivir, responderán que no la tienen. Es el vacío, la oscura sensación de que se les va la vida sin haberla vivido. Su existencia no ha sido gratificante. ¿Respuesta a los que temen la muerte? No es fácil responder. Es un fenómeno de gran complejidad. Ese temor, para los que no tienen fe, participa del «horror vacui», horror al vacío. Desde luego es un temor irracional: se debería pensar mil veces en la ley universal de que lo que comienza, acaba, ley respetada por todos los seres de la creación, excepto por el hombre.

–Al igual que aprendemos a leer, escribir… ¿tenemos que aprender a ser felices? ¿Depende de nosotros o de las circunstancias que nos toque vivir?

–En la época prehumana, los animales no se hacían problemas para vivir. Todos sus problemas los encontraban solucionados mediante mecanismos instintivos con los que resolvían, casi mecánicamente, sus necesidades elementales. Los animales no pueden ser más felices de lo que son. No tienen problemas. No se aburren. El hombre, en cambio, desde que sale a la luz, todo son problemas: tiene que comenzar a respirar, alimentarse, a andar, a hablar… y así, a lo largo de los años, y hasta la muerte, su existencia es un eterno aprender a vivir y ser felices. Es verdad que hay personalidades genéticamente proclives a la tristeza, otras a la alegría. También es verdad que ciertas circunstancias de la vida pueden favorecer u obstaculizar la dicha del vivir. Pero es el lector mismo quien tiene que poner en práctica los medios de autoliberación que el libro entregará y, en un proceso de progresiva superación del sufrimiento humano, avanzar paulatinamente hacia la tranquilidad de la mente, la serenidad de los nervios y la paz del alma.

–Usted da mucha importancia a la oración, ¿necesita de ella para vivir con alegría?

— Pienso absolutamente que el trato de amistad y la relación personal con Dios favorece enormemente, casi decididamente, la libertad interior, la ausencia del miedo y la alegría de vivir. Además sospecho que la oración y la actitud de abandono son el único camino de la paz profunda. De todas maneras pienso que los golpes rudos de la vida nos despedazarán inevitablemente si Dios está totalmente ausente del corazón.

–Y si no tienes fe ¿puedes ser igualmente feliz?

— Comprendo que puede haber hombres y mujeres completamente agnósticos e igualmente felices. Pero esto por excepción. El hombre, sin fe, tiene que sentir un gran vacío, allá, en la última soledad del ser, en aquel pozo infinito que sólo un infinito puede llenar.

¿Para qué sirve el dinero?

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Perdonen que esta semana también copie un artículo pero me pareció bastante buen. Lo publicaron en Vida Positiva, un boletín online de buenas noticias.

Hubo una entrevista de una hora en CNBC con Warren Buffett, la segunda persona más rica del mundo, quien donó $31 mil millones de dólares para caridad. He aquí algunos aspectos muy interesantes de su vida:

1.- Compró su primera acción a los 11 años y se lamenta de haber empezado demasiado tarde! n2.- Compró una pequeña granja a los 14 años con sus ahorros provenientes de repartir periódicos. n3.- Todavía vive en la misma pequeña casa de 3 cuartos en Omaha que compró luego de casarse hace 50 años. Él dice que tiene todo lo que necesita en esa casa. n4.- Él maneja su propio carro a todas partes y no anda con chofer o guardaespaldas. n5.- Nunca viaja en jet privado, a pesar de ser el dueño de la compañía de jets privados más grande del mundo. n6.- Su compañía, Berkshire Hathaway, es dueña de 63 compañías. Él le escribe sólo una carta cada año a los Presidentes de estas compañías, dándole las metas para el año:n* Regla número 1: No perder nada del dinero de sus accionistas. n* Regla número 2: No olvidar la regla número 1. n7.- No socializa con la gente de la alta sociedad. Su pasatiempo cuando llega a casa es prepararse palomitas de maíz y ver televisión. n8.- Bill Gates lo conoció apenas hace 5 años. Pensó que no tenía nada en común con Warren Buffett. Por esto, programó la reunión para que durara únicamente media hora. Pero cuando lo conoció, la reunión duró diez horas y se volvió un devoto de Warren Buffett. n9.- Su consejo para la gente joven: nAléjese de las tarjetas de crédito e invierta en usted y recuerde: nA. El dinero no crea al hombre, sino que fue el hombre el que creó el dinero nB. La vida es tan simple como usted la haga. nC. No haga lo que los otros digan. Escúchelos, pero haga lo que lo hace sentir mejor. nD. No se vaya por las marcas. Póngase aquellas cosas en las que se sienta cómodo. nE. No gaste su dinero en cosas innecesarias. Gaste en aquellos que de verdad lo necesitan. nF. Después de todo, es su vida. ¿Para qué darle la oportunidad a otros de manejársela? nG. Si el dinero no sirve para compartirlo con los demás, entonces ¿para que sirve? nAYUDE AUNQUE NO PUEDA HACERLO; SIEMPRE HABRÁ BENDICIÓN PARA AQUELLOS QUE SABEN COMPARTIR.

Rico no es que tiene dinero sino el que no tiene necesidades. Si les interesa saber más sobre el dinero, pueden leer el artículo: Los ricos también lloran, que escribí hace unos meses.

¿De quién depende nuestra felicidad?

¿De quién depende nuestra felicidad? 300 201 Rafael
 

A continuación los dejo con una de esas frases que copié para este blog, pero que por alguna razón no llegué a copiar la fuente ni se como llegó a mi, pero bueno, me pareció interesante, bastante sencilla pero que encierra una gran verdad, que la felicidad depende de nosotros mismos y de la actitud que tengamos antes ella:

En cierta ocasión durante un seminario para matrimonios, le preguntaron a una mujer: “¿Te hace feliz tu esposo?”, ¿Verdaderamente te hace feliz?. En ese momento el esposo levantó ligeramente el cuello en señal de seguridad, sabía que su esposa diría que sí, pues ella jamás se había quejado durante su matrimonio. Sin embargo la esposa respondió con un rotundo “No …… no me hace feliz”

nnY ante el asombro del marido… continuó: “No me hace feliz……… ¡Yo soy feliz! …El que yo sea feliz o no, eso no depende de él, sino de mí. Yo soy la única persona, de quien depende, mi felicidad. Yo determino ser feliz en cada situación y en cada momento de mi vida, pues si mi felicidad dependiera…de alguna persona, cosa… ó circunstancia. …. sobre la faz de esta tierra, yo estaría en serios problemas.

nnTodo lo que existe en esta vida, cambia continuamente……. el ser humano, las riquezas, mi cuerpo, el clima, los placeres, etc. Y así podría decir una lista interminable. A través de toda mi vida, he aprendido algo; decido ser feliz y lo demás lo llamo…”experiencias” , amar, perdonar, ayudar, comprender, aceptar, escuchar, consolar.

Hay gente que dice: – No puedo ser feliz … porque estoy enfermo, porque no tengo dinero, porque hace mucho calor, porque alguien me insultó, porque alguien ha dejado de amarme, porque alguien no me valoró…Pero…lo que no sabes es que…..PUEDES SER FELIZ……nnaunque… estés enfermo, aunque… haga calor, aunque… no tengas dinero, aunque ..alguien tennhaya insultado, aunque…alguien no te amó, o no te haya valorado.

nnSER FELIZ ES….UNA ACTITUD ANTE LA VIDA QUE CADA UNO DECIDE…!!! !!

Ideas para superar los días tristes

Ideas para superar los días tristes 300 262 Rafael

Hoy voy a escribir sobre un tema que a todos nos ha pasado en más de una ocasión, que es la depresión, el desánimo, la tristeza. Pero evidentemente no soy ningún experto en el tema, por eso, yo solamente voy a citar a personas que han tenido profundas depresiones y han salido adelante, ellos harán algo mucho más valioso, darnos sus secretos de cómo superaron la depresión.

Victor Frankl, psicólogo judío que vivió en carne propia lo que es estar en los campos de concentración en Auschwitz y sobrevivió a costa de automotivarse continuamente nos menciona: “El sufrimiento es un aspecto de la vida que no puede erradicarse, como no pueden apartarse el destino o la muerte. Sin todos ellos, la vida no es completa. El primer día, ya lejano, del colegio, nuestro primer amor, la marcha disgregada a la universidad de amigos que no se volverán a ver, los primeros pasos laborales taponando goteras por donde sale nuestra incompetencia a borbotones, la primera muerte de un ser querido, cercana y brutal, son diversos puentes que hay que atravesar para conocer su anverso, la otra cara de la moneda de la vida. Sufrimiento, alegría, dolor, placer, adversidad y abundancia son voces complementarias con las que desandamos y completamos el camino”.

Pues bien, entonces, para estar claros, lo primero que sabemos es que todos, absolutamente todos en la Tierra, sufrimos en algún momento adversidades, depresiones, acontecimientos negativos, por lo tanto, no somos los únicos ni los últimos que nos sentimos así, y muchísima gente ha vivido problemas peores que los nuestros y se han sobrepuesto. Un ejemplo es Randy Snow, deportista profesional que a causa de un accidente quedó en silla de ruedas para siempre. Nos dice “Desde luego que deseaba que mi accidente no hubiese ocurrido, pero siendo honesto, ahora podía manejar lo que la vida me solicitaba. Mi nuevo reto era volver a hacer aquellas cosas que tanto me apasionaban”. No cabe duda que Randy lo logró. Llegó a ser el único medallista paraolímpico que ha logrado obtener medallas de oro en tres disciplinas diferentes, tenis, básquet y natación. Dichos éxitos y logros son señales luminosas que tienen su enchufe inicial de energía en esa sabia y humilde aceptación de las nuevas reglas de juego.

Christopher Reeve, quien a los 42 años se quedó hemipléjico por una caída cuando montaba a caballo nos dice que “El secreto es simplemente creer y sentir de verdad que somos valiosos, que seguimos siendo nosotros, no importa lo que nos pase o la situación en la que estemos” y quien mejor que el para comprobarlo, luego de su caída, siguió ganando Grammys como productor. Sin duda, una frase “slogan” para todos aquellos “sin tierra” (física, familiar, afectiva y profesional) de este planeta.

Se dice que ante la depresión se pueden adoptar dos actitudes igualmente fatales: la resignación pasiva o la ciega rebelión. Ambas paralizan por igual la acción de la voluntad. Aunque todo se hunda y se acabe, aunque los acontecimientos sucedan al revés de lo previsto, con tremenda adversidad, nada se gana turbándose. En presencia de cualquier eventualidad aflictiva, importa, ante todo, conservar la serenidad, concentrarse, uno en sí mismo y examinar los hechos, sin desfigurarlos en lo mas mínimo, sino tratar de ser lo más objetivo posible, para en base a ello identificar las causas, las consecuencias, y finalmente definir posibles actos concretos que nos lleven a solucionar el problema.

Santiago Álvarez de Mon, a quien cito constantemente en este blog, es probablemente uno de los mejores oradores de España. Sus conferencias causan un impacto desmedido en las organizaciones en las que participa como conferenciante. Es un motivador nato capaz de sacar lo mejor de su audiencia. Actualmente es profesor del IESE donde ha dirigido el Executive MBA en Madrid e imparte su labor docente. Nos dice que la depresión no sólo tiene en su vestidor trajes recriminatorios y fríos. También los hay serios, finos y apropiados para las circunstancias. Muchas veces hay razones objetivas que explican fosos infinitos de los que sólo el tiempo es capaz de sacarnos. Cuando la serenidad se va acomodando e invadiendo nuestro espíritu, invita a pasear y degustar lo que nos circunda. Es el tiempo de una dama magnífica y elegante que restituirá el ánimo y la alegría de vivir. La adversidad puede ser una gran maestra. No te queda más solución que madurar, que plantearte ciertas prioridades. Te recuerda la importancia de ser tolerante, te habla del sentido de la justicia, de la solidaridad. Te dice que no todo en la vida es colocarse en situación de privilegio. Sabía que todo eso era así, pero la adversidad lo enfatiza y anima a ponerlo en práctica.”

Como conclusión final, los dejo con quizá el hombre que tenga más autoridad para hablar sobre este tema, El Papa Benedicto, que ha dicho: “Podemos tratar de limitar el sufrimiento, luchar contra él, pero no podemos suprimirlo. Precisamente cuando los hombres, intentando evitar toda dolencia, tratan de alejarse de lo que podría significar aflicción, cuando quieran ahorrarse la fatiga y el dolor de la verdad, del amor y del bien, caen en una vida vacía en la que quizá ya no existe el dolor, pero en la que la oscura sensación de la falta de sentido y de la soledad es mucho mayor aún. Lo que cura al hombre no es esquivar el sufrimiento y huir ante el dolor sino la capacidad de aceptar la tribulación, madurar en ella y encontrar en ella un sentido mediante la unión con Cristo, que ha sufrido con amor infinito. A veces es un reto encontrar una razón para lo que aparece solamente como una dificultad que superar o un dolor que afrontar. No obstante, la fe nos ayuda a ampliar el horizonte más allá de nosotros mismos para ver la vida como Dios la ve. El amor incondicional de Dios, que alcanza a todo ser humano, otorga un significado y finalidad a cada vida humana.”

Donde está la felicidad y donde no está

Donde está la felicidad y donde no está 300 225 Rafael

Muchas veces suelo saludar amigos que no veo hace tiempo por mail con el siguiente título “¿Y que dice la buena vida?”, pero nunca me había percatado de ir más allá de esta simple afirmación. ¿Nos hemos dado cuenta de lo que está atrás de conceptos como la “buena vida” y la “vida buena”? Son frases parecidas pero con conceptos diametralmente opuestos.

El primero se refiere más a los placeres de esta vida, los cuales, no tienen en sí nada de malo, por el contrario, son muy buenos, siempre y cuando se utilicen de forma correcta. Sin embargo, lo malo está en darles un valor superior al que realmente tienen y pensar que pueden dar mucho más felicidad de la que realmente dan. Y es que en esta vida los placeres ni bien empiezan, ya están acabando, y cuando son malos o ilícitos dejan un sabor amargo muy difícil de borrar en la conciencia. Ya lo decía hace muchos siglos Jorge Manrique en sus famosas “Coplas a la muerte de mi padre” que a más de uno nos hicieron aprender en el colegio: “Recuerde el alma dormida / avive el seso y despierte / contemplando como se pasa la vida / como se viene la muerte tan callando / cuan presto se va el placer / como después de acordado da dolor / como a nuestro parecer / cualquiera tiempo pasado fue mejor. No se engañe nadie, no / pensando que ha de durar lo que espera / mas que duró lo que vio / porque todo ha de pasar de tal manera”.

En contraposición con la buena vida, tenemos la frase, la vida buena, la cual se refiere más a lo que nos hará realmente felices, pero una felicidad que no se basa en carcajadas, puede que el rostro permanezca serio o aun sufriente, pero sabemos que hacemos lo correcto, y estamos felices de ello. La felicidad es el sentimiento mas íntimo de hacer en cada momento lo que se debe. Bien dicen que para encontrar la verdadera felicidad no hace falta una vida cómoda sino un corazón enamorado y es que el secreto para ser feliz no es hacer lo que uno quiere sino querer lo que uno hace.

Ya lo decía Benedicto XVI: “Quien se zambulle en la tierra buscando el cielo lo convierte en un infierno. Se forzará a las cosas materiales a darnos algo que no nos pueden dar y por eso se convierte en un infierno. Buscan la felicidad final en cosas que no pueden darla.”

A continuación un cuadro en el que podemos ver las principales diferencias entre ambos conceptos:

Felicidad (la vida buena)

Simple Bienestar (la buena vida)

Es permanente

Es pasajero

Es exigente

No es exigente

Arraiga en lo profundo

Es superficial

Le da sentido a la vida

Es solo un medio

Abierta, difusiva

Egocéntrico

Raíz y cumbre de valores y virtudes

Sin otro referente destruye a la persona

Muchos se sienten desgraciados, precisamente por tener demasiado de todo. Nosotros en cambio, si queremos ser realmente felices, podemos pasar incomodidades, calor, fatiga, frio, pero no nos faltará la alegría si hacemos lo que nos corresponda hacer a cada uno en su estado, un estudiante que realmente estudia a conciencia, un trabajador que hace las cosas a la perfección, un padre de familia que se preocupa por la formación, el bienestar y la salud de su familia, un deportista que se esfuerza por ser el mejor, etc. El esfuerzo es una de las actividades que más recompensan y generan felicidad, Antonio Valero decía que sólo triunfa el que da todo lo que lleva dentro.

Si no vives como piensas, acabarás pensando como vives, decía Marcel Proust. Muchos de nosotros pasamos el tiempo, desaprovechándolo, dejando que pase, sin tomar en cuenta, que si fuese solamente oro quizá podríamos darnos el lujo de perderlo, pero el tiempo es vida, y no sabemos cuanta nos queda. ¿Nos hemos dado cuenta la forma como perdemos el tiempo todos los días? Cuantas largas horas frente a la televisión, el Chat, Internet, o el trabajo en exceso que nos hace llegar cansados y sin ganas de nada (necesitamos trabajar mejor, no mas) excusa perfecta que nos libera de cultivar el gratificante pero ya casi olvidado arte de la conversación, de una pareja que no le cuento mis cosas del día a día, de una meditación a la que tengo pánico, de una amistad que no practico, de un deporte que no disfruto (solo lo hago como terapia para el estrés o para adelgazar).

Las personas mas felices no siempre tienen lo mejor de todo, solo saben sacar lo mejor de lo que encuentran en su camino y eso les basta para ser realmente felices. Las otras, ponen más interés en hacer creer a las demás que son felices que en tratar de serlo. Muchas veces el afán de tener más nos crea una angustia, sin embargo, como lo había comentado en otro artículo, el rico no es el que más plata tiene, sino el que menos necesidades se crea.

La esperanza es lo último que se pierde

La esperanza es lo último que se pierde 128 85 Rafael

 

Quizá una de las preocupaciones más profundas del hombre es su futuro. En mi caso lo es así. ¿Qué tan incierto es? Y al decir futuro me refiero al día de mañana, al año siguiente, a los 30 años e inclusive después de mi muerte. Es por ello que resalto la importancia de tomar muy en cuenta al presente, de esto depende nuestro futuro, y de no perder la esperanza de que en la medida que vivamos un presente a conciencia, podemos tener la seguridad y la esperanza de que tendremos un excelente futuro. Y al decir excelente no me refiero a que nos sacaremos la lotería todos los días, los acontecimientos seguirán siendo buenos y malos, pero uno los lleva sabiendo que al final de todo el balance será positivo y por ende el resultado final favorable.

Al respecto nos dice Santiago Alvarez de Mon: “¡Cómo se agarra el pasado a los pies del presente para no dejarlo ir sin él al futuro!” ¡Cómo se pierde nuestra cabeza viajera en el pasado, tiempo agotado, o en el futuro, literalmente inexistente! ¡Cuánta gente anclada a la nostalgia del pasado, la cara oculta del miedo al presente! El pasado, baúl repleto de información, tradición y costumbres hay que conocerlo y respetarlo, sólo así podemos soltarlo y viajar ligeros.

Advierte Séneca: “¡Ten cuidado, no confundas vivir con perdurar! ¿Vivimos la vida o nos pasa por encima arramplando con todo? ¿Saboreamos los minutos o se nos atragantan las horas en una hiperactividad febril? Si el billete del tiempo sólo es de ida, con él no hay vuelta, ¿por qué dilapidarlo? Una sugerencia: aíslese y conteste hoy, hágase un hueco en la agenda, dedíquese un tiempo. Es un trabajo personal de artesanía que necesita y merece. Su mente aquietada se lo agradecerá, su corazón bombeará mensajes y susurros que lo mejor será soñar, interpretar y vivir, ya. “

La esperanza de un futuro mejor, sólo es viable en la medida que lo construyamos desde ahora, y que hoy mismo planifiquemos cual será la vida que queremos vivir, aprovechar nuestro tiempo al máximo en cosas productivas y luego de ello, la muerte que quisiéramos tener. Un día Mr. K, uno de los más grandes entrenadores de básquet del NCCA, invitó a su amigo Jim Valdano, ya gravemente diagnosticado como enfermo de cáncer a que se dirigiera a sus jóvenes jugadores. Estos son algunos de sus recados. “Chicos, la vida cambia cuando menos lo esperas. Ahora mismo, por ejemplo, mi meta en la vida es recuperarme y que nos volvamos a ver en la próxima temporada. Tú no sabes, nunca sabes lo que va a pasar mañana. Siempre he sido una persona que ha intentado reunir todo en el presente. Ahora lo hago cada vez más, porque el futuro es totalmente incierto para mí. ¿Por qué no hacen ustedes lo mismo? El futuro debería ser también incierto para ustedes. No pueden saber lo que sucederá mañana. Nunca piensen que el hoy no significa mucho, significa, representa todo. No piensen que les quedan un número infinito de días, no es así. Atrapen este día, cojan este momento, y saquen lo máximo que puedan de él.” Con estas palabras Valdano introdujo el sentido de urgencia en unos jóvenes que andaban acostumbrados, como cualquier otro joven, a perder su tiempo, su recurso más precioso. De haber sido invitado a Duke, Séneca le hubiera dicho algo muy parecido al equipo de Mr. K “Que tarde es comenzar a vivir cuando hay que abandonar la vida! Y tú tan ocupado, mientras la vida se apresura hasta su fin!. Séneca, invitación a la serenidad.

Para terminar los dejo con una cita sobre la esperanza, nuestra aspiración a recibir un premio por la forma como hemos vivido que ha escrito recientemente el Papa Benedicto: “A lo largo de su existencia, el hombre tiene muchas esperanzas, más grandes o pequeñas, diferentes según los períodos de su vida. A veces puede parecer que una de estas esperanzas lo llena totalmente y que no necesita de ninguna otra. En la juventud puede ser la esperanza del amor grande y satisfactorio, la esperanza de cierta posición en la profesión, de uno u otro éxito determinante para el resto de su vida. Sin embargo, cuando estas esperanzas se cumplen, se ve claramente que esto, en realidad no lo era todo. Está claro que el hombre necesita una esperanza que vaya más allá. Es evidente que sólo puede contentarse con algo infinito, algo que será siempre más de lo que nunca podrá alcanzar. En este sentido, la época moderna ha desarrollado la esperanza de la instauración de un mundo perfecto que parecía poder lograrse gracias a los conocimientos de la ciencia y a una política fundada científicamente. Así, la esperanza bíblica del reino de Dios ha sido reemplazada por la esperanza del reino del hombre, por la esperanza de un mundo mejor que sería el verdadero reino de Dios. Esta esperanza parecía ser finalmente grande y realista, la que el hombre necesita. Esta sería capaz de movilizar, por algún tiempo, todas las energías del hombre, este gran objetivo parecía merecer todo tipo de esfuerzos. Pero a lo largo del tiempo se vio claramente que esta esperanza se va alejando cada vez más.”