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Consejos para mejorar tu matrimonio

Consejos para mejorar tu matrimonio 300 199 Rafael

A continuación un resumen de uno de los artículos de Pasquale Ionata, experta a nivel mundial en temas de matrimonio.

“Entre los múltiples motivos que pueden provocar crisis en un matrimonio están:

  1. Expectativas exageradas: a veces esperamos y pretendemos demasiado del otro, pidiendo cosas que bastarían para hacer huir a todos nuestros amigos si nos mostráramos con ellos tan exigentes.

  2. Deseo de cambiar al otro: al parecer, la mayor parte de los casados empiezan a hacerlo al poco de casarse y se empeñan en modelar a la pareja según sus categorías. Y se lucha y se pelea por culpa de las mismas cualidades que nos habían hecho escoger a la otra persona. Pero cuando nos percatamos de que él o ella tienen intención de hacernos cambiar, protestamos y nos rebelamos. Sentimos que no somos aceptados por lo que somos, y, por consiguiente, nos resultará imposible poder amar con ternura y autenticidad.

  3. Cuando faltan las pequeñas muestras de amor: descuidar las pequeñas atenciones cotidianas una vez casados, cosas que durante el noviazgo eran la regla: detalles, palabras dulces, muestras concretas de afecto, mimos, caricias, etc.

  4. Cuando no se tiene tiempo para estar juntos: los matrimonios entran en crisis porque no tienen tiempo para estar juntos, para mirarse a la cara, para hablarse, para salir juntos ellos solos. Nada podrá sustituir nunca el tiempo de estar juntos. Ni el dinero, ni los nuevos electrodomésticos, ni las joyas, ni las pieles, ni una casa más bonita, ni una cuenta bancaria más abultada, etc. podrán sustituir el tiempo pasado juntos escuchándose, amándose, compartiéndolo, etc..

Pero aparte de las causas de crisis, de las causas psíquicas que crean conflictos conyugales, hay que preguntarse: ¿cuáles son los síntomas más frecuentes de la crisis conyugal, los signos que nos dicen que estamos en crisis?

– Dificultad creciente de comunicar o, peor, no hablar nada durante días enteros.

– Nos limitamos a existir uno junto al otro, aplastado cada uno por una enorme soledad que nos lleva a la idea de la incompatibilidad y de que no vale la pena hacer nada para superar esa crisis: «¡Somos incompatibles, y basta!» 

– Por último, no olvidemos que un gran sufrimiento es buena señal en la pareja, porque mientras logremos «sufrir» significa que todavía queremos al otro, y hay un hilo de esperanza. El amor está muerto y sepultado cuando ya nada nos importa.

Indicaré ahora algunos atributos del amor incondicional que merecen ser subrayados y sobre todo meditados por el lector:

1) «Renunciar a querer tener siempre razón». Es la única, inagotable fuente de problemas y de ruptura de relaciones: la necesidad de decirle al otro que se ha equivocado o, si se prefiere, la necesidad de tener siempre razón, de decir siempre la última palabra, de demostrar al otro que no sabe lo que dice, de imponerse como superior. Una pareja sana es una relación entre iguales: ninguno de los dos ha de sentirse equivocado. No existe un modo «acertado» o un argumento «vencedor»: cada uno tiene derecho a tener su punto de vista. Antes de negarle la razón al otro, hemos de poder detenernos a hablar con nosotros mismos y decirnos simplemente: «Sé lo que pienso sobre este tema y sé que su opinión no coincide con la mía, pero no importa. Basta que yo lo sepa dentro de mí; no es necesario quitarle la razón».

2) «Borrar la idea de posesión». Tratemos de gozar el uno del otro, no de poseernos mutuamente. Nadie quiere ser dominado. A nadie le gusta sentirse propiedad privada de otro, ni sujeto ni controlado. Todos nosotros tenemos en la vida una misión que cumplir, que resulta obstaculizada cada vez que otro ser humano intenta entrometerse. Querer poseer a los demás es, sin duda, el obstáculo mayor en la toma de conciencia de la propia misión.

Recordemos que dos están juntos no para entenderse, sino para ofrecerse ayuda mutua y realizar su misión de mejorar. Y una grandísima aportación a todo esto es el llamado «arte de la conversación», un arte que tiene cinco reglas: sintonizar el canal del otro; mostrar que estamos escuchando; no interrumpir; preguntar con perspicacia; tener diplomacia y tacto.

De estas reglas me parece importante detenernos en la escucha porque, parecerá raro, pero las parejas en crisis no saben escuchar; y en mi actividad profesional tengo que trabajar a menudo sobre cómo reactivar la atención y poner el acento en el proceso de escucha, pidiendo a cada uno que se concentre no en las palabras que se dicen sino en otra cosa. ¿Qué oye. por ejemplo. en la voz del que habla? ¿Está bien calibrada y suave. o es dura y agresiva? Lo mismo con el tono y la inflexión: ¿llana, metálica, monótona o excitada y contagiosa? A veces nos sorprendemos de mensajes totalmente nuevos o diferentes con respecto a las acostumbradas comunicaciones familiares, que se captan cuando uno deja de escuchar las palabras y presta atención a otros aspectos. Una actitud típica de la falta de escucha se tiene cuando se usan las siguientes palabras: «Sí,… pero». «si al menos…».

Así son los ejecutivos más buscados

Así son los ejecutivos más buscados 200 299 Rafael

La semana pasada me enviaron este artículo sobre empleabilidad que me pareció muy interesante como para resumirlo y compartirlo con ustedes. Fue publicado en Expansión Empleo, el 24-07-2009 por Montse Mateos. Madrid.

La capacidad de gestión, la flexibilidad y las dotes para dirigir equipos son las características que definen a los ejecutivos que demandan las empresas hoy en día. A cambio, ellos piden estabilidad y autonomía para mejorar los resultados de negocio.

Para ser un valor en alza desde el punto de vista laboral en el próximo curso no será necesario haber sido el primero de la clase, contar con un master brillante o una dilatada experiencia. Aunque todo esto ayuda, lo que las empresas necesitan ahora son directivos capaces de  conseguir resultados a corto plazo pero pensando en el futuro. Se quiere a aquellos que tienen recursos para salir de este atolladero con su creatividad, empuje y capacidad de decisión; los que no tienen miedo a equivocarse y los que aportan una capacidad de gestión enfocada al ahorro de costes y al incremento de oportunidades para seguir desarrollando negocio, aunque sea en nuevos nichos”. Experto en selección, Hierro señala que los que mejor lo tienen para encontrar un empleo son quienes se enfocan más hacia la gestión comercial, controlan el mercado o saben manejar herramientas de marketing con solvencia; así como los directivos y mandos con competencias en el control financiero.

El directivo que viene

En este escenario, Ignacio Bao, presidente de Bao & Partners, señala que las prioridades de las compañías son la reducción de costes y la tesorería y, en algunos casos, la mejora del posicionamiento internacional, porque el mercado interior está sufriendo más. Por estos motivos identifica al primer ejecutivo capaz de transformar la compañía optimizando procesos y costes como uno de los perfiles más demandados: “Este profesional suele generar la necesidad de reclutar dos perfiles adicionales: el director financiero con capacidad de mejorar la tesorería, y el director de recursos humanos para optimizar y fidelizar”, explica Bao.

Se necesitan directivos que se remanguen y tiren del carro como uno más, con gran orientación comercial, con capacidad de ejercer cuantas tareas se les asignen en función de cómo evolucione la situación”. La ‘mega-estrella’ que venía a gestionar la abundancia y a arrancar grandes proyectos de expansión ya no es necesaria.

Adiós a la ‘mega-estrella’

Los expertos coinciden en que estamos ante algo más que una crisis cíclica y que tendrá como consecuencia una nueva forma de entender la economía. “Para afrontar esta situación, los aspectos personales del directivo tienen más relevancia que los conocimientos técnicos. Se buscan valores como la confianza en sí mismo, la ética, la capacidad de comprometerse con un proyecto y, sobre todo, inteligencia y habilidad emocional. Hay que contratar personas completas que sean capaces de afrontar un negocio.

La orientación hacia los resultados, una competencia que se supone en todas las categorías profesionales, es una prioridad en el caso de los directivos y también uno de los aspectos que destaca Gortari: “El mercado demanda ejecutivos orientados hacia los resultados a corto plazo; quiere personas que se dediquen a pensar y que resuelvan los problemas del día a día”.

Gortari asegura que se necesitan ejecutivos que, por encima de los conocimientos técnicos, transmitan energía y entusiasmo y estén más centrados en los clientes y las operaciones, buscando la eficiencia. Para el presidente de Otto Walter, ahora resulta esencial contar con personas que sepan comunicar, que saquen adelante el negocio y que, además, sean capaces de controlar el gasto: “Es el momento de los McGyver dispuestos a hacer maravillas con los medios disponibles, y crear soluciones asombrosas con lo que encuentran a su alcance, en vez de quejarse de lo que les falta”.

Condiciones del candidato

Por su parte, muchos de estos directivos son conscientes de su valía y alguno se encuentra en situación de exigir ciertas condiciones. Perrau explica que el ejecutivo demanda información sobre las funciones que va a asumir y de qué manera lo hace: “No quiere ser un eslabón en el proceso y por eso exige capacidad de liderazgo y un entorno propicio para desarrollarlo y, sobre todo, contar con la delegación necesaria para ejercerlo. No importa tanto a quién reporta en sus funciones como que lo tenga claro y le dejen hacer”. De Benito también señala la importancia del aspecto emocional: “La integración en el equipo de trabajo es fundamental”. Muro añade que, “deben ser personas de equipo. Los individualistas no son el perfil adecuado para los próximos retos. Hacer equipo implica aunar, ceder, aceptar, aportar, sufrir y disfrutar juntos”.

Carta para trabajar mejor

Carta para trabajar mejor 300 266 Rafael
 

Nuestra vocación profesional es una de las variables que más debemos tener en cuenta a la hora de pensar en ideas para mejorar. Y es que en nuestro trabajo pasamos la mayor cantidad de horas del día, es la fuente de nuestros recursos económicos, puede ser también la fuente de satisfacción o insatisfacción de muchos que se sienten que han triunfado o también fracasado según sea el caso. Es por ello que conviene estar siempre atentos de cómo trabajar mejor, como ser más productivos. De ello dependerán nuestros ascensos, nuestra línea de carrera y en algunos casos nuestro nivel de recompensa.

Buscando algunas ideas concretas que nos sirvan para trabajar mejor, encontré en la web, una carta de mejores deseos que un trabajador escribe y que me pareció muy interesante como para publicarla en este espacio. Ustedes perdonen que vuelva con el mismo autor, el profesor del IESE Santiago Alvarez, pero es realmente espectacular su visión del mundo, su facilidad para plasmar en pocas palabras y con una nitidez y verso privilegiado, lo que a muchos nos cuesta decir. Mi sugerencia es que la lean varias veces, y pongan un plan para ver como la ponen en práctica, ya que cada petición es todo un objetivo a mejorar. A continuación un extracto:

“Que mis jefes no se obsesionen con motivarme, de eso me encargo yo. Que se limiten a diseñar un ambiente profesional grato, desafiante, justo y libre. Que no se confunda horas de presencia física con tiempo de calidad, recurso carísimo en esta sociedad dispersa. Que otras dimensiones de mi persona –familia, amigos, cultura, deporte…– sean atendidas como merecen.

Que tenga la personalidad para manejar soledades, para elegir un no constructivo y leal, contraste independiente de mis síes. Que aprenda a dominar el arte de vivir, clave esencial para doctorarme en el oficio de dirigir. Que mi razón y corazón hagan la paz, base de la credibilidad y persuasión personales.

Que mi mente hiperactiva escuche los recados de mi cuerpo, prematuramente avejentado. Que no me tome mi trabajo tan en serio, que la persona que soy gobierne con mano firme al personaje que represento. Que quien quiera que soy se dé cuenta de que estoy de paso, que aprenda a reírme de mí mismo, la última y gran asignatura que sólo los sabios aprueban con nota.

Pensaréis Majestades que me he pasado. Ahora que sólo se habla de derechos, os prometo hacer mis deberes. El resto lo confío en vuestras manos. Hasta el año que viene.

Captar y sentir la corriente del río humano, atraer y gobernar el talento de mi empresa, conocer y educar a mis hijos, mantener una relación amable conmigo mismo, renovando mi equipaje intelectual, emocional y espiritual, son tareas cruciales que, pese a su naturaleza y jerarquía, un día sí y otro también son arrinconadas en la vorágine de días clonados en serie.”

¿Por qué fracasan los ejecutivos inteligentes?

¿Por qué fracasan los ejecutivos inteligentes? 128 84 Rafael

Hoy publicaré un resumen que lei hace poco de un artículo de la revista del IESE de España, y me pareció muy interesante porque hay muchos ejecutivos que a pesar de ocupar los primeros puestos en sus estudios o programas de post grado, no llegan a triunfar. 

Errare humanum est. Pero también es humano y útil analizar el fracaso. Sydney Finkelstein en su libro “Ejecutivos inteligentes. Conozca sus errores y aprenda de ellos” (“Why Smart Executives Fail: And What You Can Learn from Their Mistakes”), indica que errores de concepción, delirios de grandeza y fallos en la transmisión de la información son los tres grandes conceptos que los líderes deberían revisar para no acabar fracasando en el intento. 

Pero esos líderes pueden tener una serie de patologías. El autor le llama los “siete hábitos de personas que fracasan estrepitosamente”, que son las características indispensables para fallar de forma aplastante. Son las siguientes:

  1. Considerar que tanto ellos como sus compañías dominan en su medio.

  2. No separar claramente intereses personales y empresariales.

  3. Creer tener todas las respuestas.

  4. Eliminar a todo aquel que no les apoye totalmente.

  5. Ser portavoces consumados de la compañía (obsesionados con la imagen de la misma).

  6. Subestimar los obstáculos de consideración.

  7. Aferrarse obstinadamente a lo que funcionó en el pasado.

Sólo será posible prevenir los desastres, concluye Finkelstein, pensando en el liderazgo y en las organizaciones de forma radicalmente diferente, dejando de lado las respuestas fáciles y estudiando las causas reales de los fracasos. Eso se aplica no solamente a los negocios, sino a la vida en general.

¿Todo te da igual?

¿Todo te da igual? 124 128 Rafael

 

En estos días ha entrado una fuerte corriente llamada Relativismo en la cual los hechos, comportamientos y acciones no son ni buenos ni malos, todo depende. Así, vemos por ejemplo que engañar no es malo, si se hace por una razón noble, robar y mentir tampoco. El desenlace de casi todas las novelas es siempre el mismo, el/la esposo/a deja a su cónyuge “malo, abusivo, etc” y se consigue un amante “bueno, que la ama de verdad”, y lo peor de todo es que lo presentan de tal forma que el televidente finalmente se pone del lado de la nueva relación.

Poco a poco se ha ido sustituyendo la razón por el sentimiento, es decir, uno se comporta guiado más por lo que siente el corazón que por lo que racionalmente debiera de hacer. Y claro, si no hay cimientos ni principios sólidos que ayuden a uno a priorizar y saber decidir que es lo bueno y que no, la cosa se complica bastante más.

Si a una botella de lejía, uno le quita la etiqueta y le pone una de Coca Cola, cuando te la tomes te va a matar, independientemente de cómo quieras llamarla, la lejía siempre será lejía. Eso nos pasa muchas veces. Tratamos de autosugestionarnos para justificar nuestros malos comportamientos, pero lamentablemente lo único que hacemos es engañarnos y a la larga somos los principales perjudicados.

Si la regla para medir la Verdad o el Bien es relativa, si las cosas dependen de como las vea cada cuál ¿Cómo hacemos para vivir mejor, para trazarnos un plan a futuro que nos ayude a ser mejores?. ¿En que criterios estables, imprescindibles para crecer como personas, podemos basarnos?.¿Que valores y virtudes nos esforzaremos por aprender si todo es relativo?.

El Papa Benedicto dijo hace poco lo siguiente: “El relativismo se ha convertido en una actitud de moda, mientras que tener una fe clara según el credo de la Iglesia católica es despachado a menudo como fundamentalismo. Se va constituyendo una dictadura del relativismo que no reconoce nada como definitivo y que deja sólo como medida última al propio yo y sus apetencias”.

Muchas de las crisis que pasan los países son fruto del relativismo, de la falta de criterio, de la falta de exigencia, de la falta de orientación. El relativismo nos lleva a una sociedad de ensueño, nebulosa, ideal …. que no es real. Es la sociedad del buenismo, de lo agradable, del hacer lo que a mí me gusta porque es tan bueno como cualquier otra opción. Sin embargo, para triunfar hacen falta criterios objetivos, modelos claros, metas concretas. Mientras no sepamos cuáles son, no avanzaremos. Por el contrario seremos cada vez menos humanos, menos capaces y por lo tanto menos felices.

Quién es el dueño del santo?

Quién es el dueño del santo? 86 96 Rafael

 

Ya estamos nuevamente en Navidad, así que lo menos que podía hacer es escribir algo al respecto. Una vez mas se ha vuelto el reto de los departamentos de Marketing sobre como disfrazarla mas y crear papanoeles y productos para vender mas, y no tengo nada contra ello porque yo mismo soy marketero, sin embargo, el marketing hace que la navidad se convierta en una fiesta de regalos, papa noeles, panteones, descanso y relax, o inclusive, en el mejor de los casos, una fiesta familiar, pero de lo que se olvidan es del dueño del santo. 

Justamente ayer fui a ver la película El Nacimiento, muy buena dicho sea de paso, altamente recomendable. Se me ocurrió meterme con la imaginación en la película y preguntarme que hubiese hecho en esos momentos. Si hubiese sido la Virgen, hubiese aceptado tremenda misión, tal como lo aceptó Ella, sin dudarlo y aceptando feliz la voluntad de Dios? Si hubiese sido José hubiese amado y sido fiel a mi esposa a pesar de que me contaba que el hijo que llevaba en su vientre era obra del Espíritu Santo y no tenía como comprobarlo mas que con la fé? Y si hubiese sido uno de esos ciudadanos de Belén, a los que José les tocó la puerta desesperado para que le den un rincón para recibir al niño Jesús, también me hubiese negado a recibirlo, diciendo que ando muy ocupado para esas cosas? La respuesta lógica es no, pero lo cierto es que Jesús sigue buscando todavía un lugar en nuestro corazón, y no hacemos mas que negarlo. Quizá sea un buen momento para pedirle perdón por nuestra ceguera personal, por nuestra ingratitud, por nuestra falta de interés en conocerlo, en seguirlo, y asi estoy seguro que nos dará la gracia de no cerrarle nunca más la puerta de nuestras almas.

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En una parte de la película, me di cuenta cual debe ser nuestra actitud frente al nacimiento de Jesús. Me gustaría ser como los pastores, que dejaron su rebaño, su descanso, interrumpieron lo que están haciendo, (es decir, priorizaron lo mas importante) y acudieron al portal frente a la invitación de Dios para que vayan a verlo. Invitación que se renueva cada día, hoy, aquí, ahora, entre encartes publicitarios, blogs, laptops, Internet, MP3, Jesús sigue invitándonos. ¡Y nosotros que seguimos viviendo sin pensar en él!

¿Nos hemos puesto a pensar, cómo le estamos correspondiendo? No basta con ir a ayudar a algún pueblo joven o de niños necesitados, una semana antes, eso es un tranquilizador de conciencias barato, o ir misa los Domingos y olvidarnos el resto de la semana. A alguien que se le quiere, que ha nacido y que encima ha dado la vida por cada uno de nosotros, lo menos que podemos dedicarle son unos minutos cada día, no creen?

Quizá sea lo mejor tener un momento de pausa para reflexionar seriamente sobre nuestras vidas, sobre el papel que tiene Dios en nuestra existencia diaria y como podemos mejorar. De esto ya me ocuparé de escribir la próxima semana cuando haga mi planeamiento personal del 2007. Por ahora, no me queda mas que desearles una Feliz Navidad.