Ideas para trabajar mejor

¿Cuáles son los valores más importantes para triunfar en el trabajo?

¿Cuáles son los valores más importantes para triunfar en el trabajo? 150 150 Rafael

A continuación les presento un extracto de una entrevista reciente que le hicieron a Santiago Alvarez de Mon, profesor del IESE, uno de los pensadores más brillantes de España y recientemente nombrado Director del BBVA en España.nnUsted ha entrevistado y ha seguido la trayectoria no sólo de líderes empresariales, sino ennngeneral de personas que han hecho frente a la adversidad. ¿Qué valores son denominadoresnncomunes en estas personas?nnUno de ellos es la humildad. Es un valor que maneja bien el error y maneja bien el éxito. La humildadnnestá educada en el aprendizaje. Te abre la mente. Estas personas cuando se han equivocado alzannnel vuelo y siguen caminando. Y cuando parece que les van bien las cosas no se lo creen demasiado.nnOtro es la constancia, la gente grande llega muy lejos porque no sólo está en “el aquí” y “el ahora”.nnEstán pacientemente dando pasos firmes en la dirección correcta. Además es gente curiosa, y quierennrodearse de gente de talento a su alrededor. Quieren gente brillante a su lado. Y es gente optimista, cuando tienen muchos motivos para ser pesimistas. Eligen el optimismo como mirada vital, justa. Y tienen sentido del humor. Creo que esto es un corolario natural de ser humilde. En lugar de tomárselo a la tremenda, tienen el humor como filtro para vivir. El humor realmente te salva de la depresión. No sólo es gente que cuenta chistes, sino que se ríen de sí mismos. Cobran distancia y perspectivas frente a sí mismos y deciden armar una relación comprensiva, amable con ellos mismos y para ello se requiere del humor. Una vez que te conoces, o te deprimes o te ríes.

¿Qué papel tiene el sentido del humor en el liderazgo?nnEl sentido del humor es el que te permite manejar el poder y no quedar pegado en sus telarañas,nnporque liderazgo no es sinónimo de poder. El lenguaje es muy rico, y no porque una persona ocupe elnnpuesto de consejero delegado, de director general o de presidente tiene liderazgo. Tiene el poder, elnnestatus, pero no la credibilidad, la influencia, el “plus” de influencia del liderazgo. Otras personasnntienen liderazgo pero a lo mejor precisamente por tenerlo no lo ven reconocido por cuotas de poder.nn¿Cuánto poder tuvo Tomás Moro? Sin embargo, para mi es un referente. ¿Cuánto poder tuvo Gandhi,nnen algunos pasajes de su vida? ¿Cuánto poder tuvo Mandela en la cárcel, aunque luego fuerannpresidente de Sudáfrica? ¿Cuánto poder tenía Lincoln? Iba recogiendo errores tras errores, fracasonntras fracaso hasta llegar a la presidencia. Toda esta gente son curiosamente seres sociales, solidariosnny expansivos pero que manejan muy bien su soledad. El liderazgo tiene que ver con gente que sennrodea de gente competente, influye sobre sus colaboradores pero también sabe estar en soledad. Elnndrama del hombre moderno es que no sabe estar solo. Con respecto al humor, si el liderazgo es unnnproceso de transformación, de liberar la energía y el talento de los seres humanos a los que se dirige,nnsí tiene que ver con institucionalizar los procesos de aprendizaje; dada nuestra condición humana,nnnuestra fragilidad y vulnerabilidad, siempre habrá errores. ¿Cómo manejo el error, para que sea unannfuente de aprendizaje? El humor es el que te evita caer en la desesperanza, el que te evita deprimirte,nnel humor es el que te permite no dimitir. Creo que el humor es la tribuna desde la que puedesnngobernar tu vida. Decía Ortega “Si quieres liderar impera sobre ti mismo”. Y para imperar sobre tinnmismo hay que ir a la base de tus carencias y entonces requieres de esa mirada amable ynncomprensiva, cariñosa y simpática que es el humor.

El poder del precio: Por qué una aspirina de 50 céntimos puede hacer lo que una aspirina de 1 céntim

El poder del precio: Por qué una aspirina de 50 céntimos puede hacer lo que una aspirina de 1 céntim 270 270 Rafael

Hoy les traigo un resumen de un capítulo de Las Trampas del deseo de Dan Ariely, muy interesante para descubrir como pensamos: “¿Nos hace sentir mejor un medicamento caro que uno barato? ¿Puedo de verdad hacernos sentir psíquicamente mejor que  una marca más barata?.

Pero ¿de qué modo influye en nosotros la sugestión?

En general, hay dos mecanismos que configuran las expectativas que hacen los placebos funcionen. Uno es la creencia: nuestra confianza o fe en el medicamento, en el procedimiento o en la persona que nos lo suministra. A veces el mero hecho de que un médico o una enfermera nos presten atención y nos tranquilicen no sólo nos hace sentir mejor, sino que además desencadena nuestros procesos de curación internos. Incluso el entusiasmo que muestre el médico por un determinado tratamiento o procedimiento puede predisponemos hacia un resultado positivo. 

El segundo mecanismo es el condicionamiento. Como los famosos perros de Pávlov (que aprendieron a salivar al oír un diapasón), el cuerpo crea expectativas a partir de una serie de experiencias repetidas. Suponga que ha pedido una pizza; cuando el repartidor toca el timbre de la puerta, sus jugos digestivos empiezan a fluir aun antes de que haya tenido ocasión de empezar a olerla.

En mi caso, por ejemplo, recuerdo vívidamente yacer en el pabellón de quemados presa de terribles dolores. En cuanto veía acercarse a la enfermera con una jeringa llena casi hasta arriba de analgésico, sentía un alivio inmediato. Mi cerebro empezaba a segregar opioides que mitigaban el dolor un antes de que la aguja penetrara en mi piel. Pero ¿y el precio?¿es posible que el precio de in medicamento influya también en nuestra respuesta a él?

Basándonos sólo en el precio, es fácil imaginar que un sofá de 4.000 euros será más cómodo que uno de 400. Por ejemplo, ¿será un analgésico barato menos eficaz que uno más caro?¿peor nuestro resfriado invernal si nos tomamos un medicamento para el resfriado que esta de oferta que si nos tomamos otro que sale más caro?¿Responderá peor nuestra asma a un fármaco genérico que a otro de la última marca  que ha salido al mercado?¿Podemos suponer que un precio más alto implica una mayor calidad?, y ¿se traducen realmente nuestras expectativas en la eficacia objetiva del producto?

¿Estamos condenados, pues, a obtener un menor beneficio cada vez que se nos hace un descuento? Si dependernos sólo de nuestros instintos irracionales, en efecto, lo estaremos. Si vemos un artículo a mitad de precio, supondremos instintivamente que su calidad es menor que la del artículo al precio normal, y entonces haremos que de hecho lo sea. ¿Y cuál es el remedio? Si nos paramos a considerar racionalmente el producto en relación a su precio, podremos liberarnos de esta tendencia subconsciente a rebajar automáticamente la calidad junto con el precio de éste.

Cuando la gente piensa en un placebo como el toque real, normalmente lo desecha tildándolo de “simple psicología”. Pero lo cierto es que el poder de un placebo no tiene nada de “simple”, y en realidad refleja el asombroso modo en que nuestra mente controla nuestro cuerpo. No está muy claro el modo en que la mente obtiene esos sorprendentes resultados. Sin duda, una parte del efecto tiene que ver con la reducción del nivel de estrés, el cambio de las secreciones hormonales, el cambio del sistema inmunitario, etc. Cuanto más conocemos el vínculo existente entre cerebro y cuerpo, más cosas que antaño parecían perfectamente claras se vuelven difusas. Y en ningún otro caso resulta esto tan evidente como en el de los placebos.

 En otras palabras: cuando se nos aleja de cualquier pauta de pensamiento ético, tendemos a caer en la deshonestidad. Pero si en el momento de la tentación se nos proporciona un recordatorio moral, resulta mucho más probable que seamos honestos.”

Cualidades del trabajo en equipo

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Ayer estuve en un desayuno que organizó la empresa en la que trabajo y el título de la exposición fue “La nueva gestión del talento”, en la cual uno de los temas más importantes del mismo es saber trabajar en equipo. Pablo Ferreiro, el expositor, comentaba que se necesitaban dos virtudes sobre todas las demás para lograrlo: humildad y generosidad. Trabajar en equipo es aprender a escuchar. Uno forma un equipo para conseguir lo que no puede conseguir solo. Todos nosotros, solos, somos mucho más débiles que juntos. Al respecto, me vienen a la menta las palabras que dijo Santiago Alvarez de Mon, gran profesor del IESE sobre como aprender a trabajar en equipo: “Cuando todo el mundo en el equipo cree de verdad que su firma está estampada en todo lo que hace el equipo, entonces tenemos una posibilidad de ser grandes. Cuando se trata de trabajar en equipo, hay que cerrar el puño, apretar los dientes y vivir estas cinco cualidades: comunicación, confianza, responsabilidad individual y colectiva, cariño y orgullo. Todo eso es mucho más importante que el talento y la experiencia técnica.

Comunicación clara y abierta, que no solo habla, sino que pregunta y escucha. Confianza que suscitar y cultivar, no se puede forjar y exigir. Responsabilidad, atributo personal e intransferible, a partir del cual se comparten éxitos y fracasos. Cariño, valor en la retirada que hable de ternura, amabilidad, afecto, ideas que no tiene por que estar reñidas con la eficiencia y profesionalidad.

Orgullo, estado legítimo de la felicidad y plenitud por pertencer a algo que es digno del mejor esfuerzo.”

 El trabajo en equipo no se da únicamente en el trabajo (valga la redundancia) sino puede ser aplicado al hogar también, como hacer con tu esposa para educar mejor a los hijos, para llevar una mejor relación, etc. Los principios son perfectamente aplicables. Uno de los grandes enemigos de esto son, a pesar de que sirven mucho para otros temas, los celulares, IPODS, Laptops, etc, que en lugar de promover esa comunicación, la debilitan. Al respecto y para aclarar mis ideas, los dejo con este video que habla por si solo. “Desconéctate para conectarte”:

La Fortaleza y su verdadero significado

La Fortaleza y su verdadero significado 260 194 Rafael

Acabo de ver la película “El efecto mariposa”, entretenida, aunque con un mensaje muy profundo que lo recibes casi al final de la película. Se trata de un chico que tiene la capacidad de volver al pasado para cambiar su historia y rehacerla varias veces hasta que le guste. Se da cuenta que en esta vida, no hay alegrías sin sufrimiento, ya que en ninguna situación podrá ahorrarse la adversidad, sin embargo, se da cuenta lo importante que es tener la valentía de decir que no a secas a alguna situación cuando recién estás empezándola, si de arranque sabes que no te llevará a buen término.

Al respecto, se me vino a la mente un artículo escrito por José Ricardo Stock, en el que, refiriéndose a la fortaleza, cita a un gran filósofo y directivo, Carlos Llano, recientemente fallecido, “la fortaleza nace en la mente y vive a partir de un centro medular de ideas y convicciones inalterables, que generan una poderosa motivación capaz de superar todos los obstáculos. Nunca existirá capacidad para atacar y para resistir -actos fundamentales de la fortaleza- si no hay convicciones fuertes. Un hombre sin un núcleo esencial de principios es siempre pusilánime, medroso, débil. La fortaleza se mide, pues, en primer lugar por la consistencia de las ideas. Las personas sin carácter -los hombres de barro- no deciden; viven en la voz pasiva de los verbos, son manipuladas, determinadas, plasmadas, por las circunstancias. Nada más antipático, sin duda, que una falsa fortaleza, manifestada en una actitud mental intolerante, inflexible, arrogante o dura. Pero también nada más lamentable que un hombre hecho de nata, con el cerebro flojo de una criatura sin contornos, como una ameba, siempre dependiente del medio en que vive”.

Completamente de acuerdo con esa definición, sin embargo, el tenerla es la primera parte, quizá la segunda, algo más complicada, es el contagiarla en tu equipo. Se me vienen a la mente las declaraciones de un brillante director de orquesta, Stone Sander, que dice lo siguiente: “Después de casi 20 años dirigiendo, de repente me di cuenta que el Director de orquesta no emite ni un solo sonido. Su foto puede aparecer en la portada de l CD pero no es significativo. Su poder real deriva de la habilidad de hacer fuertes a otros. Me empecé a hacer preguntas del estilo “al equipo, ¿qué le hace sentirse vivo y comprometido? En lugar de ¿cómo soy de bueno?” Tan palpable fue el cambio de mi visión personal de lo que es dirigir, director silencioso, que los músicos empezaron a preguntarme, “qué te ha pasado”. Antes, mis principales preocupaciones tenían que ver con si el público iba a apreciar mi interpretación y, para ser honestos, con la opinión de los críticos. Si a ellos les gustaba, se abrían oportunidades para éxitos mayores. Para llevar a cabo mi trabajo, parecía que todo lo que tenía que hacer era que los músicos sonaran bien, enseñarles mi interpretación y hacer que acataran mi visión musical. Ahora, a la luz de mi descubrimiento, he empezado a cambiar el foco y centrar mi atención en esforzarme por permitir a los músicos tocar cada línea de la mejor forma de la que son capaces. De eso va el liderazgo y la fortaleza, de dar pequeños, pacientes, anónimos y decididos pasos para alcanzar una tierra lejana, acogedora y abierta. En ella el mitin y la demagogia no encuentran ningún eco. El silencio sonoro de los hechos les ponen en evidencia.”

Competencias directivas para el profesional del futuro / Segunda Parte

Competencias directivas para el profesional del futuro / Segunda Parte 226 290 Rafael

Una de las competencias que más apremian y más difíciles de conseguir y sacar provecho es la gestión del tiempo. Las empresas cada vez más se dan cuenta que no necesitan personal que trabaje más sino mejor y esto pasa por saber “sacarle el jugo” al tiempo que pasan en la oficina con el fin de que luego de ello salgan a una hora donde tengan una vida propia. Un punto en común de los ejecutivos exitosos de hoy es que saben blindar su tiempo libre con familia y amigos.

Algunos consejos de Robert Bly, uno de los gurús más reconocidos en Time Management, son los siguientes: Encárguese personalmente de lo más importante, haga listas de asuntos pendientes y asigne prioridades a cada asunto, maneje las reuniones, cumpla el horario de comienzo y fin, identifique aquellas actividades que desperdician tiempo, aprendiendo a evitar distracciones. Evite realizar varias tareas diferentes a la vez. Por ejemplo, la manía de chequear el mail cada 5 minutos, porque distrae y resta concentración. Escriba pensamientos e ideas – así no perderá tiempo tratando de recordar cosas cuando las necesite. No amontone basura: revise sus papeles periódicamente, archive lo que necesita y bote lo que ya no le sirva. Y finalmente utilice la regla del 80/20: 80% de nuestros logros provienen de apenas un 20% de nuestros esfuerzos. La tarea es encontrar cuál es ese 20% productivo, y dedicarse a esas actividades.

Otra de las habilidades más solicitadas es la comunicación a todo nivel, pero aquella que no sólo habla sino que pregunta y escucha. Un buen comunicador es experto en gestión del silencio. Es importante no solo comunicar sino también escuchar aquello que el interlocutor nos ha dicho entre líneas.

Por último, quisiera mencionar y explicar rápidamente la importancia de aprender a trabajar en equipo. Para ello, la palabra indicada es el compromiso. Cuando el equipo cree que su firma está estampada en todo lo que hace, entonces recién tendrá la posibilidad de convertirse en exitoso. A continuación cinco cualidades para forjar equipos exitosos: comunicación, confianza, responsabilidad individual y colectiva, cariño y orgullo. Todo eso es mucho más importante que el talento y la experiencia técnica. Mr K, quizá el mejor entrenador de todos los tiempos en la NBA decía que los buenos equipos se vuelven extraordinarios cuando sus jugadores confían unos en otros y supeditan el yo al nosotros.

Hay también otras competencias que por espacio no podré explicar pero que sin embargo no debieran dejar de ser mencionadas como liderazgo, energía, entusiasmo, capacidad de ejecución, persuasión, visión de negocio, vocación de servicio, manejo de conflictos y orientación al cliente, así como también los principales valores de un ejecutivo que son la humildad, el esfuerzo, la perseverancia, la disciplina, amistad, paciencia y compromiso, elementos críticos para diseñar y mantener equipos cohesionados y consistentes. Sin ellos difícilmente un profesional podrá destacar y mantenerse en la cima por mucho tiempo.

Conclusiones

Para comenzar a obtener las competencias que cada uno necesite para poder trabajar mejor, un buen comienzo es contestar las siguientes preguntas:

  1. ¿Conoces tus puntos fuertes y tus áreas de mejora?

  2. ¿Has hecho alguna vez un chequeo 360 de tus competencias (encuestas a tus jefes, pares, subordinados e inclusive a familiares y amigos?

  3. ¿Sabes cómo desarrollar tus competencias y las de tu equipo?

Luego de tener claro ello, es necesario un plan de mejora personal, que implique un compromiso para cambiar. Dicho plan debiera responder las siguientes preguntas:

¿Qué competencias debo adquirir?

¿Con qué recursos cuento para ello?

¿En qué tiempo cambiaré?

¿Cómo lo mido?

 De nada sirve el conocerlas, sino ponemos esfuerzo y disciplina por conseguirlas. ¿Lo intentamos?

Competencias directivas para el profesional del futuro/ Primera parte

Competencias directivas para el profesional del futuro/ Primera parte 300 199 Rafael

¿Hoy en día bastará ser un genio en números o el vendedor estrella para surgir y ascender en un trabajo? Definitivamente no. Actualmente se toman en cuenta otras habilidades y valores cuyo impacto en los resultados es mayor.

 Comencemos por definir cual es el principal deber de un profesional, y es el estar en contacto y entender la realidad. La realidad de sí mismo, de su familia y de su trabajo. Aparentemente muy sencillo, pero no lo es. Cuantos gerentes hay técnicamente brillantes pero que sin embargo, no supieron anticiparse o reaccionar a la crisis por no entender bien el contexto, cuantos hay que se enfocan en grandes negocios y no se percatan de la realidad de su equipo cercano de trabajo que está muy descontento y rindiendo al 50%, o simplemente cuantos son workaholics y no se percatan de que al final tendrán mucha plata pero pagar el divorcio.

Sin ánimos de extrapolar ningún modelo personal, comencemos por definir que habilidades son las más relevantes para cualquier profesional. Obviamente no pretendo ahondar en ninguna de ellas porque el espacio no lo permite sino únicamente mencionar con una breve explicación las principales y darles algunas ideas concretas para conseguirlas.

Una de las más importantes es la inteligencia emocional, aquella habilidad a través de la cual, reconoces tus emociones, las controlas, identificas las de la otra persona y generas empatía con ella. En un trabajo no asciende el ratón de biblioteca que toda su vida fue número uno de su clase, sino más bien aquel que obviamente fue un buen estudiante, dedicado, pero que en su vida laboral supo cultivar virtudes como la amistad, el ser amigo de sus amigos, entender lo que necesita la empresa, lo que necesita tu equipo de trabajo, persuadir, generar empatía, tener un buen carácter. Muchas veces para viajar de la prédica al compromiso real, el carácter es la pieza más valiosa de nuestro equipaje, es la que traza finalmente los límites entre los que hacen algo transformando la realidad y los pesimistas que se quejan de todo.

Otra competencia que marca la diferencia es la capacidad para tomar decisiones. Y para ello, es necesario tener el criterio suficiente para identificar cuando priorizar la decisión con el corazón y cuando con la cabeza. Al respecto decía Santiago Alvarez de Mon, brillante profesor del IESE que tuve la suerte de escuchar: “El corazón no solo es la sede de los sentimientos, sino también la sede de la inteligencia. El arte de dirigir necesita de un corazón inteligente que incorpore a sus latidos y vibraciones los recados de la razón. Una razón sensible y un corazón inteligente se solicitan el uno al otro. Probablemente este sea el rasgo más notable de una persona serena. En ella se da una armonía inefable entre razón y corazón, tal vez porque este es quien gobierna. En todo lo que hagas pon el corazón, tan falto y escaso en tantas empresas y carreras profesionales. El corazón inteligente escucha atentamente a la razón, le agradece sus consejos y advertencias, pero no está dispuesto a dejar de vibrar y volar muy alto. No se ve bien sino con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos, decía Antoine de Saint Exupery en El Principito.”

Quizá una de las competencias que más se ha necesitado con la crisis del pasado año fue la resiliencia, que es la capacidad para soportar golpes y fracasos y salir fortalecido. En contextos de crisis, se necesita profesionales que se automotiven y que si se caen se levanten rápidamente. Las empresas no buscan al infalible porque este tipo de ejecutivos cuando cae es muy complicado que se levante rápido, su ego no lo deja, sino por el contrario, se busca a aquellos que actúen rápidamente cuando se caigan, que no se paralicen, y que sobre todo aprendan de sus errores y puedan afrontar situaciones nuevas con ese aprendizaje.

Rosa García, Ceo de Microsoft en España nos dice: “Yo cometo muchos errores y muchas veces. Mi filosofía es la siguiente: afronta tus equivocaciones, aprende y sigue adelante. Lo que no hago, ni le permito a mi gente, es ocultar los fallos. Si en mi compañía un colaborador, en lugar de reconocer un error y poner las vías para solucionarlo intenta taparlo, es motivo de despido. No sólo se está engañando él, sino también nos engaña al resto y puede provocar un problema grave en la compañía.” Su filosofía claramente está enfocada en tener comprensión con los errores pero tolerancia cero con la mentira y el encubrimiento de malas acciones.

Ideas para trabajar feliz I Parte

Ideas para trabajar feliz I Parte 300 200 Rafael

A simple vista la respuesta parecería muy obvia, y debiera ser “con un aumento de sueldo”, sin embargo, no nos damos cuenta que el caer en esas “trampas mentales” es peligroso, básicamente porque el aumento de sueldo alegra el primer día, luego, uno se acostumbra a dicho sueldo, y si odiaba el trabajo porque lo sentía rutinario, o por temas de clima laboral o por cualquier otra razón, lo seguirá odiando.

Trabajo en una compañía de selección de profesionales y hace unos años se me ocurrió preguntarles a algunos candidatos: ¿Para qué quieren trabajar? Resumiendo las respuestas, comenzaron diciendo que para ganar dinero. Ok, les comentaba, ¿Y para qué quieren ganar dinero?, “Para comer” ¿Y para qué quieren comer? La mayoría contestaba que para vivir, entonces venía mi pregunta decisiva, ¿Y para qué quieren vivir? La gran mayoría me contestaba que para ser feliz.

Pero como no podía con la curiosidad, seguía preguntando, ¿Qué es ser feliz? Después de muchas respuestas, llegué a entender que es vivir con la conciencia tranquila de saber que estás haciendo lo que puedes por lograr los objetivos que te trazaste en todos los ámbitos (espiritual, personal, familiar, laboral y social.) No depende exclusivamente de ningún factor, ni del dinero (mucha gente con dinero es estructuralmente infeliz), ni de la compañía, ni siquiera de la salud (cuantos enfermos felices conocemos).

Entonces, la pregunta del millón sería, ¿Cómo encuentro un trabajo que me haga feliz? Buscando aquel que te permita maximizar tu remuneración relacionada con la calidad de vida que quieras tener, a lo que se le llama “Salario emocional”.  Y es que la mayoría de nosotros no trabajamos exclusivamente para nuestras empresas o nuestros jefes, trabajamos para cumplir nuestras metas más íntimas, muchos lo hacen para si mismos, para demostrarse que pueden cumplir un reto personal, otros lo hacemos por un sentido de trascendencia y otros para brindarle lo mejor a su familia.

Soñar que importante hacerlo despierto

Hace unos meses tuve la suerte de escuchar una excelente conferencia en la que nos preguntaron con cual de las frases nos sentíamos más familiarizados: “Hago lo que me gusta” o “Me gusta lo que hago”.  Detrás de estas frases se encuentra quizá una de las principales conclusiones de este artículo. Aquellos que escogieron la primera, se estrellarán contra la realidad tarde o temprano, ya que no podemos vivir pensando que en el hogar, en el trabajo hacemos solo lo que nos gusta, muy por el contrario, la segunda frase, a simple vista no es tan atractiva pero esconde uno de los secretos mejor guardados para ser feliz, ya lo decía Jean Paul Sartre, “La felicidad no está en hacer lo que uno quiere sino en querer lo que uno hace”, y es que con forma de pensar que conlleve este esquema, podremos ser felices en nuestros trabajos, atrapando lo mejor de lo que nos pasa, haciendo que nos guste, ya que de lo contrario, nos parecerá rutinario (cualquiera que sea el trabajo) y terminará por aburrirnos.

Que importante es automotivarse, crearse sus propios retos internos en el trabajo, saberse dueños de su propio destino, soñar con una forma de trabajar que incluya pasión y diversión, porque así se trabaja mejor. Nuestros gestos al entrar y salir de nuestro trabajo dirán si lo hemos conseguido.

¿Qué necesitamos?  Cultivar el compromiso, la pasión, la humildad, elementos críticos para salir adelante. Prima hermana de la paciencia y la humildad es la perseverancia, compañera inseparable de la disciplina y el trabajo cotidiano bien terminado. Pero sobre todo mucho optimismo y entusiasmo, mucha pasión por hacer y terminar el trabajo bien hecho. Santiago Alvarez de Mon, aquel brillante maestro y profesor del IESE, decía que lo que el apetito es con relación a la comida, es el entusiasmo con relación a la vida. A un niño se le puede obligar a ir la cama, pero no que confíe en ti. A un profesional, que cumpla, pero no que se entusiasme. Es lo mismo que la comida hecha sin pasión. Puede salirte bien, pero no sale rica. Una cosa es cumplir, otra poner el alma. Y el alma solo se pone cuando hay pasión. Y hay pasión cuando la visión y el propósito de la empresa y la visión del equipo están alineados.

El puesto perfecto para nunca más trabajar

El puesto perfecto para nunca más trabajar 300 210 Rafael

Los dejo con el resumen de un artículo publicado en la revista Semana Económica por Jack Welch, considerado por la revista Fortune como el mejor Gerente de todos los tiempos, invitado constante en este blog:

 Aunque es virtualmente imposible saber a donde lo llevará un nuevo puesto de trabajo, siempre hay señales sobre que tan adecuado o no es éste para usted. Sin importar cual sea el trabajo, debería buscar esas señales.

Gente

Si no disfruta trabajando todos los días con sus colegas, el trabajo puede ser una tortura. Busque un trabajo donde comparta las sensibilidades generales de la organización. Con eso quiero decir un rango de valores y características de personalidad y comportamientos, desde que tan francos son con respecto de su desempeño hasta cuanto se ríen en reuniones de trabajo.

 Si se une a una empresa donde sus sensibilidades difieren de sus colegas, comenzará a fingir ser otra persona simplemente para llevarse bien. Que tal golpe mortal para una carrera profesional.! Mientras más pronto encuentre a “su gente” en una carrera, mejor, Incluso si un trabajo parece ideal en todos los demás aspectos en ausencia de sensibilidades compartidas no es ideal para usted.

Oportunidades

Cualquier trabajo que acepte, debería ser un poco desafiante. Debería hacerlo pensar: “puedo hacer casi todo el trabajo, pero ciertamente hay habilidades y conocimientos que todavía no tengo. Voy a aprender algo nuevo aquí”.

Tener oportunidades de crecimiento lo vigorizará y hará que el trabajo sea aun más cautivador.

Opciones

Si la señal de oportunidades se refiere a tener un trabajo que le permita crecer, la señal de opciones  consiste en encontrar un trabajo que lo ayude cuando usted se marche. Después de todo, su trabajo debería ser una carta de presentación, ya sea que hablemos  de experiencia en una empresa prestigiosa o de un puesto gerencial en unan compañía pequeña recién creada. Algunas empresas le abren o cierran las puertas de otras oportunidades debido a su reputación.

Contenido laboral

Todo empleo tiene días o períodos malos y sí, habrá ocasiones en que trabaje únicamente para cubrir sus necesidades. Pero en el mejor de los casos, por lo menos le gustará algo de su trabajo. Los clientes,  la camaradería. Todo trabajo tiene sus altibajos, pero si un empleo no lo emociona de ninguna forma, no siga en él. Y no tema no reconocer cuando ha encontrado un trabajo importante. Lo sentirá.

Mientras busca el trabajo adecuado, tenga en mente que es un proceso que quiere tiempo, experimentación y paciencia. Escoja algo que le guste hacer, asegúrese de estar con la gente que le agrada y entréguese completamente..

Si hace eso, seguramente tendrá un gran trabajo, y realmente nunca trabajará otro día de su vida.

Administren su energía, no su tiempo

Administren su energía, no su tiempo 300 298 Rafael

A continuación un resumen de un reciente artículo de Tony Schwartz publicado en Harvard Business Review sobre Time Management. A medida que aumentan las exigencias en el lugar de trabajo, mucha gente responde con más horas de trabajo, que cansan al empleado y que le cuestan tanto a este como a la organización. Por otra parte, la gente da por sentado lo que la capacita para trabajar; es decir, la energía. Incrementar esta capacidad es el mejor modo de hacer más en menos tiempo. El tiempo es un recurso finito; pero la energía es diferente. Proviene de cuatro fuentes: el cuerpo, las emociones, la mente y el espíritu, y puede aumentar y renovarse en cada una de estas.

 En este artículo Schwartz y McCarthy, señalan cómo establecer rituales para aumentar la energía en las cuatro fuentes. Por ejemplo, hacer recesos constantes restablece la energía física. Dejar de lado el papel de víctima evita la pérdida de energía a través de las emociones. Evitar las constantes distracciones que la tecnología ofrece (como vivir pendiente de los mails e interrumpir el trabajo para responderlos inmediatamente)  incrementa la energía mental. Y participar en actividades que le den sentido a la vida aumenta la energía del espíritu.

 Los nuevos rituales funcionan sólo si los líderes permiten su implementación. Y, cuando esto sucede, los resultados son increíbles. Un grupo de empleados del Wachovia Bank, que hizo un programa de gerencia de energía, superó en rendimiento a otro grupo, y mejoró su productividad, su satisfacción y sus relaciones con los clientes.

 Todo esto corrobora las pruebas recabadas sobre la efectividad de este enfoque en otras compañías, como Ernst & Young, Sony y Deutsche Bank. Cuando las organizaciones invierten en todas las dimensiones de la vida de los empleados, los individuos responden concentrando toda su energía en el trabajo. Y esto permite que tanto la compañía como su gente crezcan en valor.

Mejorando el desempeño de nuestros equipos de trabajo

Mejorando el desempeño de nuestros equipos de trabajo 242 300 Rafael

Hace poco me enviaron un link con una entrevista a un gran pensador a nivel mundial, Marcial Losada. El afirma que la relación existente entre un equipo de alto desempeño y uno de desempeño mediocre es la relación que existen entre la cantidad de estímulos negativos y positivos que se dan al interior de dicho equipo. Lo curioso de ello es que llegó a esa conclusión mediante las matemáticas! Inclusive consiguió determinar una ecuación que define exactamente la relación que debe existir en esta tasa de positividad/negatividad, para que los grupos generen sinergias.

 La aplicación practica del día a día y que nos puede servir para aplicarlo en nuestros trabajos, más aun en contextos marcados por situaciones post crisis, a veces con problemas de clima laboral, es saber como motivarlos, a veces con martillo y a veces con cincel, para lograr hacer una excelente escultura y que el equipo sea un espacio en el cual los miembros del mismo sientan que les rete y los obligue a sacar lo mejor de si mismos, superando inclusive el desempeño del jefe del equipo. Como bien dicen, la grandeza del superior nunca disminuyó por la competencia del subordinado. Un directivo se mide por su brillantez intelectual y por la humildad moral de su equipo de colaboradores.