Ideas para trabajar mejor

Tips para negociar mejor

Tips para negociar mejor 234 299 Rafael

En esta vida, casi todo es negociable. Uno tiene que negociar su sueldo, negociar con los proveedores, con los clientes, con sus subordinados o jefes, negociar con su esposa, hasta negociar los horarios o permisos con sus hijos, con la enamorada, etc. Es por ello, que con el fin de aprender algo más sobre técnicas de negociación, me puse a buscar esta semana información que nos ayude a negociar mejor.

Uno de los mejores oradores en el mundo sobre este tema es Michael Gibbs quien recomienda algunos pasos básicos que son los siguientes:

  1. El planeamiento de la negociación representa el 70% del éxito de la misma.

  2. El 60% de su período de planeamiento, páselo pensando en qué es lo que la otra parte va a requerir.

  3. Nada fortalece más la negociación que el compromiso que uno tenga con sus valores y sus principios.

  4. Separe a las personas del problema.

Como estrategia, aconseja enfocarse en el adversario y en su posición, la idea es atacar no al contrincante, sino al asunto que se trata. El énfasis es ver la negociación como algo que puede ser resuelto buscando una solución creativa.

En cuanto a las tendencias generales, casi todos los expertos apoyan el recurso del silencio total como una estrategia de negociación. Influye más lo que se preparó de antemano que lo que se hace por la defensa del momento.

Un excelente libro es Bargaining for Advantage, los tips que se señalan provienen de la investigación psicológica. Herramientas como el principio de consistencia, se refieren a la necesidad de la gente de parecer razonable y son usadas en negociación para hacer que el otro se sienta obligado a recurrir a los mismos estándares del contrincante para también parecer razonable.

Cuando finalmente llega el momento de la confrontación, los expertos aconsejan dejar al adversario hacer la primera oferta ya que se ha encontrado que el lado que hace la primera oferta no tiene tan buen desempeño en la negociación, posiblemente porque la gente tiende a subestimar sus propios argumentos y a sobreestimar los de los demás.

En el libro “Negotiate to win” de Robert Misino se concluye que todo proceso de negociación implica un alto nivel de estrés. Si consigue, no quedarse paralizado frente a las situaciones difíciles que sin duda aparecerán en cada una de las negociaciones que participe a lo largo de su carrera profesional, las posibilidades de éxito serán muchas. Prepare sus reuniones, tenga claro cual es su rol en cada momento, conduzca la situación pensando siempre en su objetivo final y tenga una alternativa frente al fracaso. Buena Suerte!

¿Qué es el éxito y como alcanzarlo?

¿Qué es el éxito y como alcanzarlo? 157 233 Rafael

Trabajo en una empresa de selección de personal en la cual nos toca entrevistar continuamente candidatos y una de las preguntas que siempre realizo gira en relación al éxito conseguido y a que le llaman éxito.

Y es que es muy interesante conocer su opinión al respecto, porque es en base a este concepto que girará gran parte de su vida y sus aspiraciones. Me contaba un amigo del rubro que entrevistó a un ejecutivo y le preguntó si era exitoso. El ejecutivo respondió que había sido gerente desde los 25 años, trabajó en 4 empresas de primer nivel ascendiendo de posiciones hasta llegar a una gerencia general en pocos años. Una vez que terminó mi amigo le volvió a preguntar lo mismo para hacerlo recapacitar sobre si su concepto de éxito giraba únicamente en el plano laboral, con lo cual, el enfoque definitivamente no era el correcto.

Mucha gente se esfuerza por subir una escalera pero lo que no sabe es que la ha colocado en el lado equivocado, y que cuando termine de subirla se dará cuenta que no era lo que quería. Es por ello muy importante identificar lo que uno quiere en la vida y lo que nos hará realmente felices a nosotros y a los que viven con nosotros.

En esta época hay muchas variables disfrazadas de éxito que luchan por capturar la atención de uno mismo, pero que en realidad no son más que pequeñas satisfacciones efímeras que lejos de darnos una tranquilidad de conciencia (requisito indispensable para ser y vivir felices) no hacen más que engañarnos y desviarnos del camino correcto. Una de ellas es la cultura ligth de nuestro tiempo que propone el «usar y tirar» propio del consumismo como hábito de conducta, pero olvida que las personas no son de plástico y necesitan y reclaman un ámbito en el cual el pensamiento forme convicciones firmes que orienten las decisiones y los sentimientos. Gustavo Zerbino, sobreviviente del accidente en avión de un equipo de rugby que dio origen a la película “Viven” nos dice que “El mundo está totalmente de espaldas a una realidad interior. Busca en el exterior formas de satisfacer necesidades que sólo pueden ser colmadas desde el interior. Estamos mirando en la dirección errónea. Como es un péndulo dialéctico, un día dará la vuelta, y confío que haya un retorno a la espiritualidad y v los valores”

Alvarez de Mon, aquel brillante pensador y profesor del IESE nos dice que “La misión principal de un buen directivo es responder y atender el anhelo del ser humano de mejorar su calidad de vida. Cuando caminas por el sendero de la vida, unas veces más contento y risueño, otras más cariacontencido y pesaroso, al menos siempre confiado en que es lo que te conduce a algún sitio valioso, te vas dando cuenta de lo que pesa en la mochila. En ella hemos metido de todo, lo importante y lo anecdótico, lo esencial y lo estético, y nuestra sufrida espalda empieza a pagar factura por el sobrepeso. La solución es sencilla, desprenderse de todo aquello que dificulta y ralentiza la marcha y seguir, ahora sí, ligero de equipaje.” Es decir, priorizar, nuestro éxito, nuestra meta debe estar fijado en lo más importante para nosotros, que no es sinónimo de ganar más plata o tener más títulos, sino de ser mejores personas, y este título, aparentemente abstracto y subjetivo se puede concretar en metas objetivas como preocuparse por alcanzar ciertas virtudes puntuales que nos hagan falta, dedicarle más tiempo a nuestra esposa, padres, enamorada, hijos o lo que uno tenga, ser más productivo en el trabajo, profundizar nuestra vida espiritual, ser mejores amigos de nuestros amigos, es decir, nuestro verdadero éxito será mejorar en todas estas variables mencionadas anteriormente, no centrarse en alguna de ellas descuidando el resto.

Y definitivamente cuesta alcanzar ese verdadero éxito, y cuesta mucho, porque son varios aspectos, el “éxito” que te da el centrarte en aspectos puntuales como el dinero, o el placer, es fácil pero pasajero. Al respecto dice Alvarez: “Cualquier persona equilibrada prefiere el placer al dolor. Hasta aquí, es fácil que todos nos pongamos de acuerdo, salvo alguno que, temeroso de las enseñanzas de Epicuro, si se lo pasa muy bien, se siente mal, y se culpabiliza. En su balanza personal va haciendo méritos para ganarse el gran premio, y si el activo de goce, diversión y placer excede el pasivo de partidas como renuncia, sacrificio, trabajo, y deber, todos sus sistemas de control se disparan. Estas personas que se “inmolan” por el bien de la humanidad suelen ser muy malos profesionales de la contabilidad. No encuentran ninguna satisfacción en el maravilloso equilibrio del pasivo = activo. Su compleja estructura mental desafía a la precisión y armonía de los números y conceptos contables, decantándose por un balance cojeen el que el pasivo lastra y fustiga al irresponsable activo.

El hombre que aprende a disfrutar suele aprender también a sufrir. No le digo que sea íntimo amigo del dolor, pero comienza a entenderle y hasta le agradece sus indirectas y códigos secretos. “

Ya lo dice uno de los psicólogos más grandes de nuestra época, Victor Frankl, un judío que vivió y sobrevivió a los campos de concentración nazi. “El interés principal dek hombre no es encontrar el placer, o quitar el dolor, sino encontrarle un sentido a la vida” y eso es justamente lo que nos dará ese orden mental para priorizar lo que es realmente importante para nosotros y nos permitirá conseguir el éxito.

La importancia del mix cabeza-corazón para vivir mejor

La importancia del mix cabeza-corazón para vivir mejor 160 111 Rafael

Para vivir mejor, hay que hacer las cosas con pasión, sin embargo, la palabra pasión está cada vez más devaluada. Se ha hablado mucho de poner pasión en lo que uno hace, para que las cosas salgan bien. Pero, que hay detrás de esta afirmación, ¿cómo podemos hacer para ponerle pasión a lo que hacemos, pero más importante aun, que ésta no se apague?

En este sentido, quizá una de las variables a considerar es el mix que hay que hacer entre la razón y los sentimientos, es decir, entre cabeza y corazón. En estos tiempos, en los que todos andan tan obsesionados por procedimientos, metodologías, y por querer entender todo, nos hace falta una cuota que viene del corazón. Ya lo decía el Principito: “Lo esencial es invisible a los ojos. Sólo se ve bien con el corazón.” Por mucha lógica, análisis y planificación que se ponga, si el corazón no es movilizado, las soluciones reales y óptimas van a brillar por su ausencia.

Por otro lado, cuando todo se centre en las emociones y no haya nada de lógica de por medio, lo más probable es que las soluciones sean a corto plazo. En los siglos pasados, la razón era la que iluminaba las decisiones tomadas, sin embargo, con el correr del tiempo, esto ha cambiado y se toman hoy más bien en base a impulsos de la emotividad o en base al sentimentalismo.

Decía Santiago Alvarez: “¿Cuándo se retira cabizbajo y triste el corazón? Cuando el talento no encuentra la tarea que le espabila, cuando la libertad es vigilada, cuando la frescura y espontaneidad son sospechosas, cuando el espíritu y genio humanos son sofocados. Observo poca lucidez y razón en nuestras formas de tomar decisiones y nuestros comportamientos, a lo peor porque el corazón está ausente. “

Cuando hablo del corazón no lo hago sólo como recinto de emociones, afectos y sentimientos, sino también, como sede de la inteligencia. “El corazón tiene razones que la razón no entiende”, dice Pascal.

La razón debería ser lo suficientemente inteligente y humilde como para escuchar los recados que le deja el corazón, sólo así se podrá garantizar una forma de pensar y de tomar decisiones que nos ayuden a hacer lo correcto.

El factor X del éxito

El factor X del éxito 253 270 Rafael
 

Liderazgo y decisión son dos de los principales ingredientes para tener éxito. Cualquier compañía que cuente con gerentes capaces de tomar las decisiones adecuadas tendrá en sus manos la capacidad de triunfar. Pero, ¿Qué otros factores inciden en el desarrollo profesional de un trabajador?

Se publicó recientemente en la revista Psychology Today un artículo en el que se trataba de definir el factor X del éxito. A continuación un resumen obtenido del servicio de resumidos www.derevistas.com ya que me pareció muy útil.

En toda universidad o escuela elemental hay siempre alguien que se diferencia por su personalidad especial, más allá de su inteligencia, talento o belleza. Los franceses lo llaman “je ne sais quoi” (“un no sé qué”), pero en realidad contamos con términos para nombrarlo: carisma, chutzpah, joie de vivre y gracia. Estos son los factores X que escapan a toda definición si bien los reconocemos en la gente que admiramos.

Los psicólogos han relegado siempre atributos como el chutzpah y el carisma en parte porque son difíciles de definir. Si bien requiere de mucho esfuerzo para cultivarla, la gracia es la más fácil de aprender a través de disciplina mental y emocional. Por otra parte, el carisma es algo que se tiene o no se tiene, pero puede ser potenciado. Todo el mundo puede tener chutzpah, pero pareciera correr sólo por las venas de unos cuantos. Todos podemos incrementar estos factores.

1. Carisma: consiste en un conjunto de elementos, tales como: expresividad, sensibilidad, control, elocuencia, visión y confianza. Rakesh Khurana, profesor de comportamiento organizacional de la Escuela de Negocios de Harvard, señala que las compañías estadounidenses buscan nuevos líderes con carisma, pues, en mercados inciertos, el gerente general carismático propicia un alza en los precios accionarios. Sin embargo, esta situación no dura mucho tiempo, pues el carisma tiene más que ver con la imagen que proyectamos que con nuestras habilidades innatas.

2. Chutzpah: la chutzpah nos deja boquiabiertos porque desafía el conformismo. Es un comportamiento que traspasa las normas sociales por el simple hecho de traspasarlas. Es el afán por no contentarse y querer mejorar cada día más en todo lo que hacemos. En mayo de 1998, tres docenas de los mejores investigadores del Proyecto Genoma Humano se reunieron con Craig Venter, uno de los biólogos del proyecto. Todos estaban furiosos con él, pues había comenzado un proyecto que pondría en tela de juicio la investigación biológica más importante del siglo XXI. ¿Qué desató la ira de los colegas de Venter? Este sugirió que daría un paso al frente: descifraría el genoma humano. No se conformaba como sus colegas con dar el paso previo de descifrar el genoma de un ratón.

3. Gracia: la gracia es el factor X más silencioso. Además, es quizá el único en el que el poder de la persona no amenaza la sustancia de lo dicho o hecho. La gente graciosa trasciende su vida privilegiada para conectarse con el público. Así pues, en vez de sucumbir ante su propia rabia, Jackie Kennedy permitió estoicamente que su hijo diera aquel famoso saludo en el funeral de su padre. Esto conectó a todos los estadounidenses.

Carta para trabajar mejor

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Nuestra vocación profesional es una de las variables que más debemos tener en cuenta a la hora de pensar en ideas para mejorar. Y es que en nuestro trabajo pasamos la mayor cantidad de horas del día, es la fuente de nuestros recursos económicos, puede ser también la fuente de satisfacción o insatisfacción de muchos que se sienten que han triunfado o también fracasado según sea el caso. Es por ello que conviene estar siempre atentos de cómo trabajar mejor, como ser más productivos. De ello dependerán nuestros ascensos, nuestra línea de carrera y en algunos casos nuestro nivel de recompensa.

Buscando algunas ideas concretas que nos sirvan para trabajar mejor, encontré en la web, una carta de mejores deseos que un trabajador escribe y que me pareció muy interesante como para publicarla en este espacio. Ustedes perdonen que vuelva con el mismo autor, el profesor del IESE Santiago Alvarez, pero es realmente espectacular su visión del mundo, su facilidad para plasmar en pocas palabras y con una nitidez y verso privilegiado, lo que a muchos nos cuesta decir. Mi sugerencia es que la lean varias veces, y pongan un plan para ver como la ponen en práctica, ya que cada petición es todo un objetivo a mejorar. A continuación un extracto:

“Que mis jefes no se obsesionen con motivarme, de eso me encargo yo. Que se limiten a diseñar un ambiente profesional grato, desafiante, justo y libre. Que no se confunda horas de presencia física con tiempo de calidad, recurso carísimo en esta sociedad dispersa. Que otras dimensiones de mi persona –familia, amigos, cultura, deporte…– sean atendidas como merecen.

Que tenga la personalidad para manejar soledades, para elegir un no constructivo y leal, contraste independiente de mis síes. Que aprenda a dominar el arte de vivir, clave esencial para doctorarme en el oficio de dirigir. Que mi razón y corazón hagan la paz, base de la credibilidad y persuasión personales.

Que mi mente hiperactiva escuche los recados de mi cuerpo, prematuramente avejentado. Que no me tome mi trabajo tan en serio, que la persona que soy gobierne con mano firme al personaje que represento. Que quien quiera que soy se dé cuenta de que estoy de paso, que aprenda a reírme de mí mismo, la última y gran asignatura que sólo los sabios aprueban con nota.

Pensaréis Majestades que me he pasado. Ahora que sólo se habla de derechos, os prometo hacer mis deberes. El resto lo confío en vuestras manos. Hasta el año que viene.

Captar y sentir la corriente del río humano, atraer y gobernar el talento de mi empresa, conocer y educar a mis hijos, mantener una relación amable conmigo mismo, renovando mi equipaje intelectual, emocional y espiritual, son tareas cruciales que, pese a su naturaleza y jerarquía, un día sí y otro también son arrinconadas en la vorágine de días clonados en serie.”

¿Por qué fracasan los ejecutivos inteligentes?

¿Por qué fracasan los ejecutivos inteligentes? 128 84 Rafael

Hoy publicaré un resumen que lei hace poco de un artículo de la revista del IESE de España, y me pareció muy interesante porque hay muchos ejecutivos que a pesar de ocupar los primeros puestos en sus estudios o programas de post grado, no llegan a triunfar. 

Errare humanum est. Pero también es humano y útil analizar el fracaso. Sydney Finkelstein en su libro “Ejecutivos inteligentes. Conozca sus errores y aprenda de ellos” (“Why Smart Executives Fail: And What You Can Learn from Their Mistakes”), indica que errores de concepción, delirios de grandeza y fallos en la transmisión de la información son los tres grandes conceptos que los líderes deberían revisar para no acabar fracasando en el intento. 

Pero esos líderes pueden tener una serie de patologías. El autor le llama los “siete hábitos de personas que fracasan estrepitosamente”, que son las características indispensables para fallar de forma aplastante. Son las siguientes:

  1. Considerar que tanto ellos como sus compañías dominan en su medio.

  2. No separar claramente intereses personales y empresariales.

  3. Creer tener todas las respuestas.

  4. Eliminar a todo aquel que no les apoye totalmente.

  5. Ser portavoces consumados de la compañía (obsesionados con la imagen de la misma).

  6. Subestimar los obstáculos de consideración.

  7. Aferrarse obstinadamente a lo que funcionó en el pasado.

Sólo será posible prevenir los desastres, concluye Finkelstein, pensando en el liderazgo y en las organizaciones de forma radicalmente diferente, dejando de lado las respuestas fáciles y estudiando las causas reales de los fracasos. Eso se aplica no solamente a los negocios, sino a la vida en general.

Prioridades para dirigir en el siglo XXI

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Leí hace poco en la revista Business Week un artículo sobre las variables a tomar en cuenta para dirigir en estos tiempos. Si bien es cierto, no existen características que garanticen el éxito, está demostrado que hay valores que comparten todos los ejecutivos, como la autoexigencia, el conocimiento, la honestidad, el servicio, el equilibrio personal o el saber gestionar conflictos que ayudan en la labor de dirección. 

Además, se establece que los ejecutivos organizan su trabajo en torno a tres elementos: el futuro, el modelo de negocio y las personas. El modelo de dirección que se desprende de dichas prioridades deja atrás una concepción del ejecutivo como un mero estratega que busca competir y apropiarse del valor generado por proveedores, clientes, sociedad, o incluso empleados. La sociedad y las personas ya no son vistas sólo como una fuente de la que se debe extraer recursos para lograr objetivos económicos. El ejecutivo debe tener una visión de futuro y saber comunicarla y ha de situar a las personas en el centro de la organización.

El futuro, por definición, es una gran pregunta, y, fiel a su naturaleza, como dice Santiago Alvarez, no revela las respuestas que sólo el atesora en su regazo. Es más, si se desnudara contándonos todos sus secretos, vivir sería insoportablemente aburrido. El factor sorpresa es vital para casi todo. Es importante tomar en cuenta el futuro, ir con las luces altas siempre prendidas, para ver más allá de lo evidente y saber planificar lo que pueda pasar. Pero es igual de importante también, estar muy metido en el presente.

Dicen que punto a punto se gana un partido memorable, paso a paso se corona una larga caminata, minuto a minuto se protagoniza una vida fértil. ¿Has perdido un partido en el último minuto por exceso de relajación? Saca las enseñanzas oportunas y utiliza el coraje y la rabia que da para afrontar el siguiente al 200 por ciento. Alvarez, decía también que nada de esto significa que no se hagan planes, que no se proyecte el futuro. Estos se necesitan para organizar unas buenas vacaciones, para elegir universidad, para reservar las entradas al teatro, para diseñar un plan de carrera profesional, para preparar un planeamiento estratégico para la empresa. Pero una vez hecho esto, hay que devolver la cabeza al presente y dejar el futuro en la agenda, quietecito y controlado, ahí nos hemos citado con él. En ocasiones no se vive el presente por estar mirando el ayer, teniendo miedo del mañana, y entre tanto, se te va la vida.

Christopher Reeve, el actor que caracterizó a Superman, comentaba después de haber quedado hemipléjico por una caída: “Tengo que parar esta cascada de memorias o al menos sacarlas del armario por un instante, echarles una mirada rápida y volverlas a guardar. Ahora sé como hacerlo: tengo que coger la llave de actor y utilizarla en mi propia vida. No hay otro modo de sobrevivir que estar en el presente. Del mismo modo que mi accidente y sus secuelas me obligaron a redefinir lo que entiendo por héroe, he tenido que profundizar en lo que de verdad significa vivir intensamente el presente. ¿Cómo sobrevives en el momento cuando es sombrío y doloroso, y el pasado es seductor y grato? En el escenario o en una película, vivir el presente es relativamente sencillo y muy estimulante, se trata de un logro artístico sin consecuencias personales. Vivir en la vida real de esa manera cuando el momento es tan difícil es una cuestión totalmente diferente”. 

Por último, además del tiempo en el que vivimos, es necesario para saber dirigir el aprovechar el tiempo, el nuestro y el de los demás. “Si no vives como piensas, acabarás pensando como vives”, decía Marcel Proust. Muchos de nosotros pasamos el tiempo, desaprovechándolo, dejando que pase, sin tomar en cuenta, que si fuese solamente oro quizá podríamos darnos el lujo de perderlo, pero el tiempo es vida, y no sabemos cuanta nos queda. ¿Nos hemos dado cuenta la forma como perdemos el tiempo todos los días? Cuantas largas horas frente a la televisión, el Chat, Internet, el trabajo en exceso, (necesitamos trabajar mejor, no mas) que al final se convierten en una excelente excusa que nos libera de cultivar el gratificante pero ya casi olvidado arte de la conversación, y guardar tiempo para temas tan importantes como conversar con mi enamorada o esposa a la que quizá no le cuento mis cosas del día a día, o de tener una meditación a la que normalmente le tengo pánico, o de contactar a un amigo que lo necesita, o de practicar un deporte que disfrutaría. Vale la pena interiorizar esto y ajustar algunos temas internos. ¿Lo intentamos?

La felicidad y la asignación del tiempo

La felicidad y la asignación del tiempo 128 98 Rafael
 

En los últimos años, la ciencia de la felicidad ha nacido como una nueva área de investigación que intenta definir qué es lo que nos hace felices. Y es que a pesar de los avances económicos cada vez menos personas se sienten felices, dejando evidencia que no siempre la relación dinero – felicidad es directamente proporcional.

Al respecto, hace poco leí uno de esos artículos que te cambian la forma de ver la vida, el cual me he permitido resumir con la venia de mi profesor y autor del estudio sobre el dinero y su relación con la felicidad, el Sr. Manel Baucells, Profesor Principal de Gestión de Personas en el IESE de Barcelona.

En nuestro mundo está tan arraigada la creencia de que el dinero compra la felicidad, que muchos que se la creen terminan estrellándose contra una realidad esquiva y diametralmente opuesta a ese razonamiento. Si bien es cierto, el dinero no da la felicidad, pero sí la puede comprar, la única duda es cuánta cantidad. Y no es tanta como uno espera porque no sabemos administrar el dinero, nos acostumbramos demasiado rápido al nuevo tren de vida y nos comparamos con personas mas afortunadas, lo cual disminuye nuestra felicidad.

Se puede ser feliz con el mismo sueldo

Muchas veces las personas hablan de la falta de dinero como una de las causas de sus males. Atribuyen que por eso no pueden ser completamente felices, que no tienen todo lo que desean y que siempre les está faltando algo para ser “iguales” a los demás, incluyendo en “todos los demás” a unos pocos que pueden tener alguna superioridad en un bien material por ejemplo. Sin embargo, el dinero no siempre les permitirá cubrir las necesidades y lograr satisfacciones, y una vez que lo obtienen, se dan cuenta de que igual les sigue faltando otros bienes.

Para Baucells, el problema parte de mucho tiempo atrás. Explica en su estudio que la economía tradicional consideraba todos los bienes como básicos, y para nosotros en cambio, existe una enorme diferencia entre la felicidad que proporcionan los bienes básicos y los adaptativos. Un bien básico satisface una necesidad objetiva y genera siempre la misma cantidad de satisfacción; en cambio, un bien adaptativo proporciona una satisfacción subjetiva y variable según las propias expectativas y las referencias.

Por ejemplo, tener un auto es un bien básico, pero cuando pasas del Toyota del 90 a la Porsche Cayenne del año, lo conviertes en un bien adaptativo. Un Toyota antiguo puede proporcionar mucha satisfacción y una Porsche muy poca…, si la comparas con el Ferrari del vecino. 

A los deportistas profesionales por ejemplo, les ocurre igual. Una encuesta reveló en 1995 que los medallistas olímpicos de bronce estaban más contentos que los que habían ganado la de plata, ya que se comparaban con aquellos que no habían subido al podio, mientras los clasificados en segundo lugar tenían pesadillas porque creían que se les había escapado la medalla de oro. 

El tema es que se puede vivir feliz aunque no te envidien. Vivimos pendientes de lo que los demás piensan de nosotros, es más, nos pasamos más tiempo haciendo creer a los demás que somos felices que en tratar de serlo, pero los demás están demasiado preocupados por lo que tú piensas de ellos para fijarse en ti. Es decir, que tu te compras la 4 x 4 para quedar bien con todos y para lucirla, y en realidad a la gente le importa un pepino tu 4 x 4. 

¿Con más dinero se puede comprar más felicidad?

En una encuesta del 2006 realizada en los Estados Unidos, se preguntó a la gente que especificara el factor que más mejoraría su calidad de vida, y la respuesta más frecuente fue “más dinero.” De hecho, todos los indicadores del grado de felicidad han permanecido intactos en todo el mundo a pesar de aumentos de la renta media considerables. Un claro ejemplo de esto es Japón, en el que la el PBI per cápita se ha quintuplicado en los últimos años, y sin embargo casi no se ha incrementado el nivel medio de satisfacción. Y es que ello se explica porque la felicidad depende también de otros factores además del dinero, como las relaciones familiares, los amigos, la salud, el trabajo, ambiente externo (libertad, seguridad, etc.) y valores personales (visión de la vida, religión y espiritualidad). 

Una forma de autoengañarse es decir que nosotros compramos para nosotros mismos, nos convencemos de que lo compramos porque lo necesitamos, cuando la verdadera causa a menudo es impresionar al resto. En cualquier caso la satisfacción y la insatisfacción siempre se obtienen al momento del incremento o decremento del estatus, después se diluyen. Es decir, el aumento de sueldo alegra el primer día, si te sacas la lotería igual, a los cuatro días te has acostumbrado a tus nuevos millones y ya envidias a tus nuevos vecinos que tienen más…Incluso puedes llegar a sentirte mas pobre que antes de la lotería. 

La otra variable mencionada en el Estudio de Baucells es nuestra incapacidad de racionalizar las proyecciones. Creemos que el nuevo auto nos reportará tanta satisfacción durante los próximos cinco años como los cinco primeros días y no es así. En general, es más feliz quien edifica su felicidad sobre los bienes básicos y posterga los adaptativos. A partir de un nivel de renta determinado, la felicidad no aumenta significativamente por mucho que lo hagan los ingresos. 

La felicidad y la asignación del tiempo

Otra conclusión del estudio es que la mala asignación del tiempo entre el trabajo y la vida personal es otra de las causas de la insatisfacción. El problema está en sobreestimar la satisfacción que nos pueden dar los bienes y por consiguiente asignar un porcentaje del tiempo superior al debido para conseguirlos. ¿Qué podemos hacer al respecto? Vale la pena preguntarse si uno se siente feliz habiendo tenido que trabajar 4 horas más de lo normal cada día para vivir en un departamento más lujoso en una zona donde sigue habiendo gente más rica que uno, pero a costa de haber perdido horas valiosísimas de disfrutar con la familia, con los amigos. Quizá hubiera sido más inteligente pensar si nos interesaba entrar en esta batalla o no y en todo caso compararnos con los demás en como ser mejor que ellos otro en términos de logros, virtudes, valores, más que en términos de bienes adquiridos.

Finalmente, Manel Baucells recomienda que a través de algunas actividades como las prácticas espirituales, la meditación o el rezo, uno pueda obtener una mejor perspectiva de la vida y reducir los efectos perjudiciales de la comparación. Recomienda también no retrasar las cosas. Anticipar lo malo es lo inteligente, también lo es dilatar la gratificación de las cosas positivas. La lección es que deberíamos programar racionalmente en el tiempo, la gratificación que nos reportan nuestros ingresos. Por ejemplo si tenemos un aumento de sueldo, no hacer todas las cosas de golpe y graduar el incremento de satisfacción. Lo mejor es ir subiendo poco a poco de nivel sin cambiar las referencias anteriores. 

Quizá el secreto de la verdadera felicidad como dicen, mas allá del tema económico, está en querer lo que uno hace mas que en hacer lo que uno quiere. Y es que Las personas más felices no siempre tienen lo mejor de todo, sólo saben sacar lo mejor de lo que les pasa en su camino.

Reflexiones para comenzar bien el 2008

Reflexiones para comenzar bien el 2008 128 72 Rafael

 

Ya estamos terminando el 2007 y estos días son ideales para revisar si hemos logrado nuestros objetivos, si hemos alcanzado el éxito y en qué nos hemos equivocado, para en base ello, planificar el 2008. En él, viven nuestros sueños, ideales y proyectos, pero sólo entendiendo las claves del presente, hurgando en sus secretos y pliegues, podemos hacer que algunos de esos sueños tengan lugar durante el año que viene. 

Siempre, en mayor o menor grado, habrá una diferencia entre nuestros planes y el dictamen final de la vida. El secreto está en caminar ese trecho y analizar el porqué de la desviación, el porqué del error, y eso es justamente lo que trataré de mostrar en este artículo, guiándome de algunos expertos que ya lo han hecho antes, y les ha ido muy bien. 

Dice la conocida frase, Errare humanum est, pero también es humano y útil analizar los fracasos que hemos tenido este año. Quien mejor que Lance Armstrong, 4 veces campeón mundial de ciclismo, para que nos explique como aprendió de sus errores: “El día de mi debut profesional, la clásica de San Sebastián, llovía a mares. Muchos corredores iban abandonando y estuve tentado de hacer lo mismo, pero no podía, era mi primera carrera profesional. Sería demasiado humillante, que pensarían mis compañeros de equipo? De ciento once corredores acabé último, terminé a media hora del ganador. Todo el mundo se reía de mí. Unas pocas horas después, sentado en el aeropuerto de Madrid, pensé en dejarlo todo. Cuando iba a San Sebastián pensé en que podía ganar. Llamé a Chris Charmichael, mi entrenador. Le dije que estaba muy afectado y que estaba pensando en dejar el ciclismo profesional. Chris me escuchó atentamente y contestó: “Lance, vas a aprender más de esta derrota que de ninguna otra de tu carrera en toda tu vida” Ok, le respondí al colgar. Después de dos días de descanso, competí en Zurich. De un grupo preparado de cien ciclistas, quedé segundo. Después de todo, parece que valgo para esto. “

Al respecto, comentaba Santiago Álvarez de Mon, Ex Director del IESE de Barcelona y uno de los mejores oradores de España: Gracias Lance, necesitaba oír a un deportista en términos tan familiares y esperados. En la derrota hay que tragarse el orgullo, comerse la furia que te da el desprecio público, sentir el coraje y la frustración internos de tu mediocre rendimiento y bregar con la alternativa fatalista y cobarde de escapar del lugar de los hechos. En la victoria, así cabe calificar ese segundo puesto en Zurich, reaparece la mirada altiva y confiada, las ganas de batir a los demás como revancha de su vergüenza anterior, la vanidad restablecida que cosecha aplausos en lugar de pitos, y sobre todo, esa sensación de poder y dominio imperiales. Ganar es placentero, embriagador y además el mejor salvoconducto social que se puede expedir. La victoria es un fenomenal abrelatas, nada se le resiste. Al ganador se le abren todos los despachos, ningún gerentaso está reunido cuando llama, todos los políticos y periodistas están disponibles. Es la persona que todos quieren visitar, ver, tocar y agarrar. Perder, por el contrario, es doloroso, desconsolador, hiriente, y además antisocial y discriminatorio. Las puertas se cierran, las llamadas de teléfono se atragantan incontestadas, las reuniones se prolongan. Al menos sirve para prepararse para la soledad futura, los políticos, periodistas y amigos de antes, aduladores profesionales, te ignoran y ningunean. Solo quedan los sufridos familiares, flaco consuelo. La victoria es saludable y gozosa, la derrota es masoquista y desoladora, así de sencillo. Álvarez recomienda nunca estudiar el pasado buscando fracasos sino más bien, analizarlo como una gran experiencia.

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Los errores son parte principal del proceso de construcción, tienen que ser cometidos. Cómo actúas cuando tienes un error es crítico. Así es como las personas y las empresas crecen y mejoran. El fracaso es parte del éxito. Leía hace poco parte de la biografía de Valero Rivera, el técnico de balonmano más exitoso de todos los tiempos. DT del Barcelona que lo ganó todo, la copa Europea y muchos campeonatos nacionales. En una parte decía que estaba agradecido a sus errores. Cada vez que ganaba algo se volvía para atrás, buscaba en el cofre de los recuerdos, encontraba una derrota anterior, le guiñaba el ojo cómplice y le reconocía su apoyo. Ojalá esa fuera la tónica general en personas y empresas. 

En estas fecha, es común ver a los ejecutivos exitosos que se comprometen a prestarle mayor atención a sus vidas, sus familias, sus trabajos y a hacer planes para el próximo año. Sin embargo, en cuestión de semanas, la mayoría de dichos planes fracasan invariablemente. No es difícil entender por qué. En la mayoría de los casos, la causa principal es que las metas estuvieron mal definidas, el concepto de éxito no fue el adecuado ya que se circunscribe al ámbito profesional, se le suele definir en función a una buena oficina, un salario anual de seis cifras, el bono de fin de año y, quizá, un ascenso, pero no se toman en cuenta variables como la familia, la tranquilidad personal, el desarrollo de las virtudes humanas. De esa forma, uno tiende a enfrascarse en una carrera interminable en busca de más: más títulos, más dinero, más negocios e independientemente de cuánto se haya logrado, siempre habrá más que buscar y conseguir. 

¿Cómo escapar de los peligros del éxito? Dejaré que Rivera lo diga con sus palabras: “Estando muy encima, alerta, teniendo claro que el objetivo final es el proceso, no el resultado. No se busca el premio, no se piensa en ganar dinero. Se piensa en una misión y una tarea a realizar. Hay que fijar la cabeza en el proceso, atarla a los deberes contraídos, los resultados no deben tener ninguna cabida en nuestro mapa mental. Ya vendrán, luego los leeremos con cuidado y atención y extraeremos consecuencias. Mirar a corto plazo, el próximo partido, fijarte en lo que hay que hacer para ganar el partido y no relajarte. No se habla de ganar sino de hacer. Ganar es la consecuencia. Ganar es tan importante, tan imprescindible, para un equipo que quiere ver extendido su cheque anual de confianza y apoyo, que no se habla de ello. Ganar es el penúltimo objetivo, el último es la felicidad. Como la quieras cazar se te escurre, sólo se queda contigo si eres limpio en el juego. Ganar, pero no a toda costa, los modos y medios de conseguir la victoria son cruciales. Regla # 2: No persigas al número 1, te persigues a ti mismo. Si vas detrás de alguien que se cae, cuando caiga, tu te caerás inmediatamente. Los grandes campeones sólo compiten consigo mismos, ellos son el único adversario que merece la pena. Las comparaciones son odiosas desde muchos puntos de vista, y en aspectos de mejora, castrantes y nocivas. Los demás son sólo una referencia externa, un estímulo – despertador. La lucha es interior y personal, y sólo vale ganar. Regla # 3: Nunca compitas para no perder. Los que juegan a no perder ya han perdido. Son mediocres que apuestan por estrategias defensivas, por plagios intolerables, por fotocopias retrasadas y en serie que expulsan el talento y el aprendizaje de su horizonte visual. 

Como contrapartida se ha trabajado la humildad, única arma para protegerse de la autocomplacencia y la vanidad, administrar el presente y edificar el futuro. Con el éxito los equipos se aburguesan, se miran el ombligo, se acostumbran al aplauso, y sin darse cuenta, se autodestruyen. “

En este 2007 he sentido muchas veces que me he esforzado mucho pero el resultado ha sido malo. Y es que hay una cierta incompatibilidad de las formas de evaluación en nuestros quehaceres diarios. Por un lado, a Dios no le importan nuestros resultados, le importa nuestro esfuerzo para conseguirlos. Lo demás depende de El. Por otro lado, en el trabajo es al contrario, normalmente en las empresas lo que importa es el resultado final. Sabemos que no todo esfuerzo genera un resultado positivo, como también, no todo resultado positivo es fruto del esfuerzo de una persona o equipo, hay muchas variables adicionales que intervienen. Pero al final, qué es más importante? Siguiendo con nuestro invitado virtual, nos responde Valero: “Si te vas a pasar la vida persiguiendo un éxito que no es definido por alguien que no eres tú, que es medido por variables y factores exógenos, ajenos a ti mismo, siempre estarás frustrado. Nunca habrá suficientes victorias. Y, si eres afortunado y las consigues, sólo serán números. Alguien te dirá que eres grande, que eres un ganador, pero en tu fuero interno sabes que es un éxito vacío. La única forma de salir de allí es que cada uno defina constantemente su propia idea de éxito, en términos deportivos, debería tener mayor profundidad y calado que ganar. Debería estar relacionada con la pasión interior que hace sentir y vibrar a nuestro corazón.

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No estoy hambriento de victorias, estoy hambriento de excelencia profesional y personal. Mi meta, mi pasión, mi último objetivo no es el éxito sino la excelencia. Si se alcanza y se renueva periódicamente, el éxito, tarde o temprano le sigue. Si desarrollar todo nuestro potencial se convierte en el gran objetivo, si la búsqueda de la excelencia es la pulsión interior que moviliza fibras y nervios oxidados e indiferentes cuando se trata de fines más vulgares, no sólo se modifica el concepto de victoria, sino que se redefine también qué entendemos por derrota. Sólo pierdes cuando no das todo lo que llevas dentro”. 

Muchas veces, los resultados no acompañan, paciencia, dicen que la excelencia anda molesta con las prisas y los nervios. No sé si este habrá sido el caso de algunos de ustedes, si fuese así lo mas importante es analizar las causas, quizá una estrategia mal definida, o mal implementada, o el equipo humano no tiene el perfil necesario, aunque quizá lo más importante sea fijarse si esfuerzo realizado fue realmente el necesario. 

Parafraseando lo dicho anteriormente, ser el mejor no es consuelo cuando sabes que no has dado todo lo que llevas dentro. Antes de acabar un partido, una ya sabe si ha ganado o perdido, independientemente del árbitro, de los demás. Antes de cerrar el año laboralmente hablando, ya sabemos si ha sido bueno o malo para nosotros, independientemente de las metas fijadas por la empresa, ya sabemos si hemos sido realmente productivos, al margen de promociones, traslados, aumentos de remuneración o despidos. Igual pasa con la vida, antes de acabarla, uno ya sabe si ha sido plena y abundante, si hemos dejado huella o si pasamos desapercibidos.

Como dice Alvarez de Mon, “¿Quién no ha amonestado a un alumno que saca notable, cuando sus talentos reclaman un sobresaliente? ¿Quién no ha propuesto a un colaborador subir un peldaño en la escalera de la excelencia, cuando él, cómodo y listo, se ha sentado en un descansillo, que, siendo parada y fonda, se transforma en morada y refugio permanente? ¿A qué padre o madre no se le ha caído la baba cuando ve a un hijo sudoroso perder un partido y dejar la cancha fatigado, y, en cambio, fruncir el seño cuando el mismo hijo abandona sobrado y descansado un partido, que pese a ganarlo, no conoció lo mejor de él?”.

El verdadero éxito es algo más íntimo, no sé si llama felicidad, pero si no lo es, se le parece mucho. Es equilibrio, es vivir con la conciencia tranquila de saber que se ha esforzado al máximo por hacer las cosas bien. Este concepto difiere muchísimo de lo que pensábamos cuando éramos más jóvenes, en el que definíamos como exitosos únicamente a aquellos que tenían más dinero o a los que tenían su propia empresa. La gente persigue la meta de maximización de la felicidad y mide su productividad en la cantidad de dinero ganado.

Según una encuesta de este año incluida en una investigación realizada por Manel Baucells y M. Sarin del IESE en la que se preguntó a la gente que especificara el factor que más mejoraría su calidad de vida, la respuesta más frecuente fue “más dinero.”. Sin embargo los indicadores de la felicidad han permanecido estables en los últimos 5 años a pesar de los aumentos significativos de la renta real que se han producido a lo largo del tiempo, en el caso de Japón se ha quintuplicado el PBI per cápita en los últimos años sin implicar un aumento en el nivel de felicidad. Esto no hace más que confirmar que la felicidad depende también de otros factores. Según Baucells estos son la composición genética de una persona, las relaciones familiares, la comunidad y los amigos, la salud, el trabajo (desempleo, seguridad de empleo), el entorno externo (libertad, guerras o trastornos sociales, crimen) y los valores personales (perspectivas sobre la vida, religión, espiritualidad). No obstante, los ingresos sí influyen hasta cierto punto en la felicidad de una persona y tienen un efecto moderador sobre los efectos adversos de algunos acontecimientos de la vida, pero sólo hasta cierto nivel, en el que cubre las necesidades básicas, luego de éste, más dinero ya no produce necesariamente más felicidad. 

Lo curioso es que seguimos creyendo que con más dinero podremos comprar más felicidad. Quizá el reorientar nuestras metas para este 2008 y enfocarlas en los factores que realmente nos darán satisfacción será un buen punto de inicio. Pero tan importante como fijarlas, es definir como implementarlas y cómo controlar su cumplimiento durante el año. Año nuevo, lucha nueva.

En fin, ya se me acabó el material y las ideas por hoy. Tengo que tener sentido de la oportunidad y saber cuando sobro en un lugar o cuando ya el artículo está demasiado largo. 

No quería terminar sin mandarles un saludo especial y mis mejores deseos de que pasen un excelente 2008 y una Feliz Navidad y de que el Niño Jesús encuentre un lugar para nacer y para vivir en nuestros corazones, pero claro, no se puede dejar entrar a quien no se conoce bien, para eso podemos aprovechar estos días de tranquilidad para leer sobre El. Ahora si me despido. El próximo Lunes volveré sin falta.

¿Cómo aprovechar cada minuto? Time management

¿Cómo aprovechar cada minuto? Time management 84 128 Rafael

 

Se ha hablado mucho de la productividad de las personas en las empresas. De hecho, muchos gerentes se enfocan en como aprovecharla al máximo. Pienso que con el mismo afán y preocupación de ser productivos en nuestros trabajos, deberíamos enfocarnos en ser productivos en nuestra vida personal, familiar y social. Una de las mejores formas de hacerlo es aprovechar bien cada minuto de nuestro tiempo. ¿Y cómo se hace eso?

Dicen que bajo el sol existe un tiempo para cada cosa, tiempo para trabajar, tiempo para disfrutar, tiempo para dormir, tiempo para pasarla en familia, tiempo para divertirse con los amigos, tiempo para meditar, etc. Quizá uno de los secretos sea saber encontrar el lugar diario que le damos a cada cosa y respetarlo de manera rigurosa, no solo dedicándole el tiempo necesario, sino poniendo la mente, la concentración, el alma y el corazón en lo que hacemos.

Ustedes disculpen, pero intentaré argumentar desde mi propia realidad personal, ya que soy el personaje que tengo mas a mano, cómo hago y lucho cada día para aprovechar mi tiempo al máximo. Primero tengo ya definido que mis horas de sueño son 6 y media, trato de no dormir ni mas ni menos (salvo el Domingo que quizá justifique dormir una hora más). Trato de arrancar el día con un valioso consejo que me dieron, “el minuto heroico”, es aquel momento en el que suena el despertador, y de lo que se trata es de no darle gusto a la flojera, y en ese mismo minuto (heroico por lo que supone levantarse en ese instante) empezar el día sin darle chance a la flojera. Siempre cae bien un tiempo fijo de meditación en la mañana y otro en la noche para, con la tranquilidad de aquellos momentos, planificar el día (si es en la mañana) y analizar que hicimos bien, que hicimos mal, que pudimos hacer mejor, y que haremos mejor al día siguiente (si es en la noche).

Lo ideal es ser puntual, llegar puntualmente al trabajo, y también tener una hora fija de término, de tal forma que nos ayuda a planificarnos, a dosificar el trabajo, y a gestionar nuestro tiempo en el mismo, enfocándose en las tareas mas importantes y evitando así esos largos ratos de ocio en el trabajo que pueden estar dados por una larga conversada con los mismos compañeros sobre temas ajenos al trabajo, o esas reuniones interminables de trabajo (lo ideal es que tengan siempre una hora fija de inicio y de término).

En uno de los mas recientes resúmenes del IESE de España, entrevistan a un destacado profesor especialista en el tema que acaba de escribir un libro al respecto (el que espero comprar y resumirlo para ustedes). El protagonista es un personaje que muestra una gran preocupación por atender todas las dimensiones de su personalidad como padre, marido y ciudadano. ¿Cómo resolver esta dificultad para conciliar todo esto? Nos dice: “El hombre moderno está peleado con el tiempo. Engulle los minutos, se le atragantan. Está en tantos sitios y no está en ninguno. Lo que requiere la sociedad de hoy es calidad: si cada vez que hacemos algo nos dedicáramos sólo a ello, el balance sería mucho más fecundo. Atarse al presente es la mejor manera de conquistar el futuro. Pero esa capacidad de concentración, me parece singular y un recurso escaso.”

Por otro lado, un santo de nuestros días, especialista en el tema, nos dice: “No nos debe sobrar el tiempo, ni un segundo: y no exagero. Trabajo hay; el mundo es grande y son millones las almas a las que puedes ayudar. Me dirijo a cada uno de vosotros. Si te sobra tiempo, recapacita un poco: es muy posible que vivas metido en la tibieza; No te mueves, estás parado, estéril, sin desarrollar todo el bien que deberías comunicar a los que se encuentran a tu lado, en tu ambiente, en tu trabajo, en tu familia. ¿Por qué no encontramos a veces esos minutos, para terminar amorosamente el trabajo que nos atañe? ¿Por qué descuidamos las obligaciones familiares? ¿Por qué nos faltan la serenidad y la calma, para cumplir los deberes de cada uno de nosotros, y nos entretenemos sin ninguna prisa en ir detrás de los caprichos personales? Me pueden responder que son pequeñeces. Sí, verdaderamente: pero esas pequeñeces son el aceite, nuestro aceite, que mantiene viva la llama y encendida la luz.”

Es justamente eso lo que nos hace vivir mejor, ser mas productivos no solamente en nuestro trabajo sino en nuestra vida.

La mayoría de nosotros vivimos con una incongruencia a flor de piel que muy pocos son capaces de diagnosticar, y menos aún de encontrarle una solución. Si apuntásemos en un papel cuales son las 4 cosas que mas nos importan en la vida, probablemente puedan ser Dios, la familia, el trabajo, y los demás. Me atrevo a decir que la familia en la mayoría de los casos figuraría en un lugar superior al del trabajo, sin embargo, le dedicamos ese tiempo necesario a la familia? El trabajo se puede cambiar, la familia no. Dicen, que el tiempo es nuestro tesoro, el “dinero” para comprar la eternidad. Mas que el tiempo diría, que es lo que hacemos con el tiempo.

Se dice también que el horario es la distribución del tiempo, un recurso siempre escaso, inelástico e imposible de reemplazar. Casi todos nosotros nos hemos acostumbrado a decir “No tengo tiempo”. Al respecto, Steven Poelmans, profesor del MBA del IESE de España, sintetiza en esta frase que aparece en el primer capítulo de su libro lo que podría ser un reto para dominar el tiempo, no en su devenir cronológico, que es imposible, sino llenándolo de calidad. Y es que de eso se trata, de cómo incorporar “espacios de calidad” en un tiempo que es limitado. En uno de sus artículos, publicados en la revista de exalumnos del IESE, se plantea que el problema empieza desde su propia base. Tiempo de calidad es un concepto relativo. Nadie puede determinar en nombre de otro qué es la calidad en este asunto. El autor entiende como tiempo de calidad aquél que “tiene que ver con optimizar el tiempo que invertimos en cuanto a eficacia y, lo que es más importante, en cuanto a alcanzar la felicidad, tanto para nosotros como para nuestros seres queridos, dentro de los límites de nuestros propósitos, objetivos y prioridades”.

El artículo explica también que el ser humano es social, por lo que la creación de tiempo de calidad no puede reducirse a uno mismo sino que hay que crearlo con y para las personas que rodean a cada uno. El autor considera que “crear tiempo de calidad no es arte de magia ni una pura obsesión hedonista por el placer. Es una actitud, un estilo de vida, una forma de ser y de llegar a ser. es mejor que vivamos nuestra vida al máximo, que la llenemos. Este es el motivo por el que una premisa fundamental para el tiempo de calidad es “tomar conciencia de nuestro propósito en la vida y vivirlo”, algo que ya hemos repetido hasta el cansancio en este blog. Una vez delimitados los objetivos para lograr un tiempo de calidad, la acción pasará por crear estructuras adecuadas, que en parte pueden resumirse en identificar, y por supuesto eludir, al “ladrón del tiempo”. En otras palabras, saber renunciar a hacer cosas personalmente cuando se pueden delegar, ser capaces de dejar una reunión o encuentro sin estar hasta el final, huir de la adicción a muchas cosas como las reuniones sin hora de término, las levantadas los Domingos a mediodía, las horas excesivas frente a la televisión, recortar lo innecesario en contactos telefónicos, navegación por Internet, viajes de trabajo, y otros. Seguirá el objetivo de crear tiempo de calidad para uno mismo, basado en una adecuada combinación de reflexión y relajación.

La máxima de Poelmans es no luchar contra los puntos débiles de cada uno, sino trabajar a la vez con los puntos fuertes y débiles. Y, sin solución de continuidad, crear tiempo de calidad “para” y “con” los demás, ya que al centrarnos en las personas que son más importantes para nosotros y para quienes somos más importantes nos ayudamos a nosotros mismos y ayudamos a los demás. Si quieren continuar leyendo sobre consejos prácticos para aprovechar el tiempo, pueden leer: http://ideasvida.wordpress.com/2006/12/10/como-aprovechar-el-tiempo-al-maximo/ un resumen que escribí basado en dos excelentes libros sobre como aprovechar tu tiempo.