Ideas para mejorar

Escucha con los ojos

Escucha con los ojos 300 225 Rafael

En la vida, lo más importante es que lo más importante tiene que ser lo más importante. Parece un juego de palabras pero es bastante más profundo. Y es que muchas veces no sabemos identificar y priorizar las cosas que realmente van a mover la aguja de nuestro desempeño.

Hace unos meses, asistí a un Seminario sobre técnicas para potenciar la creatividad en el trabajo. Y el reto era: ¿Qué tendríamos que hacer para duplicar la facturación en nuestras empresas?. Alguien dijo que generar ideas para fabricar el producto por la mitad del costo. Muy ambicioso y sin duda, de ser viable, sería la idea del millón, pero la realidad es que muchas empresas se han dedicado el año pasado a ahorrar costos al máximo y si bien, han sobrevivido, el hacerlo sin otra estrategia en paralelo, claramente las ha dejado en una posición débil de cara al nuevo contexto.

¿Han probado con algo tan básico pero a la vez tan escaso en estos tiempos como enfocarse en su gente, conectarse con ellos? A lo mejor no doblamos ninguna facturación, pero con seguridad aumentaremos la productividad. Una de las competencias que sin duda, van a tomar una enorme relevancia en un mundo hiper conectado, son las habilidades de comunicación y persuasión, vale decir, dominar el arte de la conversación.

Los que lo hacen son los que construyen relaciones a largo plazo. Hay que generar lazos, tender puentes. Los que realmente entienden y conectan con la realidad y con la gente son aquellos que pueden liderar e inspirar.

¿Y cómo hacerlo? Pablo Ferreiro del Pad me decía que lo más importante era la cercanía para conocer y el conocimiento para querer, no para criticar, no para censurar, no para establecer distancia. Si yo soy más alto que el resto, puedo usar esa ventaja para servir de faro a los demás. Si yo soy más bajo, puedo ver qué pasa por debajo. El sentido de las capacidades tiene que ver con cómo se colabora con el resto.

Escucharlos! Escuchar es más importante que hablar, porque cuando escuchas es increíble lo que puedes aprender. Cuando pones en practica lo que aprendes, es increíble lo que puedes cambiar.

La comunicación no es solo palabras, son miradas, movimientos del cuerpo, le llaman comportamiento no verbal. Peter Drucker decía que lo más importante de la comunicación es escuchar lo que no se dice. Escuchar con los ojos implica leer caras, interpretar gestos, captar lo que se dice entre líneas, distinguir timbres de voz, descifrar silencios. Esto inclusive es a veces más importante que lo que te dicen con las palabras, y es que éstas pueden engañar, lo gestos no.

Santiago Alvarez de Mon del IESE decía que un detector de mentiras y exageraciones es el arma de cualquier persona atenta y curiosa que domina el arte de preguntar y escuchar. Y es que aquí reside el toque distintivo de las personas persuasivas. Si la conversación tiene que ver con la habilidad de convencer al otro, ¿qué mejor que hacerlo desde su propia realidad, desde sus argumentos, conceptos, valores y estados de ánimo? A eso es lo que Daniel Goleman le llama Inteligencia Emocional.

Pero no es nada fácil, muchas veces decimos “Es que no te entiendo”. Y es que no hay que entender, hay que comprender. Existen dos expresiones muy valiosas que resumen el arte de conversar:

  1. Explícame tu punto de vista

  2. Estudiemos el problema

Con la primera cambia sobre todo el que habla porque no se pone a la defensiva o al ataque , no desea convencer a toda costa, sino que muestra su sincera disposición a acoger los argumentos de la otra persona, quien tiende a abrirse, bajar la guardia y hablar con confianza justamente porque se siente escuchada.

Con la segunda frase, se hace mucho más fácil expresar los puntos de vista sin agresividad, sin vehemencia, sin autoritarismo, y sobre todo, genera un clima de confianza en el que cada parte aporte serenamente todas las razones para convencer al otro.

Y para terminar, un consejo rápido y gratis. La pregunta más importante que podemos hacer para ganar la atención en una reunión, en una conversación es ¿Cómo te puedo ayudar? Háganla y se sorprenderán del resultado.

Cuando el éxito consiste en fracasar…

Cuando el éxito consiste en fracasar… 649 426 Rafael

Michael Jordan dijo «He fallado más de 9,000 tiros en mi carrera. He perdido más de 300 partidos. Me equivoqué una y otra vez en mi vida deportiva. Por eso triunfé.”

Pensamos que el error no es aceptable en un buen profesional. Pero si no lo asumimos, solo sumaremos frustración y perderemos oportunidades de mejora. Ganamos cuando nos levantamos en la derrota con optimismo y cuando no nos creemos la victoria.

El fracaso es la otra cara del éxito. No se pueden encontrar rosas que no vengan con espinas. No entendemos el concepto de ganar y perder en la vida. Y es que sale muchas veces derrotado el “aparente” vencedor. Buscamos la felicidad y nos sale al encuentro la tristeza. Así, la victoria y la derrota se cruzan con facilidad, quizá justamente por ser dos caras de la misma moneda. “A veces nuestra suerte sería tener mala suerte. Ciertos triunfos son engaños, ciertas derrotas preparan lejanas victorias,” decía Paul Guth.

Muchos exitosos, probablemente en lugar de estar obsesionados con esa realidad, estaban más pendientes del proceso, de su inteligencia y de su esfuerzo. El esfuerzo es muchas veces la tarea pendiente que tenemos. Hoy en día, en un mundo light, en el que nos gusta todo rápido, fácil, en cantidad y gratis, el esfuerzo está devaluado y se asocia con algo pasado de moda o inútil. Sin embargo, no conozco ningún profesional realmente exitoso que no se haya esforzado, se haya caído y se haya vuelto a levantar.

Leí en el libro “Desde la adversidad” de Santiago Alvarez de Mon, Profesor Principal de Gobierno de Personas en el IESE, el caso de Randy Snow, quien sufrió un accidente que le inmovilizó las piernas. Fue el único deportista en la historia de los juegos para olímpicos que ha ganado medallas en tres disciplinas diferentes: atletismo, tenis y basquet. Nos cuenta: “Mi accidente me dio una nueva perspectiva en la vida. Como si estuviera mirando la vida con un solo ojo. Curiosamente me dio una claridad que antes permanecía escondida. Sé que suena de locos pero me alegro de lo que pasó. Gracias a mi situación he adquirido una nueva dimensión de la vida. Nos rodeamos euestra zona de autocomplacencia de cosas y necesidades que nos atan y esclavizan. Gracias al accidente he conseguido desprenderme de muchas ataduras estúpidas. Obvio que deseaba que mi accidente no hubiese ocurrido, pero ahora podía manejar lo que la vida me solicitaba. Mi nuevo reto era volver a hacer aquellas cosas que tanto me apasionaban”. Al respecto, comentaba Santiago “No cabe duda que Randy lo logró. Dichos éxitos y logros son señales luminosas que tienen su enchufe inicial de energía en esa sabia y humilde aceptación de las nuevas reglas de juego.”

Antoine de Saint Exupery, en su obra maestra, El Principito, decía que “Solo a través de experiencias de sufrimiento y prueba, el alma del ser humano se fortalece, la visión se aclara, y el verdadero éxito se alcanza.”

Para salir a flote y sentir la sensación de respirar con el alma, hay que estar ahogándose. Es ahí donde entra la automotivación, el “tú puedes”. La fuerza de voluntad se puede cultivar en cualquier persona. Pablo Ferreiro, Fundador del PAD, decía que la inteligencia tiene límites, la voluntad no. Si te empeñas, movilizas tu energía, esfuerzo y ganas.

Yo no admiro a la gente que ve cuando hay luz, sino a aquellos que ven desde la oscuridad, es decir, a la gente que aun cuando las cosas se han puesto feas sigue creyendo en sí misma y sale adelante a base de esfuerzo, perseverancia y paciencia porque ganar es la consecuencia de ello.

El error y la pérdida nos dan la posibilidad de sacar lo mejor de nosotros, quizá hoy he perdido, pero no fracasado. “Si estás pasando por un infierno, sigue caminando… y terminarás saliendo de él’, decía Winston Churchill. Solo interiorizando nuestras derrotas alcanzaremos las victorias. Si no aprendemos a perder, nunca ganaremos. Aquellos que no aprenden de los errores están condenados a repetirlos. La aceptación serena, humilde y consciente de esa realidad irrefutable, es la única plataforma válida para desafiar los límites y ganar partidos imposibles.

Si das lo mejor de ti, aprendes en el camino. Y si cuando llega la ducha al final del partido estás agotado, puedes haber perdido, pero no fracasado porque solo pierde el que no da todo lo que lleva dentro. No es la victoria la que hace grandes a las personas sino su capacidad para luchar por dar lo mejor de si mismos.

¿Dónde hago falta?

¿Dónde hago falta? 514 386 Rafael
Constantemente necesitamos demostrar nuestro talento, nuestro valor o nuestros logros. Somos incapaces de creernos algo si los demás no lo confirman así mediante un “like”. No nos creemos exitosos si es que no salimos en periódicos, o en las fotos de sociales o si no hablan de nosotros. Necesitamos vernos reflejados en los demás, como un espejo, para convencernos de que somos importantes. De hecho, muchos inclusive pierden familia y amigos a cambio de un “ideal” de realización personal. Sin embargo el éxito de una persona está en lo que es, no en lo que posee o en lo que otros piensen o digan de ella.

Y partiendo de ello, creo que una pregunta que deberíamos hacernos para ser realmente exitosos no es como aparentar más, sino “¿Dónde hago falta?”. Es decir, enfocarme en hacerle la vida más feliz a los que me rodean. Hoy en día, mucha gente necesita ayuda, o simplemente que la escuchen, sentirse acompañada. Muchos piensan que lo están, pero nadie los escucha realmente.

Un buen ejemplo son las redes sociales, en las que parecemos coleccionar amigos como monedas, sin diferenciar entre calidad y cantidad; reduciendo una verdadera amistad a un intercambio de fotos, saludos de cumpleaños y opiniones por messenger. Al hacer esto sacrificamos una buena conversación por simple conexión. Es paradójico porque aseguramos tener muchos amigos cuando en realidad estamos solos.

Y es que Facebook nos hace creer que siempre seremos escuchados y que nunca estaremos solos y esto crea una nueva mentalidad: “Comparto, luego existo”. Posteamos para comunicar algo y así sentirnos vivos. Creemos que al estar siempre conectados nos sentiremos menos solos, pero en realidad ocurre sin darnos cuenta lo contrario. Obviamente no estoy en contra de Facebook, lo uso, y al margen de que creo que es un canal para vender felicidad a granel, creo también que, bien utilizado, es una excelente herramienta para reconectar con muchos amigos y posicionarse en el mercado.

Decía Shini Cohen que el sentimiento de soledad, al principio, hace que una persona intente relacionarse con otras, pero con el tiempo la soledad puede fomentar el retraimiento, porque parece una alternativa mejor que el dolor del rechazo o la vergüenza. Cuando la soledad se vuelve crónica, las personas tienden a resignarse. Pueden tener familia, amigos o un gran círculo de seguidores en las redes sociales, pero no se sienten verdaderamente en sintonía con nadie.

Desde luego, tampoco debemos llegar a extremos huyendo de la soledad, porque hay una soledad buena, buscada, querida, que tiene mucho que ver con el silencio y la reflexión. Y es que si no somos capaces de estar solos ,terminaremos mal acompañados. Saber estar solo y en silencio es un aprendizaje que sirve para reconectar con uno mismo, nos dice Nuria Chinchilla del IESE en un reciente artículo en el que analiza la soledad que sufren hoy en día muchas personas.

Escuchar! Escuchar para comprender, escuchar para ayudar. Benedicto decía que callando se permite hablar a la persona que tenemos delante, expresarse a sí misma; Hablando nunca aprendemos nada. En el silencio, se acogen los momentos más auténticos de la comunicación: la gestualidad, la expresión del rostro, el cuerpo, como signos que manifiestan la persona. En el silencio hablan la alegría, las preocupaciones, el sufrimiento, que precisamente en él encuentran una forma de expresión particularmente intensa.

Y termino preguntándome nuevamente, ¿Donde hago falta?. Pablo Ferreiro me decía que se trata de pensar más en los demás y menos en uno mismo. “El YO es el gran problema porque no da espacio al TU. No se trata de estar pendientes de lo que YO necesito. Estás ofendiendo a un TU que está esperando que lo atiendas. Búscalo. Sé capaz de percibir qué hace falta en un lugar determinado y como puedes ayudar.”

A final, el ingrediente para ser feliz, y por ende ser exitoso, es hacer felices a otros y la felicidad sin personas es como una empresa sin gente.

Reflexiones para comenzar bien el 2016

Reflexiones para comenzar bien el 2016 740 370 Rafael

Es el primer año en mucho tiempo en el que no decimos que este será mejor, pero tampoco va a ser peor. Nuestra ventaja hoy es la lectura de la realidad. Hace un año pensábamos que sería mucho mejor de lo que fue. Hoy estamos mejor parados porque podemos gestionar mejor nuestras expectativas y acciones. Es mejor saber que terreno pisamos que vivir en las nubes.

Inicio de año, hora del Auto examen:

1. ¿El 2015, ha sido exitoso para mi?

2. ¿Qué hice bien?

3. ¿Qué hice mal?

4. ¿Qué pude hacer mejor? …

En cada aspecto de mi vida en las 5 dimensiones: espiritual, personal, familiar, profesional y social. A raíz de este análisis es necesario planificar, implementar, controlar, aprender de los errores cometidos, porfiar y perseverar, para luego dejar que venga la “suerte”, ya que normalmente se suele aparecer cuando has hecho tus tareas previamente.

2015, año complejo, retador, en el que para salir adelante hemos tenido que inventar nuevas formas de hacer las cosas, haciendo más con menos, y es que el éxito verdadero cuesta, y mucho. Viene disfrazado en muchos casos de lucha, esfuerzo, y sufrimiento. Bien dicen que no se sale adelante celebrando éxitos sino superando fracasos. La realidad y el pasado confirman que todo lo que vale cuesta, lo que fácil llega, fácil se va. A los que buscan las cosas fáciles, o que se creen con suerte para conseguirlas sin esfuerzo, la vida les pasa la factura, tarde o temprano.

Hoy, muchos apuestan por lo fácil, inmediato, gratis y en cantidad. Y la verdad es que nada que valga la pena se consigue sin esfuerzo. Necesitamos mentalidad de maratonista.

Un buen profesional no se obsesiona por ganar o perder. Hoy puedo ser campeón, soy todo un ganador y mi ego engorda, pero mañana pierdo y me deprimo. El concepto de éxito tiene que basarse en algo más profundo. ¿Quién lo define? Si lo define tu cuenta de ahorros o tu posición en la empresa, te vas a deprimir. Pero si tú mismo eres quien define el éxito en función a esforzarse por hacer feliz a los que te rodean, ya las cosas cambian. Cuantas veces he ganado partidos de futbol y sin embargo he sentido que los perdí porque han sido aburridos, fáciles, y por el contrario, me he sentido ganador en aquellos que aun habiéndolos perdido, he sudado la camiseta hasta el último segundo, la he pasado bien, he aprendido. Igual con mi vida.

Ya lo decía Santiago Alvarez de Mon, Profesor Principal del IESE: «Éxito es el estado de paz y serenidad interior alcanzado como consecuencia de la satisfacción de saber íntimamente que he hecho todo lo que soy capaz. Los resultados, ganar, perder, las consecuencias de mi labor, forman parte de otro partido en el que no llevo las riendas.”

Albert Einstein, dijo: “La crisis es la mejor bendición que puede pasarnos, porque trae progresos. La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura. La verdadera crisis es la crisis de la incompetencia. Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno. Trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora, que es la tragedia de no querer luchar por superarla.”

Y es que mientras nos veamos como víctimas del contexto, y no como los actores principales de la película, solo bajaremos la fiebre artificialmente, pero el enfermo seguirá empeorando.

Y entonces, ¿Qué hacemos? Focus! Enfócate en las cosas que más valen la pena. Nuestra meta es ser felices para siempre. El problema es que apostamos inconscientemente a no vivir este final. Te has subido a un auto en el que podrías ir a 100 por hora y estás a 30 por hora.

En base a las 4 preguntas, hay que hacer el balance y establecer los propósitos. Define objetivos, acciones que se traduzcan en planes concretos, no de aquí al próximo año, sino de hoy a mañana. Cuando no tenemos un plan de acción al que ceñirnos, las buenas intenciones desaparecen enseguida. Renovarse o morir! Los buenos propósitos acaban perdidos en el valle de las excusas. De una vez, decidamos lo que queremos, comprometámonos a lograrlo, esfuerzo y perseverancia diaria.

Feliz 2016, ojalá hagamos todo bien, entendamos y gestionemos mejor la realidad y que en Enero 2017 seamos un poco más felices, y que con humildad y buen humor hayamos aprendido las lecciones que la vida nos va a dictar.

El arte de equivocarse

El arte de equivocarse 514 386 Rafael

Dicen que las equivocaciones y las crisis son la manera que tiene la vida de enseñarnos a caminar por territorios que de otro modo nunca habríamos descubierto.

Con cierta regularidad decimos que hemos fracasado, cuando en realidad lo que hemos cometido son errores. El fracaso se suele utilizar para una persona que ya tiró la toalla y que no puede aprender. ¿Quién no ha cometido errores en su vida? Y no por eso, la vida se vuelve miserable.

Todos hemos repetido un curso en el colegio o Universidad, hemos tenido faltas grandes en el trabajo o nos hemos equivocado en decisiones personales. Los triunfadores no son los que nunca se equivocan sino los que lo intentan y si no sale como esperaban, aprovechan el error como herramienta de aprendizaje. Entonces se ponen a aplicar lo aprendido e intentan otra cosa. Lo que siempre ganan es experiencia. Ya lo decía la semana pasada en una entrevista José Mourinho “Lo defino como el peor año de mi carrera, con los peores resultados. Pero lo veo como una fantástica experiencia”.

Que importante la humildad para darte cuenta de los errores, enmendar el camino y descubrir nuevas oportunidades. “Si eres el más inteligente, te has equivocado de clase”, decía Marcos Urarte.

¿Por qué hay personas que ven oportunidades donde otros ven riesgos?, le pregunta un periodista a Gary Hamel, Gurú del Management. “No es que los emprendedores adivinen el futuro ni que sean más afortunados. Hemos comprobado que comparten ciertos hábitos a la hora de interpretar la realidad. Cuestionan lo que los demás consideran incuestionable.” Un caso español, Zara, se preguntó por qué la moda solo podía renovarse dos veces al año. En primavera y otoño. Y hoy la renuevan casi a diario.

Cuanta gente hay que nació con limitaciones y que lejos de fracasar, han triunfado en la vida. Gente admirable que supo pasar por alto las vallas, que supo madurar. Hellen Keller, por ejemplo, perdió sus sentidos, incluido el habla, a causa de una enfermedad. Gracias a su optimismo, a su tenacidad y a su deseo de superarse, llegó a ser una mujer que estudió en la universidad y dio conferencias por todo el mundo.

J.K. Rowling: Autora de Harry Potter, vivió en la pobreza durante una larga temporada después de trabajar como profesora. Se encontraba sin trabajo, con una hija a cuestas y le costaba recolocarse, y a raíz de ello, se le ocurrió escribir…

Edith Piaf, tuvo una vida terrible. Abandonada por su madre y maltratada por su padre, vivió en un prostíbulo. Cantó en la calle, en las peores zonas de Montmartre en Paris…pero su voz llegó a ser el alma de esta ciudad.

Juan Pablo II se quedó de niño sin madre, que murió cuando tenía 9 años. Vivió el nazismo y el comunismo. Enseñó con su ejemplo que la fe y la razón pueden ir de la mano y fue la fuente de inspiración con una vida vivida de manera heroica.

Aprender de los errores, interiorizar el contexto, gestionar la adversidad, superarse, madurar en la vida, es cuestión de carácter.

El psiquiatra español Enrique Rojas, autor de más de 20 libros, decía sobre la madurez que para formar el carácter, es necesario conocerse, dominarse, adaptarse y evolucionar a través del cambio. Ser realista y tener un proyecto, afrontar cualquier acontecimiento, responsabilizarnos de nuestros actos y no dar demasiada importancia a las cosas.

Sugería dejar a Peter Pan para los cuentos. Este síndrome lo sufren aquellas personas que no quieren convertirse en adultos, muy especialmente en sus relaciones con los demás, en lugar de ver el mundo que nos rodea de forma responsable y comprometida.

Hablaba también de romper nuestros límites mentales. Las barreras están en nuestra cabeza. Cuando nuestro pensamiento cambia, el mundo cambia con él y aumentan nuestras posibilidades. Por eso es importante analizar nuestras creencias y prejuicios. Hacer de cada obstáculo un peldaño. Cada adversidad nos obligar a superarnos. “Crécete ante las dificultades y te harás más fuerte.”

Y por último, restar importancia a lo negativo. Podemos decidir el lado de la moneda sobre el que proyectamos nuestra mirada. Disfrutar de las cosas buenas que nos ocurren y relativizar lo negativo, que solo debe servir como aprendizaje.

Mientras más grande el problema, más grande la oportunidad y más impacto generará el cambio que realicemos.

El arte de equivocarse consiste en aprender de los errores y una vez hecha la tarea, cerrar puertas, único modo de que se abran otras, aprender a morir al ayer, única forma de inventar el futuro.

Nunca te canses de pedir perdón

Nunca te canses de pedir perdón 150 150 Rafael

Uno de los principales valores de cualquier profesional es la humildad. Y más allá de lo que dicen las definiciones (que hay miles), pienso que es importantísima por 2 aspectos. El primero, que solo los humildes aprenden de sus errores, ingrediente necesario para gestionar mejor la vida y el trabajo. Los orgullosos, que creen que nunca se caen, que nunca fallan, es muy difícil que puedan reconocer sus errores y plantearse aprender de ellos y cambiar. El Gerente General de General Electric declaró hace poco en una entrevista que lo que más priorizaba a la hora de contratar no era el conocimiento o el nivel intelectual, sino las ganas de aprender.

La segunda, que viene como consecuencia de la primera, es que ya que los humildes suelen darse cuenta de sus errores, pues suelen reconocerlos y tener la valentía de pedir perdón. El valiente no es el que tiene un piercing en la boca, ni el que calla a todos con sus gritos, ni aquel que no tiene miedo a nada (ese más bien creo que es un irresponsable). El valiente, reconoce el miedo, lo interioriza y lo gestiona.

La humildad es además una de las principales virtudes de los líderes. El verdadero líder no busca brillar, sino hacer brillas a los que trabajan con él. Leía un ejemplo muy gráfico que se me quedó en la memoria que decía “No quieras ser como aquella veleta dorada del gran edificio: por mucho que brille y por alta que esté, no importa para la solidez de la obra. Ojalá seas como un viejo sillar oculto en los cimientos, bajo tierra, donde nadie te vea: por ti, no se derrumbará la casa.”

Un consejo rápido y gratis de un santo “Cuando percibas los aplausos del triunfo, que suenen también en tus oídos las risas que provocaste con tus fracasos.”

Hace unas semanas, el Papa Francisco reflexionaba y decía que una receta para que el matrimonio dure para siempre es decir constantemente tres palabras: Perdón, permiso y gracias.

Una de las paradojas de este tema es que los profesionales se forman en las Escuelas de Negocio supuestamente para ser mejores profesionales, y sin embargo, realmente son muy pocas (contadas con los dedos de la mano) las que te forman en valores. Bien dicen que los valores no se enseñan, se aprenden, y se aprenden porque alguien los contagia. Sin embargo, la base de éstos y la forma como adquirirlos, si debiera ser un tema de aprendizaje de cualquier profesional.

Formar así a las personas es la principal misión de las Escuelas de Negocios y no lo hacen.  Solo forman en inteligencia más no en voluntad. Y resulta que hoy en día, la voluntad vale más que la inteligencia. La fuerza de voluntad es la que nos hace repetir los actos que nos llevan a una virtud, y solo de esa manera se adquiere como hábito.

Hoy en día lo que les falta no es hacer focus en destrezas (contabilidad, finanzas, marketing, etc.) son importante si, por supuesto, pero hay algo que está por encima de eso, sobre todo para profesionales con cargos más directivos, y es  la gente. Lo importante es la gente, la gente que tengamos hoy serán los responsables de lo que nos pase mañana. Hay que formar profesionales que tengan interés por los demás, que los conozcan. Y es que finalmente, el gerente es responsable de la vida de sus empleados.

Muchos empresarios no saben que hacer con sus hijos, porque no los entienden, no los conocen realmente, y les compran cosas y lo peor es que creen que con eso saldan su deuda de cantidad de tiempo con ellos. Pues lo mismo pasa en la empresa, hay gerentes que creen que solo si les pagas más o les entregas más premios, los trabajadores serán más productivos. Yo creo que lo serán obviamente si tienen un esquema salarial atractivo o por lo menos con sueldo de mercado, pero serán más productivos en la medida que la empresa los conozca más y se preocupe por ellos como personas.

Ahora bien, en este punto vale la pena hacer una diferencia, que está muy de moda para “enamorar” a los trabajadores, y es, decirles que la empresa es su familia. Y NO, no es así. Hace poco tuve la suerte de preguntarle esto a Pablo Ferreiro, Profesor Invitado del IESE y Profesor del PAD de Gobierno de Personas, y esto es lo que me contestó: “No, la empresa no es tu familia. Esto es un engaño. La empresa que realmente me quiera bien como persona, me dirá: “oye distingue; tu casa es aquella, a veinte cuadras o a cien y aquí trabajas, aquí te desempeñas y tienes que desarrollar virtudes; tienes un escenario más importante que la empresa que es tu casa”. La empresa que no cuida el lugar de la gente me demuestra que no le preocupa realmente la gente, porque lo más importante que tiene todo el mundo es su familia. Pues cuida a la familia.

Para finalizar, los dejo con este video sobre la importancia de perdonar, No dejen de verlo por favor!  Nunca te canses de perdonar, nunca te canses de pedir perdón.

Mi nuevo libro “No te rindas”

Mi nuevo libro “No te rindas” 609 802 Rafael

Mis queridos lectores, ya salió mi nuevo libro “No te rindas”, espero les sirva de algo. Vivir es enfrentarse con dificultades, y en este libro, me guío no solo de los  mejores académicos a nivel mundial (profesores de Harvard, IESE) sino también de mis referentes más valiosos,  gente que ha sufrido mucho y que ha sabido salir adelante. Bien dicen que los más exitosos en la vida no son los que más dinero tienen sino los que más han luchado. Los artículos los vengo escribiendo desde hace un par de años, eran en un inicio solo para mí, luego me planteé la idea de publicar algunos en mi blog y luego Editorial Planeta seleccionó los mejores y los juntó para convertirlos en este libro.

Abrazos y el deseo, que es más que un deseo, de que luego de leer este libro, saquen ideas concretas para vivir mejor, para saber sacar lo mejor de lo que nos pasa en el camino, porque a pesar de todo, como diría Roberto Benigni, “La Vita e Bella”. No nos rindamos nunca!

Pueden comprarlo en Crisol, supermercados o cualquier librería del Perú.  Los dejo con la introducción del libro.

Introducción

“Lloraba porque no tenía zapatos hasta que vio a otro que no tenía pies.”  Proverbio hindú

Vivir es enfrentarse con dificultades, ¿Cómo hacer las paces con ellas y aprovecharlas? En las siguientes páginas trataré de responder esta pregunta guiándome de personas admirables que han pasado por momentos terribles y han salido adelante , por expertos a nivel mundial como Santiago Alvarez de Mon, Profesor del IESE o Tal Ben Shahar, Profesor de Harvard, Enrique Rojas, psiquiatra español especializado en depresión, entre otros expertos a nivel mundial.

Compartiré con ustedes los mejores artículos que he escrito en los últimos años sobre resiliencia, fortaleza y esfuerzo, muchos de los cuales escribí para mí mismo. En el fondo, eran como una conversación interior conmigo, en la que si supiera que otra persona me escucha, las ideas dejarían de fluir, el cerebro dejaría de transmitir porque la mente se encargaría de filtrar todo para que “suene bonito” y no, quise transcribirlos tal cual. Es como contarle al Word lo que no me atrevo a hablar en público. Siempre lo hago solo y de madrugada. Aunque valgan verdades, cada vez me importa menos lo que la gente piense de mi, si les gusto o no. Es como un punto de quiebre que uno sufre a los 37 años, en los que uno recapacita sobre las cosas importantes en su vida y que es lo que ha venido haciendo.

El sufrimiento es un aspecto de la vida que no podemos evadir, porque tarde o temprano nos va a tocar. Sin éste, la vida no es completa. Sentirnos en la obligación de ser felices permanentemente es una fuente indudable de sufrimiento, ya que tanto las alegrías como las tristezas son temporales y cíclicas. Cuando en la vida se presenta la adversidad a través de la pérdida de un ser querido o de un despido, o de una separación, es allí donde cosechamos todo lo que hemos sembrado antes; si hemos invertido en paciencia, compasión, optimismo y perseverancia, definitivamente la recibiremos y la enfrentaremos de otra manera. Necesitamos profundizar y sacar de la superficie estas cualidades.

Espero que mis palabras no sirvan más que de aperitivo para que, luego de leer este libro, empiece usted, querido lector,  un cambio en su forma de pensar y en su actitud de cara a la vida,  que lo ayuden a resistir, a no rendirse. Vale la pena.

Radiografía del hombre light

Radiografía del hombre light 192 299 Rafael

Esta semana le voy a ceder mi turno a Enrique Rojas, un destacado psiquiatra español que ha escrito un gran libro, el hombre light, del que saqué un resumen que adjunto.

“He descrito en este capítulo al hombre light: formado básicamente de estos cuatro elementos: hedonismo, permisividad, consumismo y relativismo. Un individuo así tiene un

mal pronóstico, pues está rebajado casi al nivel de objeto y transita por la vida con una existencia sin valores. Se fundamenta en la exaltación del momento, y el aumento de

la superficialidad; una existencia donde la apariencia externa es más importante que lo que hay dentro. Traído y llevado y tiranizado por los estímulos exteriores, a los que se entrega y con

los que pretende alcanzar la felicidad. Y todo cogido por los hilos finamente entrelazados del materialismo.

¿Cómo podrá un ser así superar los traumas, las frustraciones y todas las dificultades que tiene la vida? Evidentemente, no estará preparado para cuando lleguen. ¿Qué hay dentro de él? Su estado interior está transitado por una mezcla de frialdad impasible, descompromiso y curiosidad ilimitada, con una tolerancia sin fronteras. Una persona así es cada vez más vulnerable. No consigue el equilibrio y se hunde. Si no cambia su rumbo, acabará

teniendo el mayor de los vacíos, huirá de sí mismo y denominará libertad a la esclavitud.

¿Cómo hacer frente a esto? Debo señalar que el progreso material por sí solo no es capaz de colmar las aspiraciones más profundas del hombre. Lo que falta hoy, lo que el mundo necesita

es amor auténtico. Este vacío moral puede ser superado con humanismo y trascendencia; es decir, pasar por la vida superando lo menos humano que tenemos y dándole más cabida y amplitud al mundo de los valores morales y espirituales. No es posible el progreso auténtico,

íntegro, sin una base moral. Si eso falla, antes o después, nuestro proyecto se desmoronará por falta de fundamento.

Son tres los elementos que ayudan al hombre a elevarse por encima de todas las circunstancias apuntadas con anterioridad. Los mecanismos que la psicología emplea son diversos: la sublimación, el espíritu de superación, la aceptación de la realidad unida a una buena dosis de capacidad de reacción para seguir hacia delante, cueste lo que cueste. Ahí entran de lleno esas tres cualidades que originan tres educaciones principales: afectividad, perseverancia y voluntad. El que carece de ellas o las posee debilitadas, lo va a notar seriamente.

El tiempo cura todas las heridas cuando existe el amor. Ahí está el misterio de tantas vidas. Por ese camino descubrimos al hombre superior. Lo que falta en el mundo actual es amor; pero auténtico, verdadero, no el erotismo que los medios de comunicación nos quieren presentar. Hay que buscar el amor que, envuelto en voluntad y constancia, haga mirar hacia delante, superando los sufrimientos, los dolores y las humillaciones, para abrirnos camino hacia la paz interior, que es una de las puertas de entrada al castillo de la felicidad.

Volvemos a la otra cara de la moneda. La voluntad templada en la lucha es una disposición activa para sobreponerse y alcanzar triunfos concretos y no muy costosos. Es necesario el

entrenamiento; como en toda ascensión, lo válido es ir dando pasos por el camino trazado y recomenzar siempre que sea necesario, volviendo sobre la motivación y la ilusión, que siempre

están en la base de la meta. Repito: avanzar poco a poco, atravesando baches y dificultades, aunque momentáneamente esté lejos la meta o la cumbre. Quien se lance en esta dirección verá que se trata de una experiencia fantástica, irá descubriendo muchas dimensiones ignoradas de su vida y se dará cuenta de sus verdaderas posibilidades. Si persiste, estará muy cerca de la felicidad.”

Sino, aparecerá la depresión. “La personalidad depresiva contempla, debido a su filtro de negatividad, el peor ángulo de la realidad. Todo el sufrimiento está en la mente del paciente, que se ha acostumbrado a unos esquemas que funcionan de una determinada manera. Hay una serie de medidas prácticas que la persona puede introducir en su vida para ir levantando el estado de ánimo:

  1. 1.       Fijarse pequeñas metas asumibles en la vida diaria

  2. 2.       Escribir a menudo sobre lo que uno siente

  3. 3.       Ver las partes buenas de uno mismo, por ejemplo el aspecto corporal, el nivel de inteligencia, etc.

  4. 4.       Diseccionar las cosas malas que nos suceden en fragmentos comprensibles que nos permitan someterlas a juicio y desdramatizarlas.

  5. 5.       Controlar tus pensamientos negativos: Nuestra mente es capaz de crear conflictos donde no los hay. La comparación, el deseo excesivo, las quejas constantes, no saber perdonar, son seguros de infelicidad.

  6. 6.       Evitar la inactividad y la soledad: Cuando estamos preocupados y sin hacer nada, nuestra mente se concentra en lo negativo. Mantente ocupado en proyectos que te llenen y cultiva tus relaciones con amigos y familiares.

  7. 7.       Tener un futuro abierto con proyectos que realizar: Planificar a corto, mediano y largo plazo es la mejor manera de realizarse y hallar un sentido a la propia existencia.

  8. 8.       Diseccionar tu pensamiento de forma analítica: Realiza un auto análisis que ponga de manifiesto tus zonas erróneas y te ayude a encontrar alternativas y hábitos saludables.

El éxito oculta lo que el fracaso enseña. Lo que te hace progresar como persona es el fracaso asumido de forma correcta. Por eso, una depresión puede ser la antesala de un avance personal muy importante.

Nguyen van Thuan un sacerdote vietnaminta católico pasó 9 años solo en la cárcel de Saigon, condenado por el gobierno comunista. Los carceleros le preguntaban constantemente como hacía para ser un hombre feliz ahí adentro. EL contestaba que a pesar de estar encerrado era libre de mente. Para él, la felicidad era hacer lo que creía que tenía que hacer, puesto que eso tenía un sentido trascendente. Solo así olvidaba su celda horrible y el ambiente opresivo que le rodeaba.”

El arte de fracasar

El arte de fracasar 300 182 Rafael

Dicen que el fracaso y la crisis son la manera que tiene la vida de enseñarnos a caminar por territorios que de otro modo nunca habríamos descubierto. Charles Dickens decía que el fracaso enseña al hombre algo que necesitaba aprender.

 

El año pasado tuve muchos fracasos, muchas veces me sentí fracasado, cuando en realidad lo que había cometido eran errores. Gran diferencia el fracaso del error que por lo general no diferenciamos.  El error puede ser una fuente enorme de aprendizaje en cambio el fracaso se suele utilizar para una persona que ya tiró la toalla y que no puede aprender. ¿Por qué? Quién no ha cometido errores en su vida, en lo laboral, en lo matrimonial, en lo social, en lo personal? Y no por eso, la vida se vuelve miserable, o peor aún, cuanta gente hay que nació con limitaciones, involuntarias, y que lejos de fracasar, han triunfado en la vida. Gente admirable que supo pasar por alto las vallas, que supo madurar. Hellen Keller, por ejemplo, perdió sus sentidos, incluido el habla, a causa de una enfermedad. Gracias a su optimismo, a su tenacidad y a su deseo de superarse, llegó a ser una mujer que estudió en la universidad y dio conferencias por todo el mundo.

J.K. Rowling: Autora de libros de Harry Potter, vivió en la pobreza durante una larga temporada después de trabajar como profesora. Se encontraba sin trabajo, con una hija a cuestas y le costaba recolocarse, y a raíz de ello, se le ocurrió escribir, y lo demás es historia.

En algún momento leí la historia de Edith Piaf, que tuvo una vida terrible. Abandonada por su madre y maltratada por su padre, de pequeña hasta los 10 años, vivió en un prostíbulo. Cantó en la calle, en los tugurios de Montmartre en Paris…pero su voz llegó a ser el alma de esta ciudad.

El mismo Juan Pablo II se quedó de niño sin madre, que murió cuando tenía 9 años. Vivió el nazismo y el comunismo. Enseñó con su ejemplo que la fe y la razón pueden ir de la mano.

Aprender de los errores, interiorizar el contexto, gestionar la adversidad, superarse, madurar en la vida, es cuestión de actitud, es cuestión de carácter. ¿Cuáles son los tres principales ámbitos del carácter? Primero el autoconocimiento.  La humildad para reconocer nuestros errores, para saber en que somos buenos, en que no. Es muy difícil que uno se conozca si no es humilde. La segunda es el autodominio, mecanismo de defensa para frenarse cuando sabes que haces algo que no está bien, algo por cierto muy difícil y admiro a los que lo tienen. En tercer lugar la solidaridad; en realidad, es salir de uno mismo, es servicio, es amar a la gente.

Termino con algunos consejos que da el conocido psiquiatra español Enrique Rojas sobre la madurez:

Madurar es adaptarse y evolucionar a través del cambio. La mejor nave para navegar por los rápidos de la vida es ser realista y tener un proyecto, afrontar cualquier acontecimiento responsabilizarnos de nuestros actos y no dar demasiada importancia a las cosas.

  1. Dejar a Peter Pan para los cuentos. Este síndrome lo sufren aquellas personas que no quieren convertirse en adultos, muy especialmente en sus relaciones con los demás, en lugar de  ver el mundo que nos rodea de forma responsable y comprometida.

  2. Aprende a decir “te quiero”. Las palabras de afecto, los regalos fuera de las fechas señaladas, los pequeños gestos, son los cimientos de una relación  madura y de larga duración. Repite: “Te necesito”, “eres mío”, “vales mucho” “perdón, “gracias”. Ese vocabulario personal es una buena práctica psicológica.

  3. Rompe tus límites mentales. Las barreras están en primer lugar en nuestra cabeza. Cuando nuestro pensamiento cambia, el mundo cambia con él y aumentan nuestras posibilidades. Por eso es importante analizar nuestras creencias y prejuicios.

  4. Resta importancia a lo negativo. Podemos decidir el lado de la moneda sobre el que proyectamos nuestra mirada. Disfruta de las cosas buenas que te ocurren y relativiza lo negativo, que solo debe servir como aprendizaje.

  5. Haz de cada obstáculo un peldaño. Cada adversidad nos obligar a superarnos y por tanto no elevamos tras ella a un nuevo superior de conciencia. Crécete ante las dificultades y te harás más fuerte.

  6. Disfruta del tiempo solo y en compañía: Aprovecha tus ratos libres para hacer actividades que amplíen tus horizontes, pero luego comparte con los tuyos los pequeños y grandes descubrimientos del día a día.

Palabras a mi mismo

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Fin de año es siempre una buena fecha para cuestionarse y trazarse nuevas metas. Me animo a compartir con ustedes algunas reflexiones que hice para mí, a lo mejor el hecho de hacerlo hace que las interiorice más.

Nada mejor que comenzar por replantearse por completo los temas de fondo. Comienzo con  preguntas, aquellas de las que Peter Drucker decía que eran más importantes que las respuestas. ¿Cómo me defino? ¿Cuáles son mis talentos, les saco el jugo? ¿Qué principios y valores rigen mi vida? ¿Qué prioridades tengo? ¿Qué persigo en mi carrera, por qué? ¿Qué sitio ocupa el trabajo? ¿Qué peso tiene mi familia? ¿Qué es la amistad y el amor? ¿Ganar es igual a tener éxito? ¿Cómo gestionarme a mí mismo?

Si bien es cierto,  en cada una de ellas podríamos quedarnos horas, son dos temas en los que me quiero centrar, justamente porque son quizá los que más podrán ayudarme de cara al 2013. El cómo gestionar el presente y cómo aprender de mis errores.

En estos días en los que todos hacen un resumen del año, se acuerda de lo que pasó y luego miran al futuro, que importante es anclarse en el presente, ese regalo fugaz. Y es que el pasado nos sirve únicamente para aprender de él, sin embargo en el hoy, podemos planificar lo que se viene. Solo una vez realizada esa tarea podemos mirar al futuro. Cuantas veces en este año recordé con pena un pasado que se fue y viví con muchísima ansiedad pensando en un futuro que todavía no ha llegado y que nadie me puede garantizar que llegará. Sólo se vive el presente. Lo demás, o se ha vivido o es incierto. Cuanto he perdido este año por no coserme al presente y priorizar mis actos. Hoy por ejemplo, le quité el miedo a mi hijo de 2 años de bañarse en la playa y solo en ese momento me di cuenta que gracias a mi afán obsesivo de trabajar, me estoy  perdiendo gran parte de su infancia, época maravillosa que no vuelve y que se cobra facturas carísimas.

El incontrolable futuro, por supuesto, es parte de mi agenda. Bien dicen que la gestión del futuro tiene mucho que ver con tener muy presente la inseguridad. Y es que la seguridad plena no existe, todo es incertidumbre, uno planea una cosa y termina saliendo otra, esto la vida te lo enseña. La única seguridad que se puede alcanzar, paradójicamente es la que aprende a vivir con la inseguridad. Cuanto más la aceptemos, más seguros nos sentiremos. Curiosamente, cuanto más busco y anhelo la seguridad, más inquieto y ansioso me vuelvo. Uno de mis retos para el año que viene es convertir la ansiedad (el miedo a lo que viene) en esperanza y la pena en aprendizaje para poder aprender de mis errores.

George Santayana decía que aquellos que no aprenden de los errores están condenados a repetirlos. Muchos, estamos enfocados en ganar, en la victoria únicamente, pero muchas veces, ésta es imposible de alcanzar sino buscamos, entendemos y aprendemos de  la otra cara de la misma moneda, que es la derrota, el error. Un buen ejercicio es el reconocer los errores de este año y entender que hicimos y por qué lo hicimos, justamente para no repetirlo.

Este año, en lo personal, ha sido el más intenso de todos, de lejos. Con todo lo que me ha pasado, me imagino que la realidad me está enseñando lecciones que no quería aprender. Muchas alegrías, pero también muchos problemas, que continúan aun. Resolverlos se ha vuelto mi tarea más urgente.

Para tener una idea de cómo hacerlo, acudo a uno de mis escritores preferidos, el psiquiatra español Enrique Rojas. Dice lo siguiente: “Diseccionar los problemas, comprenderlos a través de la razón, relativizarlos, hallar nuevas alternativas…este proceso de artesanía emocional es el mejor antivirus que podemos instalar en un disco duro que rige nuestro devenir diario. El secreto es aplicar los instrumentos de la razón, pero con algunas gotas de afectividad. Este es el mejor remedio en momentos difíciles.”

Todo comienza por aceptar mis problemas, saber que todos tienen los suyos y encima son aún peores. Pretender estar feliz siempre es otra fuente indudable de insatisfacción, ya que las alegrías y las tristezas son temporales y cíclicas. Martin Seligman nos dice que raramente duran más de 3 meses estos períodos. La felicidad no se deja atrapar por mucho tiempo, no está en la meta sino en el camino, en el “como”, “por qué” y “con quién” lo recorremos.

Para los momentos de felicidad, solo me queda averiguar cómo hacerlos más duraderos, finalmente es un “problema feliz”, lo difícil es aprender a luchar y salir adelante en los momentos de adversidad.  Por ello este año más allá de hablar de felicidad, he preferido rebuscar y escribir sobre su contraparte, la adversidad. Y para gestionarla, nada mejor que la resiliencia, esa capacidad de sacar fuerzas e incluso extraer beneficios de una experiencia traumática y que implica quizá una nueva forma de ver la vida, siempre con el vaso medio lleno, desacostumbrándonos a pensar en lo que no tenemos y valorando lo que tenemos.

Ese ejercicio de cuestionarnos adelantándonos a los hechos es crítico porque nos ayuda a recordar el valor de lo que tenemos y somos. ¿Cuándo nos empezamos a interesar por nuestra salud? Normalmente cuando a nosotros o alguien cercano lo ataca un infarto o recibe la visita de alguna grave enfermedad. ¿Cuándo apreciamos el amor y la amistad de personas muy queridas? Cuando nos faltan o se van. ¿Cuándo le damos el peso que tiene a nuestro trabajo? Cuando nos quedamos sin empleo. La pérdida, una gran maestra,  encierra dentro de si, lecciones que tardamos en aprender y lo hacemos cuando viene a buscarnos disfrazada de adversidad. A través suyo es que podemos extraer enseñanzas muy valiosas para aprender a gestionarnos.

Vuelvo con el tema de la gestión del tiempo, del presente. A manera de reflexión final, usaré de guía a uno de mis maestros, Santiago Alvarez de Mon, gran coach y profesor del IESE, con un mensaje final que calza perfecto para recibir bien este 2013. El describe con la asertividad de un genio y el nivel de exactitud de un cirujano la forma de vivir que tenemos ahora: “Que olvido tan necio de los ejecutivos, diferir para cuando cumplan 50 años, los buenos propósitos, y querer dar principio a la vida desde esa edad a la que pocos han llegado. Séneca decía “Que tarde es comenzar a vivir cuando hay que abandonar la vida.” Y tu tan ocupado, mientras la vida se apresura hasta su fin. Algunos se sentirán motivados a cambiar prioridades, cotejar agendas, a hacerle un hueco a la charla con el ser querido, a pensar sobre el sentido último de la existencia, pero pensarán que el día tiene 24 horas y no da más de si, no es un chicle que se puede estirar sin romper. “Estoy agotado, he hecho un montón de cosas, he resuelto varios trámites, he producido, me siento realizado… pero en esa incesante actividad siempre encuentro tiempo para leer el periódico por ejemplo. Esa mera lectura dice mucho sobre mi interés de estar informado. ¿He habilitado tiempo para otro tipo de lecturas, para jugar con mis hijos, para recuperar tiempo de pareja, para hablar con el abuelo? ¿No? Pues a lo mejor no son tan importantes. El trabajo frenético, la reunión de gerentasos, la charla intrascendente en el bar de la empresa, el periódico falto de rigor e independencia, el deporte, el Facebook (droga moderna), si tienen en cambio su momento.  Curiosamente, las personas más activas, apasionadas y competentes, suelen ser las que disponen de más tiempo.  Las otras siempre tienen excusas para retrasar sus citas con la vida. “No es breve la vida, largo es en el hombre el descuido del tiempo”. No existe nada menos propio de un hombre ocupado que vivir. De ninguna cosa existe una ciencia más difícil. Hay que aprender a vivir y a morir a lo largo de toda la vida.”

Robert Braul decía “Disfruta de las pequeñas cosas, porque tal vez un día vuelvas la vista atrás y te des cuenta de que eran las cosas grandes”.