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Las reglas de la vida

Las reglas de la vida 514 386 Rafael

En una leyenda de los nativos americanos, un viejo Cherokee daba lecciones de vida a su nieto: En mi interior tengo una pelea terrible entre dos lobos. Uno es malo, orgulloso, mal intencionado y mentiroso. El otro es bueno, alegre, servicial, humilde y luchador. El nieto preguntó -¿Qué lobo ganará?-. -El viejo contestó – “El que tú alimentes”. Lo mismo pasa con la vida. Hay una lucha permanente en nuestro interior entre esos dos lobos.

Un partido de futbol, un trabajo, un club, tienen reglas. Pues la vida también las tiene y cuanto antes las entiendas, aceptes y gestiones, mejor te irá. Que difícil intentar resumirlas en un artículo de 600 palabras. Acá van mis preferidas:

  1. Camina siempre con las luces altas, con la mirada a largo plazo, con un propósito y un porqué. La vida tiene que ver más con el viaje, que con la meta. Es incierta. Nada es seguro ni para siempre. El futuro pertenece a la gente que acepta y gestiona la incertidumbre, el hábitat natural del ejecutivo.

Siembra para cosechar luego. Los valores (esfuerzo, perseverancia,                           paciencia) se cosechan para usarlos en momentos difíciles. Son la                             mejor arma para luchar.

  1. Entiende la realidad hoy, aquí y ahora. No te pelees con los hechos. No transformas una realidad que minimizas o disimulas, solo si la reconoces y haces las paces con ella.

Aprende a vivir en el hoy, ese regalo. Mañana será mejor si gestionas                       mejor el presente. ¿Qué sentido tiene vivir en un ayer que se fue?                             Nos aferramos a sueños que nunca se realizarán. Saber cerrar                                   páginas dolorosas de nuestra historia es un arte que pocos dominan.                       Y el otro   extremo, el mañana, es el tiempo de los que no tienen                               tiempo.

  1. Aprende a perder y pierde para aprender. Gestionar los momentos felices y las derrotas, que se entrecruzan con mucha facilidad. En la vida ganamos y perdemos todo el tiempo. Por lo tanto, el que viva obsesionado con ganar y no contempla la posibilidad de perder, pues ya perdió. Muchas veces la pérdida, el error nos da un mayor aprendizaje que la victoria en si.

Hay gente que no ha terminado ni el primer tiempo y ya perdió el                             partido de su vida. Puedes perder, pero lo que no puedes es perder                           antes. Tirar la toalla en pleno partido. Se lucha hasta el pitazo final.

  1. Ordena tu mente, para darle la importancia y el peso ponderado a cada cosa en cada etapa de tu vida (religión, familia, trabajo, amigos). Muchas veces, tenemos hipotecada la cabeza con pensamientos que no valen la pena y la vida nos pasa por encima.

Decía Santiago Alvarez de Mon del IESE que cuando les pregunta a                         empresarios “exitosos” por el paisaje que tienen a su alrededor, no lo                       conocen, porque no lo disfrutan, porque cuando consiguen algo, ya                         están pensando en el próximo. “Llévate muchos mapas, pero disfruta                       del territorio. Porque no esté  esa colina en el mapa de tu vida, no                             dejes de visitarla. Las cumbres más altas no están en nuestras                                   planificaciones sino en lo que ocurre una vez visitadas.

La vida es paradójica. Para estar bien acompañados hay que                                       aprender a estar solos, quien sabe mucho, escucha; quien sabe poco,                       habla; quien sabe, pregunta; quien no sabe, dogmatiza; Para vivir                             hay que aprender a morir. Morir a una idea, a un argumento, a una                         relación.”

El partido más importante de la vida no es el exterior, el que otros ven lo que quieres aparentar, sino el que juegas contra ti mismo, y que si te esfuerzas, lo ganas siempre, porque habrás sido capaz de dar la mejor versión de ti mismo.

Y por último, la regla más difícil, conócete a ti mismo, tus fortalezas y debilidades. Heráclito decía: “Descubre el que ya eres”. Nos hace falta pensar. Educar y formar el cerebro y el corazón. Es la única salida. Los tiempos cambian, las reglas no. Ya lo decía Ernesto Sabato, “¿Por qué el hombre no evoluciona? Porque cambia la tecnología pero no el corazón.” No entender a tiempo las reglas de esta vida es quizá el precio más caro que hay que pagar por vivirla.

Cuando el éxito consiste en fracasar…

Cuando el éxito consiste en fracasar… 649 426 Rafael

Michael Jordan dijo «He fallado más de 9,000 tiros en mi carrera. He perdido más de 300 partidos. Me equivoqué una y otra vez en mi vida deportiva. Por eso triunfé.”

Pensamos que el error no es aceptable en un buen profesional. Pero si no lo asumimos, solo sumaremos frustración y perderemos oportunidades de mejora. Ganamos cuando nos levantamos en la derrota con optimismo y cuando no nos creemos la victoria.

El fracaso es la otra cara del éxito. No se pueden encontrar rosas que no vengan con espinas. No entendemos el concepto de ganar y perder en la vida. Y es que sale muchas veces derrotado el “aparente” vencedor. Buscamos la felicidad y nos sale al encuentro la tristeza. Así, la victoria y la derrota se cruzan con facilidad, quizá justamente por ser dos caras de la misma moneda. “A veces nuestra suerte sería tener mala suerte. Ciertos triunfos son engaños, ciertas derrotas preparan lejanas victorias,” decía Paul Guth.

Muchos exitosos, probablemente en lugar de estar obsesionados con esa realidad, estaban más pendientes del proceso, de su inteligencia y de su esfuerzo. El esfuerzo es muchas veces la tarea pendiente que tenemos. Hoy en día, en un mundo light, en el que nos gusta todo rápido, fácil, en cantidad y gratis, el esfuerzo está devaluado y se asocia con algo pasado de moda o inútil. Sin embargo, no conozco ningún profesional realmente exitoso que no se haya esforzado, se haya caído y se haya vuelto a levantar.

Leí en el libro “Desde la adversidad” de Santiago Alvarez de Mon, Profesor Principal de Gobierno de Personas en el IESE, el caso de Randy Snow, quien sufrió un accidente que le inmovilizó las piernas. Fue el único deportista en la historia de los juegos para olímpicos que ha ganado medallas en tres disciplinas diferentes: atletismo, tenis y basquet. Nos cuenta: “Mi accidente me dio una nueva perspectiva en la vida. Como si estuviera mirando la vida con un solo ojo. Curiosamente me dio una claridad que antes permanecía escondida. Sé que suena de locos pero me alegro de lo que pasó. Gracias a mi situación he adquirido una nueva dimensión de la vida. Nos rodeamos euestra zona de autocomplacencia de cosas y necesidades que nos atan y esclavizan. Gracias al accidente he conseguido desprenderme de muchas ataduras estúpidas. Obvio que deseaba que mi accidente no hubiese ocurrido, pero ahora podía manejar lo que la vida me solicitaba. Mi nuevo reto era volver a hacer aquellas cosas que tanto me apasionaban”. Al respecto, comentaba Santiago “No cabe duda que Randy lo logró. Dichos éxitos y logros son señales luminosas que tienen su enchufe inicial de energía en esa sabia y humilde aceptación de las nuevas reglas de juego.”

Antoine de Saint Exupery, en su obra maestra, El Principito, decía que “Solo a través de experiencias de sufrimiento y prueba, el alma del ser humano se fortalece, la visión se aclara, y el verdadero éxito se alcanza.”

Para salir a flote y sentir la sensación de respirar con el alma, hay que estar ahogándose. Es ahí donde entra la automotivación, el “tú puedes”. La fuerza de voluntad se puede cultivar en cualquier persona. Pablo Ferreiro, Fundador del PAD, decía que la inteligencia tiene límites, la voluntad no. Si te empeñas, movilizas tu energía, esfuerzo y ganas.

Yo no admiro a la gente que ve cuando hay luz, sino a aquellos que ven desde la oscuridad, es decir, a la gente que aun cuando las cosas se han puesto feas sigue creyendo en sí misma y sale adelante a base de esfuerzo, perseverancia y paciencia porque ganar es la consecuencia de ello.

El error y la pérdida nos dan la posibilidad de sacar lo mejor de nosotros, quizá hoy he perdido, pero no fracasado. “Si estás pasando por un infierno, sigue caminando… y terminarás saliendo de él’, decía Winston Churchill. Solo interiorizando nuestras derrotas alcanzaremos las victorias. Si no aprendemos a perder, nunca ganaremos. Aquellos que no aprenden de los errores están condenados a repetirlos. La aceptación serena, humilde y consciente de esa realidad irrefutable, es la única plataforma válida para desafiar los límites y ganar partidos imposibles.

Si das lo mejor de ti, aprendes en el camino. Y si cuando llega la ducha al final del partido estás agotado, puedes haber perdido, pero no fracasado porque solo pierde el que no da todo lo que lleva dentro. No es la victoria la que hace grandes a las personas sino su capacidad para luchar por dar lo mejor de si mismos.

Un ejemplo a seguir

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Hay personas que inspiran, que lideran desde el ejemplo, de las cuales uno aprende mucho. Me encantan las biografías de personas que cambiaron el mundo. Y es por eso que hoy quisiera salirme del libreto. Aprovecho este espacio que para reconocer a la persona que me ayudó desde siempre, mi padre (aprovechando que hoy cumple 83 años), porque su vida calza exactamente con la razón de ser de este blog, su vida es un ejemplo constante de ideas para vivir mejor para miles de personas.

¿Y qué lo hace único? Unos valores y principios inquebrantables sobre los que nunca predicó, los practicó. Mi padre siempre representó para mi el modelo de la prudencia, la sabiduría para tomar decisiones, el esfuerzo para dar todo lo que llevamos dentro para ganar, el trabajo bien hecho cueste lo que cueste, y la perseverancia para terminar lo se que empieza en el tiempo acordado.

Sembrador de paz y alegría. Su sello diferencial es su increíble capacidad de darse a los demás un día si y otro también. Una capacidad envidiable de enfrentarse a la adversidad, que no faltó ni falta en su vida, de vivir con ella, y cuando la vida más lo tienta, más sale a flote su capacidad de fabricar una respuesta y estar a la altura de las circunstancias. Se dobla pero no se parte, vuelve a su estado natural. Una personalidad serena, que solo viaja al pasado para aprender de él, y al futuro para medir los riesgos, pero no se queda en tiempos irreales y siempre vuelve al presente, sabe que su futuro depende de lo que haga hoy. Quizá su mejor secreto para no caer en depresiones (la enfermedad de moda).

No le regalaroada, todo se lo ganó a fuerza de dos palabras: trabajo duro. En medio de una sociedad que premia los atajos, premia “a los vivos”, él siempre me recuerda que nada hay realmente gratis en la vida, que todo lo que vale, exige sacrificio y que el que la sigue la consigue. Con los años, aprendió a combinar el sentido del deber laboral, con lo que yo llamo “estar en la foto” de la familia, es decir, pasar más tiempo coosotros, conocer más de cerca nuestras alegrías, miedos, retos, “estar allí”.

Ahora que vivimos los tiempos del Facebook y las conversaciones por whatsup, recuerdo que no tienen punto de comparación con aquellas conversaciones que teníamos de padre a hijo sobre los problemas y dudas que siempre le confié y que lo sigo haciendo. Recuerdo que lo buscaba para que me de respuestas y el me contestaba con preguntas. Las preguntas de la vida que cada uno tiene y debe hacerse. Y es que, como decía Peter Drucker, el error más común es hacernos las respuestas correctas en lugar de las preguntas correctas.

Pero bueno, quien es Abraham Zavala Stanbury, ¿Sólo el padre ejemplar de 4 hijos? ¿Y el esposo bueno, comprometido, el hijo amoroso y preocupado siempre por sus padres, el médico que atendió gratis y siempre con una sonrisa (su principal abrepuertas) a muchísimos pacientes, el amigo que iluminó y fue ejemplo de muchas personas, el profesor que enseñó mucho más que ser médico, el hermano que siempre adivinó las necesidades de su familia.? Que difícil encasillarlo en un solo personaje!

Ahora solo falta que le imitemos. A lo mejor el remedio de la des aceleración por la que estamos pasando es el que él practica a diario en su consultorio y en su departamento: trabajo bien hecho, amor por lo que hace, responsabilidad, sacrificio, buen humor, paciencia y no dar ninguna batalla por perdida (ni aun perdida). Justo lo contrario de lo que venimos haciendo. Y así nos va.

Eres un ejemplo para una sociedad carente de espejos donde mirarse, reconocerse, aceptarse y crecer. Gracias, gracias, gracias!

Mi relación con la felicidad

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De todas las relaciones que he tenido en mi vida, quizá la más problemática, atípica y hasta algunas veces ingrata ha sido la que mantengo con la felicidad. A veces somos grandes amigos, los mejores, otras y sobre todo recientes, nos hemos peleado, aunque ambos añoramos vivir los viejos tiempos.

Y quisiera no solo recordarlos sino volverlos a vivir, y para ello quiero y debo cambiar, esto que parece sencillo, ¿Cómo se hace? ¿Cómo se cambia personalmente, solo a base de esfuerzo y fuerza de voluntad? No estoy seguro. Cuanto más quiero cambiar, más resistencia interna encuentro en el proceso. Cuanto más reconozco y lucho con mis debilidades, más permanecen. Quizá el orgullo de creer que tengo la fuerza para hacerlo es justamente lo que no me deja cambiar. Bien dicen que no se cambia una realidad que se ignora o se desconoce. A lo mejor me falta interiorizar mis problemas, mis fortalezas, debilidades y el alcance de éstas. Uno no puede cambiar ni gestionarse a si mismo, sino se acepta en su totalidad con sus virtudes y defectos.

Si es que realmente estamos acá para ser felices, cabe la pena cuestionarse si esta es una consecuencia de un modo de ser, de estar, de vivir, de pensar, de trabajar,  o un objeto de deseo que defino a priori para ir tras de él. Creo que hay más de lo primero que de lo segundo.

A veces la teoría es importante conocerla, pero la realidad enseña mucho más. Uno puede escribir o hasta dar conferencias de felicidad, otra cosa es si el corazón sigue los dictados de la palabra. He descubierto que es mucho más útil aprender sobre la adversidad, o de como gestionar las prolongadas ausencias de la felicidad en nuestra vida que hablar de sus fugaces e impredecibles apariciones, las cuales, cuando se dan, hay que vivirlas aceptando sus condiciones.

Lo he repetido ya muchas veces en este blog, al final, la felicidad no está emparentada con la riqueza, si, ayuda, sobre todo cuando no hay dinero para cubrir necesidades básicas, pero nada más, y tampoco es prima ni de la salud ni menos aun de la pobreza. Miguel Dórs lo dice claramente en su poema:

“Ellos

que viven bajo los focos glamorosos

del éxito y que poseen

suaves descapotables y piscinas de plácido turquesa con rosales

y perros importantes y emparejados con rubias satinadas

bellas como el champan y no son felicidad.

y yo que no entiendo nada más que estas calles

gregarias y un horario

oscuro y mis domingos baratos junto al rio

con una esposa y un niño que me quieren

tampoco soy feliz…”

Ayudaría también y mucho el saber ¿Qué somos nosotros, como nos definimos? ¿Cuál es nuestra esencia? ¿Para qué estamos en la vida? En la película “Lo que queda del día”, en una parte, al mayordomo le preguntan, “¿Qué es usted además de mayordomo? Mayordomo. ¿Cuál es su papel en la vida? Servir a Lord Carrington. ¿Algo más? No, servirle leal y profesionalmente. ¿Dónde reside la causa de su dignidad? En el oficio de mayordomo.”  Claramente se confunde la esencia de su ser con su profesión.

No dudo que nos pase a muchos de nosotros, si no tenemos clara nuestra verdadera misión en la vida, ya que nos enfocaremos en cosas que no necesariamente nos darán la felicidad que necesitamos.

Daniel Goleman, creador del concepto de la inteligencia emocional decía que no nos hacen sufrir las cosas, sino las ideas que tenemos de las cosas. Como recibimos y procesamos y almacenamos los hechos en la vida es un proceso decisivo en nuestra interlocución con la misma. Los hechos son aquellos en lo que uno los convierte. Vale decir, la felicidad no depende de la realidad, sino de como la interpretas.

Como bien dice Santiago Alvarez de Mon, “La felicidad juega con nosotros porque impone sus reglas. Llega sin previo aviso y se va cuando quiere. Trabajo, inocencia, humildad, éstas si viven en las cercanías de la felicidad. También la esperanza, virtud personal que no renuncia a un mañana mejor y que no desespera ante el misterio. Sonreír es imprescindible para los asuntos trascendentes. Solo el humor y la humildad aciertan a conocer las reglas de juego de la vida, se atreven a rebelarse ante tanta desdicha e infelicidad humanas y transformarlas en esperanza e ilusión.”

El buscar la verdadera felicidad en la vida es quizá la cuestión más urgente e importante que tenemos, y que solo nosotros podemos despejar. Los libros, videos, artículos, consejos de personas, se tienen que retirar sutilmente y hacerle un espacio a nuestra relación con Dios, la cual está directamente relacionada a nuestra relación con la felicidad, y obviamente también a nuestra mente y corazón, tándem imparable, pareja capaz de ayudarnos si están realmente alineados.

¿Cómo ser infeliz?

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Reflexionaba sobre las veces que intencional e inexplicablemente realizamos cosas que nos harán infelices. Increíble pero cierto.  Paradojas de la vida, a veces justamente para ser realmente feliz hay que haber sufrido una gran pena. No podemos brillar, si no identificamos la sombra. Dicen que un cuadro todo lleno de luz,  sin sombras no es una pintura real, es un garabato. El hombre, por naturaleza es paradójico, lo demuestra con muchos de sus actos. Por ejemplo, mucha gente cree que porque habla mucho cae simpática y es exactamente al contrario, quien no sabe guardar silencio, no debería hablar. Para aprender a gestionar el silencio, nada mejor que la soledad, la otra cara de la compañía. Quien no sabe estar solo, generalmente acaba mal acompañado.

Hace unas semanas, Harvard Business Review escribió un artículo relacionado a este tema en el que comentaban que es lo que nos hace ser infelices.  Y es que muchas veces es mucho más fácil ser infeliz que feliz. Nuevos estudios ofrecen una serie de consejos para el genuino descontento. He aquí algunos de los comportamientos mencionados en el  artículo que maximizan la infelicidad:

Ríndete: Acepta que no puedes cambiar tu realidad. Vive en la complacencia y rehúsa luchar por algo mejor.

Compara tu vida con la de otros: Es la raíz de muchas miserias. Juzga tu éxito basado en el de otras personas, especialmente otros que tienen otras experiencias distintas a la tuya. Hazlo seguido, siempre buscando un nuevo ídolo o competidor en el cual tu ideal de infelicidad descansará.

Busca la felicidad solo al final, no en el camino: No celebres pequeños éxitos, y nunca te pares a reflexionar sobre lo lejos que has llegado, simplemente continua haciendo lo mismo que los demás, nunca te cuestiones.

Deja que otros marquen la agenda de tu vida: no tengas responsabilidad sobre tus horarios o preferencias, déjate llevar por lo que los demás quieren que seas.

Permite que otros determinen tus valores y prioridades. No tengas un punto central para tu vida, déjate llevar por el viento .

Déjate llevar por la rutina. El stress es malo, busca llevar tu vida sin esfuerzos, sin cambios y tan relajada como sea posible.

Se pesimista y contágialo a los que te escuchen. Explícales que el mundo es malo y que no puedes hacer nada para cambiarlo. Bonus point: Esta practica además permite contribuir con la infelicidad de otros.

Enfócate solo en ti mismo: Nunca perdones. Mira y saca lo peor de cada persona. 

Compra cosas que no necesites o no puedas pagar: Cuando compras cosas que no quieres, te mientes a ti mismo pensando que con eso superarás tu infelicidad, se acabará por unos minutos, luego volverá. Y si gastas lo que no tienes, aumentas tu deuda, lo cual te limita a adquirir otras cosas que si hubieses querido.

El misterio de la felicidad II Parte

El misterio de la felicidad II Parte 300 202 Rafael

Continuamos con el artículo de la semana pasada, en el que explicabamos que la felicidad en el ser humano tiene dos componentes, el ser feliz y el estar feliz. La semana pasada hablamos de lo que significa ser feliz, y hoy hablaremos sobre el Estar feliz.

Todos tienen el don de la felicidad, solo hay que saber explotarlo

El estar feliz por su parte está relacionado a experimentar placer intelectual y físico y conseguir evitar el sufrimiento mental y físico.

Es el complemento del concepto anterior relacionado a ser feliz. El problema acá es que muchas veces nos sentimos tentados en enfocar nuestra vida únicamente en estar felices y no en tratar de serlo, en ir con las luces altas apagadas por la carretera, o lo que es peor, en tratar de hacer creer a los demás que somos felices más que en tratar de serlo.

Una de las principales maneras para estar felices es aprender a vivir el presente, disfrutar de los momentos que te regala la vida, detenerse en detalles, un beso apasionado de la persona que amas, un buen desayuno, un buen libro, un buen trago, una buena noche de música, en resumen, aprender a disfrutar del camino y no centrarse exclusivamente en la meta.

Hace poco recordaba los momentos más especiales de mi vida y me acordaba de mi primer día en el colegio, el primer campeonato de fulbito en el que quedamos primeros, aquellas conversaciones que parecían interminables e inolvidables con mis mejores amigos, las miles de enseñanzas -a veces no comprendidas en su momento- de mis padres, las decisiones más importantes de mi vida como casarme, la profesión, el cambio de trabajo, el logro de un reto personal así como también las veces que he fracasado que no han sido pocas.

Y es que más que hablar de días, años, etapas, todo se reduce a momentos, pero la vida está hecha de ellos. Ya lo decía Goethe: “Yo intentaría tener nada más que eso, momentos, unos detrás de otros.“

Yo creo que los mejores momentos de nuestras vidas no son largos, pasivos o tranquilos, sino aquellos que generalmente vienen como resultado de nuestro  esfuerzo al límite en cuerpo y alma para conseguirlos y sacarles el jugo, y es que mientras más nos ha costado, más valoramos lo que conseguimos y más felices nos sentimos.

Hoy en día la sociedad busca modelos triunfadores en los que retratarse y confiar…y la pena es que los encuentra. Nosotros mismos fabricamos y vendemos la idea de que el éxito siempre viene acompañado de dinero, apariencias, reuniones, y destinamos nuestro valioso tiempo cada vez más para conseguir eso, en desmedro de dedicar más tiempo a la familia, los hijos, la esposa y los padres, sobre todo estos últimos, que muchas veces, cuando uno se casa, tiende a olvidarlos. ¿Valdrá a pena?

Resumiendo

¿Por qué es importante ser feliz? Porque la felicidad influye en el éxito de tu vida personal y profesional. La felicidad no deriva del éxito, sino que lo causa, es decir, no esperemos a tener éxito para ser felices. Mahatma Gandhi decía que la alegría está en la lucha, en el esfuerzo, en el sufrimiento que supone la lucha y no en la victoria.

Cuidado con buscar la felicidad en cosas que no pueden dártela, te dan un bienestar pasajero. Para ser felices necesitamos en primer lugar trazar nuestro plan a futuro y saber como queremos vivir de aquí a los siguientes 5, 10, 15 años y enfocarnos en conseguirlo. Desconfiemos de lo que nos promete éxito sin esfuerzo.

Así como las empresas realizan su planeamiento estratégico, el concepto aplica perfectamente para nosotros. ¿Nos hemos preguntado alguna vez cuál es nuestra razón de ser? ¿Qué queremos alcanzar? Es un excelente comienzo, definir nuestra misión en la vida, en los 4 planos principales que debiera tener un ser humano, el trascendental (religioso), personal, familiar y profesional.

En base a ello, trazarse objetivos concretos para este año en cada uno de estos planes con un control mensual para saber si los hemos logrado o no. Dichos objetivos pueden ser puntos concretos de mejora, virtudes que nos faltan, defectos que no nos hemos propuesto nunca dejar en el pasado, etc.

“Existen seres felices e infelices en todas las condiciones. Cuando el individuo decide aceptar su condición y su pasado, y asumir la vida tal como es en ese momento, es realmente feliz.” Gottfried von Leibniz 1647

Dueños de nuestro destino (2da parte)

Dueños de nuestro destino (2da parte) 300 225 Rafael

Confucio decía que para ser exitoso en la vida necesitas 3 cosas:

  1. Algo que hacer (que te guste tu trabajo).

  2. Algo que esperar (tener proyecto personal a futuro).

  3. Alguien a quien amar.

Creo que no hay una definición general para todos, ya que cada uno tiene un concepto y una forma de ver el éxito distinta. En mi caso particular, tengo 4 objetivos fundamentales en mi vida y para medir que tan exitoso soy mido cada cierto tiempo  los retos propuestos y el estado actual de los mismos para saber cuanto me he acercado a ellos. El primer objetivo gira en torno al plano espiritual, el segundo al plano familiar, el tercero al laboral y el cuarto al social.  Sin embargo, mi éxito más profundo es la relación conmigo mismo,  con mi conciencia. Es ella quien me deja dormir en paz o me tortura en la infinidad de veces que he hecho las cosas mal. No mido el éxito en términos de números, en la mayoría de los casos, se basa en la felicidad de los que me rodean, y en ganarme el respeto y el cariño de la gente cercana a mi. Si enfocamos el tema desde el punto de vista familiar, mi éxito depende de la sonrisa y bienestar de aquellas personas que forman parte de mi vida, si hablo de mi hijo, me sentiré exitoso si es que cuando tenga uso de razón pueda sentirse orgulloso de si mismo, si hablo del trabajo, mi definición de éxito estará ligada a la rentabilidad económica sobre las expectativas y al crecimiento personal y laboral del gran equipo que trabaja conmigo.

¿Y para ello, qué nos motiva? ¿Qué nos hace vivir felices? ¿Cuáles son nuestras inquietudes, sueños e ideales más profundos? ¿Qué problemas nos quitan el sueño? ¿Qué nos apasiona? La respuesta a estas preguntas es una pista segura para descubrir nuestros reales motivadores y objetivos en la vida.

Santiago Alvarez de Mon decía lo siguiente sobre lo que significa el éxito: “Para mi, es hacer las cosas y entrenar hasta el límite de mis habilidades.  Ese universo de intenciones, esfuerzos y trabajo preparado a conciencia lo controlo yo, es donde me cito a diario con lo mejor de mi persona. Los resultados, ganar, perder, las consecuencias de mi labor, los aplausos, las pifias, forman parte de otro partido en el que no llevo las riendas. Del otro sí sé  y entiendo. Desde la paz y tranquilidad que da el saber que te has vaciado íntegro, que no has dejado nada en la recámara, entonces se puede apuntar a otros tiempos y lugares por los que suele transitar y perderse el auténtico éxito.”

Tiene mucha razón, y complementando su comentario se me viene a la memoria aquella inolvidable frase de Valero Rivera, “Solo pierde el que no da todo lo que lleva dentro”. Dicho de otro modo, solo ganamos, solo conseguimos el éxito, cuando nos damos el todo por el todo, cuando (como dicen los españoles) “nos jugamos la piel en la cancha”, independientemente del resultado. Éste es una consecuencia, si hacemos las cosas bien, que vendrá tarde o temprano, de nada sirve andar enfadados con el tiempo. Y eso depende exclusivamente de nosotros, de nadie más, del esfuerzo, ganas y pasión que pongamos por hacer de nuestro destino el mejor posible. Ojalá este artículo les permita pensar y volar con la imaginación, pero sobre todo aterrizar las ideas con acciones concretas que los lleven a cumplir sus objetivos, que mis palabras no sirvan más que de aperitivo para que empiece un cambio en sus formas de pensar y en sus vidas. Vale la pena.

¿Somos los dueños de nuestro destino? Primera Parte

¿Somos los dueños de nuestro destino? Primera Parte 200 300 Rafael

Vivir es enfrentarse con dificultades, ¿Cómo hacer las paces con ellas y aprovecharlas?

Esta semana me pasaron un video que me dejó pensando en la forma como manejamos nuestra vida familiar y en la importancia que le damos. Creo que en estos tiempos en los que el trabajo nos abruma, dejamos de lado el “arte de vivir” y de redescubrir las cosas que han estado siempre allí. Decía Tomás Melendo, autor de varios libros sobre la familia:”Mañana cuando llegue a casa, ¿por qué no redescubro a mi mujer? Es distinta a la persona que me despidió ayer. Ese es el mejor antivirus para no aburrirme de mi familia, morir cada noche…para nacer cada mañana”.

Para ello, lo primero que se necesita es la intención de querer cambiar. Aunque suene a frase repetida, quizá este sea el gran secreto. Es distinto subsistir en la vida que nos ha tocado vivir, sea cual sea, que exprimirla y sacar lo mejor de ella en cada instante y hacer limonada del limón.

Como bien dice Nelson Mandela, líder mundial, ex presidente de Sudáfrica, que estuvo preso injustamente por más de 25 años, somos dueños de nuestro destino y capitanes de nuestra alma. Un reciente estudio realizado por Luis Huete, profesor de Harvard y el IESE concluye que una de las variables más importantes que definen el resultado de nuestras acciones comienza con la manera de pensar, que influye en nuestra manera de mirar la realidad, de sentirla y de interpretar lo cotidiano. Eso definirá nuestra manera de actuar y nuestros resultados que finalmente definirán la persona que terminaremos siendo y las recompensa que tendremos por ello, lo cual alimentará nuevamente nuestra forma de pensar. En el caso el comienzo haya sido en positivo, es probable que luego de completado el círculo el resultado también lo sea, con lo cual se crea un círculo vicioso saludable.  Y es que al final, todos somos hijos de los estímulos que recibimos, al mundo lo mueven las convicciones.

Hay partidos que no los ganamos porque no los intentamos ganar. Por ejemplo, el partido de los mineros en Chile era un partido imposible y gracias a que estos valientes hombres desafiaron la realidad lograron salir sin mayores traumas. Esa fue una prueba evidente de que para que actuemos, tenemos que tener un motivo de peso para hacerlo, una fuente de energía humana, que en muchos casos no es más que la propia auto motivación.

Es decir, si bien es cierto existen variables impredecibles que aparecen en nuestro camino, gran parte de nuestro destino depende de nosotros mismos, del cristal con el que lo miremos y de la actitud y acciones que tomemos. Dicen que la suerte te visita únicamente cuando has hecho todos tus deberes.

¿Y qué puedo hacer para empezar a ser más optimista e iniciar ese círculo de acciones de manera positiva? Quien mejor que Santiago Alvarez de Mon, aquel brillante escritor, coach y profesor del IESE de España (una de las 5 mejores Escuelas de Negocios en el mundo) para darnos la respuesta: “La actitud tiene mucho que ver en esto. El optimismo y el buen humor. Si la vida fuese un teatro, mientras esté en el escenario, me gustaría pensar que los espectadores la vean como una comedia, es mi género preferido, que otros representen una tragedia, yo ya estoy saturado de caras largas y amagadas. Si algo falta en el mundo son payasos que nos hagan reír. Creo que el buen humor es una de las competencias más necesarias no sólo para conseguir un buen trabajo sino para conseguir el éxito. Lo curioso es que no hacemos bien ni una cosa ni otra, ya no sabemos reír, ni llorar, así está el circo humano, muchas veces lleno de mediocres. El éxito es territorio conquistado por aquellas personas que aprenden a perder. Sólo gana el que acepta la derrota, sólo cae el que camina, sólo se equivoca el que decide.”

Ideas para trabajar feliz II Parte

Ideas para trabajar feliz II Parte 300 199 Rafael

A continuación  la segunda y última parte de este artículo.

El estrés, ese fiel compañero de camino

Tomando en cuenta, querido lector, que en promedio nos quedan 30 años de vida laboral (10,000 días aprox), y que en el trabajo es donde pasamos la mayor parte de nuestra vida, es imperativo el descubrir cómo hacer para pasarla bien aprendiendo a manejar las variables que dependen de nosotros incluyendo, como no, a ese amigo inseparable, culpable de canas, gastritis, enfermedades y cambios de humor que es el estrés.

 Aquel brillante psicólogo, escritor y sobreviviente a Auschwitz, Victor Frankl decía que lo que el hombre realmente necesita no es vivir sin tensiones, sino esforzarse y luchar por una meta que le merezca la pena. El hastío es hoy causa de más problemas que la tensión y, desde luego, lleva más casos a la consulta psiquiátrica.

 Existe actualmente una idea de que el estrés debe eliminarse a cualquier costo para vivir una vida relajada, sin embargo, lo curioso es que cuanto más lo intentamos, más estresados acabamos. La vida sin estrés no sería vida. Estamos tan presionados para evitarlo que nos perdemos el placer que conlleva afrontar desafíos estimulantes.

 Stone Zander, nos dice que el problema no es nuestra exposición al estrés – un despertador que nos saca de la pereza y la somnolencia – sino nuestra escasa capacidad para responder a sus demandas y requerimientos. “No existe el mal tiempo, sino ropa inapropiada”. Si no me abrigo bien cuando hace frio, sino saco el paraguas cuando llueve, el problema no es el clima, sino mi imprudencia e insensatez al salir de casa. Si no aprendemos a vivir en la incertidumbre, a nadar en aguas movedizas, a desvelar misterios eternos, el estrés es un ladrón que nos roba salud, paz, alegría, tiempo y concentración. La gente dice que la vida moderna es estresante, pero el estrés no es una característica de la vida ni del tiempo, sino de las personas. El estrés no llega desde el entorno, viene de las mentes de los estresados. Sufrimos desde el pensamiento. Hacemos ciertos supuestos sobre el mundo y nos quedamos apegados a esos supuestos.

 Noto los primeros síntomas de estrés cuando llego a casa y sigo conectado mentalmente al trabajo. Son ocasiones cuando necesito encontrar el equilibrio. Las salidas o el deporte pasan entonces no a ser una diversión, sino un punto más en mi agenda. Empiezo a querer estructurar todo, a controlar todo para tenerlo equilibrado.

 Una genial maestra es la película “La Vida es bella”. En ella el padre, se esfuerza heroicamente por ahorrarle sufrimientos a su hijo y le hace creer que todo es una comedia. Gracias al “payaso” de su padre, no será perjudicado con ningún trauma de tremenda experiencia. Mantenerse fuertes en la adversidad, esconder tus debilidades y saber enfocarte en tus puntos fuertes es una manera inteligente de gestionar el estrés.

Conclusiones

Mi meta laboral para este 2011 es ayudar a formar una empresa muy competitiva, muy rentable para el accionista y para los que trabajan en ella; con un nivel de gestión de máxima eficiencia, pero cuyo índice final para definirla como verdaderamente exitosa sea la “sonrisa y bienestar” de aquellas personas que dan sentido a mi vida, que son mi familia. A eso aspiro, nada  más…y nada menos. Todos queremos trabajar en una empresa que rompa esquemas, que rompa paradigmas, que rompa records de ventas, utilidades, bonos, pero quizá sea uno de los temas más importantes y descuidados es el enfocarse en que rompa records de satisfacción de la gente que forma parte de ella. Eso depende en gran parte de nosotros, y como bien dice el dicho que aplica en los matrimonios, mi felicidad depende de la felicidad de mi mujer, luego, debería estar más enfocado en hacerla feliz a ella que a mi. Extrapolando esa realidad, si quiero ser feliz en mi trabajo, debiera enfocarme mucho más en hacerlo llevadero y divertido a los demás.

 ¿Y cuál es la fórmula? Inviertan más en la persona que en el profesional. Ayudaría bastante comenzar haciendo algo de arqueología interior para conocer nuestros puntos fuertes y nuestras áreas de mejora, las competencias y valores que nos faltan y una vez identificados éstos últimos trazarse un plan concreto para adquirir los que nos falten y potenciar las que tenemos en un nivel bajo a través de un plan de mejora personal que implique el desarrollo de actividades concretas, practicarlas (la única forma de adquirirlas es con la repetición continua de la misma), y controlar los resultados cada cierto tiempo. El trabajo perfecto será perfecto si nos hace felices, si nos reta, no si somos gerentasos, o si recibimos un sueldaso, son variables que ayudan pero no definen el nivel de satisfacción.

 Como decía Tony Robbins, acaso el gurú más famoso en temas de motivación hoy en día. “El secreto del éxito en el trabajo, consiste en aprender a usar el sufrimiento y el placer, en lugar que permitir que éstos, le utilicen a uno. Si se hace así, ejercerá el control no sólo sobre su trabajo sino también sobre su propia vida. Si no, la vida le controlará a uno.”

 Los animo a trabajar, vivir y soñar apasionadamente ya que cuando uno encuentra el balance perfecto entre esas tres variables, definitivamente se vive mejor, y de eso se trata la vida. Son momentos inolvidables, instantes muy cortos en los que emociones y sentimientos humanos quedan grabados a fuego de manera indeleble en la memoria. No dudo que en nuestro trabajo han habido muchos de esos acontecimientos centrales y definidores. Yo creo que los mejores momentos de nuestras vidas son aquellos que vienen como resultado de nuestro  esfuerzo al límite en cuerpo y alma para conseguirlos y es que mientras más nos ha costado, más valoramos lo que conseguimos. Eso es lo mejor que tienen los sueños imposibles, que a base de esfuerzo, perseverancia, talento y la ayuda de Dios, se hacen posibles. El simple hecho de soñar despiertos, ya es triunfar.

Reflexiones para comenzar bien el 2009

Reflexiones para comenzar bien el 2009 430 344 Rafael

Empezamos el 2009 y con él, nos acompañan nuestros deseos de que sea un año exitoso. A pesar de que como diría Juana de Arco, la cosa está que arde, y el tema de la crisis causa mucho nerviosismo, creo que el éxito de cada uno de nosotros es un concepto bastante más profundo que cualquier crisis económica.

Para empezar el 2009 con fuerza, nada mejor que revisar lo que nos planteamos para el 2008 y si logramos conseguir nuestros principales objetivos personales. ¿Cuáles fueron? Probablemente ni siquiera nos acordemos, o lo que es peor, lo relacionemos al aspecto económico y veamos si nuestra cuenta de ahorros se ha incrementado o ha disminuido.

Gestión de lo imperfecto

Es natural que muchos sueños, metas y objetivos no se hayan cumplido por nosotros mismos y por razones ajenas a nuestro desempeño. Y este es uno de los primeros temas en los que vale la pena detenerse. ¿Cómo manejar la realidad que tenemos? Hace unas semanas tuve la suerte de escuchar a Javier Aguado, español considerado uno de los 10 mejores conferencistas de Europa actualmente. Su libro fue uno de los 5 más vendidos de Management el 2007. Habló sobre la gestión de lo imperfecto. Es decir, como gestionar en el trabajo, en la vida personal, en la familia, en lo social, nuestros temas del día a día que son imperfectos, y como ser exitoso con ellos.

El comentaba que toma una singular importancia en tiempos en los que todos nos centramos en los secretos para ser felices y exitosos, pero ¿qué pasa cuando nos equivocamos? ¿cuando no todo es perfecto? ¿Será que hemos fracasado, o que el éxito nunca llegará? Todo depende de la definición de éxito de cada uno. Considero que tengo éxito cuando me doy al máximo por un objetivo que me he planteado, independientemente de que salga bien o no. Con lo irresoluble tenemos que llevarnos bien, hay que pactar, hay que divertirse y no sufrir. No juguemos a denunciar todo lo que no funciona, por el contrario, aprendamos a gestionar lo imperfecto, a saber llevar las contrariedades del trabajo y de la vida en general con paciencia, sabiendo que todo siempre pasa por algo y es para bien.

Éxito, cuestión de esfuerzo

Hace poco veía en la televisión uno de los mejores comerciales que he visto en años, es de una conocida marca de cervezas y encierra un mensaje para recordar, y justamente una de sus frases es “Que la suerte no vuelva más”. Y es que en el fondo el éxito y la felicidad que todos perseguimos no es cuestión de suerte, es cuestión de esfuerzo.

Es necesario planificar, implementar, controlar, aprender de los errores, porfiar y perseverar, para luego dejar que venga la “suerte”, ya que normalmente ésta se suele aparecer cuando se han hecho bien todos los pasos previos y cuando uno se esfuerza, y trabaja bien y a conciencia.

El éxito verdadero cuesta, y cuesta mucho, viene disfrazado en muchos casos de lucha, de esfuerzo, de sufrimiento y dolor. Aunque nos cueste aceptarlo, la realidad y el pasado confirman que todo lo que vale cuesta, lo que fácil llega, fácil se va. A los que buscan las cosas fáciles, o que se creen con suerte para conseguirlas sin esfuerzo, la vida les pasa la factura, tarde o temprano.

Normalmente son exitosos aquellos que aprenden a perder, que aceptan la derrota, dicen que sólo se equivoca el que decide. Si sólo hay trabajo en la vida, ésta se convierte en sinónimo de estrés, angustia, pero si no lo hay, si se quiere ahorrar esfuerzo y sudor, es muy complicado que llegue la paz y la satisfacción de haberse dado por el todo, y por ende de conseguir la anhelada paz interna, concepto muy similar el éxito.

Un buen profesional es aquel que no está centrado en el concepto de “ganador” y “perdedor”. Hoy puedo ser campeón, soy todo un ganador y mi ego engorda, pero mañana pierdo y me deprimo. El concepto de éxito tiene que basarse en algo más profundo. ¿Quién define el éxito? Si lo define tu cuenta de ahorros, tu posición en la empresa, o tu lugar en el campeonato te vas a ir a la depresión. Pero si tú mismo eres quien define el éxito, ya las cosas cambian. Cuantas veces he ganado partidos de futbol y sin embargo me he sentido que no he ganado nada porque han sido aburridos, fáciles, y por el contrario, me he sentido ganador en aquellos partidos que aun habiéndolos perdido, he sudado la camiseta hasta el último segundo, la he pasado bien, he aprendido. Igual con mi vida.

Donde está la felicidad y donde no está

Ser exitosos en la vida implica ser y vivir felices. ¿Qué es vivir feliz? Muchas veces suelo saludar amigos que no veo hace tiempo por mail con el siguiente título “¿Y que dice la buena vida?”, pero nunca me había percatado de ir más allá de esta simple afirmación. ¿Nos hemos dado cuenta de lo que está atrás de conceptos como la “buena vida” y la “vida buena”? Son frases parecidas pero con conceptos diametralmente opuestos.

El primero se refiere más a los placeres de esta vida, los cuales, no tienen en sí nada de malo, por el contrario, son muy buenos, siempre y cuando se utilicen de forma correcta. Sin embargo, lo malo está en darles un valor superior al que realmente tienen y pensar que pueden dar mucho más felicidad de la que realmente dan. Y es que en esta vida los placeres ni bien empiezan, ya están acabando, y cuando son malos o ilícitos dejan un sabor amargo muy difícil de borrar en la conciencia. Hay una tendencia por buscar la felicidad a granel en cosas que no pueden darla.

En contraposición con la buena vida, tenemos la frase, la vida buena, la cual se refiere más a lo que nos hará realmente felices, pero una felicidad que no se basa en carcajadas, puede que el rostro permanezca serio o aun sufriente, pero sabemos que hacemos lo correcto, y estamos felices de ello. La felicidad es el sentimiento mas íntimo de hacer en cada momento lo que se debe. Bien dicen que para encontrar la verdadera felicidad no hace falta una vida cómoda sino un corazón enamorado y es que el secreto para ser feliz no es hacer lo que uno quiere sino querer lo que uno hace.

A continuación un cuadro en el que podemos ver las principales diferencias entre ambos conceptos:

Felicidad (la vida buena)

Simple Bienestar (la buena vida)

Es permanente

Es pasajero

Es exigente

No es exigente

Arraiga en lo profundo

Es superficial

Le da sentido a la vida

Es solo un medio

Abierta, difusiva

Egocéntrico

Raíz y cumbre de valores y virtudes

Sin otro referente destruye a la persona

Muchos se sienten desgraciados, precisamente por tener demasiado de todo. Nosotros en cambio, si queremos ser realmente felices, podemos pasar incomodidades, calor, fatiga, frío, pero no nos faltará la alegría si hacemos lo que nos corresponda hacer a cada uno en su estado, un estudiante que realmente estudia a conciencia, un trabajador que hace las cosas a la perfección, un padre de familia que se preocupa por la formación, el bienestar y la salud de su familia, un deportista que se esfuerza por ser el mejor, etc. El esfuerzo es una de las actividades que más recompensan y generan felicidad. Ser el mejor no es consuelo cuando sabes que no has dado todo lo que llevas dentro.

Las personas mas felices no siempre tienen lo mejor de todo, sólo saben sacar lo mejor de lo que encuentran en su camino. Las otras, ponen más interés en hacer creer a las demás que son felices que en tratar de serlo. Muchas veces el afán de tener más nos crea una angustia, sin embargo, el exitoso no es el que más plata tiene, sino el que menos necesidades se crea.

Tiempos de Crisis

A diferencia de otros años, este año comienza con un bajón, con un nerviosismo atípico, de la crisis financiera mundial. Es el primer año en mucho tiempo en el que no decimos que el próximo será mejor. Sin embargo, es justamente en estos momentos en los que uno necesita una inyección de optimismo.

Albert Einstein, tiene una opinión extraordinaria de lo que significa la crisis: “No pretendamos que las cosas cambien, si siempre hacemos lo mismo. La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países, porque la crisis trae progresos. La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nacen los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar “superado”.

nnQuien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones. La verdadera crisis es la crisis de la incompetencia. El inconveniente de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones. Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos. Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno. Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de esto, trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora, que es la tragedia de no querer luchar por superarla.”

Conclusiones

En esta época hay muchas variables disfrazadas de éxito que luchan por capturar la atención de uno mismo, pero que en realidad no son más que pequeñas satisfacciones efímeras que lejos de darnos una tranquilidad de conciencia (requisito indispensable para ser y vivir felices) no hacen más que engañarnos y desviarnos del camino correcto.

Santiago Alvarez de Mon, aquel brillante pensador y profesor del IESE nos dice: “La misión principal de un buen directivo es responder y atender el anhelo del ser humano de mejorar su calidad de vida. Cuando caminas por el sendero de la vida, unas veces más contento y risueño, otras más cariacontencido y pesaroso, te vas dando cuenta de lo que pesa en la mochila. En ella hemos metido de todo, lo importante y lo anecdótico, lo esencial y lo estético, y nuestra sufrida espalda empieza a pagar factura por el sobrepeso. La solución es sencilla, desprenderse de todo aquello que dificulta y ralentiza la marcha y seguir, ahora sí, ligero de equipaje.” Es decir, priorizar, nuestro verdadero éxito, nuestra meta debe estar fijada en lo más importante para nosotros, que no es sinónimo de ganar más plata o tener más títulos, sino de ser mejores personas, y este título, aparentemente abstracto y subjetivo se puede concretar en metas objetivas como preocuparse por alcanzar ciertas virtudes puntuales que nos hagan falta, dedicarle más tiempo a nuestra esposa, padres, enamorada, hijos o lo que uno tenga, ser más productivo en el trabajo, profundizar nuestra vida espiritual, ser mejores amigos de nuestros amigos.

Ya lo dice uno de los psicólogos más grandes de nuestra época, Victor Frankl, un judío que vivió y sobrevivió a los campos de concentración nazi. “El interés principal del hombre no es encontrar el placer, o quitar el dolor, sino encontrarle un sentido a la vida” y eso es justamente lo que nos dará ese orden mental para priorizar lo que es realmente importante para nosotros y nos permitirá conseguir el éxito no sólo en el 2009 sino a lo largo de nuestra vida. ¿Lo intentamos?.